Crónicas viajeras: Euskadi

Hace casi un mes, aprovechando que uno de mis compañeros de trabajo vive en Bilbao hice una pequeña escapadita al País Vasco. No recuerdo haber estado anteriormente allí, pero desde hacía mucho tiempo tenía la curiosidad por conocer aquellas tierras. Mi hermano estuvo viviendo entre San Sebastián y Sopelana. Y me pregunto por qué nunca fui a visitarlo. Una pena.

Jesús Antonio Cid

Jesús Antonio Cid

Mi primer contacto con la cultura vasca fue en una asignatura de mi carrera titulada “Literatura Castellana y Literaturas Hispánicas”; era una asignatura optativa y en ella estudiamos literatura vasca, gallega, catalana y sefardí. Es decir, las otras literaturas no escritas en castellano, pero pertenecientes a la cultura hispánica. Me acuerdo perfectamente de mi profesor, Jesús Antonio Cid, un hombre cuyo aspecto se asemejaba a la imagen que tenemos de nuestro héroe don Quijote: alto, delgado, con la mirada perdida. He buscado en la red una foto; se le ve más mayor (tuve clase con él en 1998). El primer día de clase nos explicó que el programa de la asignatura tenía mucho contenido como para poder abarcarlo en apenas cuatro meses de clase. Y que iba a explicar el temario teniendo en cuenta nuestros conocimientos previos sobre la literatura hispánica… Primero daríamos lo más desconocido y por último lo más conocido… Así que el programa quedó de la manera siguiente: literatura vasca, literatura sefardí, literatura gallega y literatura catalana. Seguramente me deje algún tema por ahí (literatura mozárabe…etc).

Con la literatura vasca nos estuvimos casi la mitad del cuatrimestre. Lo que más me atrajo -a parte de la lengua vasca que me fascina desde el punto de vista lingüístico- fueron las tradiciones, la cultura popular, el folclore que desprendían todos los textos que leíamos. Si, estaban en vasco, y muchos de ellos los traducía el profesor directamente en la clase. Yo sentía que al Sr. Cid le entusiasmaba lo que nos estaba enseñando. A veces nos traía grabaciones de poemas musicalizados por Mikel Laboa, uno de los grandes cantaautores del País Vasco.  Poemas, textos narrativos… Como lectura obligatoria me tuve que leer Obabakoak, de Bernadro Atxaga. Es uno de los pocos libros que me he leído dos veces. Me encantó y me sigue encantando. Os lo recomiendo. En el examen final me cayó una pregunta sobre el libro. Fue uno de esos exámenes de los que no paras de escribir… al final saqué un notable y me fui sabiendo que al año siguiente cogería cualquier asignatura que impartiera el Sr. Cid.

Siempre he anhelado tener unas tradiciones, algo que te haga genuino de un lugar, de una zona, de un pueblo. Siendo de Madrid capital no hay mucho qué decir. Hay fiestas tradicionales (san Isidro… etc), pero no las siento como algo mío. Esto me recuerda que hace mucho tiempo fui a las Fallas de Valencia y fue impactante lo que sienten los valencianos por aquella fiesta.

Volvamos al viaje…

Sábado, 29 de marzo de 2014.

Por la mañana…

Empezó tomando un vuelo el sábado a eso de las siete de la mañana rumbo a Bilbao. Si quieres buenos precios hay que madrugar. Eso sí, los 30€ de taxi para ir al aeropuerto de Madrid Barajas no te los quita nadie… Si el metro abriera antes… Nada más aterrizar un pequeño desayuno en el mismo aeropuerto y luego pusimos rumbo a San Sebastián; una mañana entera pateando toda la ciudad y visitando lo más importante o turístico (según se vea): la ría, el Hotel María Cristina, la zona donde posan los actores en el Festival de Cine (San Sebastián acoge uno de los más famosos festivales de cine de Europa), la bahía de la Concha, el Peine del Viento… etc

Gastronómicamente hablando me llevo estos dos pinchos que nos tomamos para reforzar el desayuno. Un pincho de tomate empanado, queso y anchoa, y otro de berenjena empanada, jamón serrano y pimiento rojo… Estaban buenísimos.

