Curry de pollo con leche de coco

Curry de pollo y arroz basmati

Curry de pollo y arroz basmati

Si, ya sé que hace un montón que no escribo en el blog. Empecé poniendo una receta a la semana y ahora esto se ha convertido en una receta al mes. Y no es que no cocine y no “fotodocumente” las recetas; es que luego hay que pasar las fotos al ordenador, seleccionar las mejores, ponerles un marquito, una firma y luego ponerte a redactar el “cómo se hizo”. Parece chupado y no lo es. Encima mi amiga Inés me dejó su cámara reflex Nikon D5000 y he estado experimentando a hacer fotos con su cámara y con la mía Lumix de toda la vida… Conclusión: de una misma receta tengo un montón de fotos dobles hechas con dos cámaras (así compruebo colores, luz, exposición…). Pero bueno, que por mucho que os cuente el trabajo que conlleva tener un blog culinario, no tengo excusa para no escribir más asiduamente.  Si algo te gusta, a por ello y a disfrutarlo. Por lo menos es lo que te diría cualquiera.

Esta versión de curry de pollo es muy elaborada, con muchas especias, con ingredientes que para algunos se pueden ir de presupuesto, pero que sale exquisita. Si eso para un próximo post hago una versión “bbb” (buena, bonita y barata) que se adapte a cualquier bolsillo.

Ingredientes

Ingredientes

Qué necesitamos:

  • 2 pechugas de pollo troceadas
  • 1/2 cebolla
  • 1 pimiento rojo
  • zumo de un limón o de una lima
  • 1 lata de leche de coco
  • 1 cucharada rasa de pimentón
  • 1 cucharada rasa de curry en polvo
  • 50 g de jenjibre fresco o 1 cucharadita de jenjibre seco
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cucharadita cúrcuma molida
  • 1 cucharadita colmada de cominos molidos
  • 1 trocito pequeño de canela en rama o una cucharadita escasa de canela en polvo
  • unos granos de pimienta
  • 1/2 cucharadita de cardamomo en polvo
  • una punta de cuchillo de pimienta
  • aceite de girasol o de sésamo (es lo ideal, pero si no se tiene pues el de oliva)
  • cilantro o perejíl para decorar

Para guarnición arroz basmati

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que tenemos que hacer es dejar marinando el pollo. Cogemos las pechugas de pollo, las limpiamos bien y las cortamos en trocitos más o menos regulares.

Troceamos la pechuga en trocitos más o menos iguales

Troceamos la pechuga en trocitos más o menos iguales

El marinado se preparara mezclando el zumo de limón, el pimentón, el curry y un poquito de sal.

Removemos el marinado, echamos el pollo troceado, mezclamos y lo dejamos macerar en la nevera unos veinte minutos (tiempo en el que haremos la salsa de curry).

Para hacer la salsa: ponemos en una sarten una cucharada de aceite de girasol y otra de sésamo a calentar. Si no tenéis estos aceites, podemos poner aceite de oliva. Un apunte: el aceite de sésamo tiene un sabor muy fuerte (a parte de que es muy caro…). Yo os recomiendo que si utilizáis este aceite, siempre lo combinéis con otro. En este caso lo mejor es aceite de girasol -que tiene un sabor neutro- con el de sésamo. Si combináis el de sésamo con el de oliva, tened en cuenta que el sabor del de oliva será más fuerte. Pero vamos, que en cuestión de aceites para hacer esta receta, utilicéis el que teneis en casa si no queréis comprar el de sésamo. Tampoco pasa nada; es cuestión de sabores.

Pelamos el jenjibre y lo troceamos. Con los dientes de ajos hacemos lo mismo, pero los cortamos en láminas.

Echamos el ajo y el jenjibre a la sarten. Salteamos un poquito y añadimos la ramita de canela, los granos de pimienta, el cardamomo y los cominos. Si tenéis jenjibre en polvo, pues es lo mismo. Pochamos primeramente el ajo con el jenjibre seco y luego el resto de  especias

Jenjibre y ajo

Jenjibre y ajo

Cuando el ajo está más o menos hecho, incorporamos la cúrcuma y el comino. Sofreimos todo y lo retiramos del fuego.

