Jugando a hacer queso en casa (I): tartaletas de crema de requesón con mermelada

Hace unos cuantos años leí en internet una receta para hacer requesón casero. No parecía nada complicado; lo probé a hacer y me encantó. Eso sí, lié una en casa con los cacharros. Se me ocurrió ir un poquito más allá y probar a hacer un minipostre con el susodicho requesón… Se me ocurrió hacer  una base de galletas mezcladas con mantequilla (la típica de las tartas de queso), le puse el requesón, un poquito de mermelada de fresas casera y una hoja de hierbabuena… El primer resultado fue este:

Tartaleta de crema de requesón con hierbabuena y mermelada casera

Tartaleta de crema de requesón con hierbabuena y mermelada casera

La verdad es que estaba superbueno; hice un segundo intento para llevar a casa de una amiga y me quedó más mono aún.

Tartaleta de crema de requesón con mermelada de fresa

Tartaleta de crema de requesón con mermelada de fresa

Hoy os traigo la receta para compartirla con vosotros. Ya empieza el calorcito y un postrecito fresquito y ligero no le viene mal a nadie. Siento deciros que no tengo fotos de la receta más que las que os he puesto arriba. Son de principios del 2012 y en aquella época no tenía ni siquiera en mente hacer un blog de cocina… La receta es fácil de hacer; no tiene complicaciones. Así que no tengáis miedo a hacerla. Me siento un poco rara sin poner fotos del “cómo se hace”.  Me da la sensación de explicar una receta incompleta. Pero en el siguiente post que quiero escribir por lo menos podréis ver fotos de parte de la elaboración del requesón. Así que os recomiendo que antes de hacer este postre le echéis un vistazo al siguiente post. La semana que viene lo pongo. Estoy en proceso de selección de fotos… 🙂

Qué necesitamos (sale como para cuatro minipostres):

Para la crema de requesón:

  • un litro de leche de cabra
  • zumo de medio limón
  • 60 gr de azúcar moreno o azúcar normal
  • 250 ml de nata líquida de montar
  • un sobrecito de azúcar avainillada

Para la base de galletas:

  • seis galletas tipo Digestive o María (yo prefiero las Digestive)
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 1/2 cucharada de canela
  • 25/30 gr de mantequilla derretida

Para decorar:

  • mermelada de frambuesa/fresa comprada
  • o si queréis hacer la mermelada en casa
    • 250gr. de fresas/ frambuesas
    • 100gr de azúcar
    • 50 ml de agua
  • hojas de menta o de hierbabuena

Vasitos de cristal o moldes de papel aluminio

Cómo lo hacemos:

Lo primero que hay que tener claro es que la receta se tiene que hacer mínimo de un día para otro. Para el mismo día no nos daría tiempo.

Primera parte de la receta: elaborando el requesón

Yo utilicé leche de cabra de la marca Puleva; el precio ronda el euro y pico (barata no es). Como tengo un Mercadona cerca, hace unos días comprobé si tenían de marca blanca (Hacendado) y os tengo que decir que sí. Así que algo nos podemos ahorrar. No obstante cuanto más fresca sea la leche, mejor. A veces los supermercados venden leche fresca en el apartado de refrigerados. Otra opción es ir a las tiendas de alimentos ecológicos. Ahí fijo que hay.

Pero bueno, no os preocupéis; el requesón se puede hacer de leche de vaca. También existe la posibilidad de hacer mitad de leche de vaca y mitad de cabra… Ya a gusto de cada uno. Incluso ya hay bricks de leche de oveja (que también son caros). Las proporciones según lo que vayamos a utilizar son las siguientes:

  • 1 litro de leche de cabra nos da para unos 275 gr de requesón.
  • 1 litro de leche de vaca nos da para unos 175 gr.

Lo primero que hacemos es poner a calentar la leche en una olla grande. Mientras se calienta, vamos exprimiendo el limón. Cuando rompa a hervir, retiramos la olla del fuego y lo apagamos. Añadimos el zumo de limón, removemos un poquito para que se mezcle bien y dejamos enfriar por completo.

Una vez frío podemos observar cómo la leche se ha cortado; en la superficie vemos el suero y en el fondo, el requesón. Cogemos un colador grande y le ponemos un pañuelo de algodón (yo utilicé un pañuelo antiguo de caballero). Para no perder el suero, el colador lo puse dentro de otra cazuela. Poco a poco comenzamos a colar la leche cuajada y vemos cómo en el pañuelo se van quedando los gránulos de queso. De vez en cuando podemos coger las puntas del pañuelo y estrujarlo para que escurra bien el suero. Incluso poner un peso encima para que escurra mejor. Yo lo dejé una noche así.

A cerca del suero que nos ha sobrado, hay personas que lo utilizan para hacer bollos. Se dice que los bizcochos salen más jugosos. En repostería se suele utilizar el término “Buttermilk” para referirse al suero. Para más información y curioseo tenéis internet…

Segunda parte de la receta: elaborando la mermelada/salsa de fresas

Esta parte es opcinal.

