Las lentejas también se pueden tomar en hamburguesas…

Hamburguesas de lentejas

Hamburguesas de lentejas

A mí me gusta comer de todo. Bueno, casi de todo. He de excluir la miel, a la que tengo alergia o intolerancia (no es oficial, pero desde pequeña no puedo con ella), los productos de casquería, los caracoles, los bígaros, los percebes… Por lo demás, me encanta experimentar en la cocina y no quedarme en lo básico. Nada de cocina de diseño, de esa que manchan los platos. Prefiero un plato con la comida en su justa medida con nombres comprensibles por todos.

Hace tiempo que me quiero adentrar un poquito más en la cocina vegetariana. Hay muchas recetas muy fáciles y sabrosas que podemos incluir en la dieta de un “no vegetariano”. Lo que más me interesa es aprender a jugar con las verduras, legumbres, cereales de una manera diferente a la que conocemos de toda la vida. Me da rabia cuando vas a un hotel, a un albergue o a un restaurante de los de toda la vida y la alternativa vegetariana son ensaladas básicas, judías verdes cocidas o rehogadas, espinacas rehogadas o a la crema (con una bechamel espesa o nata líquida), acelgas, cremas en sus distintas versiones (calabaza, calabacín, zanahoria, puerros…etc), las legumbres de toda la vida sin echarle carnaza (lentejas, garbanzos, judías blancas), las típicas berenjenas o calabacines rellenos… Así podría hacer una lista interminable de platos…

Este mes de septiembre he estado una semanita de vacaciones en Punta Umbría, en un albergue. La comida era tipo buffet y, aunque todos los platos estaban descritos perfectamente con sus ingredientes para evitar alergias, con lo que respecta a la oferta vegetariana dejaba mucho que desear. Hubo un día que pusieron arroz integral que estaba duro no, lo siguiente. El tiempo de cocción del arroz integral es superior al normal. Quisieron hacer algo especial en plan alternativo y al final les salió mal la jugada. Por lo demás mucha comida congelada, muchos fritos, fruta básica como manzana, postres tipo natillas, arroz con leche industrial… etc.

Un día de comida en el albergue

Un día de comida en el albergue

Entiendo que en un albergue el presupuesto esté muy justo y que además el tema de la cocina lo lleven empresas externas. Pero soy de la opinión que con un presupuesto justo e ingredientes de toda la vida se pueden hacer platos apetitosos, vistosos y fáciles. Hay que ponerle un poquito de pasión, amor e interés por lo que se hace. Y aprender a hacer alquimia. Alquimia en la cocina. Esta expresión me hace recordar un programa que vi del famoso Jesús Calleja que se llevaba al cocinero David Muñoz  (chef con tres estrellas Michelín) a Perú a bajar unas cascadas. En un momento del programa, David, con ingredientes del lugar, en los fogones de un restaurante humilde, hace un plato de impresión. Eso es jugar.

Pero bueno, que me desvío del tema… Mi incursión en la alternativa vegetariana no solo consiste en ir a restaurantes vegetarianos o a supermercados “alternativos” y en ambos casos gastarme un dineral (el ser vegetariano en este país parece que está reservado para personas con alto nivel adquisitivo), sino en intentar aprender -como dije al principio- a hacer recetas diferentes con ingredientes (verduras, legumbres, fruta…etc) que todos conocemos. ¡Vamos a darle una vuelta a todos los platos básicos que hacían nuestras madres y que tan poco nos gustaban y reinventemos la cocina!

Dentro del “vegetarianismo” me atraen mucho las hamburguesas. Son carísimas para empezar, cosa que siempre me ha echado para atrás a la hora de comprarlas.  Pero por otro lado me fascina la variedad de ingredientes que pueden dar lugar a una hamburguesa de “carne vegetal”, como dicen por ahí. Así que buscando y rebuscando dí a parar con una receta con lentejas. Y bueno quise probar a ver qué tal… Y el resultado es muy bueno. La verdad es que hecho tres intentos y cada vez me salen mejor. Los comienzos son siempre difíciles….

