Hildegard von Bingen o una nueva forma de entender la alimentación…

Como en anteriores entradas, lo primero que tengo que pedir es perdón por tardar tanto en escribir. Ideas tengo muchas, pero eso de sentarme delante de un ordenador en mi tiempo libre últimamente me está costando horrores. De hecho este post lo empecé en febrero. Y por fin, hoy lo he terminado de redactar…

Hildegard von Bingen

Hildegard von Bingen

Hoy nos trasladamos a la Edad Media alemana para hablaros de una mujer, Hildegard von Bingen. Poeta, naturalista, teóloga, compositora, poeta, predicadora…; fue una de las mujeres mejor consideradas de su época. Y es una de las primeras mujeres que habla de la igualdad entre hombres y mujeres. Admirada y venerada en ámbitos tan dispares como la literatura, la medicina, la botánica, la música… etc. Nacida en Bermersheim en 1098, hija de un matrimonio de nobles. Al ser la última hija de diez hijos, sus padres optaron porque se dedicara al clero. Siendo una niña fue entregada a una beguina llamada Jutta para que la instruyera en su educación. A los quince años tomó los hábitos y en 1136 se convirtió en abadesa del convento de Rupertsberg, primer monasterio de monjas autónomo. Hasta entonces todos los conventos dependían de abadías masculinas. Murió el 17 de septiembre de 1179 y fue enterrada en la iglesia de su convento de Rupertsberg del que fue abadesa hasta su muerte. Sus reliquias permanecieron allí hasta que el convento fue destruido por los suecos en 1632. Actuamente sus restos se encuentran en Eibingen.

Si a alguien le interesa las obras de Hildegard recomiendo visitar esta página: www.hildegardiana.es. Os recomiendo sobre todo el libro de Causas y Remedios y Phsysica.

¿A qué viene dedicar una entrada a esta mujer? Todo empezó cuando mi madre me dio una caja de galletas que le habían traído sus primos José Mari y Concha para mí. La caja de galletas era del Monasterio de Nuestra Señora de Vico (Arnedo, La Rioja).

Alegrías

Alegrías

En ella, al abrirla me encontré una nota titulada “Alegrías”, en la que se comenta el año y muerte de Hildegard y un poquito más de información. Pero lo que más me intrigó para investigar un poco fue un comentario sobre las galletas, que parece había ya escrito la monja:

“Cómalas seguido y le calmarán cualquier amargura del corazón y de la mente, y sus sentidos se abrirán y purificarán, su mente estará alegre y los humores dañinos disminuirán entre éstos el colesterol.”

Alegrías

Alegrías

Los ingredientes que ponen en la caja son harina integral, azúcar moreno, huevos, almendras, canela, clavo y nuez moscada. Es como si el universo hubiera puesto estas galletas en un momento en que de verdad necesitaba un poquito de alegría.

Ingredientes

Ingredientes de la caja

Me puse a buscar información en internet y me ha parecido apasionante el pensamiento de esta mujer respecto de la alimentación y su relación con la naturaleza y la salud. Hoy en día, esto no es nada nuevo. Podéis encontrar multitud de libros, de páginas web en las que se relacionan incluso enfermedades con el tipo de alimentación que llevamos. Lo que más me sorprende es que ya, desde la Edad Media, encontremos teorías así. Bueno, si miramos la historia de la medicina, ya podemos encontrar información en los griegos sobre la fuerza sanadora de la naturaleza.

Alegrías

Alegrías

Hildegard von Bingen basa su teoría en aceptar que los alimentos se pueden utilizar también como remedios naturales para las enfermedades. Sus enseñanzas se pueden resumir en seis reglas:

  1. extraer la energía vital de los cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire) a través de vivencias naturales, sobre todo de la alegría del corazón y de los remedios naturales.
  2. desintoxicación regular del cuerpo.
  3. dormir y cuidar la regeneración del organismo.
  4. la calma y el ejercicio tienen que estar en equilibrio de manera igualitaria.
  5. al comer y al beber uno tiene que prestar atención a la fuerza medicinal natural de los alimentos.
  6. el estado de las defensas del cuerpo se puede activar con autoconocimiento.

