Aunque no estamos en temporada… tarta de manzanas y frambuesas

Tarta de manzanas y frambuesa

Tarta de manzanas y frambuesa

 Si os digo la verdad esta tarta la hice hace un par de meses. Como siempre, la excusa de un cumpleaños de un compañero de trabajo. Nos invitó a unos cuantos a su casa y en agradecimiento hice esta tarta. La había leído en el blog Una pincelada en la cocina y bueno -como siempre hago- la he adaptado a mis gustos. En este caso varié las frambuesas por las moras y añadí especias que me gustan. La combinación de manzana y frambuesa/mora me resultaba un poco chocante, un poco exótica. El resultado estupendo. Aunque creo que las manzanas me quedaron un poco enteritas, crujían un poquito. Quizás las partí en trozos demasiados grandes y por eso no se cocieron bien. Tengo que repetirla cuando estemos en temporada de moras o de frambuesas… la siguiente prueba fijo que con moras…

Respecto a la receta, yo os voy a dar cantidades para un molde redondo de unos 28 cm. Pero la tarta que yo hice fue para un molde rectangular tamaño familiar y por eso las fotos que váis a ver son más bien orientativas.

Qué necesitamos (para un molde de 28 cm):

Ingredientes

Ingredientes

Para la base:

  • 325 g harina de trigo
  • 1 1/2 cucharadita de levadura química
  • 125 g de mantequilla/margarina del tiempo
  • 2 huevos
  • una pizca de sal
  • 80 g azúcar blanca (podéis utilizar también azúcar moreno)
  • 2 sobres de azúcar avainillada
  • 1 cucharada de leche
  • 1 cucharadia de canela
  • una punta de cuchillo de cardamomo
  • 1/2 cucharadita de jenjibre

Para el relleno:

  • 700 g manzanas (yo compré reinetas)
  • 160 g frambuesas frescas
  • 100 g azúcar blanquilla (podéis utilizar azúcar moreno)
  • 2 magdalenas
  • 1 1/2 cucharada de maicena

Para decorar:

  • huevo batido
  • leche
  • canela
  • azúcar moreno

Cómo lo hacemos:

Ya os he dicho que la tarta era para el cumpleaños de un compi y las fotos que os voy a poner corresponden a un tamaño de molde gigante. Siempre hay que jugar a doblar los ingredientes si queréis hacer una tarta más grande. Yo en este caso la hice tamaño “cumpleaños que no sabes cúanta gente va a ir”. Finalmente me salió tal cantidad de masa y relleno que me dio para hacer una mini tarta para mí.

Vamos a por la receta:

Lo primero que vamos a hacer es coger una ensaladera y poner en ella la harina, la levadura, las especias, la sal y el azúcar. Removemos bien para que se mezclen todos los ingredientes.

Mezclamos harina con especias

Mezclamos harina con especias

A continuación echamos la mantequilla y amasamos con las manos… ya sabéis que yo no tengo máquina de amasar. Incorporamos los huevos y la leche. Seguramente tengamos que embadurnarnos las manos con un poco de harina para que la masa no se nos pegue. Seguimos amasando hasta formar una bola de pasta.

La bola de pasta la envolvemos en papel de plástico y la dejamos enfriar en la nevera. Lo normal es dejarla una hora. Pero bueno, yo la dejé como una media hora (en lo que preparé el relleno).

Formamos una bola  con la masa

Formamos una bola con la masa

Empezamos con el relleno lavando y pelando las manzanas. Las cortamos en daditos de tamaño medio. Como os dije al principio, creo que cometí el fallo de partir las manzanas en trozos grandes y quizás por eso estaban un poquito duras.

Incorporamos el azúcar, las frambuesas y tres cucharadas rasas de maicena. Mezclamos bien toda la fruta y la dejamos macerar como una media hora.

Incorporamos las frambuesas y el azúcar

Incorporamos las frambuesas y el azúcar

No se me olvidan las magdalenas; hay que desmigarlas. Podéis utilizar cualquier otro tipo de bizcochito o similar. Las reservamos.

Desmigamos las magdalenas y resevamos

Desmigamos las magdalenas y resevamos

Sacamos la masa de la nevera y la dividimos en dos partes; una la vamos a estirar y la otra la dejamos otra vez al frío.  Es muy fácil estirar la masa entre dos hojas de papel de hornear… así no se nos pegará al rodillo.

Ponemos la masa en el molde cuadrado previamente engrasado con un poquito de margarina. Metemos la base en el horno unos diez minutos a unos 180º. De esta manera la masa se quedará hecha y no correremos peligro de que con el peso del relleno se quede cruda.

