Buscando la casualidad de mi vida: Ana, el Horno de Ana y Rascafría…

El horno de Ana desde fuera

Hace tiempo que vi la película de Julio Médem titulada Los amantes del círculo Polar. Una de las escenas que más me gusta es una en la que Ana (¿una casualidad más?) coge una silla del interior de su casa, se va a la orilla del lago que hay enfrente, se sienta en ella y mira al horizonte mientras se toma un bocadillo enorme. Sus pensamientos suenan en modo off y dicen así:

” Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. Sí, podría contar mi vida uniendo casualidades. La primera y la más importante fue la peor…”

Cada día que pasa -y ya con mis cuarenta y un años- siento que las casualidades existen y que todo lo que a uno le pasa (ya sea malo o bueno) es por algo. Lo peor, intentar descifrar los mensajes que vienen ocultos (que siempre los hay) tras una casualidad.

Cuando decidí hacer el blog de cocina, allá por el 2012, estuve barajando varios nombres. El que tenía previsto fue “El hogar de Ana”, pero no me convencía del todo. Y al final me quedé con el que tengo:”El horno de Ana”.  En internet vi que existía una pastelería que se llamaba así en Rascafría, un pequeño pueblo de la sierra madrileña. Y pensé: “a lo mejor algún día me dirán algo por haber comprado el dominio para la creación del blog; no sé… ya se verá…”.

De estos pensamientos míos han pasado casi cuatro años. Mi actividad bloguera ha disminuído por motivos de cansancio laboral más que por otra cosa. Soy cocinera y repostera aficionada. Sigo cocinando, me encanta la cocina y cualquier excusa es buena para adentrame en ese espacio en el que tanto disfruto. Pero estar nueve horas pegada a un ordenador trabajando, hace que cuando llegues a casa ni lo quieras encender para escribir recetas… ¡Nuestros ojos tienen también derecho a descansar de los rayos de la pantalla”.

El martes pasado, ojeando un poquito las noticias de Facebook vi un anuncio en la página de Abraza la tierra. Esta página la sigo desde hace años; es parte de un proyecto de cooperación para facilitar la acogida de nuevos vecinos a pueblos tanto si te quieres ir a vivir como para emprender un negocio. El anuncio era el siguiente:

Pantallazo de la información

Pinché en la noticia y se me abrió esta información:

Anuncio en cuestión

El corazón me empezó a latir con rapidez… ¿Qué venden el Horno de Ana?. Yo que llevo tiempo sintiendo que quiero un giro en mi vida. Uff… lo leí y pensé que podía ser un buen comienzo. El blog con mi nombre era una señal. Dedicarme a una actividad que me gusta e irme a vivir a la sierra. Miré el precio y bueno, algo ahorrado tenía. Se lo comenté a mi hermano y me dijo que él me dejaría algo también. Otros amigos también se ofrecieron a dejarme dinero. De repente vi que tenía posibilidades. Resistencias las tenía: irte a vivir a un pueblo, dejar un trabajo seguro, ponerte a trabajar por tu cuenta, aprender el negocio… No es lo mismo hacer unas pastitas en tu casa, que dedicarte profesionalmente a ello. Pero claro, en el anuncio te ponía que te enseñaban todo.

Vi reseñas por internet de la pastelería y todas eran buenas: un bonito horno en la sierra madrileña atendido por una señora llamada Ana, cuyos dulces tenían muy buena fama. La propietaria lo dejaba por jubilación, no por otra cosa.

Tenía claro que quería ir a ver el sitio; no iba a perder nada. Mejor verlo en directo y sentir ese espacio. Como no pude llamar a preguntar, decidí el sábado mismo coger la moto y presentarme allí sin más. Me costó un poquito encontrarlo, porque se llega a través de un callejón pequeñito. Otra casualidad de la vida más: la pastelería estaba en la plaza Dos de Mayo. Yo he vivido casi toda mi vida en Madrid en una calle que llega a una plaza con ese mismo nombre.

Cuando llegué allí no sabía si estaba abierto y lo que me encontré fue una tiendecita minúscula en la que el 80% del espacio era el propio horno, lleno de máquinas y el 20% era una minitienda sin ni siquiera una barra para despachar. Había unas cuantas estanterías repletas de dulces, panes, miel, una cámara refrigerada con tartas y poco más. Vamos que en la parte de la tienda cabían cuatro personas y ya está. Me salió a atender una señora bajita con gafas y con delantal de repostera puesto. Era Ana – la propietaria-. Le pregunté por el anuncio y me dijo que ya estaba vendido. Que tenía un contrato de arras con una chica. En ese momento estaba enseñando el horno también a una pareja que como yo, había visto el anuncio el martes pasado. Ana lo sentía en el alma, pero era así. Parece que se lo había vendido a una señora que tiene una hija y el propósito era llevarse el horno a otra población en un futuro. Sentí mucha pena, porque en el local se sentía mucho amor y mucho trabajo. Además, jolín, para mí, uno de los valores era el entorno mismamente. Ana nos estuvo contando que al negocio se le podía sacar mucho partido, que ella era mileurista porque quería. Que en invierno cerraba tres días y se iba a clases de yoga o al huerto que tenía. A veces también a coger miel porque su marido tenía colmenas. Nos contó que era maestra y que a ella no le importaba nada compartir las recetas: mejor hacerlo así que no guardarlas para que se olviden. Qué sabias sus palabras. Llegó a Rascafría para quedarse una temporada y ahí se ha quedado hasta jubilarse.

Le estuve preguntando un poco por lo que vendía: los dulces los hacía ella, excepto las tartas que las hacía un señor del pueblo holandés creo recordar, no estoy segura. Los panes que tenía eran ecológicos y venían de otro pueblo; hechos con masa madre… También vendía miel de su propia cosecha y algún pequeño producto de otros emprendedores de la zona. Sus dulces: tartaletas de manzana, bizcocho de zanahorias y nueces, magdalenas, galletitas de almendra… etc. Nos contó una anécdota de unos chicos que querían abrir un restaurante vegano en Madrid y que querían hacer las tartaletas de manzana pero sin huevo. Ella les dijo que se podía ver cómo conseguirlo con otros ingredientes para aglutinar (algas o agar-agar). Pero bueno, que nunca la propusieron hacerlas y ahí se quedó.

Hablando de los dulces y de la miel, le comenté que no podía tomar nada que tuviera este ingrediente. Y que claro, todos los pastelitos árabes ni probarlos podía. Me contó que los verdaderos pasteles árabes no se hacen con miel. La miel es un producto de lujo en Marruecos. Lo que se hace allí es elaborar un almibar con té que le da ese color amarillito. Que si quieres hacer un buen regalo lo mejor es llevar un bote de miel.

