Enero se me va… una reflexión y una receta: aceite de albahaca

Hoy es el último día del primer mes del 2015. Para mí, el año no ha empezado muy bien y ando un poco bajita de ánimos. Es increíble cómo las personas nos podemos hacer tanto daño sólo utilizando las palabras… Es saber exactamente los vocablos perfectos para poder herir a una persona y hundirla. Soy filóloga y sé de lo que hablo. Puede parecer un poco tremebundo esto que digo, pero es así. Las manipulación que sufre la humanidad a través de la palabra viene ya desde muy antiguo. Es muy potente y muy desconocida.

¿Qué tiene que ver todo esto con un blog de cocina, conmigo misma? Pues todo y nada… básicamente mi estado anímico y una pequeña reflexión de lo que veo a mi alrededor. Cómo puede influir lo que verbalizamos, lo que decimos a otras personas, la importancia de la comunicación correcta (si eso existe de verdad), de cómo emitimos el mensaje, cómo lo recibimos, si hay ruido que nos impida una escucha atenta, nuestro conocimiento sobre el tema, las palabras… No pretendo hacer un ensayo ni voy a describir el concepto de comunicación, pero bueno, es lo que ahora mismo tengo en la cabeza: la vida secreta de las palabras.

Laboralmente siento que se ha acabado una etapa en mi empresa y he de empezar una nueva. Estoy muy dolida y muy triste por ello; porque no ha sido por elección mía, sino por imposición o imperativo. Muchos años dando lo mejor de mí misma para quedarme dónde estoy, en mi mismo puesto, sin poder ascender. Ahora estoy de vacaciones para poder reflexionar de cómo afrontar esta nueva situación. Puede ser una oportunidad si se mira de otra manera. Esto el tiempo lo dirá. Menos mal que tengo el apoyo de algunos compañeros de otros departamentos que me tienen en muy alta estima. Y ahí he de seguir, reconociéndome a mí misma como la mejor en mi área. Y no dejándome que otros me manipulen con palabras vacías y banales para hundirme. Seguro que me espera algo mejor.

Gracias a que mantengo muy vivas dos de mis grandes aficiones (la montaña y la cocina) aquí estoy. Con muchas ganas de seguir con mi blog, salir a andar el máximo posible a la montaña y disfrutar de mi tiempo libre, que para eso es mío… no regalando nada de ese espacio a quien no se lo merezca.

Prometí en Facebook poner la receta del Carpaccio de calabacines con aceite de albahaca, piñones y queso Parmigiano. Pero primeramente hay que hacer el aceite. Es lo que vamos a hacer hoy. Os presento dos variantes. Yo he hecho las dos y la verdad es que están muy bien. Y además este aceite tiene muchos otros usos en la cocina: para ensalada de tomates, arroz, filetes de pollo o de cerdo… etc. Si no os convencen estas versiones, en internet hay otras muchas.

ACEITE DE  ALBAHACA

Qué necesitamos para las dos variantes:

Ingredientes

  • tres ramilletes de hojas de albahaca (yo compré un paquetito en el Carrefour).
  • botella oscura de +/- 500 ml (yo reutilicé una de cerveza negra). Pero vamos un bote de cristal vale.
  • bote de cristal o de plástico para salsas/aceite.
  • 500-600 ml aceite de oliva virgen.

a) Modalidad A.

Es la más rápida y cómoda. Se hace en un plis.

Cogemos los ramilletes de albahaca, las lavamos y las secamos perfectamente. Las separamos del tallo y las ponemos en el accesorio de picar de la batidora. Si no tenéis este accesorio, pues lo hacemos en el bol que tenga la batidora.

Ponemos las hojas en

Ponemos las hojas en el accesorio de picar

Añadimos el aceite poco a poco mientras picamos.

Añaimos el aceite

Añaimos el aceite

Procedemos a picar.

Picamos

Picamos

Y el resultado es el siguiente…

Luego lo podemos poner en un bote de cristal o en bote de plástico especial para salsas, aceites. Esto se puede encontrar en cualquier tienda o “chino” de barrio. Solo hay que agitar y echar en el alimento que elijáis.

b) Modalidad B.

Es la más lenta, pues el aceite tiene que reposar aproximadamente un mes.

Hacemos lo mismo que en la opción A: cogemos los ramilletes de albahaca, las lavamos y las secamos perfectamente. Las separamos del tallo, las doblamos y las vamos introduciendo en la botella de cristal de una en una.

Doblamos la hoja

Doblamos la hoja

Introducimos las hojas

Introducimos las hojas

Añadimos el aceite a la botella:

Añadimos el aceite

Añadimos el aceite

Y cerramos la botella.

Embotellado

Embotellado

Detalle del embotellado.

Detalle

Detalle

Ahora lo tendríamos que dejar en un sitio oscuro aproximadamente un mes para que el aceite coja el sabor de la albahaca. Pasado el mes podríamos colar el aceite para quitarle las impurezas o posos que tuviera y volveríamos a embotellar. Normalmente se le quitan las hojas, pues después de la maduración, éstas se quedan muy feas.

El próximo post es el del carpaccio. En un par de días o incluso mañana lo tenéis.

Con faldas a lo loco… y yo sin horno.

No me olvido de mi blog, de mis recetas, de mis libros de cocina y, como no, de quien me lea y le interese lo que escribo…

Desde agosto no he puesto ninguna receta propia, pero si he ido poniendo cosas curiosas en mi página de Facebook.  No es que desde entonces no haya cocinado nada, sino que he andado muy liada con mi mudanza.

Sí, me he mudado a un pequeño pisito y he abandonado el ruidoso barrio de Malasaña. Por ahora no tengo televisión ni microondas y ni horno. Esto último me estresa un poquito porque no sé cómo voy a sobrevivir sin este electrodoméstico… Pero está previsto que me compre uno y lo instale como sea lo más rápido posible. Visto lo visto, creo que lo dejaré para las rebajas de enero.