Qué necesitamos:

Ingredientes básicos

Ingredientes básicos

  • 1 cebolla pequeña
  • 4 zanahorias pequeñas
  • 1 vaso de lentejas crudas o de bote.
  • 1/2 vaso de copos de avena (opcional; si no pues un par de cucharadas de harina de trigo o similar)
  • 1 diente de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 2 clavos de olor
  • un chorro de aceite de oliva
  • sal y pimienta a gusto

Cómo lo preparamos:

Os voy a ofrecer dos alternativas: con lentejas crudas o con lentejas compradas de bote. Yo prefiero cocer en casita las lentejas, que conste. Pero a veces es cierto que andamos un poco mal de tiempo y tiramos de los botes de legumbres (que no digo que sean malas).

Antes de nada hay que poner las lentejas a remojo unas horitas. Las podéis dejar por la mañana para por ejemplo hacer la receta para cenar.

Ponemos en una cazuela/olla (a vuestra elección) las lentejas a cocer junto con los clavos y la hoja de laurel. El tiempo, pues unos veinte minutos a fuego medio. Si quedan un poco duritas no pasa nada.

Cocemos las lentejas

Cocemos las lentejas

Las escurrimos.

Escurrimos las lentejas

Escurrimos las lentejas

Por otro lado, pelamos el diente de ajo, le quitamos el corazón y lo troceamos. Hacemos lo mismo con la cebolla. Ponemos una sarten a calentar con un chorrito de aceite y ponemos a pocharlo todo.

Lavamos bien las zanahorias y las cortamos en daditos. Las añadimos a la sarten.

Y seguimos pochando a fuego lento todo para que se hagan un poquito. Salpimentamos a gusto y dejamos reposar.

Seguimos pochando

Seguimos pochando

Cogemos el accesorio de la batidora para picar/mezclar o si no lo tenéis pues el vaso normal de la batidora. Molemos la avena.

Ahora ponemos las lentejas en la batidora y las trituramos. No hace falta que se hagan “puré puré”. No importa que haya tropezones. Ponemos la masa en una ensaladera grande.

Por último toca triturar la cebolla y la zanahoria. Hacemos lo mismo que con las lentejas.

Mezclamos lentejas, zanahorias y cebolla

Mezclamos lentejas, zanahorias y cebolla

Mezclamos ingredientes en la ensaladera, incoporamos la harina de avena y salpimentamos a gusto. Si veis que se os ha quedado la masa un poco líquida podéis echar más harina de avena o un par de cucharadas de harina de trigo.

Con la masa hacemos bolitas como si fuéramos a hacer albóndigas. Las aplastamos y las hacemos forma de hamburguesa.

Hacemos bolitas y las aplastamos

Hacemos bolitas y las aplastamos

Para que no se nos deshagan al hacerlas yo os aconsejo que pongáis un platito con harina (la que queráis) y que las enharinéis. Si os salen muchas las podéis congelar individualmente para otra vez.

Ponemos a calentar una sarten o una parrilla con una gotita de aceite. Las hacemos como unos tres minutos por cada lado.

Hacemos las hamburguesas unos tres minutos por cada lado

Hacemos las hamburguesas unos tres minutos por cada lado

Damos la vuelta

Damos la vuelta

No tengo foto de emplatado final. 😦 Las podéis tomar con pan de hamburguesas, acompoñarlas con ensalada, patatas o lo que queráis. Están muy buenas.

Si tenéis lentejas de bote simplemente habría que triturarlas y mezclarlas con el sofrito de zanahorias y cebolla.

Otra opción que ya he probado en dos ocasiones y me ha gustado mucho es cocer las lentejas con la zanahoria, el ajo y la cebolla. Después lo he triturado todo de una vez. Quedan muy sabrosas.

Quiero ir probando a hacer hamburguesas con garbanzos (tipo falafel), mezclando con pimiento o champiñones… Ya contaré los resultados.

Carpaccio de calabacines con aceite de albahaca, queso Parmigiano y piñones.

Carpaccio de calabacines

Carpaccio de calabacines

Por fin, la receta más esperada que triunfó en Navidades. Siento el retraso, pero poco a poco me estoy poniendo al día.