Después de tan amena conversación (yo me hubiera quedado allí horas escuchándola hablar), empezó a venir más gente a comprar y de repente se formó una cola enorme. Se quedó con el teléfono de la pareja y el mío por si acaso y yo le compré un bizcocho y unas tartaletas de manzana.

Mis compritas

No sé qué pasará al final con esta pastelería -horno. Si la persona que lo ha comprado termina llevándoselo lo siento muchísimo por Ana. Un negocio que lo ves nacer y crecer y en último término ves cómo se lo llevan a otro lado debe ser duro. A parte que el sitio es superconocido en el pueblo y tiene mucha fama. Lo que sí puedo decir es que si tenéis ocasión de acercaros antes de que Ana lo deje definitivamente hacedlo. Merece la pena conocer a una persona así, tan amable y a la que le gusta compartir sus experiencias con quien le pregunte. Una pena, porque si no, yo me iba con un cuaderno a preguntarla cosas de cocina.

Tartaletas de manzana

Bizcocho de zanahoria y nueces

La excursión a Rascafría me dejó un poquito de mal sabor de boca, pero quizás no era la casualidad de mi vida. Seguiré buscándola en cualquier parte y en cualquier lugar. Eso si, sin quedarme quieta en una silla…

El Horno de Ana a tope cuando me fui

Sal de hierbas… una alternativa sana (que no tiene por qué ser cara)

Sal de hierbas

Sal de hierbas

Pues sí, la sal de hierbas me parece supercara… De hecho siempre que he podido la he comprado en Alemania porque allí es más barata. Este diciembre pasado estuve día y medio en Berlín por motivos laborales y no pude comprar… Así que tuve que hacer una visita a la tienda de Ecocentro. Actualmente no hace falta irse a un comercio “alternativo” para encontrarla. Mismamente en El Corte Inglés, en la sección de alimentos ecológicos (por llamarla de alguna manera), la podéis encontrar. De hecho os comento que a veces he encontrado cosas más baratas en “El Corte” que en las tiendas tipo Ecocentro, El Vergel o Naturasi. De hecho yo tomo levadura de cerveza y la suelo comprar allí. Aunque me han hablado de un herbolario cerca de la estación de Atocha, llamado Salud Mediterránea, que dicen que tiene unos precios muy competitivos. Todos estos supermercados de productos ecológicos están en Madrid Capital, pero tienen tienda on-line por si queréis echar un vistazo.

 

Mi relación con la sal de hierbas viene desde un día que fui al médico y me recomendó que tomara más alimentos con sal. Tengo la tensión baja y me comentó que para merendar tomara ese tipo de alimentos que a muchos les prohíben: aceitunas, patatas fritas, saladitos… Merendar siempre salado y no dulce, alguna bebida isotónica… Ahí empezó mi preocupación. ¡Si siempre he oído que la sal es mala y que hay que bajar el consumo… ! Por miedo, decidí pasarme a la sal de hierbas, que se supone que tiene menos contenido en sal y más en hierbas aromáticas. Muchas veces un plato, para hacerlo sabroso, podemos condimentarlo con hierbas y ya está.  Desde entonces llevo unos años que utilizo muy poquita sal común en mis platos.

No obstante no os penséis que la sal de hierbas son hierbas molidas y ya está (que es lo que pensaba yo). Es simplemente una combinación de sal de mesa (normalmente de mar), vegetales deshidratados y hierbas comunes como la albahaca, el tomillo, orégano… etc.

Como siempre me pasa, investigando por internet vi que había muchas recetas para hacer este tipo de sal. Unas llevaban sal común y hierbas, otras llevaban vegetales deshidratados… La receta que os propongo es una mezcla de todo lo que he leído por ahí.

Qué necesitamos (para unos 250 gr. de sal, como unos dos botecitos).

  • 9 cucharadas de sal marina

    Ingredientes

    Ingredientes

  • 4 cucharadas de ajo en polvo
  • 4 cucharadas de tomillo
  • 3 cucharadas de romero
  • 4 cucharadas de albahaca
  • 4 cucharadas de orégano
  • 500 gr sopa de Juliana deshidratada (la compré en el Carrefour de la marca Trevijano)

 

Cómo lo hacemos.

Pues es lo más fácil del mundo… Como mi batidora picadora es pequeñita dividí los ingredientes para hacerlo en dos tandas.

Ponemos la sal en un bol grande.

Ponemos la sal en un cuenco

Ponemos la sal en un cuenco

En el vaso picador de la batidora ponemos las hierbas. Primero el ajito.

Ponemos el ajo granulado o en polvo

Ponemos el ajo granulado o en polvo

Y luego el tomillo, romero, albahaca y orégano.

Añadimos el resto de hierbas

Añadimos el resto de hierbas

Ya lo tenemos todo en el vaso picador.

Ampliación de las hierbas

Ampliación de las hierbas

Por último la sopa. La sopa que compré yo tiene como ingredientes zanahoria, patata, chirivía, puerro, cebolla, col, apio y perejil.

Sopa Juliana

Sopa Juliana

Añadimos la sopa.

asda

Ya tenemos todos los ingredientes en el vaso picador

Picamos hasta que esté todo más o menos fino.

Picamos

Picamos

Picamos

Picamos

El resultado es este. Todavía parece muy granulado. Pero no pasa nada.

Resultado

Resultado

Cogemos el bol que habíamos preparado con la sal. Echamos el polvo de las hierbas y hortalizas; mezclamos bien.

Mezclamos con la sal

Mezclamos con la sal

 

Mazclamos con la sal

Mazclamos con la sal

Si el grano nos parece muy grueso podemos volver a picar todo en el vaso picador. Yo lo hice así y el resultado fue el siguiente:

Resultado

Resultado

Resultado

Resultado

Me dio para dos botecitos de 125 gr.  Aproveché los botes de las anteriores sales que había comprado y los rellené con la mezcla.

Te da para dos botes de unos 125 gramos

Te da para dos botes de unos 125 gramos

Espero que os haya gustado.

Webs que te llevan cestas de comida: mi experiencia en Yocomobien.

Yo como bien

Yo como bien

Hoy no voy a elaborar ninguna receta como siempre hago, sino que voy a hablaros de una de las tantas webs que hay en internet que te llevan determinados ingredientes a casa para que elabores menús. Me explico: webs que semanalmente proponen diferentes recetas de cocina, uno elige, ellos te envían los ingredientes y tú te lo haces en casa. Tienes menús light, menús normales para una, dos, tres personas… eso como uno quiera. Parece que hay personas que prefieren esta forma de hacer la compra para no romperse la cabeza. Desde mi punto de vista yo prefiero ir al supermercado o al mercado tradicional y comprar lo que me parece. ¿Es que ya vamos a permitir que unos extraños decidan lo que vamos a comer?. Bueno, pero para gustos, los colores…

Yo estoy apuntada a las ofertas de descuentos de la página de Groupon y un día me enviaron propaganda de la página Yocomobien, con un descuento bastante tentador. Como se aproximaba el cumpleaños de mi madre, decidí hacer una compra para probrarlo: una de regalo para ella y otra para mí. El menú sería para dos personas. El cupón de descuento incluía cinco menús para dos personas por 19.90€. La dinámica de la página de Groupon es que haces la compra, luego visitas la web del comercio en cuestión y con el código que te proporcionan pues te hacen el descuento.