Nuestra querida monja también dedicó su tiempo a la cocina y escribió muchas recetas de cocina que merecen un hueco en mi blog. En esta web alemana tenéis un montón (pincha aquí).  He escogido algunas y las he traducido.

Las primeras recetas que os pongo son las de las famosas galletas.  En internet he visto varias variantes además de la de la página alemana. Yo os pongo dos versiones para que podáis elegir. En una pone que son galletas contra las depresiones y otra para los nervios. Respecto de la harina, pues podéis cambiar la harina de espelta por la de trigo o mezclar, también azúcar moreno por miel…

Alegrías

Alegrías

Según la Santa, estas galletas son un remedio para las personas que creen que se han metido en un callejón sin salida. No tiene porque ser así en la realidad pero, si es su vivencia, igualmente necesitan ayuda para salir de esa situación. Hildegard asegura que en tales situaciones límite se embotan los sentidos, se siente uno amargado y no se ve salida por ninguna parte. Como solución propone estos cuatro remedios o líneas de actuación:

  1. hacer un análisis objetivo de la situación (muchas veces nos olvidamos de que somos hijos de Dios y de que Dios provee).
  2. tener el valor de asumir un riesgo en sentido positivo (“el que algo quiere algo le cuesta”).
  3. orar como manera de estar “conectados” a la fuente del Amor y de la Vida.

Estas galletas prestan una ayuda adicional para salir de un aprieto puesto que agudizan los sentidos, alegran, alejan la amargura del corazón y disminuyen todos los humores nocivos para el bienestar corporal. Con este remedio “casero”, el ser humano se vuelve previsor, ensancha su horizonte y ya fortalecido, puede encontrar una solución para sus problemas.

Galletas de nuez moscada contra las depresiones

  • 315 g harina de espelta
  • 125 g almendras molidas
  • 315 g mantequilla
  • 200 g azúcar moreno
  • 4 huevos
  • 3 yemas de huevo
  • 1 pellizco de sal
  • 1/2 sobre de levadura química (bueno, esto es actual…)
  • 50 g nuez moscada
  • 45 g canela
  • 5 g clavos molidos

Mezclar todos los ingredientes en una fuente grande. Coger de la masa pequeñas porciones y darlas forma de galletas. Ponerlas en una bandeja de horno forrada de papel. Cocer a 200º unos 25 minutos.

Galletas para los nervios

  • 400 gr. harina de espelta integral
  • 250 g matenquilla
  • 150 g azúcar de caña
  • 200 g almendras crudas molidas
  • 20 g canela
  • 10 g nuez moscada
  • 10 g clavo en polvo
  • 2 huevos
  • Un poquito de sal
  • Algo de agua

Disponemos la harina en una mesa de trabajo y echamos en el medio la mantequilla cortada en daditos. Incorporamos el azúcar, almendras, huevos y la canela, nuez moscada y clavo. Amasamos todo bien añadiendo un poquito de agua tibia si fuera necesario. Lo dejamos reposar en un lugar frio unos 30 minutos. Pasados esos minutos extendemos la masa con un rodillo unos 2-3 cm y cortamos formas de pastas. Las ponemos en una bandeja de horno con papel. Metemos en horno previamente calentado unos 15 minutos entre 180º -200.

Si uno quiere darle un toque, se podrían glasear las galletas con chocolate una vez frías.

Alegrías

Alegrías

Pan de Espelta (para mejorar la energía vital):

  • 1 kg de harina de espelta
  • 17 gr. sal
  • 3/4 litro de agua
  • 40 gr levadura fresca de panadería

Mezclamos la harina con la sal en una fuente. Diluimos la levadura con un poquito de leche tibia e la incorporamos incorporar lentamente a la harina. Vamos echando el agua poco a poco y amasamos. La masa tiene que reposar una hora y media en un lugar cálido con un poquito de harina y un trapo por encima. Yo os recomiendo que el trapo esté un poquito húmedo para evitar que la masa se reseque y cree costra. Pasada la hora, volvemos a amasar y lo ponemos en un molde de pan o en la bandeja de horno. Dejamos reposar otra media hora en un lugar caliente. El pan lo pintamos con un poquito de leche y le hacemos unas rajas con un cuchillo. Horneamos unos cincuenta minutos a 200-220 grados.