La historia de esta receta se remonta a la visita de la Feria Biocultura 2014. No sé si os suena; es la feria anual de productos ecológicos y de consumo responsable. Tiene varias sedes (Madrid, Valencia, Bilbao y Barcelona). En Madrid casi siempre es en noviembre. Yo todos los años procuro ir. Aunque si os digo la verdad, cada vez me gusta menos. Está perdiendo el espíritu que tenía años atrás. Ahora es puro negocio y la parte “bio”- vida sana- se está olvidando. Nunca entenderé por qué ser alternativo (por no poner opción sana de vivir) en España es para personas con un alto nivel adquisitivo. Te gastas los cuartos sin darte cuenta. Todo es carísimo y uff, creo que se confunden muchos conceptos en el ámbito del consumo responsable. Un producto que aquí sólo encuentras en herbolarios o tiendas “bio”, en Alemania lo encuentras en cualquier supermercado y a un precio asequible… Nunca lo entenderé.

Por otro lado, es una moda el ser alternativo, ¿no?. El tomar leche de cualquier cosa que no sea vaca, cabra, oveja ahora es lo que se lleva. Hay muchas intolerancias que antes ni existían. “Ahora en vez de tomarme un yogurt normal, me tomo uno con soja, que es más sano”, puedes escuchar por ahí. El pan, que sea con semillitas y de cualquier cereal que no sea trigo…. También hay multitud de ofertas de cursos “zen”, talleres, terapias alternativas, viajes alternativos…. toda una red de servicios que se resumen en negocio. Con esto, no es que esté en desacuerdo, pero no me gusta el cariz que está tomando el universo alternativo. Yo como de todo, me he criado con leche de vaca, con trigo y demás alimentos que hoy en día según dicen pueden ser alérgicos… etc. Llevo desde el 2008 yendo a talleres y vacaciones alternativas; desde pequeña me ha atraído este mundo; un mundo que antes se relacionaba con los hippies, personas con rastas, un mundo prohibido o simplemente mal visto por una sociedad encasillada en un único modelo de vida. Y he observado durante estos años, que hay de todo un poco; personas que creen en una vida alternativa, sana, en la que se cuida al ser humano por dentro y por fuera. Y luego hay otras que se aprovechan y quieren sacar dinero. Y, también he de decirlo, hay personas que por estar a la moda, se apuntan a cualquier actividad “alternativa” para quedar bien entre sus amigos. El Fin de Año pasado estuve en Gredos, en unas vacaciones como se dice ahora “alternativas”, diferentes a lo que entendemos por normal. Sin querer escuché la conversación telefónica de una chica que decía algo así a su interlocutor: “Tía, ¿a qué no sabes dónde estoy? Estoy en Gredos en un rollo para singles alternativo al que me he apuntado. Si, mola mucho esto”. No me extraña que la “otra alternativa” se esté desvirtuando tanto…

Me estoy acordando ahora mismo de la primera mujer de Paul McCartney; se llamaba Linda, gran defensora de los animales y fotógrafa. Era vegetariana. Hay una web en inglés con sus recetas (pinchad aquí). Si os interesa mucho, una de sus hijas, Mary, tiene un libro titulado Mis recetas caseras. Cocina vegetariana para toda la familia. Os dejo un enlace por si queréis leer una crítica al libro. Yo la verdad es que lo hojeé en su día, pero más no puedo opinar.

 A lo que iba… estuve en Biocultura porque quería asistir a una conferencia titulada Comunicación no violenta, impartida por mi amiga Beatriz Blázquez. Estuvo muy bien. Y para celebrar el reeencuentro nos fuimos a cenar unos cuantos amigos a un restaurante vegetariano llamado Natural’s, situado en el Centro Comercial Dreams Palacio de Hielo (Calle Silvano 77, 28043 Madrid). Allí es dónde probé este plato. Me encantó y es facilísimo de hacer.

Qué necesitamos (para cuatro personas):

  • un calabacín grandecito
  • un puñado de piñones
  • aceite de albahaca
  • queso Parmigiano Reggiano

Cómo lo hacemos:

Lo primero que tenemos que hacer es lavar el calabacín y cortarlo en finas láminas. Lo podemos hacer de varias maneras: con un cuchillo afilado, con una máquina eléctrica de cortar (mi caso) o con un cortaverduras/rallador o mandolina que se llama ahora. Yo puse la cortadora al uno, es decir, la mínima distancia de corte. Las láminas cuanto más transparentes sean mejor.