Yocomobien es una empresa afincada en Valencia y desde allí tramitan todos los pedidos. La página web es bastante normalita, atractiva en diseño. La verdad es que antes de comprar el cupón de descuento, me ví la página por si acaso. Como me pareció bien, seguí con mi pedido adelante.

Pasos para pedir en la web…

Como en cualquier sitio de venta on line te tienes que registrar si quieres hacer un pedido. Y como no, dar un correo electrónico al que luego recibirás infinidad de propaganda… Yo ya tengo un correo exclusivo para este tipo de cosas.

Nada más entrar en el sitio, arriba a la derecha tienes todas las pestaña para curiosear. En la primera que tienes que pinchar para enterarte de qué va el tema es la que pone “Así funciona”.  Ahí gráficamente te explican cómo hacer para pedir la cesta. Dentro de esa página, a la derecha te aparece un círculo que pone “Menús y precios”. Si se pincha se te abre una nueva hoja en la que tienes que elegir “cesta menú a tu gusto” o “cesta menú dieta”. Yo por el cupón tenía que elegir la primera opción. Los precios varían según si eliges “menú dieta” o “menú a gusto” y si es para una o más personas.  El abanico de precios es muy amplio.

Menú dieta.

Son cinco recetas para comer y cinco para cenar. No hay posibilidad de elección de platos ni puedes ver los ingredientes. Solo te aparece el nombre del plato y ya está. Creo que esto es un grave error. Si escoges un menú de dieta te interesa saber los ingredientes. Pero no hay más información: te arriesgas o nada… Lo único es que si quieres conocer los alérgenos que pueden tener los platos puedes pedir información por si acaso. Creo que esto ya es obligatorio en todos los sitios de restauración.

  • Para una persona cinco recetas para comer y cinco recetas para cenar 49,00€
  • Para dos personas cinco recetas para comer y cinco recetas para cenar 98,00€
  • No se permite más de dos personas para este menú.

Menú a gusto.

Aquí la cosa cambia respecto al otro menú. Te aparecen hasta diez recetas para elegir las que quieras. Te vienen fotos de cada plato; los que son vegetarianos tienes un símbolo especial para que se reconozcan. Si quieres saber los ingredientes en la propia foto hay una palabra “info”. Si la pinchas te dice todo lo que se necesita. También puedes preguntar los alérgenos que pueden tener los platos.

  • Para una persona te obligan a elegir mínimo cinco platos y te sale por 34.95€.
  • Para dos personas te obligan a elegir mínimo tres platos y te sale a 34.95€.
  • Para cuatro personas te obligan a elegir mínimo tres platos y te sale a 50.95€.

Como esta es la oferta que había cogido, pues nada a ello me puse.

Para mi madre elegí los siguientes platos:

  • Lubina con salsa putanesca.
  • Solomillo a la mostaza con patatas.
  • Arroz con berenjena, tomate y albahaca.
  • Crema de lentejas con huevo de codorniz, setas y jamón.
  • Setas empanadas con alioli.

Y para mi los mismos excepto el de la crema de lentejas que lo cambié por Pasta con coliflor y nata al curry.

Desde un mismo perfíl no puedes hacer dos pedidos; así que tuve que crearme dos cuentas distintas para poder pedir las cestas. Esto me parece un poco lata. Además se quedan con tus datos para futuros envíos de cestas. Incluso con el calendario de días de entrega… etc. Es sencillo hacer el trámite del pedido. Está todo claro. Luego recibes un mensaje de confirmación. Días más tarde otro con lo que tienes que aportar tú de ingredientes que tengas por casa. De todo esto no me quejo. Todo bien.

Los días de entrega son el lunes por la tarde o el martes por la mañana. Esto depende básicamente del lugar en el que vivas. Os preguntaréis si hay gastos de entrega; pues eso también depende de dónde vivas. En el pedido para mi madre el día de entrega era un martes entre las 09:00 y las 13:30 y me cobraron casi cinco euros. Mis padres viven en un pueblo de Toledo, pero vamos que no es el fin del mundo. A mí me lo iban a traer un lunes por la tarde entre las  18:00 y las 21:30 y por vivir en Madrid no me cobraron nada…

La entrega…

Bueno pues sobre la entrega os comento que a mí me enviaron un mail diciéndome que no me lo podían entregar el día acordado por ser fiesta local en Madrid. Y me dieron la oportunidad de recibirlo al día siguiente por la mañana o por la tarde. Así que tuve que elegir por la tarde porque trabajaba. El horario de entrega era de 18:00 a 21:30. Salí del trabajo corriendo para llegar a tiempo a casa. Primera impresión mala: estuve toda la tarde en casa esperando y esperando y la cesta me la entregaron casi a las 21:15 de la noche. El repartidor me dijo que se lo había dejado para el final de la tarde porque vivía muy cerca de mi domicilio. El pedido me vino en una bolsa de papel.

Mi bolsa

Mi bolsa

La entrega a mis padres fue el mismo día por la mañana, a eso casi de la 13:00 de la tarde. Y en vez de bolsa, se lo enviaron en una caja. Creo que los cinco euros sirvieron para eso.

La caha de mis padres

La caja de mis padres

El pedido…

Mi madre recibió una enorme caja con ingredientes y un cuaderno con las recetas de cocina impresas individualmente. Yo le expliqué un poquito por encima cómo iba todo. En principio me dijo que le habían llegado cosas repetidas… Un poco de lío. Pero bueno, como la iba a ver al día siguiente lo dejamos así hasta que llegara.

Cuando recibí lo mío, saqué todos los ingredientes y todo me concordaba con lo descrito en las recetas. Se lo comenté a mi madre y al día siguiente, que era su cumple hicimos recuento de lo que ellos recibieron. Y no es que tuviera ingredientes repetidos. Es que había recetas que usaban los mismos ingredientes. Pero, y muy a mi pesar, a mi madre le faltaron ingredientes: cuscus, berenjena, mostaza y alcaparras. ¡Menudo chasco por su cumple! La verdad es que me jorobó un poco. No sabía si reclamar o no. Finalmente lo hice al correo electrónico que tenía (info@yocomobien.es) y tardaron en contestarme cinco días, después de otra reclamación más que hice. Se disculparon por la tardanza en contestar aduciendo que tuvieron fallos con el correo electrónico (pero yo si recibí correos de propaganda esos días) y la solución que me dieron fue que me descontarían 10€ en la próxima compra. Según ellos a lo mejor había habido un “fallo en la cadena de montaje”.  Esta solución -para captar un nuevo pedido por supuesto a precio real sin descuento- no me pareció correcta. No quise seguir reclamando. Pero tampoco creo que vuelva a pedir nada a esta empresa. Los precios son altos en general; sin el descuento no hubiera comprado nunca nada.