Masa horneada

Masa horneada

El relleno tiene una pinta estupenda… las manzanas se han vuelto coloradas… ¡qué bonito! Ahora tenemos que incorporar al relleno las migas de las magdalenas. Os preguntaréis por qué hay que poner esto en el relleno. Al dejar macerando las frutas con el azúcar, éstas sueltan jugo. De esta manera lo que hacemos es que las migas absorban ese jugo y quede más enterito el relleno. Seguro que habréis visto también en alguna otra receta de repostería – por ejemplo el Strudel- que al relleno se le pone pan rallado. Pues las magdalenas y el pan rallado hacen el mismo efecto. Mezclamos las frutas y las migas y echamos el relleno encima de la base de la tarta.

Ahora toca hacer la “tapa” de la tarta. Hacemos la misma operación que con la base: ponemos la bola que nos queda de masa entre dos papeles de hornear y estiramos con el rodillo. Cuando la tengamos estirada, la colocamos encima del relleno, presionamos los bordes con los dedos para que se sellen y recortamos la masa que nos sobre. Hacemos unos cuantos cortes con un cuchillo por toda la tarta con el fin de que salga el vapor al cocerse la fruta.

Quiramos el papel protectod

Quiramos el papel protector

Pintamos la tarta con una mezcla de huevo batido y leche.

Printamos con leche y huevo

Printamos con leche y huevo

Esparcimos un poquito de canela y de azúcar moreno por encima. Metemos la tarta en el horno como unos 45-50 minutos a unos 180º.

Tarca acabada

Tarca acabada lista para entrar en el horno

El resultado es el siguiente:

Y lo que me sobró de pasta lo empleé en una para mí.

Mi mini tarta

Mi mini tarta

Así quedó el relleno:

La verdad es que no quedó nada de la tarta… ni en el cumple ni en casa de mis padres… Os la recomiendo para cuando estemos en temporada de frambuesas y moras… Ahora en diciembre son un poco carassss.

Las recetas de Níque y Pamela (El Rincón del Cerrillo, Ciudad Real)

En la anterior entrada de mi blog os comenté que había estado alojada en El Rincón del Cerrillo y que la amabilidad de sus dueños había sido increible. Hasta tal punto que tuve la ocasión de intercambiar recetas con Níque y Pamela, madre e hija, propietarias y cocineras del lugar. Fue una experiencia única el poder charlar tranquilamente con cocineras profesionales y ver que en el fondo, el secreto del arte de cocinar no es otro que el amor con el que elaboras los platos. También pude comprobar que las recetas sencillas son al fin y al cabo las que conquistan a los paladares más mundanos.

Yo no soy amiga de las modernidades en la cocina. Hace unos días vi el programa concurso de cocina Top Chef. Si, lo reconozco, lo sigo… Veo ese tipo de programas simplemente porque son de cocina, no por otra cosa. En el programa del miércoles pasado, los concursantes tenían que “reinventar” varios platos típicos españoles: bocadillo de calamares, ensaladilla rusa, gazpacho, pulpo a la gallega. El objetivo era convertirlos en exquisiteces dignas de un restaurante de cinco estrellas. Como ejemplo, el cocinero Sergi Arola hizo “in situ” unas Patatas bravas Arola. No os voy a mentir; su versión de las patatas bravas me hizo gracia. Me pareció dar un aire nuevo al plato y además superfácil de hacer. Rico, bonito, barato y manteniendo un poco la esencia de lo tradicional. Aunque si os soy sincera, donde esté una ración de bravas y alioli acompañadas de un tercio y una buena conversación que se quiten las estrellas “Michelín”.

Patatas bravas y alioli típicas

Ejemplo de ración de patatas bravas y alioli del bar de al lado de mi trabajo…

Os dejo un video del propio Arola haciendo su versión. Aviso: el video está en francés, pero lo que importa es que ver cómo hace el plato, que se comprende a la perfección.

Siguiendo con el concurso de cocina, cuando vi las nuevas creaciones de los concursantes me quedé muy disgustada. Pensé en cómo la alta cocina puede destrozar -si destrozar- platos tan populares. Si, los concursantes pusieron todo su empeño en “crear” maravillas, pero jolines ¿dónde quedó la sencillez, la facilidad, la tradición? Quizás es que mi paladar es más bien mundano y no digno de la alta cocina. Si queréis ver las recetas que se hicieron pinchad en ese enlace. Falta la receta del gazpacho; supongo que no saldrá porque fue la ganadora y no se podrá publicar. Y aquí abajo unas fotitos de dichos platos (las podéis ver en la página web oficial del programa).