Cortamos el calabacín

Cortamos el calabacín

 Lo ponemos en un platito.

Ponemos las rodajitas en un plato

Ponemos las rodajitas en un plato

Ahora ponemos una sarten al fuego para tostar los piñones un poquito. Hay que estar vigilando porque se tuestan en nada. Luego, los dejamos enfriar y los partimos con las manos en trocitos más pequeños.

Tostamos los piñones y los cortamos

Tostamos los piñones y los cortamos

El queso Parmigiano Reggiano lo venden en cuñas triangulares. Habría que cortarlo también en láminas muy finas, casi transparentes. Es un queso un poquito duro de partir, pero con un sabor único.

Partimos el queso en láminas

Partimos el queso en láminas

Incluso lo podemos partir todavía en más cachitos.

Más cachitos

Más cachitos

Ya faltaría emplatar. Es muy fácil. Disponemos las rodajitas de calabacín en un plato que tengamos mono. Esparcimos los piñones, el queso y por último un chorrito generoso de nuestro aceite de albahaca. Y el resutado final es este:

Preesentación

Preesentación

¡A disfrutar!

Hoy para cenar unas hamburguesas vegetales caseras…

Hamburguesa de garbanzos

Hamburguesa de garbanzos

Cuando pensamos en hamburguesas vegetales,  se nos viene a la cabeza un plato insulso, sin sabor… Es un pensamiento clásico de una persona carnívora… ¿quién no se resiste a una buena hamburguesa de carne? Y no me refiero a las del Burger King o McDonalds…Si sois carnívoros en Madrid hay muy buenos restaurantes; si pincháis aquí podéis ver un mapa de las hamburgueserías que hay en la capital. Y en este otro un ránking con quince hamburgueserías a destacar.

A mí me gusta ir al Home Burger Bar; en Madrid tienen varios locales; la que más he probado es la hamburguesa “cabrita”, con carne ecológica de vacuno, queso de cabra, salsa de arándanos y mezcla de lechugas.

Por otro lado, de toda la vida he oído que el Don Oso, en la calle Donosos Cortés, 90, de Madrid, también hacen hamburguesas muy buenas. Un sitio pequeño y barato, de esos tradicionales, a los que hay que ir alguna vez en la vida. No hay mesas; si hay sillas altas… Os dejo un enlace para que podáis leer una crítica. No es un restaurante cinco estrellas, pero la comida es buena. Yo creo que alguna vez he entrado cuando estudiaba en la universidad, pero ahora mismo no estoy segura. En resumen: un local humilde a precios asequibles.

Volviendo al temas de las hamburguesas vegetales, podemos encontrar una gran variedad en los supermercados ecológicos. Suele ser un producto caro a mi parecer, pero bueno. Hay de muchos tipos según los ingredientes: por ejemplo las que tienen como base proteínas vegetales como el tofu o el seitán, o, en cambio, las que se hacen íntegramente con cereales (avena, trigo, arroz, quinoa…etc), legumbres (soja, garbanzos, lentejas…), hortalizas y verduras (pimientos rojos y verdes, brócoli, borraja, berenjena, calabacín, setas…), algas, frutos secos. Las hamburguesas vegetales tienen un alto contenido en fibra, vitaminas, sales minerales, son bajas en calorías y en colesterol. Es una buena alternativa y muy sana; y si las aprendemos a hacer en casa mejor que mejor.

Pero bueno, a lo que iba… hace ya muchos años se me ocurrió hacer una prueba; encontré una receta para hacer Falafel casero. Los falafels es una especialidad turca que no son más que albóndigas hechas con garbanzos, agua, cebolla picada, cilantro, perejíl y comino. Fue una época en la que apenas tenía ganas de comer y bueno intentaba alimentarme de comida casera rápida. Me compraba panes de pita y me los rellenaba de cualquier cosa y eso era lo que cenaba. Me dio por probar a hacer falafels; muchas noches me cenaba un bocadillo de falafel con lechuga, queso, tomate… pero viendo que era muy incómodo comerme un bocadillo de albóndigas, se me ocurrió en vez de hacer bolitas redondas, hacer la masa con forma de hamburguesa… y fue todo un invento.