  1. Si no queréis complicaros, compráis un bote de mermelada de frambuesa, fresa o grosella, echáis en un cazito unas dos o tres cucharadas de la mermelada y añadis un poquito de agua para que se disuelva; lo dejáis hervir un poquito hasta que tome consistencia de salsita.
  2. Si queréis ya “rizar el rizo” a la receta y hacer vosotros mismos la salsa tipo mermelada, ponemos en una cazuela la fruta que hayáis elegido (lavada y cortada). Añadimos el azúcar y el agua y dejamos hervir a fuego muy suave durante unos quince minutos. Removemos de vez en cuando y dejamos que se enfríe.

Tercera parte de la receta: elaborando la base de galletas

Como ya os he comentado en la lista de ingredientes yo prefiero las galletas tipo Digestive. Hay muchas marcas, incluso también de marca blanca. Las que tienen algo de avena también están bien. Pero vamos que las galletas María de toda la vida también valen.

Desmenuzamos las galletas.

  • si tenemos batidora con vaso para triturar/picar genial; las trituramos hasta dejarlas como una textura de harina (bueno si os gusta la base más granulosa no hace falta picarlas tanto).
  • si no hay batidora, cogemos una bolsa de plástico, metemos los trocitos de galleta y con un rodillo de cocina las vamos aplastando hasta que se hagan polvo. Si no tenemos rodillo, podemos coger una botella.

Echamos las galletas molidas en un bol, añadimos la cucharada de azúcar moreno, la canela y la mantequilla derretida. Removemos todo hasta que se haga una pasta bien ligada que podamos trabajar y se despegue de las manos. Si véis que no liga, hay que echarle un poquito más de mantequilla.

La galleta va a ser la base del postre. Así que tenemos varias opciones para hacerla:

  • Comprar moldes individuales de aluminio (opción que yo hice). Rellenamos el molde con la pasta de galleta y esperamos a que se enfríe en la nevera.
  • Si tenéis vasos pequeños anchos podemos hacer dos cosas:
    1. Hacer el postre dentro del vaso; para ello ponemos un poquito de masa de galleta en el fondo del vaso y dejamos enfriar en nevera.
    2. Hacer tartaletas. Para ello le damos la vuelta al vaso. Cogemos un poco de papel/film de plástico y envolvemos con él el “culo” del vaso. Ponemos masa de galleta en la base del vaso y en la parte exterior para crear un poquito de borde. Lo dejamos enfriar en la nevera.  Pasado un ratito, hay que desmoldarlo con sumo cuidado ayudándonos del papel de plástico. Os pongo una foto que he sacado de otro blog de cocina: Mamá, ¿qué hay para comer? para que os hagáis una idea.

      Montaje de moldes; foto del blog "Mamá, ¿Qué hay para comer?"

      Montaje de moldes; foto del blog “Mamá, ¿Qué hay para comer?”

  • Si no hay moldes ni tampoco vasos podemos hacer con nuestras manos una base redondita de galleta en un plato al tamaño que nos guste. Y dejamos enfriar.
  • Otra opción que se me ha ocurrido mientras escribía la receta y que puede quedar chula es presentar el postre como hice en mi versión de vasitos de tarta de queso.

Lo importante en cualquier caso es que enfríe para que la masa endurezca. La mantequilla, al estar fría, hace que la masa de galleta sea consistente.

Cuarta parte de la receta: elaborando la crema de requesón

El requesón ha debido escurrir ya lo suficiente y tendremos una bolita muy chula. Cogemos  un vaso de batidora, añadimos nata, el azúcar avainillado y el requesón. Si tenemos el accesorio de la batidora para montar nata lo ponemos; si no, pues con el accesorio de toda la vida. Montamos la crema como si fuéramos a hacer nata montada. Cuando esté hecha, la guardamos en la nevera.

Quinta parte: montando el plato

  •  Si tenemos la opción de los moldes comprados (mi opción), consiste en desmoldar la base de galleta, ponerla en un platito, añadir unas cucharadas de crema de requesón, “pintamos” un poquito con la salsa de frutos rojos y decoramos con unas hojas de hierbabuena. Los moldes de papel de aluminio los podemos reciclar para otra vez.
  • Si hemos hecho los moldes con los vasos, separamos la base de galletas del vaso cuidadosamente, quitamos el plástico y rellenamos.
  • Si hemos dejado la base de galleta dentro del vaso, pues sacamos el vaso de la nevera, rellenamos y decoramos.
  • Si hemos hecho moldes redonditos directamente en el plato solo nos faltaría rellenar y decorar, teniendo en cuenta que como no tenemos bordecitos que contengan la crema, hay que echar poquito.