 

Abrimos la lata de leche de coco y añadimos más o menos la mitad del contenido. Dejamos que reduzca un poquito y que los sabores se mezclen.

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Traspasamos la salsa a un vaso alto de batidora y lo trituramos con el resto del bote de leche de coco. Reservamos.

Cortamos en juliana la media cebolla, lavamos y cortamos el pimiento rojo también en juliana (cortar en tiras alargadas). Ponemos una sarten ancha y grande a calentar con un poquito de aceite. Puede ser de girasol, sésamo o de oliva, como ya he dicho anteriormente.

Pochamos pimiento rojo y cebolla

Pochamos pimiento rojo y cebolla

Pochamos lentamente las verduras y luego incorporamos el pollo.

Cuando se haya hecho bien añadimos la salsa.

Añadimos la salsa

Añadimos la salsa

 

Y dejamos reducir unos diez minutos.

Por último habría que hacer el arroz basmati u otro arroz que tengáis. A mí, para esta receta y cualquiera que tenga una salsa de curry me gusta el basmati, que es un arroz de grano largo que tiene un sabor muy suave y muy rico. Este tipo de arroz es un poco más caro de lo normal, aunque ya se está popularizando mucho en los supermercados. Yo os recomiendo que lo compréis en el LIDL, que está muy bien de precio. Mi receta para hacer el arroz blanco es muy simple: cojo un diente de ajo, lo pelo, le quito la raiz y lo pongo a dorar un poquito en un cazuela con aceite de oliva. Cuando esté dorado, echo la medida de arroz que haya calculado, por ejemplo un vaso. Lo remuevo hasta que veo que el grano está transparente. Vierto en la cazuela dos vasos de agua (siempre hay que calcular dos medidas de agua por una de arroz). Remuevo. Yo suelo añadir un trocito de cáscara de limón, un poquito de perejíl o de hierbabuena, sal y una puntita de cuchillo de cominos. Dejo que se haga a fuego medio hasta que el agua se ha consumido. Si veo que no se ha hecho del todo, le añado un chorrito de agua para que se termine de hacer.

Emplatado final:

Al arroz le podéis poner un poquito de perejíl picado por encima…

Emplatado final

Emplatado final

 

Otra visión

Otra visión

 

Espero que os haya gustado.

Hoy para cenar unas hamburguesas vegetales caseras…

Hamburguesa de garbanzos

Hamburguesa de garbanzos

Cuando pensamos en hamburguesas vegetales,  se nos viene a la cabeza un plato insulso, sin sabor… Es un pensamiento clásico de una persona carnívora… ¿quién no se resiste a una buena hamburguesa de carne? Y no me refiero a las del Burger King o McDonalds…Si sois carnívoros en Madrid hay muy buenos restaurantes; si pincháis aquí podéis ver un mapa de las hamburgueserías que hay en la capital. Y en este otro un ránking con quince hamburgueserías a destacar.

A mí me gusta ir al Home Burger Bar; en Madrid tienen varios locales; la que más he probado es la hamburguesa “cabrita”, con carne ecológica de vacuno, queso de cabra, salsa de arándanos y mezcla de lechugas.

Por otro lado, de toda la vida he oído que el Don Oso, en la calle Donosos Cortés, 90, de Madrid, también hacen hamburguesas muy buenas. Un sitio pequeño y barato, de esos tradicionales, a los que hay que ir alguna vez en la vida. No hay mesas; si hay sillas altas… Os dejo un enlace para que podáis leer una crítica. No es un restaurante cinco estrellas, pero la comida es buena. Yo creo que alguna vez he entrado cuando estudiaba en la universidad, pero ahora mismo no estoy segura. En resumen: un local humilde a precios asequibles.