Para Hildegard, la espelta o escanda es el cereal por excelencia que no puede faltar en la alimentación del ser humano. Contiene muchos nutrientes  y es fácil de digerir.

Granos de espelta

Granos de espelta

Salsas que nos dan energía

Salsa de yogurt con hierbas varias

  • 1 kg de yogurt semidesnatado
  • ½ manojo Eneldo
  • ½ manojo Cebollino
  • 1 trozo de jengibre de tamaño de dedo pulgar
  • un puñado raso Salvia
  • ½ puñado Tomillo
  • Sal a gusto

 Laminamos todas las hierbas, pelamos el jengibre y lo cortamos en daditos mínusculos. Lo mezclamos con el yogurt y lo dejamos una noche en la nevera. Salamos a gusto.

 Salsa de yogurt verde con nata

  • 1 kg yogurt semidesnatado
  • 1 cebolla
  • ½ manojo de perejil
  • ½ manojo Cebollino
  • 12 cucharadas de eneldo
  • 2 dientes de ajo
  • pimienta negra
  • 2 puñados de albahaca
  • Sal a gusto
  • 100 gr miel

Molemos finamente todas las hierbas junto con la cebolla y los dientes de ajo. Mezclamos con el yogurt. Salpimentamos.y mezclamos con el yogurt.

Salsas que vigorizan el cuerpo y el ánimo

Salsa blanca de nata (para pescados, aves y  pastas de espelta)

  •  ½ l de vino blanco
  • 1 cebolla
  • ¼ l nata
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • ¼ l nata agria
  • Sal y pimienta

Cortamos la cebolla en trocitos pequeños y la pochamos con un poquito de mantequilla hasta que esté transparente. Añadimos el vino blanco y la nata. Dejamos a fuego medio que reduzca. Añadimos el resto de mantequilla, la nata agria y salpimentamos.

Salsa blanca de nata  con hierbas

Partiendo de la anterior salsa, incorporamos cuatro cucharadas colmadas de hierbas (por ejemplo, tomillo, albahaca, perejil, salvia, cilantro o cebollino), mezclamos y dejamos reposar una noche en la nevera.

Salsas que nos dan fuerza vital contra los nervios

Salsa de almendras

  • 200 gr almendras crudas
  • 3 dientes de ajo
  • el zumo de tres limones
  • 200 ml de caldo recien hecho
  • sal y pimienta a gusto

Pelamos los dientes de ajos, les quitamos el corazón y lo ponemos en un vaso de batidora junto con las almendras y el zumo de los limones. Picamos con la batidora. Vamos añadiendo poco a poco el caldo. Nos tiene que quedar una textura como la de un puré.

Salsa de manzanas (especial para aves de corral)

  • 500 gr manzanas
  • 1 litro de vino blanco
  • 4 cucharadas de zumo de limón o de naranja
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de canela

Lavamos, pelamos y cortamos las manzanas en daditos pequeños. Cogemos una olla grande y ponemos las manzanas con el resto de ingredientes a cocer hasta que cojan una textura de compota. Si queremos obtener una salsa más fina podemos pasar la compota por un pasapurés.

Salsa de almendras, miel y castañas (para untar en pan)

  • 200 gr almendras crudas
  • 10 gr miel
  • 200 gr castañas cocidas y peladas
  • 1/8 litro zumo natural de naranja

Ponemos todos los ingredientes en la batidora y picamos hasta obtener una textura cremosa untable. Se puede añadir más almendras o más miel según el gusto de cada uno.