Parte de mi cesta

Parte de mi cesta

Los ingredientes…

Los ingredientes que te vienen son de buena calidad y todo en perfecto estado; la carne y el pescado envasados al vacío; en ese aspecto no tengo ninguna queja. El perejil, la alhabaca, el cuscus y el curry en bolsas transparentes en su justa medida. Las patatas, la berenjena, la coliflor y las cebollas venían sueltas. La pasta, las alcaparras, el arroz y las almendras eran de marca. Las setas venían en una bandejita. La bolsa de lechuga estaba bien… Nada que decir, como he comentado.

Mis ingredientes

Mis ingredientes

 

Los ingredientes de mi madre

Los ingredientes de mi madre

Las recetas…

Te vienen en una carpetilla; son hojas impresas individualmente en papel con un gramaje superior al normal. Las recetas son muy sencillas de hacer. No son nada del otro mundo (mejor que mejor). Son recetas para hacer con ingredientes al alcance de cualquiera. Te indican los minutos que tardas en prepararlo, los ingredientes que tienes que aportar tú, la composición nutricional… Me gustaron mucho la lubina con salsa putanesca, la pasta con coliflor y nata al curry, arroz con berenjena, tomate y albahaca y las setas empanadas.

Las recetas de mi madre

Las recetas de mi madre

No quiero terminar el post sin compartir las recetas en el blog. No son exactamente fieles a las que me enviaron. La verdad es que pocas veces sigo una receta al pie de la letra. Siempre me gusta incluir alguna cosilla o simplemente cambiarla. Las cantidades se suponen que son para dos personas.

Pasta con coliflor y nata al curry

Qué necesitamos:

  • 160 gr pasta (por ejemplo macarrones)
  • media coliflor
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 brick de nata de cocinar (200 ml)
  • un poquito de cilantro (un par de ramitas)
  • 1 cucharadita de curry en polvo
  • aceite de oliva, sal, pimienta negra
  • una cucharadita de cominos
  • Manteca de coco (opcional)

Cómo lo hacemos:

Lavamos la coliflor y la cortamos en ramilletes. La hervimos en agua con una cucharadita de cominos y un puñadito de sal hasta que esté tierna. Escurrimos y reservamos.

Hacemos la pasta según ponga en el paquete. Escurrimos y también reservamos.

Cogemos una sartén y la ponemos a calentar a fuego medio con una cucharada generosa de manteca de coco y aceite de oliva. Si no tenéis manteca de coco no preocuparse, que con aceite de oliva es lo mismo. Lo que pasa es que el sabor del coco le da un toque especial.

Pelamos la cebolla y la picamos finamente; la ponemos a pochar en la sartén. Cuando esté transparente incorporamos los ramilletes de coliflor y salteamos unos minutos. Salpimentamos a gusto. Añadimos el curry y removemos.  Abrimos el brick de nata y lo echamos a la sartén. Removemos y dejamos reducir la salsa unos cinco minutos.

Por último picamos el cilantro y lo añadimos a la salsa.  Servimos la pasta acompañada de la salsa de curry.

Solomillo de cerdo a la mostaza con patatas

Qué necesitamos:

  • un trozo de solomillo de cerdo (más o menos calcular que habrá que partirlo en seis filetitos)
  • 2 patatas medianas
  • 1 diente de ajo
  • 1 chorrito de vinagre
  • 2 cucharadas de mostaza de Dijon (o mostaza vulgar si no tenéis otra)
  • 1 cebolla mediana
  • un par de ramitas de perejil
  • 1 cucharada de harina de trigo
  • aceite de oliva
  • 200 ml de leche
  • sal y pimienta negra

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer son las patatas fritas. Esto es fácil. Lavamos, pelamos y cortamos las patatas en bastoncitos. Ponemos a calentar en una sartén aceite de oliva con un diente de ajo. Cuando el ajo esté dorado lo quitamos y añadimos las patatas. Incorporamos un chorrito de vinagre. Freímos las patatas hasta que estén doraditas.

Por otro lado cortamos el solomillo en rodajas de un dedo de tamaño más o menos, salpimentamos y los hacemos en la sartén con un poquito de aceite. Reservamos.

En la misma sartén echamos un poquito de aceite y pochamos a fuego medio la cebolla que previamente hemos cortado. Cuando esté transparente añadimos la cucharada de harina. Vamos a hacer una bechamel ligera. Dejamos que la harina se haga un poquito. Añadimos la leche y removemos para que no se nos formen grumos. Añadimos la mostaza y sal a gusto. Seguimos removiendo hasta que espese la salsa a nuestro gusto.

Incorporamos los solomillos a la sartén con la salsa y dejamos unos minutos para que la carne tome sabor.

Finalmente servimos el solomillo en un plato acompañado de las patatas con un poquito de perejil fresco picado.

Setas empanadas con alioli y ensalada

Qué necesitamos:

  • 1 bandeja de setas
  • alioli (lo podéis comprar o hacerlo en casa)
  • 1 bolsa de lechuga/cogollos de lechuga/ lechuga fresca
  • un puñado de pasas sultanas
  • 1 manzana
  • aceite de oliva, vinagre
  • sal, pimienta negra
  • 1 huevo
  • harina de trigo
  • pan rallado

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer es limpiar las setas con mucho cuidado (hay personas que dicen que las setas no hay que limpiarlas, que pierden su aroma…) y las secamos.

Cascamos el huevo y lo batimos. Ponemos en un platito el huevo batido, en otro la harina y en un tercero el pan rallado. Nos toca empanar las setas en este orden: primero la harina; luego el huevo y por último el pan.  Freímos en aceite muy caliente. Una vez hechas las ponemos sobre papel de cocina para que éste absorba el aceite sobrante.

La ensalada es fácil de hacer. Lavamos y pelamos la manzana. La cortamos en trocitos pequeños. En una ensaladera mezclamos la lechuga, la manzana y las pasas. Aliñamos a gusto de cada uno. Si tenemos lechuga fresca o cogollos pues nada la cortamos en trocitos, la lavamos bien y la secamos lo máximo posible.