Volviendo al temas de las hamburguesas vegetales, podemos encontrar una gran variedad en los supermercados ecológicos. Suele ser un producto caro a mi parecer, pero bueno. Hay de muchos tipos según los ingredientes: por ejemplo las que tienen como base proteínas vegetales como el tofu o el seitán, o, en cambio, las que se hacen íntegramente con cereales (avena, trigo, arroz, quinoa…etc), legumbres (soja, garbanzos, lentejas…), hortalizas y verduras (pimientos rojos y verdes, brócoli, borraja, berenjena, calabacín, setas…), algas, frutos secos. Las hamburguesas vegetales tienen un alto contenido en fibra, vitaminas, sales minerales, son bajas en calorías y en colesterol. Es una buena alternativa y muy sana; y si las aprendemos a hacer en casa mejor que mejor.

Pero bueno, a lo que iba… hace ya muchos años se me ocurrió hacer una prueba; encontré una receta para hacer Falafel casero. Los falafels es una especialidad turca que no son más que albóndigas hechas con garbanzos, agua, cebolla picada, cilantro, perejíl y comino. Fue una época en la que apenas tenía ganas de comer y bueno intentaba alimentarme de comida casera rápida. Me compraba panes de pita y me los rellenaba de cualquier cosa y eso era lo que cenaba. Me dio por probar a hacer falafels; muchas noches me cenaba un bocadillo de falafel con lechuga, queso, tomate… pero viendo que era muy incómodo comerme un bocadillo de albóndigas, se me ocurrió en vez de hacer bolitas redondas, hacer la masa con forma de hamburguesa… y fue todo un invento.

Hoy quiero compartir mi receta. La verdad es que con poca cantidad os salen unas seis hamburguesas. Éstas se pueden congelar y posteriormente freírlas en aceite sin descongelación previa. Y si no os gustan las hamburguesas, podéis hacer albóndigas y ya tenéis unos falafels estupendos por ejemplo como entrante para una cena.

Qué necesitamos:

Ingredientes

Ingredientes

  • 250 g. garbanzos
  • 1 taza y 1/2 de agua
  • 1/2 cebolla picada finamente
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de perejil fresco
  • 1/2 cucharada de cilantro fresco (poquito, que da mucho sabor)
  • 1/2 cucharada de comino molido
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • aceite
  • un par de cucharadas de harina
  • una pizca de sal

Cómo se hace:

Lo primero que tenemos que hacer es poner los garbanzos a remojo. Los podemos poner una noche entera; mínimo tienen que estar unas cuatro horas.

Después del tiempo de espera, escurrimos los garbanzos y los picamos en la batidora alrededor de medio minuto.

Picamos los garbanzos

Picamos los garbanzos

Ponemos la masa en un colador y aplastamos con una cuchara para que suelte todo el agua.

Añadimos la cebolla picadita finamente, el perejil, el cilantro, el comino, la sal y el agua. Picamos con la batidora hasta que esté todo muy fino y quede como una pasta. Añadimos la levadura y una cucharada de harina.  Dejamos reposar mínimo media hora en la nevera.

Sacamos la masa y si vemos que nos ha quedado muy líquida o muy húmeda y no logramos hacer albóndigas volvemos a echar una cucharada de harina.

Masa recién sacada de la nevera

Masa recién sacada de la nevera

Hacemos albóndigas y las aplastamos con las manos para darles forma de hamburguesas. Si no vamos a hacer todas en el momento, las podemos envolver en film plástico y congelarlas.

En una sarten honda ponemos aceite de oliva a calentar; cuando esté caliente podemos freir las hamburguesas en tandas de dos en dos (depende del tamaño de la sarten); tres o cuatro minutos por cada lado. Si véis que la masa sigue estando muy húmeda y se rompe, una solución es enharinar las hamburguesas antes de freirlas. Yo al final tuve que hacerlo así.

Las sacamos y las ponemos a escurrir en papel de cocina absorbente.

Ahora toca una de dos; o montar la hamburguesa con pan, tomate, lechuga y queso o tomarlas con alguna guarnición. Yo preferí hacerme una mega hamburguesa con todos sus complementos: tomate fresco, lechuguita, loncha de queso, mayonesa y kétchup.