Por cierto, ¡cómo ha cambiado la tipología de hornos…! Me estoy volviendo un poco loquita. Antiguamente solo existían los de gas (calentaban mediante combustión de gas) y los eléctricos (mediante resistencias eléctricas). Y tenían tres posiciones: arriba, abajo o arriba y abajo. Y con eso nos apañábamos para cocinar. Los eléctricos más modernos tenían luz en su interior y también un mando para regular la temperatura. E incluso algunos tenían la función “grill”. El horno de mi madre era una modernidad hace años puesto que tiene grill y aire forzado (lo que se llama convección). Pues bien, yo quiero uno igual que el de casa, pero no es tan sencillo. Aquel horno hoy es un horno “prehistórico”.

A la hora de elegir un horno eléctrico, ahora tenemos que diferenciar principalmente si es independiente o polivalente… Es decir, para entendernos, los que vienen solos (independiente) o los que vienen con mandos integrados para la placa de cocinar (ya sea vitro, inducción…etc). Por otro lado, podemos toparnos con términos como “horno compacto, horno multifunción, horno pirolítico, horno convencional, horno de convección, microondas combi…”. Que si los tamaños, que si tiene cables pelados, que si la normativa para los electrodomésticos ahora es poner una clavija de tres puntas… Me gustaría un poco intentar aclarar toda esta terminología y rollos que nos meten para comprar un simple horno… Porque es que encima te los venden en plan “para los que no cocinan, para los que cocinan poco, para los estudiantes que se hacen pizzas y algo más, para los amateur, para los master chef de la familia”… Un cúmulo de chorradas a mi parecer.

Os expongo un resumen de vocabulario técnico por si algún día pensáis renovar el horno. Por lo menos las palabras no os sonarán raras:

Tipos de hornos eléctricos

–> Horno convencional eléctrico:

Es el horno tradicional de toda la vida. Los de tres posiciones y punto. Tienen un precio asequible, pero comparados con los hornos que hay hoy en día son los más lentos en cocción y, por ende, el consumo energético es mayor.

 –> Horno de convección:

Gracias a una resistencia eléctrica, el horno se calienta y el aire generado en el interior es expulsado por medio de un ventilador. De esta manera el calor se distribuye uniformemente por todo el horno. Calientan a mayor velocidad que uno convencional.

–> Horno multifunción:

Básicamente se llama así porque tienen multitud de funciones programadas. Por ejemplo, descongelar, para hacer pan, grill, para hacer pizzas.

–> Hornos de vapor:

Es un horno multifunción, pero con opción de cocinar con vapor. Necesitan agua y sirven para cocinar todo tipo de alimentos sin perder ninguna vitamina. Son carillos, pero a quién le guste la vida sana es una opción. Eso si, por lo que he leído algunos necesitan toma de agua, otros tienen un depósito que hay que rellenar…

–> Microondas combi:

Es un electrodoméstico dos en uno: es un microondas y un horno de convección. Suelen tener un tamaño entre medias de un microondas normal y un horno. A veces suele tener funciones programadas como descongelar, cocción pizzas, pollo… En estos casos, normalmente el electrodoméstico combina las ondas del micro y el aire de la convección para hacer los platos más rápidamente. Esto es un punto fuerte y a favor de estos aparatos. Pero, y esto es importante, aunque por fuera son rectangulares, la bandeja de cocción suele ser redonda. Para mí es el inconveniente que yo veo a este electrodoméstico. Yo tuve uno hace años, que, desgraciadamente me robaron de la parcela, y la verdad es que como microondas funcionaba fenomenal, pero con la función de horno no me valía cualquier molde. Ahora hay unas virguerías impresionantes, pero preparad el monedero porque son supercaros… Mi consejo es que si sois cocinillas y os cabe un horno y un micro por separado, ni lo dudéis. Otra cosa es que viváis en un minipiso, el espacio sea limitado y no uséis mucho el horno. En este caso es un instrumento ideal. Encima suelen llevar función de descongelar, cocción de pizzas…

–>Horno compacto:

Son hornos con unas dimensiones inferiores  (40 – 45 cm de altura) a la estándar. Suelen ser multifunción. Ideales para espacios pequeños. Las opiniones son diversas, pero es una opción para espacios pequeños.

¿Cómo limpiamos un superhorno hoy en día?

Otras cosas que podéis tener en cuenta a la hora de comprar un bonito horno es el tema de la limpieza. Yo siempre he limpiado mi horno con un paño húmedo y punto; también con algún producto especializado tipo espuma a base de amoníaco (madre mía, casi te intoxicabas con el flu flu). Ahora muchos hornos tienen un sistema de autolimpieza.

El sistema más conocido es la pirólisis (los hornos pirolíticos). Consiste en poner el horno a unos 500º de temperatura durante unos momentos. Con lo cual, toda la suciedad que haya, se convierte en cenizas y con una simple pasada de bayeta tenemos el horno como nuevo. Lo negativo de la pirólisis es que consume una burrada de energía.

Otros sistemas como Hydroclean (marca Teka), Aqualisis (marca Balay) … utilizan el agua y el vapor que se genera en el interior para que la suciedad se desprenda de la superficie. Cuando el horno se enfría, se pueden retirar los restos que hayan caido. Estos sistemas apenas consumen energía porque no llegan a ponerse más que a 60º.

 Tipos de apertura de puerta

Antiguamente solo había una y punto. La puerta abatible hacia abajo de toda la vida. Es lo que hoy en día se llama como “puerta convencional”. Hay que tirar de la bandeja hacia fuera para poder manipular los alimentos que estemos cocinando.