Para cuidar el cuerpo por dentro…

La cura del ajenjo depura el organismo

  • 40 ml de zumo de ajenjo
  • 1 litro de vino blanco
  • 150 gr de miel de castañas

Mezclar el zumo de ajenjo con un litro de vino blanco y 150 gr. de miel de castañas. Hay que tomarlo antes del del desayuno entre los meses de mayo a octubre cada tres días.

Sopa de verduras de ayuno

  • Una taza de granos de espelta
  • tres tazas de agua
  • zanahorias
  • judías verdes
  • hierbas (las que uno quiera)
  • apio
  • hinojo
  • galgán
  • serpol

Poner a cocer una taza de granos de espelta en tres tazas de agua. Añadir zanahorias, judías verdes, apio, hinojo y hierbas varias (a gusto de cada uno).  Tras 20-30 minutos colamos y sazonamos con galgán y serpol. Respecto a estas hierbas, he encontrado su traducción en el diccionario y así lo he puesto en la receta. Aunque a mí con esos nombres no me dicen nada. He investigado un poco y el galgán es un rizoma similar al jengibre. Su nombre científico es Alpinia galanga/officinarum. Pero desconozco si en España existe. El serpol es también conocido como hierbaluna o tomillo de monte. Como creo que estos dos ingredientes son difíciles de encontrar, yo los sutituiría por tomillo corriente y un poquito de jengibre rallado.

Vino de salvia (para el aliento fresco)

  • una cucharada de hojas de salvia
  • 1/4 litro de vino blanco

Hervir las hojas de salvia dos minutos largos en un cuarto de litro de vino blanco. Filtrar el líquido y dejar enfriar. Dos veces al día hacer gárgaras con la mezcla y beber.

Sopa de tomillo de monte (contra las irritaciones de piel)

  •  2 manojos de tomillo de monte o de tomillo vulgar
  • 1 taza de granos de espelta
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 1 1/2 de caldo de carne
  • 3/ 4 hojas de hisopo y perejíl silvestre
  • 2 cucharadas de nata dulce
  • 1 punta de cuchillo de nuez moscada, sal y pimienta

Partimos el tomillo en trocitos pequeños (si utilizamos tomillo seco basta con una cucharadita de te) y lo rehogamos en una olla con un poco de mantequilla. Poco a poco vamos incorporando los granos de espelta. Cuando todo tenga un color amarillito echamos el caldo de carne. Dejamos que se haga a fuego lento unos quince minutos. Por último incorporamos las hierbas cortaditas y la nata. Salpimentamos y listo.

 

Espero que probéis a hacer alguna receta, por lo menos la de las galletas y la del pan…

Una tarta todoterreno: Linzertorte a mi manera (II)

Tarta de Linz de 26 cm

Continuando el post anterior, hoy os pongo la receta que yo hago de esta tarta; mi versión es una reelaboración de todas las recetas que he encontrado en recetarios alemanes de recetas de Adviento y Navidad, y otras que he encontrado por Internet.

Os voy a proponer dos versiones: una tamaño familiar extragrande (más de 30 “racioncitas”) y otra para un molde de unos 26 cm. Lo siguiente ya son vuestras preferencias…

Tarta de Linz versión extragrande

¿Qué necesitamos?

  • 1 sobre de azúcar vainillada
  • 200 g de azúcar blanca o morena
  • 400 g de mantequilla o margarina (con mantequilla sale más fina) tibia
  • 2 huevos
  • ½ cucharadita de clavos molidos
  • ½ cucharadita de jengibre molido seco
  • 1 punta de cuchillo de cardamomo
  • 1 tableta de chocolate negro (con una de 100 g vale)
  • 2 cucharadas de canela
  • 300 g de almendras crudas o avellanas (o mitad y mitad) trituradas
  • una pizca de sal
  • 700 g de harina
  • 2 cucharadas de levadura química
  • 2 botes de mermelada de frambuesa o de frutos rojos o del bosque de 450 g.
  • 1 bandeja de aluminio de tamaño extragrande 398x335x50.
  • ½ botellita de aroma de almendras amargas o en su defecto un chupito de licor de cerezas o de Kirsch
  • Un poquito de leche
  • Moldes cortapasas