Pintxo de tomate empanado, queso y anchoa

Pintxo de tomate empanado, queso y anchoa

Pintxo de berenjena empanada, jamón serrano y pimiento rojo

Pintxo de berenjena empanada, jamón serrano y pimiento rojo

Para comer, mi compi Josu había reservado mesa en una sidrería en Astigarraga. Así que cogimos el coche y en ruta…

La temporada de la sidra se extiende entre los meses de enero a abril y es todo un acontecimiento en el País Vasco. Las sidrerías (sagardotegia en euskera) son naves grandes en las que hay kupelas o toneles enormes de sidra. Suele haber un comedor o mesas para sentarte. Comes y bebes por un precio fijo (en nuestro caso fueron 30€). El comensal va directamente a los toneles y un encargado abre el grifo para que te eches la sidra que quieras. Es decir, que para beber, sólo tienes que levantarte y esperar a que te echen la sidra (es como una barra libre de sidra). Hay muchas personas que vienen directamente en grupo en autobús, llegan a la hora de comer y se van a las cinco o más tarde. Si de verdad aprovechas los treinta euros, sales de allí la mar de contento. Así que estoy a favor de no coger coche y alquilar bus o minibus.

Astigarraga es un lugar de referencia. Según he leído esta localidad tiene unas diecisiete sidrerías. Si pincháis aquí podéis ver una lista de sidrerías para esta temporada.

Sidrería Sarasola

Sidrería Sarasola

La sidrería elegida por Josu fue la Sidrería Sarasola (la única en la que pudo reservar; para ir a una sidrería en temporada hay que reservar con tiempo). Tardamos un poquito en llegar, porque estaba la carretera de acceso atascada de coches intentando llegar a las sidrerías de la zona. Pero bueno, llegamos por fin. Delante de nosotros llegó un autobús repleto de personas, todas ellas con camisetas iguales. Pertenecían a una charanga u orquestilla. En cuanto bajaron se pusieron a tocar musiquilla.

Una nave enorme, repleta de personas, con muchos toneles, todos haciendo cola para tomarse la sidriña, mesas corridas, comida con muy buena pinta… muy buen ambiente. Logramos sentarnos en nuestra mesa reservada. Entre vaso y vaso de sidra nos fuimos comiendo (no eran platos individuales, sino en plan raciones)…:

 

Para empezar una sidriña y una barra de pan con un aspecto…

Sidra

Sidra

Pan que no falte

Pan que no falte

De primero unas morcillitas y unos choricillos…

Choricitos y morcilla

Choricitos y morcilla

De segundo, una tortilla de bacalao.

Tortilla de bacalao

Tortilla de bacalao

De tercero, bacalao con pimientos verdes.

Bacalao con pimientos verdes

Bacalao con pimientos verdes

De cuarto, chuletón.

Chuletón

Chuletón

Finalmente el postre: queso con nueces y membrillo.

Queso con membrillo y nueces

Queso con membrillo y nueces

Y entre plato y plato sidra va y sidra viene. Perdonad si las últimas fotos están borrosas… efectos de la sidra…;)

La sidrería estaba muy animada; incluso los del grupo de la charanga se pusieron a tocar cancioncillas allí en directo. Cuando nosotros nos fuimos, ellos también…

La charanga se va

La charanga se va…

De Astigarraga vuelta a Bilbao y tiempo para descansar en el hotel. La verdad es que el hotel, el Silken Indautxu, que tiene cuatro estrellas, me pareció un poco cutre, arcaico y descuidado para un hotel de esta categoría. Por mucho que el lema sea aunar modernidad con tradición a mí me pareció muy desatendido en cuanto al mobiliario (con signos de viejo y desgastado), el buffet desayuno me pareció escaso, la habitación del hotel daba a un patio interior de manzana de barrio, la ducha no funcionaba (según nos dijeron es que el agua de Bilbao tiene mucha cal y a veces se atasca la ducha…), para llegar a los ascensores tuvimos que sortear tramos de escaleras con las maletas… El personal fue atento en todo momento, pero por lo demás… Lo único que me gustó es que como el hotel también se celebraban bodas, pude ver desde mi ventana una actuación en el patio interior de un dantzari ante unos novios.

Las danzas es una parte muy importante de la cultura vasca; hay muchísimos tipos de danzas; supongo yo -ya que no soy entendida en la materia- que la danza que se bailó fue la llamada “Aurresku”, que es una danza popular de bienvenida que se baila a modo de reverencia en la mayoría de homenajes, actos oficiales, inauguraciones. Normalmente está interpretada por un dantzari (bailarín en vasco) y un txisulari (músico que toca con una mano el txistu, instrumento tradicional vasco de viento, y con la otra un tamboril). El dantzari que vi iba vestido a la manera tradicional, con camisa y pantalón blancos, alpargatas, txapela (boina negra) y faja verde.