Pero actualmente tenemos hornos con puerta lateral tanto a la derecha como a la izquierda. La apertura suele llegar hasta los 180º. Según he leído, hay que nivelar muy bien el armario en el que se instale, porque si no la puerta tenderá a cerrarse sola mientras manipulamos la comida.

Otra modalidad son los hornos con puerta frontal extraíble. Ésta se desplaza suavemente hacia el exterior. Como si fuera un cajón de cocina. Personalmente estos últimos hornos los utilicé en Alemania y son supercómodos. Puedes meter los alimentos con mucha más facilidad; puedes poner dos bandejas…

Guías extraíbles…¿eso qué es?

Toda la vida hemos encajado las bandejas del horno en la cavidad apoyándonos en los salientes que había en las paredes… Ahora encontramos hornos con guía extraíbles o telescópicas. Éstas son unas barras de acero que están adheridas a las paredes y que permiten introducir y extraer la bandeja sin mayor problema. Por un lado facilita el trabajo y por otro evita quemaduras.

Puerta fría…¿eso qué es?

Actualmente la seguridad es un factor importante. Hay que evitar a toda costa quemarnos al cocinar. Al respecto hay varias propuestas que nos ofrecen los distintos modelos de hornos del mercado.

La primera corresponde a los llamados “hornos de puerta fría”. Es una opción que algunas marcas nos ofrecen y viene de perlas si hay nenes pequeños en casa. Aunque el horno esté en funcionamiento, la puerta si la tocamos está fría y no te quemas. Siempre se respeta la temperatura que marca la normativa europea.

Hay hornos que tienen una protección térmica que no es más que poner varios cristales en la puerta del horno para que la temperatura de esta no supere unos determinados grados (suelen ser como tope 50ºC)

Otros tipos son los que bloquean la puerta automáticamente cuando están en marcha, otros que incorporar un sistema de ventilación dinámica. Así la temperatura exterior del aparato se reduce.

¿Todos los hornos miden igual?

Definitivamente no. Hay que tener muy claras las dimensiones del horno que queremos comprar y el hueco que tengamos en la cocina. Los hay de 60 cm e incluso de 90 cm. No olvidemos que siempre hay que dejar espacio para una adecuada ventilacion. Por otro lado, la capacidad interna del horno puede variar mucho. Siempre se expresa en litros. Hay minihornos y otros que pueden llegar a los sesenta litros.

¿Cuánto puede consumir un horno eléctrico?

La potencia de un horno se expresa en watios. Cuanto mayor es la potencia, antes se cocinará el alimento. Pero siempre hay que mirar la etiqueta energética para comprar un aparato que cumpla el nivel máximo de eficiencia con arreglo a la normativa de la Unión Europea. De esta manera evitaríamos consumos innecesarios. La clasificación se hace desde la letra A (siendo ésta la de mayor eficiencia) a la G (la de menor eficiencia).

¿Qué funciones queremos para nuestros horno?

La nomenclatura es extensísima e incluso cada fabricante tiene una propia. Y esto es lo que a mí me trae loquita… Hay funciones superprácticas y otras que son chorradas. Ejemplos:

  • calor superior e inferior
  • calor superior e inferior por convección (aire caliente)
  • precalentamiento rápido
  •  grill
  • hacer pan
  • cocción pizzas
  •  descongelación
  • mantener caliente

¿Qué más nos podemos encontrar…? ¡ah si! Horno con mandos escamoteables. Pues esto ni más ni menos es que el mando se mete hacia dentro y así no se puede limpiar mejor la superficie del horno.

Para terminar mi extenso post, solo he de añadir que he estado viendo los hornos del IKEA. Hay dos que tienen las mismas funciones pero con diferente precio… ¡no lo entiendo! Curiosead el horno Realistisk (199€) y el Tjänlig (249€).

Yo, mientras, sigo en mi indecisión…

Sí, compro en el LIDL ¿y qué?

Muchas personas piensan que comprar en supermercados tipo DIA, LIDL o ALDI es sinónimo de mediocridad y de estar “sin un duro” en el bolsillo. Nada más lejos de la realidad, en estos centros te puedes encontrar a una variada fauna humana comprando todo tipo de productos: desde los que van porque realmente buscan productos baratos hasta los que buscan algo en concreto que han visto anunciado.

Yo hoy quiero hablaros de mi querido LIDL, ese supermercado alemán que hace que me gaste el dinero en los alimentos más extravagantes, exóticos y por qué no decirlo, en oferta. Yo no me considero una persona caprichosa, pero el LIDL hace que me convierta en una compradora compulsiva de cualquier “chorrada” alimenticia.

Esta mañana he ido a comprar y de repente me he dado cuenta que tenía la cesta llena de cosas y que todavía no había abierto la lista de la compra. Resulta que a partir del lunes empieza una promoción de productos de China, Japón, India y de Tailandia. Y hoy ya lo tenían todo puestecito… ¡¡Y he caido como una chiquilla y he “arramplado” con un montón de productos!! Y más que me hubiera llevado pero, o me llevo dos carritos o lo llevo claro.

Productillos asiáticos

Productillos asiáticos

Si te gusta cocinar a veces puedes encontrar productos a muy buen precio con una buena calidad mucho más baratos que en los super tipo El Corte Inglés o similar. Y este ha sido el caso. Así que si os gusta la comida oriental os aconsejo que vayáis a echar un vistacillo. Tenéis de todo.

Aprovechando mi nueva cámara de fotos… he hecho unas fotitos de lo que he comprado…

 Cerveza china Tiger; a 0.49€ la unidad

Cerveza Tiger

Cerveza china Tiger

Leche de coco a 1.19€

Leche de coco

Leche de coco

Había cuatro tipos de currys: yo he cogido el Karma Curry  y el Madras Curry; cada latita a 1.69€

Currys varios

Currys varios

Pimienta de Sichuan, a 0.99€

Pimienta de Sichuan

Pimienta de Sichuan

Guindilla entera, a 0.99€

Guindilla entera

Guindilla entera

Preparados para hacer fideos estilo Bami Goreng y Szechuan cada paquete a 0.99€.