Os preguntaréis por qué os he hablado de todo esto. Pues viene porque los platos que comí en mis vacaciones fueron muy sencillos, fáciles de hacer, baratos y de toda la vida. No hay que reinventarse platos llevándolos a tal extremo que casi ni los reconozcamos. Lo que hay que hacer es saber manejar los ingredientes que tenemos y combinarlos de tal manera que no perdamos la esencia.

Las recetas de cocina que os voy a contar algunas están tomadas al pie de la letra de sus cocineras y otras no. En éstas últimas voy a dar mi versión/ visión de cómo yo la haría. Si Níque o Pamela las leen y me quieren rectificar, con mucho gusto las cambiaré.

Patatas con Níscalos (o cualquier otra seta) y carne.

Esta es una receta apuntada de viva voz de Níque; no tengo foto.

Qué necesitamos (siento no indicar cantidades exactas, pero no me las dieron):

  • Pimiento seco/ñora
  • Carne de magro
  • Cebollas
  • Patatas
  • Setas
  • Sal
  • Pimiento verde
  • Dientes de ajo
  • Aceite
  • Una pastilla de Ave Crem (opcional)
  • Una jarrita de cerveza
  • Agua

Lo primero que vamos a hacer es un truqui/arreglillo que según Níque que se utiliza en todos los guisos con patatas.

Cogemos el pimiento seco o ñora y lo freímos en una sartén. Después lo machacamos en un mortero; echamos agüita y removemos. Lo reservamos para más adelante.

Calentamos un poco de aceite en una cacerola a fuego medio. Mientras, partimos la carne de magro en trocitos más o menos grandes. Por lo que observe cuando me comí en el plato, había más setas que carne, así que pienso que la cantidad de carne a echar va a ser siempre menor que de setas. Cuando el aceite esté caliente rehogamos la carne hasta que esté hechita; la retiramos y la reservamos en un plato.

Pelamos la cebolla y la partimos en trocitos finos. Lo mismo hacemos con el pimiento verde. Sofreímos los dos ingredientes en la misma cacerola en la que hemos hecho el magro.

Lavamos las patatas, las pelamos y las partimos en cachelos. Las echamos en la cacerola en la que tenemos la cebolla y el pimiento. Las damos unas vueltas para que se hagan un poquito y cojan sabor.

Llega la hora de los níscalos o las setas que queramos utilizar. Cualquier tipo de seta hay que enjuagarla muy bien con agua fría para quitar la tierra que pueda tener. Si son muy grandes las podemos cortar un poquito. Las incorporamos al guiso. Salpimentamos al gusto.

Regamos con una jarrita de cerveza y una pastilla de Avecrem y dejamos hervir un ratito para que se evapore el alcohol. Ahora es el momento de incorporar el arreglillo/truqui de las ñoras. Añadimos agua suficiente para que la patata se termine de hacer. Personalmente la pastilla de Avecrem no me va mucho, pero bueno, es algo muy tradicional en nuestra cocina.

Gachas manchegas.

Esta es una receta apuntada de viva voz de Níque.

GachasQué necesitamos:

  • Harina de almortas (1 cucharada por persona)
  • Chorizo
  • Panceta
  • Cebolla
  • Sal
  • Aceite
  • Pimentón dulce
  • Guindilla picante roja
  • 1 vaso de agua por cucharada de harina

Freímos el chorizo cortado en rodajas y la panceta en una sartén . Retiramos. En esa misma sartén freímos la cebollita bien picadita. Cuando esté transparente la retiramos.

Sin tirar el aceite que queda en la sartén, echamos la harina de almortas (una cucharada por persona) y removemos constantemente. Agregamos el agua necesaria (un vaso de agua por cucharada de harina) y removemos bien. Podemos incorporar un poquito de pimentón dulce. Machacamos un par de dientes de ajo en el mortero y lo echamos a la papilla.

Cuando las gachas empiezan a hervir las retiramos del fuego. Cogemos el chorizo y la panceta que teníamos reservado y lo añdimos. Como toque final podemos añadir un poquito de guindilla roja picada para darle un gustito picante.

Yo nunca había probado las gachas, pero me encantaron. Eso sí, es un plato contudente.

Tarta de queso de Pamela.

Esta es una receta apuntada de viva voz de Pamela; no tengo foto.