Por la noche…

Pues nos fuimos de pintxos por Bilbao. La verdas es que no aguantamos mucho después del día tan ajetreado. He aquí unas muestras de pintxos:

Domingo, 30 de marzo de 2014.

Por la mañana…

Visita al museo Guggenheim. No sé muy bién qué decir de este museo. Todo el exterior impresiona mucho, pero luego el interior, lo que es el contenido del museo me defraudó bastante. Tiene una colección propia y luego exposiciones temporales. El Arte Contemporáneo todavía no lo entiendo muy bien… detrás de una obra siempre hay una larga explicación del autor que a veces me es difícil comprender.

Sobre la colección propia, lo que siempre se ve es la obra titulada La materia del tiempo, que son ocho esculturas de acero muy grandes realizadas por Richard Serra. Las esculturas forman elipses, espirales… que se pueden recorrer, rodear… Yo la verdad es que “investigué” dos o tres y me mareé con tanta curva. Como siempre me pasa con el arte moderno me queda la incógnita de para qué sirve esto…

La materia del tiempo

La materia del tiempo

Otras obras de la colección propia que se pueden ver en el museo y que pude fotografiar:

Hubo una sala con un cuadro titulado 3 de Mayo, de  José Manuel Ballester, que me impresionó. Una versión del cuadro de Francisco de Goya, los Fusilamientos, pero sin personajes. Es como si el cuado de Goya estuviera vacío, sin vida….

Al lado de esta sala, había otra más pequeña con una proyección de un video titulado Irresistiblemente bonito realizado por Manu Arregui. Tiene como personaje a una tal Vanesa Jiménez, una chica con una minusvalía, que se hizo famosa gracias a la televisión. Son dos proyecciones de video enfrentadas; una de ellas es la propia Vanesa y la otra es una imagen virtual. Los dos cuerpos giran en sincronía mientras recitan un poema. Personalmente no me gustó nada de nada.

 Sobre las exposiciones temporales, en aquel momento habia tres.

A) Christian Marclay: The Clock

En la sala de video del museo se podía ver una película titulada The Clock (El reloj), de Christian Marclay. Os puedo decir que es una de las cosas que más me gustó. El artista ha editado una película de una duración de 24 horas a partir de imagénes/ secuencias de otros films de variadas épocas… etc que se desarrolla en tiempo real. Son “cachitos” de películas en las que se ve la hora de alguna manera y esa hora coincide con el tiempo real. Es decir, yo entré en la sala a las doce y en la película las escenas fueron marcando las doce, doce y cinco, doce y diez… Algunos os preguntaréis para qué sirve esta película. Para mí simplemente me ha servido para darme cuenta de la importancia del tiempo en el cine y de cómo se plasma. El corta y pega me ha parecido un buen experimento y un trabajo de muchos años. Me ha recordado -y siento destripar la película a quien no la haya visto- al final de Cinema Paradiso (una de mis películar favoritas), cuando el protagonista, Totó, vuelve a su casa y se pone a ver la cinta que Alfredo le había dejado. No os cuento más por si la queréis ver, pero para mí es el momento más emotivo de la película y en el que más me emociono y por qué no, lloro.

B) Enersto Neto: El cuerpo que me lleva.

Toda la primera planta del museo estaba dedicada a la exposición de este artista brasileño. Un recorrido por diversas salas con ¿cosas? ¿esculturas? ¿figuras extrañas? La verdad es que no me gustó mucho porque no entendía por decirlo de alguna manera la esencia de lo que veía. Muchos colores, muchos olores…. Como dice en la página del museo es una fusión de arquitectura y escultura.

En el área central del museo -llamada Atrio- hay una gran obra que está suspendica del techo. Parecían mocos colgando. No logré encontrar ningún sentido a lo que veía. El título: El cuerpo que cae. Bolsas blancas que caen del techo a modo de ¿mocos? En el suelo había unos carritos a modo de hamacas que invitaban al visitante a ver las figuras tumbados.

Mocos

El cuerpo que cae

En una sala llamada “Trueque”, lo que había era un sinfín de cosas inútiles (o útiles según se vea) esparcidos por el suelo. Estas cosas las habían ido depositando los visitantes – que se preciaran al trueque – desde el primer día de la exposición: “tú me traes algo y te llevas lo que quieras”. Una sala participativa y cambiante.