Hoy quiero compartir mi receta. La verdad es que con poca cantidad os salen unas seis hamburguesas. Éstas se pueden congelar y posteriormente freírlas en aceite sin descongelación previa. Y si no os gustan las hamburguesas, podéis hacer albóndigas y ya tenéis unos falafels estupendos por ejemplo como entrante para una cena.

Qué necesitamos:

Ingredientes

Ingredientes

  • 250 g. garbanzos
  • 1 taza y 1/2 de agua
  • 1/2 cebolla picada finamente
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de perejil fresco
  • 1/2 cucharada de cilantro fresco (poquito, que da mucho sabor)
  • 1/2 cucharada de comino molido
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • aceite
  • un par de cucharadas de harina
  • una pizca de sal

Cómo se hace:

Lo primero que tenemos que hacer es poner los garbanzos a remojo. Los podemos poner una noche entera; mínimo tienen que estar unas cuatro horas.

Después del tiempo de espera, escurrimos los garbanzos y los picamos en la batidora alrededor de medio minuto.

Picamos los garbanzos

Picamos los garbanzos

Ponemos la masa en un colador y aplastamos con una cuchara para que suelte todo el agua.

Añadimos la cebolla picadita finamente, el perejil, el cilantro, el comino, la sal y el agua. Picamos con la batidora hasta que esté todo muy fino y quede como una pasta. Añadimos la levadura y una cucharada de harina.  Dejamos reposar mínimo media hora en la nevera.

Sacamos la masa y si vemos que nos ha quedado muy líquida o muy húmeda y no logramos hacer albóndigas volvemos a echar una cucharada de harina.

Masa recién sacada de la nevera

Masa recién sacada de la nevera

Hacemos albóndigas y las aplastamos con las manos para darles forma de hamburguesas. Si no vamos a hacer todas en el momento, las podemos envolver en film plástico y congelarlas.

En una sarten honda ponemos aceite de oliva a calentar; cuando esté caliente podemos freir las hamburguesas en tandas de dos en dos (depende del tamaño de la sarten); tres o cuatro minutos por cada lado. Si véis que la masa sigue estando muy húmeda y se rompe, una solución es enharinar las hamburguesas antes de freirlas. Yo al final tuve que hacerlo así.

Las sacamos y las ponemos a escurrir en papel de cocina absorbente.

Ahora toca una de dos; o montar la hamburguesa con pan, tomate, lechuga y queso o tomarlas con alguna guarnición. Yo preferí hacerme una mega hamburguesa con todos sus complementos: tomate fresco, lechuguita, loncha de queso, mayonesa y kétchup.

Hamburguesa emplatada

Hamburguesa emplatada

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Un detalle más de cerca

Solo os digo que hasta a mi hermano le gustaron las hamburguesas.

Mi próximo experimento es hacer hamburguesas de quinoa y zanahoria rallada… Ya contaré la experiencia.

Guten Appetit!

 

 

 

A petición de mi madre: paella de quinoa

Paella de quinoa

Paella de quinoa

La semana pasada propuse elegir qué receta de las que tengo pendientes de escribir queríais que hiciera en primer lugar. Hasta el día de hoy sólo una persona se ha pronunciado: mi madre. Y como lo que quería era la paella de quinoa pues ahí va.

Pero antes de nada… ¿Qué es la quinoa?

La quinoa es una semilla (aunque algunos afirman que se trata de un “pseudocereal”) originaria de Sudamérica, en concreto de la región de los Andes. Algunos la consideran como uno de los alimentos más completos por sus altos valores nutritivos. Rica en vitaminas, calcio, hierro, fósforo y proteínas, bajo en gluten, sin colesterol…etc  Es un buen alimento para los celiacos.

La ONU ha declarado este año 2013 como “Año Internacional de la Quinoa” en reconocimiento a los pueblos andinos que han mantenido y preservado este alimento hasta el día de hoy. Por este motivo, se ha puesto de moda hacer platos con este ingrediente. Aunque en la gastronomía vegetariana es normal su uso desde hace mucho tiempo. Yo la primera vez que la probé fue hace un par de años y fue justamente en un restaurante vegetariano.