Qué necesitamos (para un molde rectangular más o menos de grande como la bandeja del horno) :

  • 10 huevos
  • 2 tarrinas de queso fresco de untar tipo Philadelphia
  • Azúcar al gusto
  • 1 litro de nata líquida
  • Caramelo líquido (comprado o si lo hacéis en casa hay que tener azúcar y zumo de limón/agua)

 Cómo lo hacemos:

Lo primero que tenemos que hacer es caramelizar el molde. Aquí tenéis dos opciones: comprar el caramelo o hacerlo en casa. Yo personalmente en mis últimas recetas lo he comprado para no complicarme la vida. Pamela prefiere hacerlo de forma tradicional. Es decir al fuego, con azúcar y agua. Yo a veces lo he hecho en el microondas echando zumo de limón. Os dejo una receta para hacerlo de forma casera. Cogemos unos 200 gr de azúcar y unas gotas de limón/agua y lo ponemos al fuego en una sartén. Cuando empiece a tostarse y a coger el colorcito marrón, añadimos agua hirviendo poco a poco (unos 250 ml) sin dejar de remover con una cuchara. Dejamos que se vaya haciendo a fuego lento hasta que tenga la consistencia que queramos.

Hecho ya el caramelo, lo que hacemos es bañar el molde con él. Con una capita es suficiente. Si echamos demasiado caramelo, la crema de queso lo absorberá y la tarta estará muy dulce.

Ahora hacemos la crema de queso. Muy fácil de hacer, como otras tartas que he puesto en el blog. Lo mejor hacerlo con una batidora o un robot de cocina. Cascamos los huevos, añadimos azúcar al gusto, las tarrinas de queso fresco y la nata líquida. Batimos hasta que todo esté bien mezclado.

Vertemos la masa en el molde y horneamos hasta que cuaje la tarta (unos 30-40 minutos) a 180º. Podemos hornear como lo hago yo, al baño María (echando agua en la bandeja del horno; mirad otras recetas mías) o sin agua.

Pamela me comentó que a ella le gustaban las tartas de queso gruesas; de ahí que la crema de queso sea abundante. Esto ya es a vuestro gusto. La verdad es que la tarta que probé estaba muy buena y al llevar tanto huevo tiene un sabor que recuerda al flan de huevo. También el caramelo le daba un puntito muy bueno.

Tosta de jamón serrano, queso de cabra, cebolla caramelizada y tomate confitado.

Este plato nos lo pusieron un día para cenar. La receta que os propongo es una versión mía propia.

Qué necesitamos:

Tosta de queso de cabra, jamón, cebolla y tomate confitado

Tosta de queso de cabra, jamón, cebolla y tomate confitado

  • Rebanadas grandes de pan de pueblo, por ejemplo de hogaza.
  • Jamón serrano (podemos estirarnos y comprar uno bueno, no el del Carrefour)
  • Una barra de queso de cabra pequeño
  • 1 cebolla
  • Mantequilla
  • Aceite de oliva
  • Azúcar
  • 1 copita de Oporto o de cualquier vino oloroso por ejemplo Jerez.
  • Tomates confitados

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer es caramelizar la cebollita. Para eso cogemos una cebolla grande y la cortamos en rodajas muy finas. En una sartén ponemos una bolita de mantequilla a derretir a fuego medio. Cuando se haya derrito echamos una cucharadita de aceite de oliva. Esto es lo que hace que la mantequilla no se nos queme. Pochamos la cebolla lentamente a fuego lento. Cuando esté transparente echamos azúcar al gusto (con tres cucharadas vale). Removemos bien, dejamos que la cebolla absorba el azúcar y finalmente incorporamos la copita de Oporto. Dejamos que la salsa reduzca.

Ahora vamos a por el tomate confitado. En la tosta que yo probé no me quedó claro si era mermelada de tomate o tomate confitado. Yo, por darle un poco más de glamour a la receta creo que era tomate confitado. Os voy a dejar varios enlaces para que podáis hacer tomate confitado casero. Nunca lo he hecho, así que elegid la que os guste más.

Si lo que preferís es la mermelada de tomate podéis hacerla también en casa o comprarla en el super. Os dejo también enlaces con varias recetas porque tampoco la he hecho nunca en casa.

Ahora que tenemos ya todos los ingredientes a mano podemos montar las tostas.