Consejitos:

  1. La mermelada marca Maribel del LIDL es muy buena; yo a veces lo que hago es hacer una mezcla de mermelada de frutos rojos, frambuesa y fresa. Si no, la que más me gusta es la de “La Vieja Fábrica”, pero es más cara. Por cierto en la página Web de esta marca hay un apartado de recetas interesante.
  2. El chocolate negro del LIDL tampoco está mal.
  3. El azúcar vainillado lo podéis encontrar también en el LIDL.
  4. La bandeja de aluminio la compré en un “chino”.

¿Cómo seguimos?

Mantequilla y azúcar

Mantequilla y azúcar

Primeramente echamos en un bol la mantequilla y el azúcar (la normal y la vainillada) y las vamos mezclando hasta obtener una pasta homogénea.

En un mortero machacamos los clavos y los incorporamos a la pasta junto con el resto de especias (cardamomo, canela y jengibre). Por otro lado cogemos la tableta de chocolate, cortamos pequeños trozos con un cuchillo y los agregamos a la pasta.

Clavos en el mortero

Clavos en el mortero

Añadimos las especias

Añadimos las especias

Chocolate en raspas

Chocolate en raspas

Echamos los dos huevos, el aroma o el chupito y la sal. Mezclamos bien con una cuchara de madera. Incorporamos las almendras trituradas y removemos bien.

Así debe quedar la masa

Así debe quedar la masa

Añadimos la harina con las dos cucharadas de levadura química. En esta fase casi que tenemos que amasar con las manos. Para que no se nos pegue la masa a las manos, nos las debemos enharinar. Formamos una bola y dejamos reposar la masa como mínimo una hora tapándola con un trapo o envolviéndola con un film transparente. Mientras podemos aprovechar a ir untando el molde con mantequilla y espolvorearlo con un poco de harina para que no se nos pegue la tarta.

Transcurrido esa hora de reposo cogemos 2/3 de la masa y vamos haciendo bolas de tamaño de dos croquetas y las aplastamos con la mano. Poco a poco vamos forrando el molde con esas bolas aplastadas. Por último hacemos varios cordones de pasta que colocamos a modo de bordes. Con un tenedor pinchamos toda la masa; así conseguimos que se haga bien y que no se quede sin hacer.

Molde forrado con la masa

Molde forrado con la masa

En una olla ponemos la mermelada y echamos un chorrito de agua o de ron o cualquier otro licor y calentamos un poquito para que se diluya un poco. Cuando haya alcanzado ese punto la vertemos en el molde.

Con el tercio de la masa sobrante podemos hacer dos cosas; cordones de masa para hacer un enrejado sobre la mermelada o estirar la masa, coger un cortapasas de estrellitas, hacer estrellitas y colocarlas sobre la masa hasta que ésta esté totalmente cubierta.

Masa con estrellitas

Para finalizar cogemos un poquito de leche y untamos toda la pasta con la leche para que tenga un poco de brillo.

Encendemos el horno y lo ponemos a 175º. Esperamos un ratín a que coja temperatura (unos quince minutos). Horneamos durante 35-40 minutos.

Resultado final

Tarta de Linz versión molde 26-28 cm

¿Qué necesitamos?

  • 1 sobre de azúcar vainillada
  • 100 g de azúcar blanca o morena
  • 200 g de mantequilla o margarina (con mantequilla sale más fina) tibia
  • 1 huevo
  • 1 punta de cuchillo de clavos molidos
  • 1 punta de cuchillo de jengibre molido seco
  • 1 pellizco de cardamomo
  • ½  tableta de chocolate negro
  • 1 cucharada de canela
  • 150 g de almendras crudas o avellanas (o mitad y mitad) trituradas
  • una pizca de sal
  • 350 g de harina
  • 1 cucharada de levadura química
  • 1 bote de mermelada de frambuesa o de frutos rojos o del bosque de 450 g.
  • 1 molde de tartas de 26 cm de diámetro
  • ¼ botellita de aroma de almendras amargas o en su defecto medio chupito de licor de cerezas o de Kirsch
  • Un poquito de leche
  • Moldes cortapastas

¿Cómo seguimos?