La sala que más me gustó llamada “Dulce borde”. Del techo colgaban unas bolas en diferentes tamaños a modo de bosque. Ciertas bolas contenían plantas aromáticas como por ejemplo el clavo. Si me gustó fue por elor que había. Era gracioso escuchar al resto de visitantes intentar adivinar a qué olía en esa estancia.

Otras salas con nombres curiosos: “Hermano de montaña, La casa de los sueños, Que no te asuste el caos, Comer con los ojos, Vendo caramelos, Así es la vida…”

C) Yoko Ono: Half-a-wind show. Retrospectiva

Pues mira que tenía ganas de ver alguna cosa de Yoko Ono y me decepcionó muchísimo. Una exposición de casi doscientas ¿obras? distribuidas en varias secciones. Fotos, objetos varios, audios, películas…. No sé si todo llegaba al absurdo o era simplemente una burla a lo que entendemos por arte.  Lo único que me gustó fue el árbol de los deseos… Un árbol de verdad, un olivo. Los visitantes podían escribir sus deseos/ anhelos en cartulinas y colgarlos en las ramas. Parece ser que cuando acabe la exposición, Yoko Ono ha solicitado llevarse todas las cartulinas cuando finalice la exposición.

Cuando oyes hablar de esta artista, también salen temas como arte conceptual, arte vanguardista… El espectador tiene que poner mucha imaginación para terminar de dar forma a la obra que se nos propone. Por ello, Yoko Ono deja instrucciones para que las sigamos. Pero vamos, que con /sin instrucciones yo no he encontrado sentido a lo que ví. Quizás la belleza y la incertidumbre sea lo que hace que a Yoko se le catalogue como artista.

Mis propios pies entre sombras del Guggenheim

Mis propios pies entre sombras del Guggenheim

 Acabé agotada de tanto museo y tanta obra…

Después de la visita mañanera fuimos a dar comer al casco viejo y, de paso, dar una vuelta.

 

Para comer dimos con un sitio pequeñito; comida de tapas, unas croquetitas, un bacalao al pilpil y unas anchoas al ajillo, acompañado por pan y Txacolí. El sitio en cuestión se llamaba Restaurante bar Río Oja en la calle del Perro, 4. Comida casera, sencilla, sin grandes pretensiones, y servida en cazuelitas de barro.

Río-Oja: Casa fundada en 1959

Bar Restaurante Rio Oja

Sólo os pongo una foto de las anchoas… Creo que nunca había comido anchoas preparadas así. Estaban buenísimas.

Anchoas al ajillo

Anchoas al ajillo

De postre nos tomamos un helado en la Turronería Adelia Iváñez en la calle del Corrreo, 12; una casa con solera. Desde 1855 llevan haciendo dulces típicos de Xixona. En su página web (pinchad el nombre de la tienda), podréis ver una carta de todos los productos que ofrecen incluso comprarlos on line. Para que se os caiga un poco la baba, os dejo también dos enlaces a un reportaje que Telebilbao hizo a los dueños Adelia e Iván Iváñez, madre e hijo. La entrevistadora es un poco sosa, pero lo que importa es la demostración de productos de este establecimiento.

;Por la tarde… Getxo.

Desde el coche vimos el Puente Bizkaia (puente colgante), construido por Alberto Palacio en 1893. Este puente es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2003.

Nuestro paseo empezó en el Muelle de las Arenas, zona en la que hay muchos palacetes y mansiones frente al mar. Si cliqueáis “Paseo de la Grandes Villas” podréis ver un documento que describe cada uno de los edificios que allí se pueden ver, todos construidos durante la época de mayor esplendor del barrio de Las Arenas, entre finales del s. XIX y principios del s. XX.

Seguimos hasta llegar al Puerto Deportivo El Abra y continuamos por el Paseo de la playa de Ereaga hasta llegar al Puerto pesquero de Alcorta, más conocido como Puerto Viejo. Y hasta ahí llegamos; luego tocó volver por el mismo sitio… Una pequeña palicilla.

Por la noche no hicimos mucho; cena ligera en un sitio egipcio, que parecía más un sitio turco de comida rápida.

Lunes, 31 de marzo de 2014.

Por la mañanita…

Paseo tranquilo por Bilbao, viendo la Alhóndiga y el parque de doña Casilda de Iturrizar.por Bilbao antes de comer y volver a Madrid.