Para el alioli a mi me enviaron un sobre, pero lo podéis comprar hecho o hacerlo en casa. Cómo lo haría yo, pues como una mayonesa simple echándole un diente de ajo partido en trocitos minúsculos, una cucharadita de perejil y un chorrito de vinagre o de limón. Para los no expertos la mayonesa -como yo la hago- lleva huevo, un buen chorro de aceite, sal y limón/vinagre.  En el vaso de la batidora echamos el huevo y un poquito de aceite; empezamos a batir lentamente incorporando el aceite poquito a poco. Poquito a poco se va emulsionando el aceite con el huevo. Cuando esté un poquito espesa yo le echo un chorro vinagre o limón y la sal. Para hacer el alioli yo echo el huevo, el diente de ajo, el perejil y un poquito de aceite. Comienzo a batir y sigo echando aceite. Que me perdonen las personas que les gusta el alioli y piensan que lo que hago es un sacrilegio…

Ponemos las setas en un plato acompañadas de la salsa y la ensalada.

Arroz con berenjena, almendras, tomate y albahaca

Qué necesitamos:

  • 160 gr arroz
  • 1 diente de ajo
  • un trocito de limón
  • una punta de cuchillo de cominos molidos
  • 1 berenjena mediana
  • un par de ramitas de albahaca
  • 1 lata de tomate entero/triturado
  • 1 cebolla pequeña
  • almendras
  • aceite de oliva
  • sal y pimienta negra

Cómo lo hacemos:

Lavamos la berenjena, la cortamos en daditos pequeños. No hace falta quitar la piel. Los ponemos en un escurridor y los salamos. Los dejamos reposar unos diez minutos para que se les quite el amargor.

Calentamos en una sartén un poquito de aceite. Picamos la cebolla bien fina y la ponemos a hacerse. Cuando está hechita, lavamos los daditos de berenjena y los echamos a la sartén. Dejamos que se hagan a fuego medio unos diez minutillos. Añadimos la lata de tomate y dejamos que se haga todo otros diez minutos. Salpimentamos a gusto. Yo suelo utilizar latas de tomate entero; me gusta encontrarme trocitos de tomate en las salsas. También suelo echar un poquito de jenjibre seco y un poquito de guindilla molida… Por darle un pequeño toque exótico.

Picamos las almendras y la albahaca. Incorporamos a la salsa. Removemos y reservamos.

El arroz blanco lo hago de esta manera (como siempre se ha hecho en mi casa). A la receta original yo le añado cominos. Pelamos un diente de ajo, le quitamos el corazón y lo ponemos en una cazuela con un chorrito de aceite. Dejamos que el ajito tome color y lo retiramos antes de que se queme. Incorporamos el arroz y removemos hasta que el grano se quede transparente. Después echamos el agua (siempre el doble de agua que de arroz, aunque a veces hay que echar un poquito más), los ajitos, el trocito de limón, los cominos y un poquito de sal. En vez de limón también podemos echar una ramita de perejil, una hoja de laurel u otra hierba que tengamos. Dejamos que el arroz se cueza hasta que se absorba todo el agua.

Para la presentación una de dos, mezclamos el arroz con la salsa o ponemos en el plato un poquito de arroz y al lado la salsa… Eso como os guste.

Lubina con salsa putanesca

Qué necesitamos:

  • 100 g cuscus
  • un poquito de ralladura de limón
  • 2 filetes de lubina
  • 2 tomates de pera
  • alcaparras
  • media cebolla pequeña
  • perejil
  • aceite de oliva
  • sal/pimienta negra
  • guindilla seca

Cómo lo hacemos:

El modo de hacer el cuscus ya os lo puse en la anterior receta con el cordero. Pero bueno, lo repito un poquito. Ponemos a hervir la misma cantidad de agua que de cuscus. Cuando hierva, apagamos el fuego, añadimos el cuscus, un poco de sal, un chorrito de aceite y un poco de ralladura de limón. Dejamos que la sémola absorba el agua y después removemos con un tenedor para que el grano no se apelmace. Reservamos.

Picamos la cebolla y la ponemos a hacerse en una sartén con un chorrito de aceite. Por otro lado, picamos un puñadito de alcaparras. Lavamos los tomates y los troceamos. Cuando la cebolla esté transparente, añadimos los ingredientes anteriores. Cocinamos unos diez minutos a fuego lento. Salpimentamos. Picamos el perejil y un poquito de guindilla e incorporamos. Si vemos que la salsa está muy espesa podemos añadir un poquito de agua.

Por último salpimentamos la lubina y la hacemos en una plancha o sartén con un chorrito de aceite. Con unos minutillos por cada lado sirve. Hay que tener cuidado porque se nos puede romper el filetito.

Servimos la lubina en un plato con la salsa por encima y al lado un poquito de cuscus.

En resumen…

Ha sido una experiencia el pedir una cesta de la compra en este sitio. Pero no creo -como ya he dicho- que repita. Mis razones pues que se hace un poco caro, que me gusta cocinar lo que quiero y sobre todo comprarlo yo. Pero si que animo a visitar la web para ver las recetas que ponen. Suelen ser muy sencillas y podemos aprovechar para hacerlas en nuestra casa. Son ideas buenas y equilibradas.

 

Mermelada de temporada: fresa, limón, manzana, canela y jengibre.

Mermelada de fresas

Mermelada de fresas

Desde niña he querido hacer mermelada y confituras caseras. Pero hasta ahora nunca me había atrevido. Cuando era pequeña, la familia alemana con la que pasaba parte de mis veranos hacía siempre mermelada casera. Cogíamos las bicicletas y nos íbamos al campo a coger fresas o si no al bosque a coger lo que conocemos por “frutos rojos” (grosellas, arándanos…etc). Sí, frutos rojos del bosque… Aprendí cómo se llamaban multitud de frutos de arbustos en alemán antes que en español. Miraba y remiraba el diccionario que tenía, pero aquellas palabras que aprendí no tenían correspondencia en mi idioma (o por lo menos no las encontraba)… Himbeeren, Erdbereen, Stachelbeeren, Brombeeren, Johannisbeeren, Heidelbeeren, Preiselbeeren... A día de hoy muchas de ellas no sé si siquiera existen en España, pero bueno, las fundamentales si: fresas, frambuesas, grosellas negras y rojas, arándanos, moras…etc

Lo que hacían era comprar un azúcar especial en el supermercado -que nunca encontré en España- y ponerse manos a la obra. Este azúcar, llamada Gelierzucker lo único que tenía de distinto es que tenía un ingrediente extra: pecticina. La pecticina es un gelificante natural presente en muchas frutas como por ejemplo las manzanas, las naranjas… etc. Este azúcar ya se vende en cualquier sitio; si buscáis en internet salen muchas entradas al respecto.

Pecticina natural vs. azúcar gelificante.

Normalmente la pecticina se encuentra en las cáscaras, en las semillas o en la misma pulpa de la fruta. Os dejo una relacion de frutas con mayor cantidad de pecticina:

Frutas del bosque alemanas

Frutas del bosque alemanas

  • Manzana
  • Limón (también puede servirnos la lima y el pomelo)
  • Naranja (mejor la amarga)
  • Fresas, arándanos, frambuesas, moras, grosellas
  • Membrillo
  • Ciruela
  • Cereza

El azúcar gelificante contiene pecticina natural y su función se reduce a dos cosas: primero, aportar la consistencia propia de una mermelada sin cocer en exceso la fruta (y, por tanto, mantener las propiedades, sabor y color casi intactos) y segundo, permitir reducir la cantidad de azúcar necesaria para crear la conserva. La podemos utilizar con cualquier tipo de fruta.

