El marisco de esta navidad… acompañado de una crema de queso.

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El marisco de estas navidades

Las fiestas navideñas están a la vuelta de la esquina. Muchos de nosotros estamos ya inmersos en las ya tradicionales comidas y cenas con compañeros, amigos, familiares… Es un mes de muchos excesos gastronómicos y no muy sanos que digamos. ¿¿¿No hay otro mes entre los doce para quedar? ?? Pues no, todo tiene que ser antes del treinta y uno de diciembre.

Y son comidas copiosas, con entrantes, primeros, segundos, postres… etc. Con todo lo que se pone en los entrantes ya podríamos comer bien, ¿no? Gambas a la plancha o cocidas, patés de muchos sabores, canapés de ahumados, de sobrasada, de queso Roquefort o similar, pastelitos salados,  etc. Y de primero pues un salpicón de marisco, aguacates rellenos de gambas, caldito, ensalada exótica, crema de calabaza… No digo que esto sea lo típico en todos los hogares, pero en el mío sí. Cuando llega el segundo ya estoy que exploto.

Hace unos días vi en Facebook la foto de una langosta muy especial… ¡una langosta vegetariana! Me gustó muchísimo la idea. En seguida colgué en mi página la foto dando una pequeña receta de crema de queso para acompañarla. Ahora la repito en el blog, para tenerla aquí y que no se pierda entre todas las entradas del FB. Y como no, dando un poco más de información.

La receta original la aprendí de uno de mis primeros libros de cocina titulado “Cosas para fiestas”, en la página diez. Es muy simple, y puede servir para acompañar a cualquier tipo de hortaliza cruda. Incluso también la podéis adaptar por ejemplo para patatas asadas o cocidas.  Aquí os dejo la receta.

Cosas para fiestas

Cosas para fiestas

Ingredientes:

  • 300 g de crema de queso (tipo Philladelphia o similar)
  • 1 brick de nata líquida de 200 ml
  • 2 cebolletas picadas muy finas
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • 2 cucharaditas de hierbabuena picada
  • 1 cucharadita de ajo picado
  • Zumo de un limón
  • Sal de hierbas (esto lo añado yo)
  • Pimienta negra (esto lo añado yo)
  • Hortalizas varias (apio, zanahoria, pepino, pimiento, calabacín, espárragos… etc)

Modo de preparación.

Primero mezclamos la nata con el queso. La mezcla deberá ser consistente como para mantener su forma.

Añadir cebolleta, perejil, ajo y hierbabuena picada, zumo de limón y condimentos varios. Probamos a ver si nos gusta.

Preparamos las hortalizas. Pelamos las zanahorias y el pepino, limpiamos el apio… tenemos que cortarlo todo en trozos del tamaño de un dedo.

Finalmente volcamos en un plato hondo la crema de queso y colocamos las hortalizas dentro pinchadas. ¡Y ya está!

Una sugerencia de presentación...

Una sugerencia de presentación…

Como os he dicho esta crema se puede utilizar también para patatas asadas. Y la receta se puede variar por ejemplo echando mitad de crema de queso y mitad de crema Mascarpone, también se le puede echar orégano, hierbas provenzales, trocitos de piña… etc. Esto es un poco a gusto de cada uno…

¡Atreveros a quitar los clásicos canapés y a poner este saludable entrante!

Otra opción que acabo de ver por Internet superfácil para lo mismo: yogurt griego y un sobre de sopa de cebolla. Mezclar las dos cosas (el sobre no hace falta echarlo entero; depende de lo fuerte que queramos la salsa).  Esto lo probaré un día…

Hoy… unas galletas saladas de avena y curry

El Otoño en la Vera

Este fin de semana lo he pasado en la zona de la Vera (Cáceres), cerquita de Robledillo y Losar de la Vera. Los días han sido intensos, pero a su vez cortos, inundados de un color otoñal: las hojas con diferentes tonalidades de verdes, amarillos, anaranjados, rojos… y las montañas de Gredos de fondo, cubiertas con nubes que parecían algodones. ¿Qué significa el Otoño para vosotros?  ¿Os lo habéis planteado alguna vez? Os invito a que reflexionéis y me contéis vuestras conclusiones.

El viaje fue muy agradable, aunque fuimos por la carretera de Extremadura y no por la que a mí más me gusta, la carretera que pasa por San Martín de Valdeiglesias y recorre todo el valle del Tiétar (si alguien es motero, es preciosa…). Uno de mis deseos antes de llegar al alojamiento en Robledillo era pasar por Losar. Este último mes de septiembre pasé allí una semana en casa de unos amigos y gracias a Alex, pude degustar uno de los mejores quesos que he probado en mi vida. El flechazo fue inmediato. Cuando volví a Madrid, me vine en la moto con un queso (¡te agradezco el regalo Alex!) y me lo he estado comiendo poquito a poquito, todas las noches, como si fuera un manjar de dioses… Pero claro, se me acabó. Así que una de mis pretensiones este finde era ir a la fábrica de quesos y comprar unos cuantos ejemplares de tan magno alimento. Y dicho y hecho. ¡Hasta mis compañeras de coche compraron y todo!