La alhóndiga (Plaza Arriquibar, 4)

Es un antiguo almacén de vino, de inspiración modernista, diseñado por el arquitecto vasco Ricardo Bastida a principios del siglo XX. El Gobierno Vasco lo declaró “Bien de Interés Cultural” en 1999. Sufrió una remodelación, pero a pesar de ella agunos espacios como la fachada y parte del interior se han mantenido.  El encargado de la obra-reforma fue Philippe Starck.

Ahora mismo se ha convertido en un centro polivalente y multidisciplinar, con una gran actividad cultural: exposiciones, música, danza, festivales de literatura, cine…etc. La planta cero o principial es impresionante. Recuerda a la sala hipóstila de un templo egipcio (sala o recinto sostenido por muchas columnas que a veces parecen auténticos “bosques de columnas). En este caso, cada columna -43 en total- es diferente (podéis ver alguna columna en las fotos de más abajo). Se respira tranquilidad; por lo menos es lo que nos pareció a nosotros. Para los que os guste leer podéis pinchar aquí para saber más sobre las columnas; si no os apetece leer os recomiento visualizar este pequeño video de seis minutos:

El edificio tiene varias secciones por así decirlo que se van distribuyendo a lo largo de las seis plantas (incluidos los sótanos):

  • una biblioteca distribuida en tres plantas con secciones infantiles, mediateca, hemeroteca;
  • un espacio dedicado al deporte: un gimnasio, varias salas de actividades, dos vestuarios y dos piscinas. Uno de los vasos de piscina tiene como suelo unos cristales. Esto hace que desde el hall podamos ver a los bañisitas (hice una foto que está un poquito más abajo).
  • un tercer espacio dedicado a exposiciones, auditorio, salas de cine.
  • un cuarto espacio dedicado a la restauración: restaurantes, cafeterías, tiendas…etc.

Había una exposición muy interesante para mi titulada Badu, badá el euskera en un mundo multilingüePor lo que leí en el prospecto se trataba de una exposición para “debatir y reflexionar sobre la convivencia entre las lenguas como contribución a un mundo cultural y lingüísticamente más diverso”. El euskara es un ejemplo de los grandes interrogantes lingüísticos a los que nos enfrentamos los filólogos hispánicos. No solo partiendo del origen de esta lengua, sino por la convivencia entre dos lenguas dentro de una misma comunidad. Desgraciadamente, al ser lunes, estaba cerrada.

Parque de doña Casilda de Iturrízar.

Según he leído fue inaugurado en 1920. Patos, Ocas, Cisnes…. un parque pequeñito planificado y ejecutado por el arquitecto Ricardo Bastida (el mismo arquitecto de la Alhóndiga) y el ingeniero Juan de Eguiraun. Es una mezcla de jardín romático y jardín típico francés.

Lo que más me llamó la atención -que nada tiene que ver con el parque dicho sea de paso-  fue que apareció una excursión de niños y los profesores no hacían más que hablar a los niños en vasco y estos a veces contestaban en el mismo idioma o en castellano. Me resultaba tan extraño este diálogo bilingüe profesor-alumno.

Algunas fotitos:

Una pastelería en la calle Gran Vía de Don Diego López de Haro.

La moda de los cup cakes

La moda de los cup cakes

Y de comer…

Al bar EME, bar muy conocido por sus sandwichs bañados -sí, literalmente bañados- en una salsa secreta. Me lo recomendó mi hermano y no me fui sin probar las dos variedades. Está situado en la calle del General Concha, 5.

El más famoso es el llamado Triángulo; según la página web los ingredientes son pan artesanal, jamón york, lechuga fresca, mahonesa y una salsa secreta… Estaba muy bueno; eso sí te pringas los dedos que no veas.

Sandwich

Sandwich Triángulo

El otro sandwich que tienen es el que llaman Torre: pan artesanal tipo Bimbo, lechuga fresca, anchoas del cantábrico y salsa secreta algo picante. Puedo decir que algo picaba, pero estaba buenísimo también.

Sandwich 2

Sandwich  Torre

Por la tarde…

Avión directo a Madrid. Fin de la excursión.

Foto final de la fotógrafa y/o comentarista. Había perdido ya la costumbre de ir con dos cámaras de fotos, bueno con la del móvil tres. Fotos realizadas con Nikon D 5000 (cortesía de mi amiga Inés que me la ha prestado por una temporada), mi cámara Panasonic DMC-TZ20 y pequeño gran Nokia N97 Mini.

Yo misma

Yo misma

 Os animo a que vayáis al País Vasco… me gustaría repetir en breve. Hay muchos lugares preciosos por descubrir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s