Yo he preferido ser tradicional y emplear azúcar moreno y añadir alguna fruta con contenido alto en pecticina. Por eso en mi mermelada he incluido la manzana.

 Breve calendario de fruta de temporada:

  • Primavera: fresas.
  • Primavera- Verano: albaricoques, cerezas, ciruelas, frambuesas, melocotón
  • Verano: higo, moras, sandía.
  • Verano – Otoño: arándanos.
  • Otoño – Invierno: peras, uvas
  • Invierno: kiwi, mandarinas

Frutas que podemos encontrarnos a lo largo de todo el año: manzana, naranja y plátano.

¡Vamos allá con la receta!

Qué necesitamos (salen como dos tarros de mermelada)

Ingredientes

Ingredientes

  • 800 gr fresas maduras
  • 500 gr azúcar moreno
  • zumo de un limón
  • 60 gr de jengibre rallado
  • 1 manzana cortada en daditos y su cáscara
  • 1 cucharada de canela en polvo

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que hacemos es limpiar las fresas. Yo lo que hago es quitar el tallo, cortar en trocitos más o menos del mismo tamaño y pasarlas bien por el chorro de agua.

Lavamos y cortamos las fresas

Lavamos y cortamos las fresas

Para asegurar que no tienen nada de agua, yo suelo ponerlas encima de un papel de cocina para que se queden bien sequitas.

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Escurrimos bien

Ponemos la fruta en una ensaladera grande y añadimos unos 200 gr de azúcar.

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Añadimos azúcar

Removemos bien para que toda la fruta se empape del azúcar.

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Mezclamos bien

Tapamos la ensaladera con un papel de plástico y dejamos reposar la fruta en la nevera mínimo dos horas para que macere. Si os soy sincera yo las dejé un día entero.

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Maceramos la fruta en la nevera

Pasado el tiempo veremos que la fruta ha soltado mucha agua.

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Fruta macerada

Aquí una vista más de cerca. La verdad es que el líquido que sueltan está buenísimo. Y es una tentación no comerte las fresas así.

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Imagen de las fresas con su almíbar

Ahora tenemos que rallar el jengibre. Aquí os dejo una foto. El jengibre es un rizoma -una planta subterránea- muy apreciado por su aroma y por su sabor picante. Por tanto, hay que utilizarlo con precaución.

Raíz de jengibre

Raíz de jengibre

Cortamos un trocito de jengibre, lo pelamos con un cuchillo y lo rallamos. Al rallar el jengibre podemos comprobar que tiene muchos filamentos que nos harán difícil manipular la raíz.

Rallamos el jengibre

Rallamos el jengibre

Ahora le toca el turno a la manzana. La lavamos bien, le quitamos la piel (por favor no tirar) y el corazón.  La cortamos en daditos más o menos igual.

Lavamos y cortamos las manzanas en daditos

Lavamos y cortamos las manzanas en daditos

Como os he dicho, la cáscara o monda no la tiréis. Nos va a servir para espesar la mermelada.

Conservamos las mondas

Conservamos las mondas

Cogemos una olla de tamaño mediano y echamos las fresas, el jengibre, las manzanas, el limón y la cucharada de canela.

Añadimos la manzana y la canela

Añadimos la manzana , el limón y la canela

Incorporamos finalmente el azúcar que nos quedaba.

Añadimos el resto de azúcar

Añadimos el resto de azúcar

Por último añadimos las cáscaras de la manzana. Removemos bien y dejamos que se cueza todo a fuego lento mínimo unos veinte minutos. Tendréis que ir comprobando la consistencia que queréis que tenga la mermelada. Esto depende del gusto de cada uno. Pero hay que tener en cuenta que siempre cuando la mermelada se enfría, espesa más. Yo personalmente la dejé hacerse una media hora.

Añadimos las mondas de manzana

Añadimos las cáscaras de manzana

Aquí ya está cogiendo consistencia.

Hervimos

Hervimos

Una foto más de cerca.

detalle

detalle

Cuando ya tenemos la consistencia deseada procedemos a su envasado sin dejar enfriar. Podéis quitar las mondas y ponerlas en un cuenco para comerlas después o tirarlas a la basura. Eso a vuestro gusto. Yo la verdad es que me dio pena tirarlas y las conservé. Las corté en trocitos y me las comí con yogurt griego. Como ya expliqué en la receta de la compota de manzana, llenamos el bote de mermelada hasta arriba del todo, ponemos la tapa y lo damos la vuelta. De esta manera se conservará la mermelada por más tiempo. Por mi experiencia no os durará mucho. Está tan rica que os desaparecerá en seguida.

Rellenamos botes y damos la vuelta

Rellenamos botes y damos la vuelta

Aqui un detalle de un botecito que regalé a mi madre. Me quedó bien mono y el sabor es totalmente diferente a la mermelada que compramos. Manzana, fresa, ese toque del jengibre… Os la recomiendo.

Para regalar es perfecto

Para regalar es perfecto

La temporada de fresas ya ha acabado. Y creo que voy a probar a hacer mermelada de cerezas. Sé que me voy a hartar de quitar huesecitos, pero lo va a merecer. Nunca he conseguido encontrar una mermelada que me guste: las de la Vieja Fábrica o las de Bonne Maman están muy buenas, pero son un poco caras. Las de la marca Maribel del LIDL están bien y las de Ligeresa están pasables. De una mermelada lo que busco es que sepa a fruta y no a azúcar. Y la mejor mermelada por ahora es la que he hecho en mi propia casa… ¡qué queréis que os diga! Os animo a probar a hacer en casa vuestra propia mermelada a vuestro gusto. Es un poco rollo hacerla, os lo tengo que confesar: limpiar fruta, cortarla, secarla… pero el sabor lo compensa todo.