Si queremos seguir la presentación que hice para los vasitos de tarta de queso, habría que hacer lo siguiente:

  1. La galleta no la vamos a triturar tanto; vamos a dejarla con trocitos a propósito. Mezclamos con todos los ingredientes y extra le añadimos medio vasito de copos de avena. Mezclamos y reservamos. En este caso no se no nos tiene que quedar una masa compacta, sino como una especie de crunchy para esparcir.
  2. Con todos los demás ingredientes ya listos cogemos el vaso y lo primero que hacemos es rellenarlo con la salsa de frutos rojos, luego añadimos el requesón, esparcimos la galleta y decoramos con una hoja de hierbabuena.
  3. Dejamos en la nevera hasta el momento de servir.

 

Espero que la receta os salga a pesar de las pocas fotos que he podido incluir.

Una tarta para estos días: mi versión del tronco de Navidad.

25-detalleLa semana pasada estuve recordando con un amigo los dulces que me gustaban cuando era pequeña. El que más me gustaba era la bamba de nata… uno de los bollos más simples que había en las pastelerías de entonces. Una especie de bollo hecho con pasta brioche partido por la mitad y relleno de nata. ¡Siempre me he conformado con cosas simples!

El caso es que una tarde se me antojó tomarme una bamba cuando salí de trabajar. El primer problema que me planteé fue en qué pastelería podría encontrar este manjar. Es un hecho, pero las pastelerías de toda la vida, las clásicas, las familiares, están desapareciendo por otras que son franquicias de grandes cadenas en las que la mayoría de productos que venden son congelados.  Yo, trabajando en el centro de Madrid, cerquita de la Gran Vía, empecé a echar cuentas y las únicas que se me ocurrían era el Horno de San Onofre, La Duquesita y la archifamosa La Mallorquina de Puerta del Sol.

La pastelería Horno de San Onofre la descarté por ser supercara, no por otra cosa. Tienen unas cosas superricas, de muy alta calidad, pero los precios son un poco altos. He visto en la web que la bamba la venden a 1.95€ y tiene una pintaza… No sé quizás cuando cobre en enero…

Mi querida Duquesita estaba en la calle Fernando VI y no me venía de paso a mi casa. Hoy me he enterado que cerró este mes de mayo. ¡Qué pena! Porque siempre se me caía la baba viendo los escaparates con los bollos, tartas, turrones… Pero por otro lado, parece que el pastelero Oriol Balaguer se ha hecho cargo del local y lo ha reabierto.  No os puedo confirmar a día de hoy si está funcionando ya. Pero me ha picado la curiosidad y un día me arcercaré.

Qué os puedo contar de La Mallorquina: pastelería en plena Puerta del Sol… Yo creo que me habré tomado allí un par de bollos en toda mi vida. Tiene dos plantas; en la inferior está la tienda -que siempre está abarrotada de personas- y en la planta superior tiene un salón de té. La verdad es que tiene una variedad increíble, pero es que siempre está repleta…

Como comprobaréis mis tres opciones no es que fueran las mejores, pero bueno, son las que me vinieron a la mente. Se me ocurrió asomarme a La Mallorquina y la cola para entrar llegaba a la calle, así que seguí mi camino hacia casa. Y en la calle Duque de Alba esquina a calle de los Estudios me topé con una pastelería -cafetería de las modernas, de estas franquiciadas, Panishop. Y entré muy desconfiada a ver si tenían. En una primera inspección a los mostradores no ví nada, pero finalmente si tenían. No eran tan grandes como las recuerdo de pequeña, pero para un caprichito me valían. Me costó 1, 40€.  Inciso, en esa calle hay otra pastelería muy moderna, la Pastelería del Duque, pero ahí no tenían bambas…

Bamba de nata

Bamba de nata

Bueno, el caso es que cuando estaba esperando mi turno, después de que me atendieran, la señora que iba detrás de mí le preguntó a la dependienta si podía encargar un tronco de Navidad. La dependienta le dijo que sí. Y ahí empezó mi curiosidad por este dulce que parece que es “típico” para Nochebuena. Mientras degustaba mi bamba, que me hizo recordar mi niñez, me planteé la posibilidad de hacerlo yo para mi familia. Y así hice.

Forma de tronco, lo que se dice tronco de árbol, no me salió, pero bueno mi adaptación también estuvo bien. Me explico, la base de esta tarta es hacer un bizcocho muy fino en la placa del horno y luego enrrollarlo tipo brazo de gitano. Mira que he hecho dulces en mi vida, pero cuando voy a enrrollar el bizcocho siempre se me rompe. Esta vez fui astuta y antes de arriesgarme, lo que hice fue cortar el bizcocho en tiras más o menos del mismo tamaño e ir poniendo capas de masa y crema en plan lasaña… El resultado: parece una tarta de galletas como las de toda la vida, pero no, es de bizcocho.

Estuve mirando ayer varias recetas en internet y vi una que me gustó. Luego, pues como hago siempre, añado y quito ingredientes a mi gusto. Hay recetas que rellenan el tronco con chocolate; el mío es de turrón de almendras.

