Enero se me va… una reflexión y una receta: aceite de albahaca

Hoy es el último día del primer mes del 2015. Para mí, el año no ha empezado muy bien y ando un poco bajita de ánimos. Es increíble cómo las personas nos podemos hacer tanto daño sólo utilizando las palabras… Es saber exactamente los vocablos perfectos para poder herir a una persona y hundirla. Soy filóloga y sé de lo que hablo. Puede parecer un poco tremebundo esto que digo, pero es así. Las manipulación que sufre la humanidad a través de la palabra viene ya desde muy antiguo. Es muy potente y muy desconocida.

¿Qué tiene que ver todo esto con un blog de cocina, conmigo misma? Pues todo y nada… básicamente mi estado anímico y una pequeña reflexión de lo que veo a mi alrededor. Cómo puede influir lo que verbalizamos, lo que decimos a otras personas, la importancia de la comunicación correcta (si eso existe de verdad), de cómo emitimos el mensaje, cómo lo recibimos, si hay ruido que nos impida una escucha atenta, nuestro conocimiento sobre el tema, las palabras… No pretendo hacer un ensayo ni voy a describir el concepto de comunicación, pero bueno, es lo que ahora mismo tengo en la cabeza: la vida secreta de las palabras.

Laboralmente siento que se ha acabado una etapa en mi empresa y he de empezar una nueva. Estoy muy dolida y muy triste por ello; porque no ha sido por elección mía, sino por imposición o imperativo. Muchos años dando lo mejor de mí misma para quedarme dónde estoy, en mi mismo puesto, sin poder ascender. Ahora estoy de vacaciones para poder reflexionar de cómo afrontar esta nueva situación. Puede ser una oportunidad si se mira de otra manera. Esto el tiempo lo dirá. Menos mal que tengo el apoyo de algunos compañeros de otros departamentos que me tienen en muy alta estima. Y ahí he de seguir, reconociéndome a mí misma como la mejor en mi área. Y no dejándome que otros me manipulen con palabras vacías y banales para hundirme. Seguro que me espera algo mejor.

Gracias a que mantengo muy vivas dos de mis grandes aficiones (la montaña y la cocina) aquí estoy. Con muchas ganas de seguir con mi blog, salir a andar el máximo posible a la montaña y disfrutar de mi tiempo libre, que para eso es mío… no regalando nada de ese espacio a quien no se lo merezca.

Prometí en Facebook poner la receta del Carpaccio de calabacines con aceite de albahaca, piñones y queso Parmigiano. Pero primeramente hay que hacer el aceite. Es lo que vamos a hacer hoy. Os presento dos variantes. Yo he hecho las dos y la verdad es que están muy bien. Y además este aceite tiene muchos otros usos en la cocina: para ensalada de tomates, arroz, filetes de pollo o de cerdo… etc. Si no os convencen estas versiones, en internet hay otras muchas.

ACEITE DE  ALBAHACA

Qué necesitamos para las dos variantes:

Ingredientes

  • tres ramilletes de hojas de albahaca (yo compré un paquetito en el Carrefour).
  • botella oscura de +/- 500 ml (yo reutilicé una de cerveza negra). Pero vamos un bote de cristal vale.
  • bote de cristal o de plástico para salsas/aceite.
  • 500-600 ml aceite de oliva virgen.

a) Modalidad A.

Es la más rápida y cómoda. Se hace en un plis.

Cogemos los ramilletes de albahaca, las lavamos y las secamos perfectamente. Las separamos del tallo y las ponemos en el accesorio de picar de la batidora. Si no tenéis este accesorio, pues lo hacemos en el bol que tenga la batidora.

Ponemos las hojas en

Ponemos las hojas en el accesorio de picar

Añadimos el aceite poco a poco mientras picamos.

Añaimos el aceite

Añaimos el aceite

Procedemos a picar.

Picamos

Picamos

Y el resultado es el siguiente…

Luego lo podemos poner en un bote de cristal o en bote de plástico especial para salsas, aceites. Esto se puede encontrar en cualquier tienda o “chino” de barrio. Solo hay que agitar y echar en el alimento que elijáis.

b) Modalidad B.

Es la más lenta, pues el aceite tiene que reposar aproximadamente un mes.

Hacemos lo mismo que en la opción A: cogemos los ramilletes de albahaca, las lavamos y las secamos perfectamente. Las separamos del tallo, las doblamos y las vamos introduciendo en la botella de cristal de una en una.

Doblamos la hoja

Doblamos la hoja

Introducimos las hojas

Introducimos las hojas

Añadimos el aceite a la botella:

Añadimos el aceite

Añadimos el aceite

Y cerramos la botella.

Embotellado

Embotellado

Detalle del embotellado.

Detalle

Detalle

Ahora lo tendríamos que dejar en un sitio oscuro aproximadamente un mes para que el aceite coja el sabor de la albahaca. Pasado el mes podríamos colar el aceite para quitarle las impurezas o posos que tuviera y volveríamos a embotellar. Normalmente se le quitan las hojas, pues después de la maduración, éstas se quedan muy feas.

El próximo post es el del carpaccio. En un par de días o incluso mañana lo tenéis.

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