Preparado para hacer pasta

Preparado para hacer pasta

Fideos Chow Mein a 0.69€ y Fideos para Wok a 0.79€

Fideos varios

Pasta para prepara en cinco minutos Yum Yum sabor pollo cada paquete a 0.39€

Pasta ráida

Pasta rápida

Aceites de sésamo y para wok. Cada uno a 1.49€. Sin duda lo más caro, pero fundamental para este tipo de comida.

Aceite de sésamo y para wok

Preparados para hacer Chop Suey, Thai Curry y Asian Style, cada uno a 0.49€

Mixes para comida

Mixes para comida

En el anterior post os comenté que en el LIDL vendían arroz basmati. El kilo de envase normal te sale a 1.99€.

Esta bolsa de dos kilos sale a 2,99€.

Arroz basmati

Por último unas galletitas de la suerte; la cajita a 1.69€

Galletitas de la suerte

Galletitas de la suerte

 Hay muchos más productos en venta: salsa de ostras, algas nori, arroz para sushi, wasabi, salsa de soja, cervezas… Pero yo ya me planté y no compré más que lo que ponía en mi lista de la compra, usease esto:

Lista de la compra

Llegué a casa así de cargada:

Carrito a reventar

Es gracioso, porque en el transcurso de mi compra, vinieron dos señoras a hablar con el encargado preguntando por “la máquina de coser”. Resulta que hoy vendían máquinas de la marca Singer a 90€. La respuesta en ambas ocasiones fue la siguiente: “se han agotado. Esta mañana había treinta personas haciendo cola y se las han llevado todas. Si quiere una máquina tendrá que ir al LIDL en Carabanchel; allí queda alguna todavía”. Y no eran ni las once y media de la mañana…

Otra anécdota que me ha sucedido fue en la cola: la señora que llevaba delante llevaba un cesto entero de bandejas de carne. Todas ellas con una pegatina de 30% de descuento. Me explicó que ella compra habitualmente todo lo que está 30% más barato y lo congela…

En resumen, el LIDL es un mundo. ¿Por qué me gusta? No solo por los precios, sino también porque tiene muchos productos que en otros comercios no existen o valen una pasta, la calidad y la oferta es buena…. Desde el punto de vista cultural es un lugar de encuentro de muchas nacionalidades, razas, religiones… Es muy curioso observar a cada uno de los compradores que deambulan por el supermercado. Me estoy acordando de una señora mayor que se ha llevado lo menos tres kilos de calabacines porque estaban en oferta. Para mis adentros me pregunto que qué va a cocinar con tanto calabacín. Seguramente la respuesta sea que la señora simplemnte ha visto la oferta y ha comprado compulsivamente. Es la cara oculta de las ofertas, que todos caemos y compramos de más… Pero bueno si no se engañara al consumidor de alguna manera, otros no podrían ni comer. Es la cadena de la sociedad del bienestar.

Para finalizar el post, voy a abrir una galletita de la suerte y ahora mismo os pongo lo que me ha salido:

“You are very ambitious; yo will achieve great things”

“Eres muy ambicioso; alcanzarás grandes cosas”

 

Ya se verá…

Las recetas de Níque y Pamela (El Rincón del Cerrillo, Ciudad Real)

En la anterior entrada de mi blog os comenté que había estado alojada en El Rincón del Cerrillo y que la amabilidad de sus dueños había sido increible. Hasta tal punto que tuve la ocasión de intercambiar recetas con Níque y Pamela, madre e hija, propietarias y cocineras del lugar. Fue una experiencia única el poder charlar tranquilamente con cocineras profesionales y ver que en el fondo, el secreto del arte de cocinar no es otro que el amor con el que elaboras los platos. También pude comprobar que las recetas sencillas son al fin y al cabo las que conquistan a los paladares más mundanos.

Yo no soy amiga de las modernidades en la cocina. Hace unos días vi el programa concurso de cocina Top Chef. Si, lo reconozco, lo sigo… Veo ese tipo de programas simplemente porque son de cocina, no por otra cosa. En el programa del miércoles pasado, los concursantes tenían que “reinventar” varios platos típicos españoles: bocadillo de calamares, ensaladilla rusa, gazpacho, pulpo a la gallega. El objetivo era convertirlos en exquisiteces dignas de un restaurante de cinco estrellas. Como ejemplo, el cocinero Sergi Arola hizo “in situ” unas Patatas bravas Arola. No os voy a mentir; su versión de las patatas bravas me hizo gracia. Me pareció dar un aire nuevo al plato y además superfácil de hacer. Rico, bonito, barato y manteniendo un poco la esencia de lo tradicional. Aunque si os soy sincera, donde esté una ración de bravas y alioli acompañadas de un tercio y una buena conversación que se quiten las estrellas “Michelín”.

Patatas bravas y alioli típicas

Ejemplo de ración de patatas bravas y alioli del bar de al lado de mi trabajo…

Os dejo un video del propio Arola haciendo su versión. Aviso: el video está en francés, pero lo que importa es que ver cómo hace el plato, que se comprende a la perfección.

Siguiendo con el concurso de cocina, cuando vi las nuevas creaciones de los concursantes me quedé muy disgustada. Pensé en cómo la alta cocina puede destrozar -si destrozar- platos tan populares. Si, los concursantes pusieron todo su empeño en “crear” maravillas, pero jolines ¿dónde quedó la sencillez, la facilidad, la tradición? Quizás es que mi paladar es más bien mundano y no digno de la alta cocina. Si queréis ver las recetas que se hicieron pinchad en ese enlace. Falta la receta del gazpacho; supongo que no saldrá porque fue la ganadora y no se podrá publicar. Y aquí abajo unas fotitos de dichos platos (las podéis ver en la página web oficial del programa).