Qué necesitamos:

Para el bizcocho

Ingredientes

Ingredientes

  • 70 gr. harina de trigo
  • 40 gr. harina de maíz
  • 80 gr. azúcar
  • 1 cucharada de canela molida
  • 1 cucharadita de cardamomo molido
  • 1 cucharadita de levadura en polvo tipo Royal
  • 5 huevos
  • papel de hornear o papel Albal

Para el relleno:

  • una pastilla de turrón de Jijona o de almendra blandita ( +/- 200 gr)
  • 250 ml. nata líquida de montar

Para la cobertura:

  • 50 ml. nata líquida de montar
  • 70 gr. chocolate de corbertura (70 % cacao)
  • agua, azúcar (para hacer un almíbar ligero)

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer es la crema del relleno de almendra. Cortamos el turrón en daditos y lo ponemos en un bol grande o ensaladera y lo aplastamos con un tenedor. Cogemos el vaso de la batidora o una ensaladera o un bol grande y ponemos el turrón aplastado y 100 ml de nata. Lo batimos todo hasta obtener una cremita.  Yo lo hice con la batidora amasadora de mi madre; directamente eché el turrón y la nata y me costó un montón que ligara todo. Por eso os recomiendo que cortéis el turrón en trocitos y lo aplastéis un poquito previamente.

Mezclamos el turrón con la nata

Mezclamos el turrón con la nata

 

Resultado de la mezcla

Resultado de la mezcla

La crema obtenida la tenemos que dividir en dos partes: una, para la crema de relleno y la otra, para la cobertura de la tarta. Las ponemos en cuencos diferentes. La que nos servirá para la cobertura la ponemos en la nevera a que enfríe.

Continuamos con la parte del relleno. Echamos la nata restante (150 ml) y batimos hasta obtener una cremita consistente. Reservamos en la nevera.

Añadimos el resto de la nata

Añadimos el resto de la nata

Y vamos a por el bizcocho. La verdad es que siempre me sale mal el bizcocho para hacer un tronco; ya os lo he comentado. La masa me sale bien, pero luego darle formita se me reompe… Pero todo es práctica. Separamos las yemas de las claras. Montamos las claras con un poquito de sal a punto de nieve.

Montamos las claras a punto de nieve.

Montamos las claras a punto de nieve.

Por otro lado mezclamos el azúcar con las yemas. Añadimos la canela y el cardamomo.

Batimos yemas y azúcar

Batimos yemas y azúcar

 

Añadimos canela y cardamomo

Añadimos canela y cardamomo

Añadimos la harina de maíz, la harina de trigo y la levadura.

 

Ahora es el momento de poner el horno a precalentar a 180º. Que no se os olvide sacar la bandeja porque esta va a ser nuestro molde.

Cuando esté todo bien mezclado lo incorporamos al cuenco con las claras y con una espátula o cuchara plana vamos mezclando lentamente hasta que todo se integre en una misma masa. Esta operación hay que hacerla despacito, para que las burbujas de aire no se vayan.

Cogemos la bandeja del horno, la untamos un poquito con aceite y la forramos con papel de hornear o papel  de aluminio. Si utilizamos este papel tendremos que poner un poquito de mantequilla para que no se nos pegue el bizcocho.

Engrasamos bandeja

Engrasamos bandeja

Con ayuda de una espátula la distribuímos por toda la placa. Horneamos el bizcocho unos quince minutos. Sacamos y dejamos enfriar.

Masa distribuida

Masa distribuida

Por último nos queda hacer la cobertura. Troceamos el chocolate y lo ponemos en un vaso. Añadimos los 50 ml de nata y lo ponemos 40 segundos a máxima potencia en el microondas. Lo sacamos y removemos hasta que se mezcle todo bien. Por último añadimos la crema de turrón que teníamos en la nevera reservada. Mezclamos de nuevo. Otra opción es deshacer el chocolate al baño maría. Cuando lo tengamos deshecho, añadimos crema de turrón, removemos y dejamos enfriar.

 

Partimos el chocolate

Partimos el chocolate

 

Cobertura hecha

Cobertura hecha

Cortamos el bizcocho en cuatro trozos iguales. Buscamos una fuente bonita rectangular a ser posible. Elaboramos un almíbar ligero con agua y azúcar para emborrachar un poquito el bizcocho. Por ejemplo un vasito de agua y cuatro cucharadas de azúcar. Lo ponemos a hervir hasta que espese un poquito. Otra opción es diluir un poquito de vino oloroso, brandy o algo así en un medio vasito de agua.

 

Cortamos el bizcocho en cuatro

Cortamos el bizcocho en cuatro

Ponemos la primera placa de bizcocho, emborrachamos un poquito con un pincel y rellenamos con crema… Así todas las capas. La última la tenemos que cubrir con la cobertura. Si queréis podemos añadir como decoración cristales de azúcar o un poquito de coco rallado.