Granos de quinoa

Granos de quinoa

La preparación de la quinoa es similar a la del arroz blanco hervido, es decir, dos medidas de agua por una de quinoa. No hay que olvidar lavarla bien con agua. Se puede comer sola, o acompañando a carnes, verduras, para la preparación desopas, en ensalada, en postres… etc.

Se vende en paquetitos en cualquier herbolario o supermercado ecológico. Aunque yo ya la he visto hasta en el Carrefour.

Enlaces interesantes:

Ahora vamos con la receta de la paella de quinoa. Me he basado en la que leí en la página web Haztevegetariano.com.  Pinchad aquí para echarla un vistazo. Pero advierto que mi versión no es apta para vegetarianos porque he echado chorizo y bacon (para dar un poco de color al guiso…)

Qué es lo que necesitamos (cuatro raciones):

Ingredientes

Ingredientes

  • 1 pimiento verde italiano
  • 1 calabacín mediano
  • 1 cebolla mediana
  • 1/2 berenjena
  • 1 diente de ajo
  • un chorro de aceite de oliva
  • sal
  • tres lonchas de bacon ahumado (o lo que uno quiera)
  • un poquito de chorizo dulce (lo que uno quiera)
  • 2 vasos de agua
  • 1 vaso de quinoa
  • un sobrecito de Paellero de la “Carmencita”

Cómo lo preparamos:

Lo primero que debemos hacer es cortar  la media berenjena en rodajas, salarlas y ponerlas en un escurridor durante 15 minutos para que se le quite el amargor.

Berenjenas escurriendo

Berenjenas escurriendo

Entretanto ponemos una cazuela ancha en el fuego con un chorrito de aceite y lo ponemos a calentar. Pelamos la cebolla y la cortamos en daditos. Cuando el aceite esté caliente echamos la cebollita, tapamos y dejamos que se vaya haciendo a fuego lento.

Pochamos la cebolla en primer lugar

Pochamos la cebolla en primer lugar

Lavamos bien el pimiento, le quitamos las semillas y lo troceamos en daditos. Hacemos lo mismo con el calabacín. Incorporamos estos ingredientes a la cazuela. Removemos.

Incorporamos calabacín y pimiento

Incorporamos calabacín y pimiento

Dejamos que se vaya haciendo poquito a poco y aprovechamos para lavar bien las rodajas de las berenjenas. Le quitamos la sal, las secamos con papel de cocina y las cortamos en daditos. Y a la cazuela que van.

Berenjena cortada

Berenjena cortada

Removemos todos los ingredientes y dejamos que se vayan haciendo unos diez minutos a fuego lento. Cogemos una tabla y partimos cuatro rodajas de chorizo dulce. Las hacemos taquitos. Hacemos lo mismo con el bacon. Cuando ya vemos que las verduras están hechitas, cogemos el bacon y el chorizo y dejamos que se rehogue todo juntito. Si alguien es vegetariano puede saltarse este paso. Un complemento ideal es la zanahoria (que, por cierto, vaya fallo, se me olvidó por completo echar zanahoria). Si se le quiere echar zanahoria, ésta habría que cortarla en daditos y echarla lo primero junto con la cebolla. Al ser un vegetal duro, echándola con la cebolla hacemos que cueza más y esté más blandita al paladar.

Bacon y chorizo

Bacon y chorizo

El siguiente paso sería lavar la quinoa. Para ello disponemos las semillas en un colador, abrimos el grifo del agua fria y las lavamos con cuidado. Después de lavarlas, las echamos en la cazuela y removemos unos minutos.

Quinoa

Quinoa

Llenamos dos vaso de agua y los incorporamos al guiso. Yo suelo echar siempre medio vaso más de lo que dicen las recetas para estar segura de no quedarme corta. Antes de que empiece a hervir añadimos sal a gusto y el sobrecito de paellero.

Agua y paellero

Agua y paellero

Dejamos que se vaya haciendo a fuego lento hasta que el agua se haya absorbido por completo. Cuidado que hay que vigilar la cazuela a ver si el agua se evapora rápidamente y tenemos que echar más líquido entonces.

Chof, chof

Chof, chof

Resultado: este pedazo plato nutritivo y con tan buen color.

Resultado

Resultado

Ampliación detallada… ¡estaba impresionante! Me salió bastante y tuve que congelar un poco y todo.