Os preguntaréis por qué os he hablado de todo esto. Pues viene porque los platos que comí en mis vacaciones fueron muy sencillos, fáciles de hacer, baratos y de toda la vida. No hay que reinventarse platos llevándolos a tal extremo que casi ni los reconozcamos. Lo que hay que hacer es saber manejar los ingredientes que tenemos y combinarlos de tal manera que no perdamos la esencia.

Las recetas de cocina que os voy a contar algunas están tomadas al pie de la letra de sus cocineras y otras no. En éstas últimas voy a dar mi versión/ visión de cómo yo la haría. Si Níque o Pamela las leen y me quieren rectificar, con mucho gusto las cambiaré.

Patatas con Níscalos (o cualquier otra seta) y carne.

Esta es una receta apuntada de viva voz de Níque; no tengo foto.

Qué necesitamos (siento no indicar cantidades exactas, pero no me las dieron):

  • Pimiento seco/ñora
  • Carne de magro
  • Cebollas
  • Patatas
  • Setas
  • Sal
  • Pimiento verde
  • Dientes de ajo
  • Aceite
  • Una pastilla de Ave Crem (opcional)
  • Una jarrita de cerveza
  • Agua

Lo primero que vamos a hacer es un truqui/arreglillo que según Níque que se utiliza en todos los guisos con patatas.

Cogemos el pimiento seco o ñora y lo freímos en una sartén. Después lo machacamos en un mortero; echamos agüita y removemos. Lo reservamos para más adelante.

Calentamos un poco de aceite en una cacerola a fuego medio. Mientras, partimos la carne de magro en trocitos más o menos grandes. Por lo que observe cuando me comí en el plato, había más setas que carne, así que pienso que la cantidad de carne a echar va a ser siempre menor que de setas. Cuando el aceite esté caliente rehogamos la carne hasta que esté hechita; la retiramos y la reservamos en un plato.

Pelamos la cebolla y la partimos en trocitos finos. Lo mismo hacemos con el pimiento verde. Sofreímos los dos ingredientes en la misma cacerola en la que hemos hecho el magro.

Lavamos las patatas, las pelamos y las partimos en cachelos. Las echamos en la cacerola en la que tenemos la cebolla y el pimiento. Las damos unas vueltas para que se hagan un poquito y cojan sabor.

Llega la hora de los níscalos o las setas que queramos utilizar. Cualquier tipo de seta hay que enjuagarla muy bien con agua fría para quitar la tierra que pueda tener. Si son muy grandes las podemos cortar un poquito. Las incorporamos al guiso. Salpimentamos al gusto.

Regamos con una jarrita de cerveza y una pastilla de Avecrem y dejamos hervir un ratito para que se evapore el alcohol. Ahora es el momento de incorporar el arreglillo/truqui de las ñoras. Añadimos agua suficiente para que la patata se termine de hacer. Personalmente la pastilla de Avecrem no me va mucho, pero bueno, es algo muy tradicional en nuestra cocina.

Gachas manchegas.

Esta es una receta apuntada de viva voz de Níque.

GachasQué necesitamos:

  • Harina de almortas (1 cucharada por persona)
  • Chorizo
  • Panceta
  • Cebolla
  • Sal
  • Aceite
  • Pimentón dulce
  • Guindilla picante roja
  • 1 vaso de agua por cucharada de harina

Freímos el chorizo cortado en rodajas y la panceta en una sartén . Retiramos. En esa misma sartén freímos la cebollita bien picadita. Cuando esté transparente la retiramos.

Sin tirar el aceite que queda en la sartén, echamos la harina de almortas (una cucharada por persona) y removemos constantemente. Agregamos el agua necesaria (un vaso de agua por cucharada de harina) y removemos bien. Podemos incorporar un poquito de pimentón dulce. Machacamos un par de dientes de ajo en el mortero y lo echamos a la papilla.

Cuando las gachas empiezan a hervir las retiramos del fuego. Cogemos el chorizo y la panceta que teníamos reservado y lo añdimos. Como toque final podemos añadir un poquito de guindilla roja picada para darle un gustito picante.

Yo nunca había probado las gachas, pero me encantaron. Eso sí, es un plato contudente.

Tarta de queso de Pamela.

Esta es una receta apuntada de viva voz de Pamela; no tengo foto.

Qué necesitamos (para un molde rectangular más o menos de grande como la bandeja del horno) :

  • 10 huevos
  • 2 tarrinas de queso fresco de untar tipo Philadelphia
  • Azúcar al gusto
  • 1 litro de nata líquida
  • Caramelo líquido (comprado o si lo hacéis en casa hay que tener azúcar y zumo de limón/agua)

 Cómo lo hacemos:

Lo primero que tenemos que hacer es caramelizar el molde. Aquí tenéis dos opciones: comprar el caramelo o hacerlo en casa. Yo personalmente en mis últimas recetas lo he comprado para no complicarme la vida. Pamela prefiere hacerlo de forma tradicional. Es decir al fuego, con azúcar y agua. Yo a veces lo he hecho en el microondas echando zumo de limón. Os dejo una receta para hacerlo de forma casera. Cogemos unos 200 gr de azúcar y unas gotas de limón/agua y lo ponemos al fuego en una sartén. Cuando empiece a tostarse y a coger el colorcito marrón, añadimos agua hirviendo poco a poco (unos 250 ml) sin dejar de remover con una cuchara. Dejamos que se vaya haciendo a fuego lento hasta que tenga la consistencia que queramos.

Hecho ya el caramelo, lo que hacemos es bañar el molde con él. Con una capita es suficiente. Si echamos demasiado caramelo, la crema de queso lo absorberá y la tarta estará muy dulce.