 

 

Recubrimos con el fondant

Recubrimos con el Fondant

 

Resultado final:

Tarta terminada

Tarta terminada

 

Detalle de la decoración

Detalle de la decoración

 

 

Detalle de las capas

Detalle de las capas

¡La tarta está muy buena y mejor si se hace de un día para otro!

Os deseo a todos una feliz entrada en 2016 y un buen año “gastronómico”…

 

Y al terminar una comida o una cena… Vasitos de tarta de queso

Yo sigo en mis trece de buscar recetas que no necesiten horno. Aprovechando que mi amigo Pablo iba a venir a cenar

Vasitos de tarta de queso

Vasitos de tarta de queso

a casa se me ocurrió buscar en internet alguna receta para elaborar un postre sencillo. A él le encanta mi tarta de zanahoria, pero claro sin horno era un poco difícil hacerla. Me acordé de la moda que hay ahora de hacer postres en vasitos, así en plan minimalista e individual, algo tipo lo que ponen en el Vips. Mi búsqueda de recetas se iba acotando: postre en vasito sin horno. Y me topé con la clásica tarta de queso en versión mini. Me leí unas cuantas recetas y bueno, de cada una fui escogiendo lo que más me gustaba hasta llegar a mi propia versión.

El resultado fue muy bueno aunque he de depurar un poquito más la receta. Me pasé con la gelatina y la crema de queso se me quedó un poco en plan ladrillo. Pero estaba comestible… muy comestible.

 

Qué necesitamos:

Cuatro vasos bajitos con boca ancha (yo los compré en una tienda de chinos).

Ingredientes

Ingredientes

Para el fondo:

  • un bote de mermelada de frambuesa, fresas o frutos del bosque. Lo ideal sería que fuera casera, pero bueno…

Para la crema de queso:

  • 200 gr. queso fresco tipo Philladelphia
  • 200 ml nata líquida
  • 100 gr. azúcar moreno
  • 2 sobres de azúcar avainillada
  • 3 hojas de gelatina (yo eché cuatro; así que para que esté más cremoso sería mejor echar tres)
  • ralladura de naranja (opcional si queréis)

Para el crunchy o granola:

  • 6 galletas tipo María o también valen las tipo Digestive
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 1/2 cucharada de canela en polvo
  • 25-30 gr. mantequilla blanda

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que tenemos que hacer es poner las hojas de gelatina en un bol con agua para que se hidraten. Como os comenté yo puse cuatro y me pasé. Se me quedó la crema un poco “tiesa”. Así que os recomiendo solo poner tres hojas. Es mejor que la crema quede fácil de coger con la cuchara que no en plan bloque.

Hidratamos la gelatina

Hidratamos la gelatina

Ponemos a calentar en una cazuela el queso fresco y la nata. Tenemos que intentar que el queso se “diluya” en la nata lo más posible para que no queden grumos. Es decir, que se fundan en una crema. Luego añadimos el azúcar moreno y el azúcar avainillado. Si queréis podéis rallar un poco una cáscara de naranja y añadir a la crema para que tenga un poquito de sabor. Seguimos removiendo hasta que hierva.

Añadimos el azúcar avainillado

Añadimos el azúcar avainillado

 

Ahora el azúcar moreno

Ahora el azúcar moreno

 

Removemos y llevamos a ebullición

Removemos y llevamos a ebullición

Cuando empiece a hervir incorporamos las hojas de gelatina hidratadas. Removemos bien y no paramos hasta que se diluyan. Esto es importante, porque si no se diluye del todo podemos encontrarnos trocitos de gelatina en la crema y si os digo la verdad es muy desagradable. Me acuerdo que hace años, cuando iba al instituto, hice una tarta de mousse de chocolate. La mousse llevaba gelatina. Y no la diluí bien. Al partir la tarta me encontré con extraños trozos de “cosas semitransparentes” que afeaban la tarta. No pasó nada, pero los tropezones no eran agradables…

Añadimos gelatina

Añadimos gelatina

 

Removemos bien hasta que esté diluida

Removemos bien hasta que desaparezcan los grumos

Quitamos la crema del fuego. Ahora toca poner la mermelada en los vasitos. Más o menos se puede poner un tercio del vaso. Lo ideal sería que hiciéramos una mermelada casera, pero bueno a veces esto no es posible. Yo, la verdad, es que no lo hice. En aquel momento no tenía y tuve que comprar. Pero si os animáis se puede hacer algo simple: unas fresas, frambuesas o ciruelas (la fruta que queráis), azúcar moreno, un chorrito de limón, un poquito de manzana cortada en daditos con su piel, un poco de canela y si tenéis jenjibre pues una punta de cuchillo. Lo dejáis hervir y que reduzca un poquito y ya teneéis un fondo de tarta de queso espectacular. También se me ocurre compota de manzana…

Tamaño del vaso

Tamaño del vaso

 

Rellenamos los vasitos

Vamos rellenando los vasitos

 

Rellenamos un tercio del vaso

Más o menos cantidad que hay que echar

Cuando tengamos ya el fondo de los vasos con la mermelada, los llenamos de la crema de queso, dejando un dedito de margen para que lo podamos decorar con la granola. Ahora los tenemos que dejar enfriar y luego los podremos meter en la nevera.