Hamburguesa emplatada

Hamburguesa emplatada

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Un detalle más de cerca

Solo os digo que hasta a mi hermano le gustaron las hamburguesas.

Mi próximo experimento es hacer hamburguesas de quinoa y zanahoria rallada… Ya contaré la experiencia.

Guten Appetit!

 

 

 

Edamame, el aperitivo de moda japonés

Hoy vamos a hablar de un plato exótico que se llama Edamame. Un descubrimiento gracias a mis padres. Digo que es exótico porque proviene de Japón.

Edadame

Edadame

Hace unos días mi madre me trajo unas tarrinas de vainas frescas de soja. Me comentó que un amigo que trabaja en un restaurante japonés de sushi se las había llevado y que como a mí me gustaba la soja pues que me las daba. Por lo que observé eran como las vainas frescas de guisantes. Y ahí las dejé en la nevera hasta hoy. Ayer me decidí a cocinarlas para que no se me estropearan (aunque ya estaban cadudacas…). Llamé a mi madre para preguntar y bueno había decidido a hacerlas como hago las habas frescas: rehogadas con cebollita, jamoncito, aceite, sal y un poco de pimentón picante. Pero bueno, curiosa de mí me puse a buscar recetas alternativas en la web…. Y me encontré que lo que tenía entre mis manos no eran simples vainas frescas de soja, sino una especialidad de la cocina japonesa llamada Edamame, un “top ten” dentro de los entrantes -snacks- más típicos del país nipón. Así que me he decidido a contaros un poquito lo que es y compartirlo con vosotros.

Básicamente el Edamame es un plato que consiste en vainas de soja hervidas en agua con sal. Algunos cocineros en vez de hervirlas las cocinan al vapor. Se sirven tal cual. Otra versión del mismo plato consiste en extraer la soja ya cocida y triturarla. De esta manera obtenemos una pasta similar a un paté para untar.

Leí en unos cuantos blogs que el Edamame son como las pipas, en cuantos los pruebas no paras de comerlos. Son adictivos. Con esta premisa, me decidí a abrir una bandeja, coger una vaina y probar… Y la verdad es que me llevé una sorpresa muy agradable; la soja estaba muy buena así en crudo. Empecé con una vaina y casi me como la tarrina entera.

Como se trata de soja, estamos ante un ingrediente con un alto contenido en proteinas vegetales, hidratos de carbono, fibra…  Tiene calcio, hierro, fósforo, sodio, vitaminas B y C. Ayuda a reducir el colesterol malo… Incluso es un alimento recomendado para deportistas de alto nivel.

¿Dónde puedo conseguir Edadame?

Tenemos dos formas de conseguirlo:

A) en restaurantes japoneses. En mi caso, la marca de la tarrina es Sushikiso, perteneciente a Telesushi.

B) comprarlas precococinadas o para hacerlas en casa. En este caso os propongo una lista de tiendas online y de Madrid a dónde podéis acudir en búsqueda de estas vainas. En un blog incluso leí que se podían encontrar en las neveras que tienen algunas tiendas de “chinos”.

Tiendas on line:

Tiendas en Madrid capital:

  • La tienda de Miya. Una pequeña tienda dentro del Mercado de Chamartín, en la calle Bolivia, 9.
  • “Supermercado Oriental” al lado del centro comercial de Príncipe Pío. C/ Mozart, 2.
  • Extremo Oriente, tienda situada en los bajos de Plaza España, al lado de la entrada al aparcamiento.
  • Yoka Kamada, situada en la calle de Santa Isabel 5.
  • Supermercado Oriental Hua Lian Food, en la calle Leganitos, 33.