Los quesos de Losar…

En total me llevé cinco quesos; un quesuco Verato y cuatro Veratino que compré en COOLOSAR, Sociedad Cooperativa Agraria de Losar. Uno de ellos iba a llevarlo a la oficina.

El quesuco Verato exteriomente puede dar un poco de asco, lleno de moho, pero cuando lo pruebas está buenísimo. Es un queso de leche de cabra de pasta blandita, con una textura cremosa perfecta para las galletitas. Yo lo compré porque me encantan los quesos con moho y la verdad es que no me defraudó.

Los otros cuatro quesos son Veratino, también es un queso de leche de cabra curado graso, de pasta dura, conservado en pimentón de la Vera (de ahí que la corteza tenga ese color anaranjado).  Este ya lo conocía porque es el que había probado ya. Tiene un sabor muy bueno. Es un capricho que  como aperitivo queda espectacular. Este es el que he llevado a mi trabajo y ha desaparecido en media hora… No os digo más.

Galletas, pastas y mantecadas.

Pero vamos a la receta de las galletitas…

En el viaje de vuelta a Madrid, pensé en qué podía llevar a la oficina para acompañar a este queso. Y me vino a la cabeza una receta de galletitas saladas que había leído en un libro que tengo en la mesa de mi salón,  Galletas, pastas y mantecadas.  En concreto una receta de crackers con avena. Cuando llegué a casa cogí el susodicho libro, comprobé que tenía todos los ingredientes que exigía la receta y me puse manos a la obra. La verdad es que todos, todos, no los tenía, así que innové un poco en algún que otro ingrediente.

Qué se necesita:

  • dos tazas de copos de avena.
  • una taza de harina de trigo (a lo mejor también se le podría poner harina integral).

    Ingredientes

  • una cucharadita de levadura química.
  • una cucharadita de sal.
  • dos cucharaditas de curry en polvo.
  • media cucharadita de jenjibre en polvo.
  • una cucharadita de mezcla de pimientas en polvo ( el que tengo yo es del Lidl).
  • 125 gr. mantequilla o margarina (esto es a vuestra elección. La mantequilla siempre da un sabor único a las galletas y a determinados postres, pero es más cara que la margarina. Si os digo la verdad, yo suelo utilizar margarina, y la mantequilla la dejo cuando hago alguna receta que quiero que me quede más fina).
  • una taza de queso rallado (algún queso que tenga un poquito de sabor, tipo cheddar u otro que tengáis por casa).
  • un huevo.
  • agua.
  • molde redondo o con otra forma para cortar las galletitas. Si no tenéis, un vaso con un poquito de filo vale muy bien.
  • semillas de sésamo (opcional).

Cómo se prepara:

Galletas listas para el horno

En un bol grande tipo ensaladera ponemos los copos de avena, la harina, la levadura, curry, sal, pimienta y jenjibre y lo mezclamos todo. Después echamos la mantequilla o margarina en daditos y el queso rallado y con las manos lo amasamos hasta que se cree una pasta como si fuera miga de pan. Cuando la masa tenga esa textura, incorporamos la yema del huevo ligeramente batida y un poquito de agua. Volvemos a amasar con las manos hasta que creemos una bola de pasta. Si vemos que no nos sale porque la pasta no se compacta, echamos más agua. Esta operación se puede hacer en un robot de cocina; personalmente yo prefiero utilizar las manos porque es una manera de cocinar «conscientemente»  los alimentos, es una manera de sentir que estás cocinando y estás entregando un poquito de tu amor a esos ingredientes.

Galletas ya hechas

Cogemos un rodillo (si no tienes rodillo, vale una botella que no tenga ningún relieve) y extendemos la masa en una superficie enharinada hasta que mida unos cinco milímetros de grosor. Con el molde de pastas vamos cortando las formitas. Si no tenemos un cortapastas, un vaso vale. Colocamos el vaso boca abajo sobre la pasta, apretamos hacia abajo y lo movemos haciendo una circunferencia. Levantamosel vasito y ya está.

Sacamos la bandeja de horno, la forramos con papel de hornear y vamos poniendo ahí las galletitas. Luego las pintamos con la clara de huevo batida. Si te gusta el sésamo, puedes echar un poquito por encima. Horneamos las galletas a 190º durante 10-15 minutos. Hay que vigilar mucho el horno, pues si se hacen unas galletas muy finitas (como las que hice yo) se hacen en un suspiro. Cuando están frias se pueden guardar en una caja metálica.

El resultado final de la unión de galletas y queso se muestra en la siguiente foto. Las galletas se pueden combinar con patés, cremas de queso, guacamole… etc. ¡Están muy buenas!

Qesuco con galletas de avena y curry