Rellenamos

Rellenamos los vasitos uno a uno

 

Vasitos rellenos

Vasitos rellenos

 

Detalle de cómo tiene que quedar

Detalle de cómo tiene que quedar

Por último toca hacer la granola. Si os imagináis la tarta de queso de toda la vida, siempre tiene una base de galletas, la crema y por último la mermelada. Nosotros estamos haciéndolo al revés. Pero en vez de hacer una “tapa” de galleta compacta, lo que vamos a hacer es a esparcirla. Machacamos las galletas con la mano, echamos la canela, el azúcar y por último la mantequilla blandita. Mezclamos todo con las manos. Si lo probáis estará buenísimo. Tiene que quedar como miga de pan.

 

Macacamos las galletas

Macacamos las galletas

 

Añadimos canela

Añadimos canela

 

Añadimos azúcar

Por último el azúcar y la mantequilla

Cuando los vasitos estén fríos y la crema tenga consistencia ponemos la granola. Guardamos los minivasitos con un poco de film plástico en la nevera hasta que los sirvamos. Recomiendo hacer las minitartitas de un día para otro o por lo menos que pasen unas horitas al frío. Estaban buenísimos.

 

Detalle del vasito

Vasitos terminados

 

Detalle

Detalle del vaso

 

Vasito

Vasitos

 

Detalle del crunchy

Detalle del crunchy

 

Ya hincado el diente

Ya hincado el diente

En otro post os voy a poner una receta de cómo hacer crema de queso casera. Os adelanto una foto de hace años. Se parece mucho a lo que os acabo de describir, pero con otro aspecto.

Tartitas de queso fresco con compota de fresas y hierbabuena

Tartitas de queso fresco con compota de fresas y hierbabuena

Bollitos de Josefina o Pestiños de azúcar y canela

Pestiños de canela y azúcar

Pestiños de canela y azúcar

El fin de semana pasado había quedado en ir a visitar a mis amigos Alex y Mª José a su parcela. Y a mí siempre me gusta llevarles un detallito de los míos, algo que haya hecho yo. Me puse a pensar en algo que pudiera hacer; las dos condiciones esta vez eran: algo que se pudiera hacer sin horno y se pudiera transportar en la moto. ¡Cada vez me complico más la vida! Pero siempre encuentro algo…

Hacía unos días que me había puesto a ordenar mi cuaderno de recetas. Me lo regaló mi excompañera Ruth hace un montón de años. En vez de un cuaderno parecía una carpeta; toda receta que me gusta, la recorto y la meto entre las hojas.

MI cuaderno de recetas

MI cuaderno de recetas

Así que estuve de limpieza y me topé con un papel escrito por mí a bolígrafo que ponía: “bollitos que hace Josefina”, con fecha del diez de noviembre de 2003.

Receta

Receta

Estos bollitos -que hasta hoy no sabía ni cómo se llamaban- los había probado en casa de mi abuelo Mariano. Josefina, su compañera, mi “abuelastra” como a veces la presento a mis amigos, los solía hacer y a mí me encantaban. Así que supongo que algún día le pregunté cómo se hacían los famosos bollitos y lo apunté en aquel papel.

Dando vueltas sobré qué llevar a mis amigos, se me ocurrió volver a hacer los pestiños. Recordaba que salían muchos con la receta original. Y decidí reducir las cantidades a la mitad… ¡Y menos mal! ¡Cómo cunde la masa…!

Yo lo que conocía por pestiños eran unos bollitos de masa frita rebozados en miel. Pero he investigado y la opción que yo he hecho también es posible y se llama igual.

Qué es lo que necesitamos:

Ingredientes

Ingredientes

  • 1/2 taza de zumo de naranja recién hecho
  • 1/2 taza de vino blanco
  • 1 taza de aceite de oliva virgen frito
  • harina de trigo (la que absorba)
  • azúcar
  • canela
  • papel de cocina absorbente
  • rodillo

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que tenemos que hacer es freir el aceite de oliva. Hay personas que aromatizan este aceite friendo en él cáscara de naranja o de limón, una ramita de canela e incluso semillas de anís. Yo la verdad es que no eché nada. Hay que estar atentos a que nos se nos queme el aceite. Dejamos enfriar.

Vaso de aceite

Vaso de aceite

Mientras se enfría podemos hacer la mezcla de azúcar y canela. Ponemos azúcar en un cuenco y echamos canela a gusto de cada uno. Mezclamos bien.

Mezclamos azúcar y canela

Mezclamos azúcar y canela

Hacemos el zumo de naranja.