Ahora hacemos la crema de queso. Muy fácil de hacer, como otras tartas que he puesto en el blog. Lo mejor hacerlo con una batidora o un robot de cocina. Cascamos los huevos, añadimos azúcar al gusto, las tarrinas de queso fresco y la nata líquida. Batimos hasta que todo esté bien mezclado.

Vertemos la masa en el molde y horneamos hasta que cuaje la tarta (unos 30-40 minutos) a 180º. Podemos hornear como lo hago yo, al baño María (echando agua en la bandeja del horno; mirad otras recetas mías) o sin agua.

Pamela me comentó que a ella le gustaban las tartas de queso gruesas; de ahí que la crema de queso sea abundante. Esto ya es a vuestro gusto. La verdad es que la tarta que probé estaba muy buena y al llevar tanto huevo tiene un sabor que recuerda al flan de huevo. También el caramelo le daba un puntito muy bueno.

Tosta de jamón serrano, queso de cabra, cebolla caramelizada y tomate confitado.

Este plato nos lo pusieron un día para cenar. La receta que os propongo es una versión mía propia.

Qué necesitamos:

Tosta de queso de cabra, jamón, cebolla y tomate confitado

Tosta de queso de cabra, jamón, cebolla y tomate confitado

  • Rebanadas grandes de pan de pueblo, por ejemplo de hogaza.
  • Jamón serrano (podemos estirarnos y comprar uno bueno, no el del Carrefour)
  • Una barra de queso de cabra pequeño
  • 1 cebolla
  • Mantequilla
  • Aceite de oliva
  • Azúcar
  • 1 copita de Oporto o de cualquier vino oloroso por ejemplo Jerez.
  • Tomates confitados

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer es caramelizar la cebollita. Para eso cogemos una cebolla grande y la cortamos en rodajas muy finas. En una sartén ponemos una bolita de mantequilla a derretir a fuego medio. Cuando se haya derrito echamos una cucharadita de aceite de oliva. Esto es lo que hace que la mantequilla no se nos queme. Pochamos la cebolla lentamente a fuego lento. Cuando esté transparente echamos azúcar al gusto (con tres cucharadas vale). Removemos bien, dejamos que la cebolla absorba el azúcar y finalmente incorporamos la copita de Oporto. Dejamos que la salsa reduzca.

Ahora vamos a por el tomate confitado. En la tosta que yo probé no me quedó claro si era mermelada de tomate o tomate confitado. Yo, por darle un poco más de glamour a la receta creo que era tomate confitado. Os voy a dejar varios enlaces para que podáis hacer tomate confitado casero. Nunca lo he hecho, así que elegid la que os guste más.

Si lo que preferís es la mermelada de tomate podéis hacerla también en casa o comprarla en el super. Os dejo también enlaces con varias recetas porque tampoco la he hecho nunca en casa.

Ahora que tenemos ya todos los ingredientes a mano podemos montar las tostas.

Lo primero es cortar la hogaza en rebanadas grandes. Cogemos la bandeja del horno y la forramos de papel de hornear o papel de aluminio. Ponemos tantas rebanadas como nos quepan en la bandeja. Abrimos el paquete de jamón y disponemos una loncha entera por rebanada. Cortamos el quesito de cabra en rodajas de un centímetro más o menos y lo ponemos encima del jamón como se ve en la foto. Rematamos la tosta con un poquito de cebolla caramelizada y un poquito de tomate confitado. Lo metemos en el horno como diez minutos a unos 180º. Vigilad el horno para que el queso no se os deshaga. Las tostas en el horno no tienen que hacerse demasiado, sólo es para que el queso se derrita lo justo y el jamón se caliente.

Y ya estaría listo.

Colas de rape con bacon, crema de queso Roquefort y espárragos verdes.

Este plato me sorprendió muchísimo. El último día de voluntariado Níque se vino por la tarde con nosotros a dar una vuelta por el Parque Nacional de Cabañeros. Nos comentó que por la noche nos iba a poner un pescadito para cenar. Yo pensé pues en lo típico, un pescadito rebozado en harina con una ensalada de lechuga. Algo fácil de hacer que le permitiría el lujo de venirse con nosotros. Y cuando nos puso este pedazo plato en la mesa me pregunté a mí misma cómo narices lo había hecho en menos de hora y media. Porque parecía un plato de restaurante de cinco estrellas (a diferencia de la cantidad; en un restaurante “top” nos hubieran puesto tres pedacitos mal puestos y el plato de Níque tenía como seis trozos). Mi nota final para este plato: un diez en presentación, en rapidez, en sabor, en combinación de ingredientes… Estaba buenísimo. Me da rabia no tener foto porque el plato era muy bonito.

Qué necesitamos (por ejemplo para dos personas):

  • 1 cola grande de rape
  • 8 lonchas de bacon
  • 4 espárragos verdes
  • 100 gr queso azul/Roquefort
  • 1 brick de nata de cocina (200 ml)
  • Un chorrito de leche.
  • Sal
  • Pimienta
  • Mantequilla

Cómo lo hacemos:

Lo primero que haría yo es la crema de queso azul o de Roquefort. Para ello, ponemos a calentar en una sartén una cucharadita de mantequilla y dejamos que se derrita a fuego medio. Incorporamos la nata poco a poco y después el queso cortado en daditos. Vamos removiendo hasta que el queso se haya deshecho. Salpimentamos al gusto y seguimos removiendo hasta que la salsa espese (tendrá que hervir un poquito). Retiramos del fuego y reservamos. Esta crema os sirve también para acompañar cualquier carne.

Precalentamos el horno a unos 180º.