Hildegard von Bingen o una nueva forma de entender la alimentación…

Como en anteriores entradas, lo primero que tengo que pedir es perdón por tardar tanto en escribir. Ideas tengo muchas, pero eso de sentarme delante de un ordenador en mi tiempo libre últimamente me está costando horrores. De hecho este post lo empecé en febrero. Y por fin, hoy lo he terminado de redactar…

Hildegard von Bingen

Hildegard von Bingen

Hoy nos trasladamos a la Edad Media alemana para hablaros de una mujer, Hildegard von Bingen. Poeta, naturalista, teóloga, compositora, poeta, predicadora…; fue una de las mujeres mejor consideradas de su época. Y es una de las primeras mujeres que habla de la igualdad entre hombres y mujeres. Admirada y venerada en ámbitos tan dispares como la literatura, la medicina, la botánica, la música… etc. Nacida en Bermersheim en 1098, hija de un matrimonio de nobles. Al ser la última hija de diez hijos, sus padres optaron porque se dedicara al clero. Siendo una niña fue entregada a una beguina llamada Jutta para que la instruyera en su educación. A los quince años tomó los hábitos y en 1136 se convirtió en abadesa del convento de Rupertsberg, primer monasterio de monjas autónomo. Hasta entonces todos los conventos dependían de abadías masculinas. Murió el 17 de septiembre de 1179 y fue enterrada en la iglesia de su convento de Rupertsberg del que fue abadesa hasta su muerte. Sus reliquias permanecieron allí hasta que el convento fue destruido por los suecos en 1632. Actuamente sus restos se encuentran en Eibingen.

Si a alguien le interesa las obras de Hildegard recomiendo visitar esta página: www.hildegardiana.es. Os recomiendo sobre todo el libro de Causas y Remedios y Phsysica.

¿A qué viene dedicar una entrada a esta mujer? Todo empezó cuando mi madre me dio una caja de galletas que le habían traído sus primos José Mari y Concha para mí. La caja de galletas era del Monasterio de Nuestra Señora de Vico (Arnedo, La Rioja).

Alegrías

Alegrías

En ella, al abrirla me encontré una nota titulada “Alegrías”, en la que se comenta el año y muerte de Hildegard y un poquito más de información. Pero lo que más me intrigó para investigar un poco fue un comentario sobre las galletas, que parece había ya escrito la monja:

“Cómalas seguido y le calmarán cualquier amargura del corazón y de la mente, y sus sentidos se abrirán y purificarán, su mente estará alegre y los humores dañinos disminuirán entre éstos el colesterol.”

Alegrías

Alegrías

Los ingredientes que ponen en la caja son harina integral, azúcar moreno, huevos, almendras, canela, clavo y nuez moscada. Es como si el universo hubiera puesto estas galletas en un momento en que de verdad necesitaba un poquito de alegría.

Ingredientes

Ingredientes de la caja

Me puse a buscar información en internet y me ha parecido apasionante el pensamiento de esta mujer respecto de la alimentación y su relación con la naturaleza y la salud. Hoy en día, esto no es nada nuevo. Podéis encontrar multitud de libros, de páginas web en las que se relacionan incluso enfermedades con el tipo de alimentación que llevamos. Lo que más me sorprende es que ya, desde la Edad Media, encontremos teorías así. Bueno, si miramos la historia de la medicina, ya podemos encontrar información en los griegos sobre la fuerza sanadora de la naturaleza.

Alegrías

Alegrías

Hildegard von Bingen basa su teoría en aceptar que los alimentos se pueden utilizar también como remedios naturales para las enfermedades. Sus enseñanzas se pueden resumir en seis reglas:

  1. extraer la energía vital de los cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire) a través de vivencias naturales, sobre todo de la alegría del corazón y de los remedios naturales.
  2. desintoxicación regular del cuerpo.
  3. dormir y cuidar la regeneración del organismo.
  4. la calma y el ejercicio tienen que estar en equilibrio de manera igualitaria.
  5. al comer y al beber uno tiene que prestar atención a la fuerza medicinal natural de los alimentos.
  6. el estado de las defensas del cuerpo se puede activar con autoconocimiento.

Nuestra querida monja también dedicó su tiempo a la cocina y escribió muchas recetas de cocina que merecen un hueco en mi blog. En esta web alemana tenéis un montón (pincha aquí).  He escogido algunas y las he traducido.

Las primeras recetas que os pongo son las de las famosas galletas.  En internet he visto varias variantes además de la de la página alemana. Yo os pongo dos versiones para que podáis elegir. En una pone que son galletas contra las depresiones y otra para los nervios. Respecto de la harina, pues podéis cambiar la harina de espelta por la de trigo o mezclar, también azúcar moreno por miel…

Alegrías

Alegrías

Según la Santa, estas galletas son un remedio para las personas que creen que se han metido en un callejón sin salida. No tiene porque ser así en la realidad pero, si es su vivencia, igualmente necesitan ayuda para salir de esa situación. Hildegard asegura que en tales situaciones límite se embotan los sentidos, se siente uno amargado y no se ve salida por ninguna parte. Como solución propone estos cuatro remedios o líneas de actuación:

  1. hacer un análisis objetivo de la situación (muchas veces nos olvidamos de que somos hijos de Dios y de que Dios provee).
  2. tener el valor de asumir un riesgo en sentido positivo (“el que algo quiere algo le cuesta”).
  3. orar como manera de estar “conectados” a la fuente del Amor y de la Vida.

Estas galletas prestan una ayuda adicional para salir de un aprieto puesto que agudizan los sentidos, alegran, alejan la amargura del corazón y disminuyen todos los humores nocivos para el bienestar corporal. Con este remedio “casero”, el ser humano se vuelve previsor, ensancha su horizonte y ya fortalecido, puede encontrar una solución para sus problemas.

Galletas de nuez moscada contra las depresiones

  • 315 g harina de espelta
  • 125 g almendras molidas
  • 315 g mantequilla
  • 200 g azúcar moreno
  • 4 huevos
  • 3 yemas de huevo
  • 1 pellizco de sal
  • 1/2 sobre de levadura química (bueno, esto es actual…)
  • 50 g nuez moscada
  • 45 g canela
  • 5 g clavos molidos

Mezclar todos los ingredientes en una fuente grande. Coger de la masa pequeñas porciones y darlas forma de galletas. Ponerlas en una bandeja de horno forrada de papel. Cocer a 200º unos 25 minutos.

Galletas para los nervios

  • 400 gr. harina de espelta integral
  • 250 g matenquilla
  • 150 g azúcar de caña
  • 200 g almendras crudas molidas
  • 20 g canela
  • 10 g nuez moscada
  • 10 g clavo en polvo
  • 2 huevos
  • Un poquito de sal
  • Algo de agua

Disponemos la harina en una mesa de trabajo y echamos en el medio la mantequilla cortada en daditos. Incorporamos el azúcar, almendras, huevos y la canela, nuez moscada y clavo. Amasamos todo bien añadiendo un poquito de agua tibia si fuera necesario. Lo dejamos reposar en un lugar frio unos 30 minutos. Pasados esos minutos extendemos la masa con un rodillo unos 2-3 cm y cortamos formas de pastas. Las ponemos en una bandeja de horno con papel. Metemos en horno previamente calentado unos 15 minutos entre 180º -200.

Si uno quiere darle un toque, se podrían glasear las galletas con chocolate una vez frías.