Hacemos el zumo de naranja

Hacemos el zumo de naranja

Cogemos una ensaladera grande. Ponemos el zumo e incorporamos el vaso de vino blanco. La verdad es que yo utilicé una botella de vino que tenía de la boda de mi prima Arancha. Lo siento prima, era el que tenía más a mano para la receta.

Añadimos el vaso de vino

Añadimos el vaso de vino

Y por último el aceite.

Añadimos el aceite frito

Removemos todos los ingredientes líquidos.

Removemos

Removemos

Por último vamos añadiendo harina poco a poco y vamos amasando hasta obtener una pasta homogénea que se despegue de nuestras manos.

Incorporamos harina

Incorporamos harina

Cogemos una tabla, la enharinamos. Tomamos una porción de masa y estiramos hasta conseguir el grosor que queramos. Unos dos mm. Cortamos en tiras.

Estiramos masa

Estiramos masa

Ponemos a calentar una sartén con aceite de oliva limpio en cantidad. Yo eché unas cáscaras de naranja para saber cuándo estaba el aceite caliente.

Vamos friendo la masa por tandas. Veréis que en cuanto ponéis la masa en la sartén, ésta sube para arriba. Dejamos freir un par de minutos por cada lado.

Cuando estén, los pasamos a una bandeja con papel de cocina absorbente para quitar el exceso de aceite. Antes de que se enfríen los rebozamos con la mezcla de azúcar y canela, y los ponemos en otra bandeja. Así hasta terminar toda la masa…

Pasamos por la mezcla de azúcar y canela

Pasamos por la mezcla de azúcar y canela

Bandeja con los pestiños listos

Bandeja con los pestiños listos

20-resultado.

¡Salieron espectaculares! Eso sí, son una bomba calórica.

Plato terminado... ¡Vaya montaña!

Plato terminado… ¡Vaya montaña!

Apfel Streuselkuchen o mi versión crunchy de tarta de manzana

Apfel Streuselkuchen

Apfel Streuselkuchen

Hace tres semanas fue mi cumpleaños y para celebrarlo en la oficina se me vino a la cabeza hacer una de mis tartas favoritas: Apfel Streuselkuchen o en cristiano “Tarta de compota de manzanza crunchy” (la verdad es que no sé muy bien cómo traducirlo pero así queda bien).

Mi primer reto fue encontrar el libro en el que estaba la receta: un libro de cocina alemana que me compré hace casi veinte años en uno de mis viajes a Berlín. Sabía que lo tenía guardado en alguna caja de cartón que todavía no he desembalado de mi mudanza… Al final no me hizo falta rebuscar entre las cajas; recordé que esta misma receta se la había enviado por mail a mis amigos Alex y MJ hace ejem, ejem unos trece años (los buenos correos y las buenas amistades no desaparecen a pesar de los años). Así que adapté cantidades a ese pedazo molde que me regaló mi madre el año pasado y asunto arreglado.

Me encanta el sabor de la manzana con la canela y la masa crunchy de por encima… Para merendar con un buen té o un buen cafecito está deliciosa. Mi recomendación es hacerla de un día para otro. Así los sabores y la masa reposarán y estará más buena…

Qué necesitamos:

Los ingredientes están pensados para un molde rectangular de 38 x 25 x 7 cm (L x A x P). Si queréis hacer una versión más pequeña tipo molde circular tamaño normal (20-25 cm) os pongo en letrita roja las medidas.

Para la masa base:

  • 450 gr. de harina de trigo                             (150 g)

    Ingredientes masa base

    Ingredientes masa base

  • 300 gr. azúcar                                                 (100 g)
  • 2 sobre de azúcar avainillada                      (1 sobre)
  • 3 huevos                                                          (1 huevo)
  • 300 gr de mantequilla o margarina          (100 g)
  • un sobre de levadura química                     (1 cucharadita rasa)
  • una pizca de sal                                             (una pizca de sal)

Para el relleno:

  • 2 kg y 1/2 de manzanas por ejemplo reineta       (1 kg y 1/2 manzanas)
  • 150 gr de azúcar                                                         (75 g)

    Ingredientes de la compota

    Ingredientes de la compota

  • 125 gr. de mantequilla o margarina                       (75 g)
  • una cucharada y media de canela molida             (dos cucharaditas)
  • el zumo de un limón y medio                                  (zumo de medio limón)
  • un chorrito de brandy o vermú                                (un chorrito escaso)
  • agua (opcional)

Para el Streusel o la masa crunchy:

  • 450 gr harina                                                      (150 g)
  • 30 gr. azúcar                                                        (10 g)
  • 1 sobre y medio de azúcar avainillada            (1 sobre)
  • 300 de mantequilla o margarina                     (100 g)
  • una cucharadita de canela (opcional)             (1/2 cucharadita)

Para decorar un poquito de azúcar glas

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer es la compota de manzana. La receta la tenéis ya en otro post que publiqué. La podéis recuperar pinchando aquí. De todas maneras hago un breve repaso en fotos.