 Ahora solo espero que si tenéis la oportunidad de probarlas lo hagáis. Están buenas y si las ponéis de picoteo en algún evento va a ser algo novedoso. Podemos sustituir las típicas patatas fritas de bolsa por algo más saludable…

Una receta hindú: muslitos de pollo con especias tandoori

Muslitos de pollo tandoori

Muslitos de pollo tandoori

Hace un par de semanas no sé por qué me vino a la mente una receta que preparaba mucho cuando vivía en mi piso de alquiler: Pollo tandoori. Saqué mi caja de especies y allí estaba mi bote de tandoori traído directamente de Inglaterra hace ¿ocho años? (madre mía, ¡como pasa el tiempo!). Dudé de si tirarlo o no porque según la etiqueta estaba caducado. El bote es de plástico y estaba herméticamente cerrado; y seguía oliendo bien… asi que quise arriesgarme y decidí hacer una prueba.

Salí de casa con la idea de comprar muslitos de pollo en el supermercado y acabé comprándolos al lado de casa, en una carnicería-pollería de las de toda la vida. Fue un poco extraña la situación; me decidí a comprarlos en un pequeño comercio porque iba hasta arriba de bolsas y si me metía en el super me iban a decir que no podía pasar. Y me planté en una tienda en la calle Espíritu Santo. Sábado por la mañana; hasta arriba de gente. Entré, pedí mi turno (¡qué sensación!: hacía siglos que no “pedía la vez” en ninguna tienda). Mientras esperaba, observé todo el género que tenían expuesto, lo que las personas pedían y cómo era la relación cliente-carnicero. Y me sorprendió muchísimo. Me encantó. Recordé cuando iba con mi madre de pequeña a la galería de alimentación Galymer en la calle Fuencarral y al Mercado de la calle Barceló y los tenderos te atendían amablemente y te daban consejos. Comprábamos embutido fresco, verduras y frutas. Siempre volvíamos con el carro hasta arriba. Al llegar a casa yo siempre le pedía a mi madre envolver el embutido en papel de aluminio. Tenía una razón: me encantaba comerme una loncha de cada cosa que comprábamos. El embutido recién cortado para mí era un placer.

Antiguo mercado de Barceló

Antiguo mercado de Barceló

Pero bueno, volviendo a la carnicería… Cuando me tocó el turno pedí mis muslitos de pollo que elegí personalmente y me los prepararon en una bandejita de poliestireno. Ya de paso compré unas chuletitas de Sajonia (me encantan) cortadas con el grosor que quería. Salí de allí más satisfecha que nada… Y me pregunté a mí misma que por qué siempre compraba la carne y los embutidos en el super. Me vino la vena reivindicadora del pequeño comercio. Supongo -y esto es una reflexión personal- que la vida “moderna” te lleva a comprar todo en bandejitas en el super por comodidad. Creo que a partir de ahora iré más a las tiendas de barrio. Elijo lo que quiero y estoy apoyando a los pequeños comercios.

Y después de la charleta de “abuela” os cuento algo más del “tandoori”.

Especias tandoori

Especias tandoori

El tandoori es una mezcla de varias especias (cilantro, comino, canela, chile, pimienta de Cayena, jenjibre, cardamomo, pimienta negra, pimentón, guindilla en polvo…etc) típica de la India y Pakistán. Dependiendo de la zona geográfica en la que se elabore puede llevar más o menos ingredientes. Se utiliza para adobar carne y deja un sabor un poquito picante y un color rojo anaranjado.  El nombre proviene de la palabra tandoor (que significa horno de barro). Según he leído el horno tandoor tradicional era de arcilla, con forma cilíndrica, era rotatorio y utilizaba carbón vegetal para cocer los alimentos. Tradicionalmente la carne se cocinaba en este tipo de horno. Actualmente existen hornos tandoor eléctricos, aunque se puede utilizar parrilla u horno convencional. Si queréis saber algo más de este tipo de horno pinchad aquí.

La pregunta que os haréis es dónde adquirir esta especie. Yo me la traje de Inglaterra. He echado un vistazo en internet y hay muchas tiendas de venta de especias on line y ahí la podéis encontrar. Investigaré en Madrid a ver qué encuentro. Supongo que en la zona de la Latina habrá tiendas de productos hindúes en la que lo vendan.
Horno tandoor tradicional

Horno tandoor tradicional

Esta es una receta que se puede hacer con cualquier tipo de carne o incluso con pescado. Ya es echarle imaginación e ir probando.  Y también se puede hacer tanto en horno convencional de casa como en la barbacoa. Una única advertencia: se os puede quedar un olor a restaurante indio en toda la casa que tarda en desaparecer (pero a mí me encanta); así que aconsejo abrir ventanas.

