Ana

Madrid, 2012

¿Quién está detrás de este proyecto?

Detrás de los fogones se encuentra Ana, la de la foto. De profesión filóloga y por duplicado (hispánica y alemana). Tiene 37 años y vive actualmente en Madrid, en pleno barrio de Malasaña. Debe ser de las pocas personas que llevan viviendo en este barrio desde que eran pequeñitas. Se vino con cuatro años de Alcorcón a este barrio y tras un lapsus de cinco años y medio de independencia, ha vuelto al hogar familiar por motivos económicos (esta crisis puede alcanzar a cualquiera de nosotros).

Sus padres ya están jubilados y tiene un hermano menor que es consultor de experiencia de usuario . Se siente muy orgullosa de ellos. Estos últimos años ha pasado una mala racha personal y ellos siempre han estado ahí para darla su apoyo, su cariño y su comprensión.

Ana no tiene una lista interminable de contactos y de amigos, pero los que tiene son muy especiales y muy importantes para ella.

Ana y la cocina.

 Desde muy pequeñita a Ana le ha entusiasmado la cocina. En su recuerdo está la imagen de su madre haciendo la comida en la mini cocina que había en casa. Al principio necesitaba una banqueta para poder llegar a ver lo que allí se “cocía”. Poco a poco iba creciendo y un buen día dejó de necesitar aquella banqueta. Dejó de ayudar a su madre para poder elaborar ella misma su propia comida.

De aquellos tiempos conserva varios cuadernos con recetas como: “bizcocho de chocolate, cómo hacer un desayuno sorpresa, limón refrescante, naranja refrescante, fresas con nata, sandwich de chorizo y jamón, cómo hacer café…” . También tiene varios libros de cocina para niños..

Así ha seguido hasta ahora; sus primeros intentos culinarios los disfrutaron su familia; actualmente cualquier momento es bueno para entrar en la cocina y elaborar alguna receta. No tiene que haber un motivo concreto, sólo amor y ganas, que son los ingredientes secretos para cualquier cocinero/a que se preste. Ana se ha especializado sobre todo en postres, pero le gusta hacer cualquier plato que le entre por los ojos.

¿Por qué nace este proyecto?

Hace unos días un amigo le comentó que por qué no hacía un blog gastronómico.  “¿Y por qué no? “-se dijo a ella misma.  “Si te encanta la cocina, te encanta ir a restaurantes y descubrir los sabores de los platos, haces fotografías a casi todas tus recetas y a la comida o alimentos que te atraen… Además en un blog podrías ir apuntando todas las recetas que lees y haces, tus restaurantes favoritos, programas de cocina, libros, viajes y los podrás compartir…”

Así que dicho y hecho. Eligió una de las tantas webs para hacer blogs y se puso manos a la obra.“¿¿¿Y qué nombre le pongo a esto…????”  De toda una lista de nombres se quedó con El Horno de Ana. Y fue más allá, compró un dominio con ese mismo nombre para hacerlo más “profesional”.

El diario de a bordo.

Blogs de cocina hay muchos; internet está lleno de ellos; unos mejores, otros peores… La filosofía de este cuaderno de bitácoras se va a basar en la sencillez, el amor y el cariño. ¿Por qué uno se pone a cocinar? Hay muchas razones por las que uno se pone a cocinar: la más importante comer. Pero esto no es lo único. Hay personas que les relaja el ponerse a elaborar recetas; otras cocinan por el mero hecho de cocinar. ¿Pero somos totalmente conscientes de lo que cocinamos y cómo lo hacemos? Desde aquí, Ana os anima a que cuando os dispongáis a hacer alguna receta os observéis a vosotros mismos cómo os encontráis, con qué ganas habéis comenzado, si estáis prestando atención a lo que hacéis… etc. Hay que poner la máxima atención y el máximo cariño al elaborar cualquier receta de cocina. Si estáis cocinando, es lo único que os debe importar.

Ana espera que quien entre y curiosee en la web (que representa una parte de su universo) encuentre ese punto de sencillez, amor y cariño que se necesita en la cocina, que se sienta acogido por sus palabras, por las recetas, por los comentarios. No hay buenos ni malos cocineros; la clave son las ganas que le eche uno. ¡Cocinar es un placer!

                   Y si Ana no está cocinando ¿qué está haciendo?

El día de Ana empieza yendo a trabajar sus ocho horas correspondientes. En su empresa actual ha empezado a llevar sus “creaciones culinarias”; no hay mejor forma de empezar el día que con algo hecho en casa. Sus compañeros son muy agradecidos y dejan el plato limpio, limpio.

Después de trabajar, dependiendo del día, por la noche combina varias actividades lúdicas. Hace año y medio que acude a clases de danza africana todos los lunes y miércoles por la noche. Hace tiempo que se lo habían recomendado. Le encanta; sudas, bailas, aprendes un poco de cultura de Senegal, sus instrumentos de percusión, algo de wolof -el idioma oficial de allí-. Es una música que te conecta mucho con la tierra y te da una vitalidad, energía y una elasticidad increible. Su otra actividad es el tenis. Lleva ya siete años practicando este deporte todos los martes y jueves. No es que sea una Nadal o una Federer, pero por lo menos se divierte.

Y todavía le queda tiempo para impartir clases de lengua castellana y literatura entre semana. Eso si, los fines de semana se los reserva para descansar, para quedar con los amigos y para ir al campo, su otra gran pasión. La montaña, el aire puro, los árboles, las aves, el cielo, las piedras… una buena ruta de montaña lo deja a uno nuevo.

¿¿¿Y en vacaciones??? Pues viajar, descubrir mundos nuevos mundos, hacer voluntariados medioambientales, disfrutar de la fotografía… y descansar cómo no.

En conclusión, Ana no para de hacer cosas, es una mente inquieta y espera con este blog canalizar una parte de esa energía que posee.

¡¡Mil gracias!!Pisco de la Maliciosa (2011)