Lo primero que vamos a hacer es exprimir los limones para tener el zumito ya preparado. Lavamos las manzanas, las pelamos y hacemos daditos. Os aviso que pelar dos kilos de manzanas lleva su tiempo. A la par que hacemos esto, cogemos una olla grande, ponemos la mantequilla a calentar lentamente a fuego bajo. A medida que vamos cortando las manzanas vamos echándolas a la olla. Si vemos que se nos empiezan a poner un poco negritas (se empiezan a oxidar) las rociamos con un poquito de zumo de limón.

Cuando ya tengamos todas las manzanas en la olla incorporamos el resto del zumo de limón, el chorrito de vermú blanco (yo es lo que tenía en ese momento) y el azúcar previamente mezclada con la canela. Y dejamos que se vaya haciendo lentamente la compota unos veinte minutos a fuego medio bajo. Removemos de vez en cuando. Las manzanas tienen que reducir mucho; incluso se desharán quedando como una pastita. Bueno también podéis ayudaros de una cuchara de madera para machacar los trozos grandes que hayan quedado. Dejamos que se enfríe.

Compota terminada

Compota terminada

Otra foto más de cerquita

Otra foto más de cerquita

Para la masa molde.

Cogemos un bol grande y mezclamos la harina y la levadura.

Mezclamos harina y levadura

Mezclamos harina y levadura

Hacemos un hueco en medio y echamos el azúcar, la mantequilla (tiene que estar del tiempo), los huevos y la sal.

Amasamos con las manos hasta que quede una masa pegajosa, pero que no se deshaga.

Amasamos con las manos

Amasamos con las manos

Si vemos que se nos pega demasiado a las manos podemos arreglarlo incorporando un poquito más de harina. Formamos una bola, la envolvemos en papel de plástico y la dejamos reposar en la nevera unos diez – quince minutos. Más que una bola, yo hice un churro gigante.

Mientras esperamos a que se enfríe la masa, seguimos con nuestra compota. Yo lo que hago es que cuando está ya hecha, la cuelo para quitar todo el jugo que sueltan las manzanas y así no empapuzar la masa. Si nosotros ponemos un relleno muy líquido encima de una masa, ésta no subirá nada y nos quedará chiclosa.

Escurrimos la compota

Escurrimos la compota

Seguimos con la masa. La sacamos de la nevera y cortamos dos tercios de la masa. El tercio que queda lo metemos otra vez en la nevera. Cogemos un rodillo de cocina y estiramos la masa entre dos folios de papel de cocina y la vamos dando formita rectangular. Esto es superpráctico. Si véis que la masa se adhiere mucho al papel y que no se despega bien podéis echar un poquito más de harina. Vamos encendiendo el horno a unos 180º.

Cogemos dos tercios de la masa

Cogemos dos tercios de la masa

El molde que utilicé fue uno que me regalaron mis padres que es de un tamaño de 38 x 25 x 7 cm. La base sobresale un poquito y se puede utilizar como bandeja de horno…. Sencillamente me encanta porque es superpráctico. El molde lo unté con un poquito de aceite y lo forré con papel de cocina.

Ponemos la masa en el molde sin hacer los bordes todavía. La pinchamos y la vamos a hornear unos 15 minutillos. Este es para mi un paso fundamental… Antes, las bases de tartas rellenas me quedaban crudas porque directamente metía todo en el horno a hacerse a la vez. Pero desde que horneo previamente la base, la verdad es que las tartas me quedan muy buenas.

Cuando ya se ha hecho la base, vamos a dejarla que se enfríe y en este tiempo aprovechamos para hacer el Streusel o Crunchy.

Mezclamos la harina, el azúcar y la mantequilla con las manos. Si os gusta la canelita, le podéis añadir una cucharadita extra.

En este caso la masa no tiene que quedar compacta sino suelta como si fuera miga de pan. Si vemos que se nos queda muy apelmazada podemos añadir más harina para poder lograr ese efecto de miga.

Ya vamos terminando la tarta. El horno sigue encendido ¿vale?

Sacamos la masa que nos quedaba en la nevera. Con ella tenemos que hacer un borde a la masa base. Podemos hacer cordeles con la masa, aplastarlos y colocarlos en el molde. Cuando lo hemos terminado, rellenamos la tarta con la compota. La distribuimos bien; incluso podemos aplastar algún trocito que nos quede grande.

Por último espolvoreamos con el Streusel o Crunchy hasta tapar todo el relleno.

Bueno, pues solo queda meter la tarta en el horno unos treinta minutos a 200º o hasta que veáis que la parte de arriba se ha hecho (está oscurita y tostadita)…. La casa olerá estupendamente.

Tarta lista para entrar en el horno

Tarta lista para entrar en el horno

El remate final cuando está hecha es cubrirla con un poco de azúcar glacé. ¡Y listo!

Para desayunar o merendar es perfecta…

Porción emplatada

Porción emplatada

Otra porción...

Otra porción…

A las dos de la tarde casi no quedaba nada…