Los pasos serían los mismos que para la tarta extragrande. Lo único es que el molde lo podríamos forrar con papel para hornear.

Tartas pequeñas (me pasé con la masa)

Tartas pequeñas (me pasé con la masa)

tartas ya hechas

Más consejillos finales:

  1. Puede que la masa os pida más harina; esto se comprueba cuando la masa se nos pega a las manos; esto se resuelve incorporando más harina poco a poco.
  2. La tarta sabe mejor si se deja reposar ya hecha un par de días.
  3. Para conseguir más brillo podemos batir un huevo con un poco de leche o nata líquida.
Detalle de la masa hecha

Detalle de la masa hecha

Una tarta todoterreno: Linzertorte, historia y receta de 1653 (I)

Receta según Johann Conrad Vogel (1830)

Receta según Johann Conrad Vogel (1830)

Es difícil encontrar una tarta que se pueda adaptar a cualquier época del año y a cualquier tipo de persona. Pero si se quiere y se insiste se puede dar con ella. Yo la he encontrado, como no, en un recetario de repostería alemana, aunque la receta original es de Austria.

 ¿Por qué una tarta todoterreno? En cualquier momento te puede surgir un compromiso tipo cumpleaños, una reunión familiar o de amigos y quieres llevar algo. Yo siempre me apunto a hacer algo de postre. Pero claro, imaginaros hacer una tarta rellena de nata y llevarla en el metro, en el coche o en la moto en pleno mes de agosto. A saber cómo llega. Digo nata, como cualquier otro relleno (crema, chantilli, natillas… etc.). Hay que tener mucho cuidado con la cocina en verano; el calor nos puede jugar una mala pasada. Resumiendo, factores externos ajenos a mí (el calor, el transporte, el tipo de evento… etc.) y factores internos (sencillez de la receta, ingredientes… etc.) me han hecho buscar una receta que se adapte a cualquier escenario que se me presente. Y la he encontrado.

 La Linzertorte es una especialidad típica austríaca; la traducción al castellano es “tarta de Linz”. Linz es una pequeña ciudad situada en la parte Alta de Austria. Esta tarta se puede encontrar en cualquier supermercado alemán o austríaco, cafeterías, pastelerías y se puede comer en cualquier momento del día. Aporta mucha energía, sabe muy bien y lo más importante, puede durar varios días hecha. De hecho, cuanto más días se deje reposar, mejor está. Los sabores se intensifican más. Y otro dato importate: no es necesario guardarla en la nevera.

Tarta según receta de 1735

Tarta según receta de 1735

 Según he leído en Internet, es una de las recetas más antiguas del mundo; parece que apareció por primera vez en un recetario de cocina de 1696 que se conserva en la Wiener Stadt und Landesbibliothek. Pero según Waltraud Faissner, directora de la Biblioteca del Landesmuseum de la Alta Austria y autora de varios libros temáticos sobre esta tarta, hay una receta todavía más antigua del año 1653 con el título “Linzer Turdten zu machen” en un libro de cocina manuscrito de la condesa Anna Margarita Sagramosa de Krain que se encuentra en el archivo de la Abadía de Admont.

Un poco de información sobre la Biblioteca del Landesmuseum de la Alta Austria.

Si no lo sabéis, otra de mis aficiones es la bibliografía material, fuentes bibliográficas, el libro antiguo, manuscritos… etc. De hecho empecé mi doctorado en el área de Bibliografía Retrospectiva en Humanidades, pero lo abandoné sin llegar a hacer el examen de suficiencia investigadora (DEA). Algún día recuperaré el tiempo y me pondré al día. Por esta curiosidad mía, he ahondado un poquito más en esta biblioteca y creo que merece dedicarla aunque sea unas cuantas palabras más.