Alegrías

Alegrías

Pan de Espelta (para mejorar la energía vital):

  • 1 kg de harina de espelta
  • 17 gr. sal
  • 3/4 litro de agua
  • 40 gr levadura fresca de panadería

Mezclamos la harina con la sal en una fuente. Diluimos la levadura con un poquito de leche tibia e la incorporamos incorporar lentamente a la harina. Vamos echando el agua poco a poco y amasamos. La masa tiene que reposar una hora y media en un lugar cálido con un poquito de harina y un trapo por encima. Yo os recomiendo que el trapo esté un poquito húmedo para evitar que la masa se reseque y cree costra. Pasada la hora, volvemos a amasar y lo ponemos en un molde de pan o en la bandeja de horno. Dejamos reposar otra media hora en un lugar caliente. El pan lo pintamos con un poquito de leche y le hacemos unas rajas con un cuchillo. Horneamos unos cincuenta minutos a 200-220 grados.

Para Hildegard, la espelta o escanda es el cereal por excelencia que no puede faltar en la alimentación del ser humano. Contiene muchos nutrientes  y es fácil de digerir.

Granos de espelta

Granos de espelta

Salsas que nos dan energía

Salsa de yogurt con hierbas varias

  • 1 kg de yogurt semidesnatado
  • ½ manojo Eneldo
  • ½ manojo Cebollino
  • 1 trozo de jengibre de tamaño de dedo pulgar
  • un puñado raso Salvia
  • ½ puñado Tomillo
  • Sal a gusto

 Laminamos todas las hierbas, pelamos el jengibre y lo cortamos en daditos mínusculos. Lo mezclamos con el yogurt y lo dejamos una noche en la nevera. Salamos a gusto.

 Salsa de yogurt verde con nata

  • 1 kg yogurt semidesnatado
  • 1 cebolla
  • ½ manojo de perejil
  • ½ manojo Cebollino
  • 12 cucharadas de eneldo
  • 2 dientes de ajo
  • pimienta negra
  • 2 puñados de albahaca
  • Sal a gusto
  • 100 gr miel

Molemos finamente todas las hierbas junto con la cebolla y los dientes de ajo. Mezclamos con el yogurt. Salpimentamos.y mezclamos con el yogurt.

Salsas que vigorizan el cuerpo y el ánimo

Salsa blanca de nata (para pescados, aves y  pastas de espelta)

  •  ½ l de vino blanco
  • 1 cebolla
  • ¼ l nata
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • ¼ l nata agria
  • Sal y pimienta

Cortamos la cebolla en trocitos pequeños y la pochamos con un poquito de mantequilla hasta que esté transparente. Añadimos el vino blanco y la nata. Dejamos a fuego medio que reduzca. Añadimos el resto de mantequilla, la nata agria y salpimentamos.

Salsa blanca de nata  con hierbas

Partiendo de la anterior salsa, incorporamos cuatro cucharadas colmadas de hierbas (por ejemplo, tomillo, albahaca, perejil, salvia, cilantro o cebollino), mezclamos y dejamos reposar una noche en la nevera.

Salsas que nos dan fuerza vital contra los nervios

Salsa de almendras

  • 200 gr almendras crudas
  • 3 dientes de ajo
  • el zumo de tres limones
  • 200 ml de caldo recien hecho
  • sal y pimienta a gusto

Pelamos los dientes de ajos, les quitamos el corazón y lo ponemos en un vaso de batidora junto con las almendras y el zumo de los limones. Picamos con la batidora. Vamos añadiendo poco a poco el caldo. Nos tiene que quedar una textura como la de un puré.

Salsa de manzanas (especial para aves de corral)

  • 500 gr manzanas
  • 1 litro de vino blanco
  • 4 cucharadas de zumo de limón o de naranja
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de canela

Lavamos, pelamos y cortamos las manzanas en daditos pequeños. Cogemos una olla grande y ponemos las manzanas con el resto de ingredientes a cocer hasta que cojan una textura de compota. Si queremos obtener una salsa más fina podemos pasar la compota por un pasapurés.

Salsa de almendras, miel y castañas (para untar en pan)

  • 200 gr almendras crudas
  • 10 gr miel
  • 200 gr castañas cocidas y peladas
  • 1/8 litro zumo natural de naranja

Ponemos todos los ingredientes en la batidora y picamos hasta obtener una textura cremosa untable. Se puede añadir más almendras o más miel según el gusto de cada uno.

Para cuidar el cuerpo por dentro…

La cura del ajenjo depura el organismo

  • 40 ml de zumo de ajenjo
  • 1 litro de vino blanco
  • 150 gr de miel de castañas

Mezclar el zumo de ajenjo con un litro de vino blanco y 150 gr. de miel de castañas. Hay que tomarlo antes del del desayuno entre los meses de mayo a octubre cada tres días.

Sopa de verduras de ayuno

  • Una taza de granos de espelta
  • tres tazas de agua
  • zanahorias
  • judías verdes
  • hierbas (las que uno quiera)
  • apio
  • hinojo
  • galgán
  • serpol

Poner a cocer una taza de granos de espelta en tres tazas de agua. Añadir zanahorias, judías verdes, apio, hinojo y hierbas varias (a gusto de cada uno).  Tras 20-30 minutos colamos y sazonamos con galgán y serpol. Respecto a estas hierbas, he encontrado su traducción en el diccionario y así lo he puesto en la receta. Aunque a mí con esos nombres no me dicen nada. He investigado un poco y el galgán es un rizoma similar al jengibre. Su nombre científico es Alpinia galanga/officinarum. Pero desconozco si en España existe. El serpol es también conocido como hierbaluna o tomillo de monte. Como creo que estos dos ingredientes son difíciles de encontrar, yo los sutituiría por tomillo corriente y un poquito de jengibre rallado.

Vino de salvia (para el aliento fresco)

  • una cucharada de hojas de salvia
  • 1/4 litro de vino blanco

Hervir las hojas de salvia dos minutos largos en un cuarto de litro de vino blanco. Filtrar el líquido y dejar enfriar. Dos veces al día hacer gárgaras con la mezcla y beber.

Sopa de tomillo de monte (contra las irritaciones de piel)

  •  2 manojos de tomillo de monte o de tomillo vulgar
  • 1 taza de granos de espelta
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 1 1/2 de caldo de carne
  • 3/ 4 hojas de hisopo y perejíl silvestre
  • 2 cucharadas de nata dulce
  • 1 punta de cuchillo de nuez moscada, sal y pimienta

Partimos el tomillo en trocitos pequeños (si utilizamos tomillo seco basta con una cucharadita de te) y lo rehogamos en una olla con un poco de mantequilla. Poco a poco vamos incorporando los granos de espelta. Cuando todo tenga un color amarillito echamos el caldo de carne. Dejamos que se haga a fuego lento unos quince minutos. Por último incorporamos las hierbas cortaditas y la nata. Salpimentamos y listo.

 

Espero que probéis a hacer alguna receta, por lo menos la de las galletas y la del pan…