Ampliación

Ampliación

Y finalmente os dejo otras recetas que se pueden hacer con la quinoa y pintan muy bien (podéis pinchar en cada receta para visualizarla):

Espinacas con crema de queso y nueces

Espinacas con crema de queso y nueces

Espinacas con crema de queso y nueces

Soy fan de las espinacas… y no es porque tengan hierro y las coma Popeye el Marino; es que me encantan. Crudas, fritas, hervidas… hay mil maneras de hacerlas. Yo las suelo tomar con cremita de queso, bechamel, arroz, regohadas con bacon, cebollita y pasas… En ensalada quedan muy bien las hojas enteras con tomate seco y queso Mozarella o con bacon y cebolla frita… o también se me está ocurriendo ahora mismo una tarta salada con relleno de espinacas… O empanadillas (uy qué receta se me acaba de ocurrir, haces un simple rehogadito de espinacas, cebollita y pasas; dejas que se enfríe, le añades trocitos de queso de cabra, compras obleas de la Cocinera, las rellenas y las metes en el horno… )

Es una verdura que encontramos en el supermercado tanto fresca (en bolsas o en manojos) o congeladas en porciones. Tiene importantes cualidades nutritivas y tiene un precio bastante asequible. Están compuestas en su mayor parte por agua y fibra. Y no tienen un aporte calórico apreciable. Son fuente de minerales (calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, sodio, yodo, zinc… etc)  y vitaminas C y E y provitamina A. O sea que es un alimento de los buenos, buenos y muy saludables.

Qué se necesita (para una persona):

Ingredientes

Ingredientes

  • 1 paquete de espinacas congeladas  de 200 g. o una bolsa de las frescas.
  • 2 quesitos en porciones
  • un chorrito de aceite
  • 1 cebolla mediana
  • 1 diente de ajo pequeño
  • un trozo de queso fresco de cabra
  • 1 brick de nata líquida para cocinar
  • una pizca de nuez moscada
  • sal
  • pimienta
  • nueces (la cantidad va en gusto; pero con ocho / diez nueces troceadas vale)

Cómo se hace:

En primer lugar debemos cocer las espinacas. Yo para esta receta utilicé espinacas congeladas y otras frescas que ya tenía hervidas. Las que venden congeladas son muy prácticas. Habitualmente compro en la tienda de congelados La Sirena; allí la bolsa de espinacas congeladas basic está muy bien de precio y además te vienen en porciones pequeñitas. Así puedes coger las que necesites y ya está. Yo para esta receta cogí unas diez porciones más las que tenía frescas (fijaros que hay diferencia entre las frescas -color más oscuro- y las congeladas -color más verde).

Mientras se cuecen las espinacas, ponemos a calentar una sartén grandecita con un chorro de aceite; picamos el ajo y la cebolla y lo ponemos a pochar a fuego lento. La cebollita ha de estar transparente.

Pochando la cebollita y el ajo

Pochando la cebollita y el ajo

Cuando las espinacas estén hervidas las pasamos a un colador y las escurrimos bien. Esto es importante. No deben quedarse con nada de agua. Podemos aplastarlas contra la pared del colador con una cuchara de madera. Ya bien escurridas las incorporamos a la sartén y removemos.

Incorporamos las espinacas

Incorporamos las espinacas

Troceamos las nueces y las echamos. Nos reservamos unas cuantas para decorar el plato al final.

Añadimos las nueces

Añadimos las nueces

Abrimos el brick de nata, salpimentamos a gusto y echamos un poquito de nuez moscada (cuidado que si nos pasamos, las espinacas sólo sabrán a esta especia). Dejamos que la nata vaya reduciendo un poquito a fuego medio.

Abrimos el brick de nata

Abrimos el brick de nata

Removemos la nata

Removemos la nata

Por último cortamos los dos tipos de quesito, los echamos a la sartén y  dejamos que se deshagan un poquito. Seguimos rehogando unos cinco minutos más.

Cortamos el quesito de cabra

Cortamos el quesito de cabra

Echamos los dos tipos de queso

Echamos los dos tipos de queso

Removemos con el quesito

Removemos con el quesito

Emplatamos, decoramos con una o varias nueces y a comer

Plato listo para cenar

Plato listo para cenar