Gerührter Linzertorte, receta de 1807

Gerührter Linzertorte, receta de 1807

La Biblioteca del Landesmuseum posee una colección de ochenta y siete libros de cocina manuscritos fechados desde 1646 hasta el siglo XX y una importante suma de libros impresos de la misma temática desde 1552 hasta nuestros días. Los recetarios manuscritos se pueden consultar en la Web “Allerhandt neue Kocherey” – Datenbank historischer Kochrezepte; muchos de ellos están escaneados y convertidos en archivos pdf listos para descargar. Para cualquier interesado en el mundo de los libros antiguos y de los manuscritos esta página es maravillosa. Respecto a los libros impresos se pueden consultar como en cualquier catálogo online.

Linzertorte

Varios modelos de Linzertorte

En la página Web de la Biblioteca hay una sección dedicada exclusivamente a esta tarta (incluso en el propio museo hay una pequeña exposición a propósito), con una historia en años de dicho pastel, estadísticas de los ingredientes básicos, tipos de rellenos, temperatura del horno y una receta del “mes” histórica.

Como podréis comprobar, es una receta con mucha “historia”. Ahora, la receta más antigua. Yo nunca la he hecho de esta manera, pero bueno a lo mejor me lanzo un día a probar…

La receta de 1653

Linzerische Torte auf anderen Art

Linzerische Torte auf anderen Art

Qué necesitamos:

  • 140 g almendras crudas
  • 100 g mantequilla
  • 100 g mantequilla derretida
  • 2 huevos
  • 2 yemas de huevo
  • 140 g azúcar
  • 300 g harina
  • Especias (se supone que clavos molidos y canela)
  • Mermelada de melocotón o de membrillo

Cómo se hace:

Lo primero que debemos hacer es triturar las almendras crudas. Después incorporamos las dos mantequillas y removemos.

Cogemos los dos huevos y las dos yemas, y los vamos echando uno a uno a la anterior masa. Por último añadimos el azúcar y el harina y mezclamos. La masa tiene que quedar ni muy dura ni muy blanda.

Engrasamos un molde y lo forramos con un 2/3 de la masa y lo rellenamos con la mermelada. El tercio de pasta que queda la mezclamos con las especias y hacemos pequeños cordones; los dejamos reposar una hora (de esta manera los sabores se potencian más). Transcurrido este tiempo, cogemos los cordones y los vamos poniendo encima de la mermelada formando una rejilla.

Cocinar a 175 grados una hora. Dejar un par de días y luego comer.

Tarta terminada con el enrejado de pasta

Tarta terminada con el enrejado de pasta

Como siempre, hay una leyenda adscrita a esta tarta. Se cuenta que Sissi, la emperatriz Elizabeth, adorada por el pueblo austríaco, solía coleccionar recetas de esta tarta ya que su sabor la “volvía loca”.

En una próxima entrada pondré mi receta, la que yo hago.

Galletas de especias tipo Spekulatius

Spekulatius caseros

Spekulatius caseros

Hace tiempo que mi madre me dio a probar unas galletas que había hecho con una máquina que se compró en el outlet de Lidl. Si, estas tiendas existen y se llaman Factory Discount. En ellas se venden toda la mercancía no perecedera que ha quedado en stock (ropa, máquinas de todo tipo, panificadoras, batidoras… todo lo que podemos etiquetar “de bazar”). Yo tengo unas cuantas cosas para la moto bastante majas y compradas a buen precio. Eso si, antes de comprar cualquier cosa hay que revisarla que esté bien porque a veces las cajas están abiertas. En Madrid hay unos cuantos centros.

La máquina en cuestión es muy pequeñita, es como una sandwichera eléctrica con dos hojas; tiene un selector para graduar la temperatura y se pueden hacer hasta ocho galletitas a la vez. O sea, que hay que armarse de paciencia. En las instrucciones hay un par de recetas para hacer galletas de diferentes tipos.