Ingredientes

Ingredientes

Qué necesitamos (para seis muslitos de pollo):

  • 2 cucharadas de mezcla de especias tandoori
  • 6 muslitos de pollo
  • 1 yogurt natural
  • el zumo de medio limón

Cómo lo preparamos:

Lo primero que tenemos que hacer es la marinada. Echamos en un bol dos cucharadas colmadas de especias tandoori, el yogurt natural y el zumo de medio limón. Las especias tandoori pican un poco, así que no hay que pasarse mucho.

Especias tandoori, yogurt natural y limón

Especias tandoori, yogurt natural y limón

Removemos con una cuchara hasta que todos los ingredientes se hayan mezclado y tengamos una pasta de color rojo fuerte.

Adobo listo

Adobo listo

Cogemos los muslitos de pollo y los pinchamos con un tenedor. Otra opción es hacer unos pequeños cortes en la carne. Con esto lo que se pretende es que el sabor de las especias penetre lo más posible.

Pinchamos los muslitos con un tenedor

Pinchamos los muslitos con un tenedor

Con una brocha de cocina vamos untando la pasta de tandoori por todo el muslito y los vamos dejando en una bandeja de horno.

Embadurnando el pollo

Embadurnando el pollo

Tiene que quedar bien cubierto por todos los lados.

En la bandejita listos para reposar

En la bandejita listos para reposar

Después tapamos la fuente con un papel de plástico y lo dejamos reposar una media hora. Lo mejor es preparar esta receta por la noche y dejar marinar el pollo toda la noche para hacerlo al día siguiente. Pero yo he sido siempre un poco impaciente y como mucho lo he dejado una hora para comérmelos en el mismo día.

Una imagen más de cerca

Una imagen más de cerca

Después de dejar macerar el pollo, encendemos el horno a 180º y lo horneamos unos cuarenta minutos. Cada cierto tiempo (unos quince minutos)  hay que dar la vuelta a los muslitos para que se hagan bien por todos los lados. Hay quien va echando más salsa cada cierto tiempo. Yo no les eché nada más. Cuando veamos que el pollo está crujientito y la salsa se ha secado, lo sacamos del horno y estará listo para comer.

Resultado final

Resultado final

Muslito en primer plano

Muslito en primer plano

Otra vista

Otra vista

Y una tercera ampliación

Y una tercera ampliación

Si os apetece se puede hacer como guarnición un arroz thai salvaje o un arroz basmati.

Dedico esta receta a mis amigos Alex y MJ porque al hacerla me he acordado mucho de las barbacoas que hacían en su casa y porque estoy segura de que el pollo tandoori les gustaría un montón (bueno, a lo mejor me equivoco, pero me da que no). El marinado tandoori da un toque exótico y picante a la carne. Me estaba imaginado hacer esta receta en su barbacoa y se me caía la baba. No os preocupéis que os voy a conseguir la mezcla de especias para la próxima quedada que hagamos.

Siete modos de guisar las berenjenas

Berenjenas

Berenjenas

Esta mañana me he levantado con ganas de escuchar a María Salgado y buscándola en el Spotify (cachis qué moderna soy), me he encontrado con una hermosa “canción receta” de cómo elaborar las berenjenas de siete formas diferentes. Si uno escucha la melodía, ésta te traslada a una época diferente. Y me he puesto a investigar y he dado en el clavo…  Se trata de una composición popular de la música tradicional sefardí recogida de la tradición oral de Rodas (Grecia) por Susana Weich-Shahak, especialista en la materia. En ella se nos cuenta las distintas formas, en concreto siete, de preparar las berenjenas, comida muy apreciada por los judíos serfardies.

Si queréis saber un poquito más sobre el legado sefardí os invito a que leáis en el Centro Virtual Cervantes la página web titulada El legado de Sefarad.