Lavamos bien la cola de rape y la cortamos en ocho trozos más o menos de tamaño como el ancho de una loncha de bacon. Salpimentamos cada colita y la envolvemos en una loncha. Ponemos una sartén al fuego con un chorrito de aceite. Doramos las colitas colocando el cierre de la loncha de bacon en la parte de abajo. Con esto, conseguimos que se selle y no se abra. Con dos minutos por cada lado es suficiente. A medida que las vayamos haciendo las disponemos en una bandeja de horno previamente forrada con papel de hornear; las reservamos en el propio horno. Así no se nos enfrían. Vamos haciendo todas las colitas.

Cuando hayamos terminado en la misma sartén salteamos los espárragos verdes salpimentándolos. Los reservamos también en el horno. Ahora sólo quedaría montar el plato.

Sacamos la salsa de queso y con ayuda de una cuchara la echamos en un plato llano de manera que tengamos un rectángulo de salsa. Encima de esa salsa disponemos cuatro colas de rape y para terminar por encima añadimos los espárragos como decoración.

Migas manchegas.

De esta receta solo tengo fotos. Y como no tengo ni idea de cómo se hacen las migas y es un plato que hace mi madre os voy a poner la receta que ella me ha dado.

Qué necesitamos:

Las migas de mi madre

Las migas de mi madre

  • Pan (del día anterior) cortado en daditos.
  • Ajos
  • 1/2 cebolla
  • Panceta de cerdo
  • Chorizo
  • Uvas (según los gustos)
  • Aceite de oliva
  • Agua
  • Pimentón

Cómo lo hacemos.

Poner el pan cortado en daditos en un recipiente donde quepa bien, añadir un poco de agua y pimentón dulce, mover con una cuchara de madera para que se distribuya bien el agua y el pimentón. Tapamos con un paño de cocina y removemos de vez en cuando. Dejar así, como mínimo tres horas; lo ideal es dejarlo toda la noche.

Poner el aceite a calentar en una sartén honda y grande. Pelamos y partimos los ajos. Doramos los ajos en el aceite bien caliente. Una vez dorados, los sacamos y los dejamos en un colador para que escurran bien. En la misma sartén freímos la panceta cortada en trozos pequeños. Cuando esté bien frita, la sacamos y la dejamos escurrir junto con los ajos. Por último hay que freír el chorizo, cortadito en daditos. Repetimos la misma operación que con los ajos y la panceta. Y por último pochamos la cebollita bien cortadita que dejamos escurrir junto con el resto de ingredientes.

Las migas de Nìque, con ñoras y sardinas

Migas con ñoras y sardinas de Níque

Ya fritos todos los ingredientes, en ese aceite vamos a cocinar las migas. El fuego ha de ser muy bajo para que no se quemen. Movemos con cuchara de madera constantemente, para que no se peguen. Poco a poco van tomando color; el proceso es lento y requiere paciencia. Cuando vemos que ya están (puede ser dos horas, depende de la cantidad) echamos por encima los ingredientes que teníamos reservados, mezclamos y movemos un ratito más. Se pueden comer acompañadas de huevos fritos y uvas.

Una foto de las migas de cerca

Una foto de las migas de cerca

Este ha sido un post muy largo y con pocas fotos -lo reconozco-. Pero no quiero olvidar estos manjares que probé durante las vacaciones y que, a mi parecer, son muy fáciles de hacer.

La próxima semana más.

Mis vacaciones en Quintos de Mora

Anochecer en Quintos de Mora

Anochecer en Quintos de Mora

Como tengo costumbre desde 2009, intento pasar parte de mis vacaciones en voluntariados medioambientales. Una decisión acertada si te gusta conocer espacios naturales de España. Los voluntariados los organizan varios organismos (SEO, Adena, Asociación GAIA … etc). Yo los hago con SEO (Sociedad Española de Ornitología); no sé mucho de aves, pero poquito a poco voy aprendiendo. Conoces a personas muy interesantes con algo en común: el amor a la naturaleza, a las aves… al medioambiente. Da igual lo que hayas estudiado, en estos voluntariados todos aprendemos de todos. Y eso enriquece mucho. No solo es trabajar, es aprender a compartir, a escuchar, a apreciar cosas en las que nunca te habías fijado…

Vista general de Quintos de Mora

Vista general de Quintos de Mora

Este año he pasado diez días en la Finca de Quintos de Mora. Está situada en el término municipal de los Yébenes (Toledo). Perteneció al pueblo de Mora de Toledo y fue adquirida por el Patrimonio Forestal del Estado en 1942. Por tanto en estos momentos la titularidad de los terrenos es pública. Tiene una extensión de 6.864 ha., con una forma de cuadrilátero. Si la vemos desde el cielo, se trata de una gran llanura –llamada raña- flanqueada por dos cadenas montañosas. Actualmente está incluida dentro del Organismo Autónomo de Parques Nacionales (O.A.P.N.), pero depende directamente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Medioambiente. La finca, al ser de titularidad pública, se puede atravesar en coche a través de tres caminos existentes. Uno de ellos está asfaltado, los otros dos son de tierra, con lo que no son aptos para cualquier coche.

Historia de Quintos de Mora

Historia de Quintos de Mora

Hay un edificio enorme dentro de la finca de uso exclusivo para personalidades del estado e incluye un pequeño helipuerto. Fue famosa la reunión que mantuvo José Mª Aznar con el presidente de EE.UU, George Bush, cuyo gabinete se atrevió a afirmar que “Quintos de Mora era el rancho de Aznar”. Otras personalidades con las que se reunió fue Jacques Chirac (presidente de Francia), Vicente Fox (presidente de México).

Os dejo una fotografía que hice en los Yébenes que cuenta en dos palabras la historia de Quintos de Mora y el tratamiento recibido por los sucesivos gobiernos de España.