Tenía yo la curiosidad de probar el “artefacto” y hace unas tres semanas les pedí a mis padres que me la prestaran. Escogí una de las recetas y, como no, la adapté a mi estilo porque quería hacer galletas tipo Spekulatius. Son típicas en la repostería alemana navideña y se suelen hacer para el seis de Diciembre, día de la festividad de san Nicolás (Nikolaus). Estas galletas se suelen hornear en moldes de formas variadas. La diferencia de cualquier otra galleta es que llevan muchas especies: canela, cardamomo, clavos, nuez moscada… etc.). Ahora mismo las podéis encontrar hechas en muchos supermercados, por ejemplo en el Lidl o incluso en la tienda de alimentación del Ikea.

Así que, aprovechando que tenía un sobre de especias para hacer Spekulatius (comprado en Alemania) y con la máquina en mi poder me decidí a pasar una tarde amena haciendo galletitas.

Ingredientes (para unas 100 galletitas):

Ingredientes

Ingredientes

  • 250 g mantequilla a temperatura ambiente
  • 400 g azúcar
  • 2 sobres de azúcar avainillada
  • 130 g de nueces molidas o almendras molidas
  • 500 g harina de trigo
  • 4 huevos
  • 1 chupito de ron
  • 1 sobre de especias para hacer Spekulatius (como aquí es difícil encontrar esta mezcla la podéis hacer vosotros mismos con dos cucharadas colmadas de canela, una cucharadita de cardamomo, media cucharadita de nuez moscada, media cucharadita de jengibre, media cucharadita de cilantro seco, ralladura de un limón y de una naranja)
  • Azúcar glas y canela.

Modo de hacer:

En primer lugar mezclamos la mantequilla y el azúcar. Después incorporamos los huevos ligeramente batidos y seguimos mezclando hasta que tengamos una masa homogénea. Para ello nos podemos ayudar de la batidora.

Mezclamos azúcar y mantequilla

Mezclamos azúcar y mantequilla

Incorporamos los huevos

Incorporamos los huevos

Batimos la masa

Batimos la masa

Echamos las especias, las nueces y el chupito de ron. Seguimos removiendo con una paleta y finalmente le toca el turno a la harina. Es momento de meter “las manos en la masa” y mezclarlo todo de esta manera. La masa tiene que quedar con una consistencia como para poder hacer albóndigas. Dejamos reposar la masa un par de horas para que se potencie el sabor de las especies.

Echamos la harina

Echamos la harina

Conectamos la máquina y la ponemos al nivel cuatro. La máquina te avisa cuando está caliente. Ponemos las bolitas/albóndigas en cada molde de galleta (ved las fotos), cerrar y esperar dos minutos. En cuanto veamos que están hechas las sacamos y como salen todas de una vez, las cortamos antes de que se enfríen. Las ponemos en una bandeja; así vamos repitiendo hasta que se acabe la masa. Una vez frias, cogemos un poquito de azúcar glasé y un poco de canela (al gusto), lo ponemos en un bol y lo mezclamos. Con la ayuda de un colador espolvoreamos esta mezcla por encima de las galletas.

Bolitas de masa

Bolitas de masa

Ponemos las bolitas de masa en la máquina

Ponemos las bolitas de masa en la máquina

Galletas recién hechas

Galletas recién hechas

Galletas recién hechas

Galletas en la bandejita

Opción no maquinita:

Como muchos seguro que no tenéis esta maquinita, esta misma receta se puede hacer en horno. Se haría igual, sólo que a la masa habría que incorporarla un poco más de harina para poder estirarla en una superficie y que no se adhiriera a ella. Luego habría que cortar las galletas con moldes de pastas. Forramos la bandeja del horno con papel de hornear, las colocamos y las dejamos unos quince minutos a una temperatura de 180º. Luego habría que espolvorearlas con canela y azúcar glas.

¡Y a comer!

Galletitas con el azúcar glas y la canela

Galletitas con el azúcar glas y la canela