A mi me produce curiosidad que sean exactamente siete recetas, ni una más, ni una menos. Hace muchos años, cuando estudiaba Filología Hispánica, tuve que hacer un trabajo sobre la numerología en la literatura y es curioso: el número siete es considerado un número mágico, un número sagrado, el número de la totalidad, indica que se ha superado una etapa especial en un momento dado. Siete son los planetas descubiertos por los antiguos astrónomos, siete son los días de la semana, siete son las notas musicales, siete son los colores de arco iris, siete son los pecados capitales y siete son los sacramentos para los católicos, siete son las maravillas del mundo, siete son los chacras o puntos de energía corporal, siete vidas tienen los gatos… ¿¿¿Nunca os habéis preguntado por qué en el cuento de Blancanieves aparecen exactamente siete enanitos???

El siete es para el judaismo el número que domina el ciclo del año. Cada séptimo día es el día santo o sabbat, y el séptimo mes es sagrado. Siete son los brazos del candelabro hebreo. Todas las culturas antiguas tienen muy en cuenta este número en sus rituales. Es un número que trata de completar una serie, el siete como número de conjunto de cosas. Podéis encontrar en internet y en cualquier diccionario de simbología y numerología información a cerca de este número.

Algo más sobre esta hortaliza:

Tipos de berenjenas

Tipos de berenjenas

La berenjena es una hortaliza redonda, de piel lisa de color morado generalmente, pero puede ser blanco o mezclado según la variedad. La pulpa es blanca y tiene semillas. El cultivo vino a Europa gracias a los árabes, pero fueron los judíos quienes la popularizaron en el sur de Europa.

Desde el punto de vista energético, la berenjena tiene escaso valor. Contiene hidratos de carbono y fibra, aporta sales minerales como el potasio, fósforo, magnesio y hierro. Es rica en antioxidantes, con lo cual es muy recomendable su consumo.

Un poco de historia de la palabra berenjena…

Según he leído, el nombre proviene del persa bādinyān; término que pasó al árabe y de ahí al español. En catalán se llama albergínia, en gallego y portugués: berinjela. En el resto de idiomas europeos varía un poco: en francés: aubergine; en alemán: Aubergine; en inglés: eggplant (se refiere a la forma oval de las berenjenas, en forma de huevo), y en italiano: melanzane. El nombre “melanzane”, tan diferente a los demás, proviene de Mela Insana (“manzana nociva”), ya que al extenderse por el Mediterráneo se creyó que causaba problemas digestivos.

La música y la letra de la canción:

Espero que lo disfrutéis y si os atrevéis, hagáis las recetas que nos cuentan…


Siete modos de guisados 
se guisa la merenjena.
La primera de las guisá es la vava de Elena
Ya la hace bocaditos 
y la mete’n una cena
Esta comida la llaman comida de merenjena.

A mi tio, Cerasi, que le agrada beber vino:
Kun el vino, vino, vino,
Mucho y bien a él vino.

La segunda que le guisa 
es la mujer del Shamas,
La cavaca por ariento y la hinchi d’aromat
Esta comida la llaman 
la comida la dolmá.

La tracerá que la guisa 
es mi prima Ester de Chiote.
La cavaca por arientro y la hinchi d’arroz moti.
Esta comida la llaman 
la comida la alomondrote.
La alburnia es saborida 
en color y en golor.
Ven haremos una cena mos gozaremos los dos
Antes que venga el gosano 
y le quite la sabor.

En las mesas de la fiestas 
siempre brilla el jandrajo.
Ya l’hacemos pastelicos, 
ellos brillan en los platos,
Asperando a ser servidos 
con los güevos jaminados.

La salata maljasina es pastosa y saborida.
Mi vecina la prepara con mucho aceite de oliva,
Estos platos acompañan 
a los rostros de gallinas.

La setena que la guise 
es mejor y mas janina.
La prepara Filisti, la hija de la vecina.
Ya la mete en el forno 
de cabeza a la cocina con aceite y pimienta 
ya la llama una meyina.