La vegetación predominante son los encinares, alcornoques, madroños, mostajos, arces, quejigos, jaras, romero, cornicabra…etc. A lo largo de toda la raña hay grandes extensiones de pinares de repoblación que se emprendió a mediados del siglo XX en la época de Franco. En su día se pretendió sacar rendimiento “comercial” a las tierras plantando pinos piñoneros.  Actualmente se están cortando muchos de estos árboles para favorecer la recuperación de la vegetación autóctona del entorno. En los diez días que estuve pude comprobar los trabajos de aclarado de bosques de pinares.

Sobre fauna podemos encontrar ciervos, gamos, corzos, jabalíes, zorros, garduñas… Aves como: buitre negro, milano real, arrendajo, rabilargo, mochuelos… Siento no tener fotos, pero con mi supercámara apenas pude hacer alguna a lo lejos de corzos/ciervos.

Grupo de  ciervos

Grupo de ciervos

Después de este rollo ecologista, pero que considero interesante, comento brevemente el trabajo que hicimos. Estuvimos cinco voluntarios y un monitor.

  • Comprobación de perímetro de vallas de varias fincas. ¿Sabíais que hay mallas metálicas especiales cinegéticas? Yo no tenía ni idea. Para los que no lo sepáis son mallas que se emplean en cerramientos de cotos de caza, hechas de alambre que forman rectángulos. La parte de abajo son rectángulos pequeñitos y la de arriba son más amplios para que las aves no se puedan enganchar y puedan pasar tranquilamente. Os dejo una foto en la que estamos un compañero y yo empezando a arreglar una de las vallas.
Comprobando el perímetro de valla

Comprobando el perímetro de valla

  • Poda de formación sobre frondosas repobladas. En varios terrenos se han plantado especies autóctonas de la zona. Nosotros nos dedicamos a podar las plantitas para que desde un principio el desarrollo de la planta fuera el correcto y el crecimiento de las ramas fuera equilibrado. De esta manera se establece un único tronco fuerte que será el esqueleto del árbol adulto. Se pueden eliminar hasta un 20% del follaje de la planta en este acto.
  • Reposición de marras en repoblaciones de otros años. Teníamos que coger la azada, hacer un alcorque (agujerito que se hace alrededor del tronco de un árbol), poner arbolitos pequeñitos (plantitas todavía tamaño bonsai), tapar, poner el tutor y un protector de plástico.
  • Colocación de protectores en repoblación, cava, escarda y eliminación de pasto.
    En una de las parcelas tuvimos que revisar todas las frondosas plantadas. Algunas tenían protector; otras no. En cualquier caso estaban llenas de maleza, había que limpiar la zona, eliminar todo el pasto, revisar protectores y quitarlos si procedía, podar la planta si tenía varias ramas… etc.
Encina en protector

Encina en protector

  • Cerramiento de arbolitos. Uno de los problemas que hay en Quintos es que los animales se comen los brotes de los arbolitos pequeños. Es comida tierna y muy apetitosa. Y así no hay manera de que un árbol “tire para arriba”. La solución es hacer cerramientos con malla metálica para que haya un crecimiento óptimo. Lo que hicimos nosotros fue primeramente localizar posibles frondosas, hacer una poda de formación si procedía, poner unos tutores de hierro gordo, cortar mallazo y cerrarlo asegurándolo con alicates y alambre.
Ejemplo de cerramientos

Ejemplo de cerramientos

Así que he aprendido muchas cosas, a parte de hincharme a ver ciervos, corzos, jabalíes, madroños,… etc. Pero no todo fue trabajar, trabajar y trabajar. También hubo tiempo para visitar la finca…

Nos alojábamos muy cerquita de Quintos, más concretamente en un complejo llamado El Rincón del Cerrillo, en Los Cortijos. Una finca de unos 70.000 m2. Tiene una parte con siete cabañitas de madera, cada una diferente, un laguito, piscina, barbacoa, una zona exclusiva con pequeñas parcelitas para hacer camping, un restaurante terraza, un parque infantil, un pequeño campo de fútbol… es decir un espacio ideal para perderte unos días.

Mi cabañita

Mi cabañita

Dormíamos en dos cabañitas totalmente equipadas, con su cocina salón, dos habitaciones y un baño… y muy calentitas(menos mal). En la mía todas las mañanas a las ocho nos reuníamos para preparar el desayunoentre todos y desayunar tranquilamente. Una gozada abrir la puerta y ver todos los días amanecer… La comida y la cena la hacíamos en el restaurante. Durante los diez días toda la familia que gestiona este lugar (Níque, Pamela, Guillermo, Domingo, etc…) nos trató fenomenal. El restaurante ahora en invierno solo abre los findes al público en general, así que entre semana estábamos solos. Solo tengo palabras de agradecimiento a la hospitalidad con la que nos acogieron. Y encima la comida, excelente.  No sé cómo no he engordado con todo lo que he comido. El último día hubo intercambio de recetas de cocina entre Níque, la cocinera, su hija Pamela, la encargada de la repostería y yo. Voy a dedicar otra entrada en el blog a contar las recetas aprendidas… Resumiendo: es un lugar que os recomiendo como alojamiento o simplemente para comer. También disponen de una casa rural en el propio pueblo. Así que podéis elegir. ¿Qué se puede visitar alrdededor además de Quintos de Mora? Se puede ir al Parque Nacional de Cabañeros, al Parque Nacional de Tablas de Daimiel, Ciudad Real… etc. Os dejo los datos  y un video de Youtube por si os animáis.

Complejo turístico El Rincón del Cerrillo
Ctra. Fuente El Fresno-Los Cortijos
13427 Cortijos de Abajo (Ciudad Real)
Tel.: 652 935 233 – 625 692 616

Y poco más que contaros. Sé que este post no es muy gastronómico, pero es parte de mi vida y de mi mundo. Como colofón una foto que me hice en la montaña más alta de Quintos de Mora… ¡Más abrigada no podía ir! ¡Qué frio y qué viento!

Yo misma

Yo misma