Lo primero es cortar la hogaza en rebanadas grandes. Cogemos la bandeja del horno y la forramos de papel de hornear o papel de aluminio. Ponemos tantas rebanadas como nos quepan en la bandeja. Abrimos el paquete de jamón y disponemos una loncha entera por rebanada. Cortamos el quesito de cabra en rodajas de un centímetro más o menos y lo ponemos encima del jamón como se ve en la foto. Rematamos la tosta con un poquito de cebolla caramelizada y un poquito de tomate confitado. Lo metemos en el horno como diez minutos a unos 180º. Vigilad el horno para que el queso no se os deshaga. Las tostas en el horno no tienen que hacerse demasiado, sólo es para que el queso se derrita lo justo y el jamón se caliente.

Y ya estaría listo.

Colas de rape con bacon, crema de queso Roquefort y espárragos verdes.

Este plato me sorprendió muchísimo. El último día de voluntariado Níque se vino por la tarde con nosotros a dar una vuelta por el Parque Nacional de Cabañeros. Nos comentó que por la noche nos iba a poner un pescadito para cenar. Yo pensé pues en lo típico, un pescadito rebozado en harina con una ensalada de lechuga. Algo fácil de hacer que le permitiría el lujo de venirse con nosotros. Y cuando nos puso este pedazo plato en la mesa me pregunté a mí misma cómo narices lo había hecho en menos de hora y media. Porque parecía un plato de restaurante de cinco estrellas (a diferencia de la cantidad; en un restaurante “top” nos hubieran puesto tres pedacitos mal puestos y el plato de Níque tenía como seis trozos). Mi nota final para este plato: un diez en presentación, en rapidez, en sabor, en combinación de ingredientes… Estaba buenísimo. Me da rabia no tener foto porque el plato era muy bonito.

Qué necesitamos (por ejemplo para dos personas):

  • 1 cola grande de rape
  • 8 lonchas de bacon
  • 4 espárragos verdes
  • 100 gr queso azul/Roquefort
  • 1 brick de nata de cocina (200 ml)
  • Un chorrito de leche.
  • Sal
  • Pimienta
  • Mantequilla

Cómo lo hacemos:

Lo primero que haría yo es la crema de queso azul o de Roquefort. Para ello, ponemos a calentar en una sartén una cucharadita de mantequilla y dejamos que se derrita a fuego medio. Incorporamos la nata poco a poco y después el queso cortado en daditos. Vamos removiendo hasta que el queso se haya deshecho. Salpimentamos al gusto y seguimos removiendo hasta que la salsa espese (tendrá que hervir un poquito). Retiramos del fuego y reservamos. Esta crema os sirve también para acompañar cualquier carne.

Precalentamos el horno a unos 180º.

Lavamos bien la cola de rape y la cortamos en ocho trozos más o menos de tamaño como el ancho de una loncha de bacon. Salpimentamos cada colita y la envolvemos en una loncha. Ponemos una sartén al fuego con un chorrito de aceite. Doramos las colitas colocando el cierre de la loncha de bacon en la parte de abajo. Con esto, conseguimos que se selle y no se abra. Con dos minutos por cada lado es suficiente. A medida que las vayamos haciendo las disponemos en una bandeja de horno previamente forrada con papel de hornear; las reservamos en el propio horno. Así no se nos enfrían. Vamos haciendo todas las colitas.

Cuando hayamos terminado en la misma sartén salteamos los espárragos verdes salpimentándolos. Los reservamos también en el horno. Ahora sólo quedaría montar el plato.

Sacamos la salsa de queso y con ayuda de una cuchara la echamos en un plato llano de manera que tengamos un rectángulo de salsa. Encima de esa salsa disponemos cuatro colas de rape y para terminar por encima añadimos los espárragos como decoración.

Migas manchegas.

De esta receta solo tengo fotos. Y como no tengo ni idea de cómo se hacen las migas y es un plato que hace mi madre os voy a poner la receta que ella me ha dado.

Qué necesitamos:

Las migas de mi madre

Las migas de mi madre

  • Pan (del día anterior) cortado en daditos.
  • Ajos
  • 1/2 cebolla
  • Panceta de cerdo
  • Chorizo
  • Uvas (según los gustos)
  • Aceite de oliva
  • Agua
  • Pimentón

Cómo lo hacemos.

Poner el pan cortado en daditos en un recipiente donde quepa bien, añadir un poco de agua y pimentón dulce, mover con una cuchara de madera para que se distribuya bien el agua y el pimentón. Tapamos con un paño de cocina y removemos de vez en cuando. Dejar así, como mínimo tres horas; lo ideal es dejarlo toda la noche.

Poner el aceite a calentar en una sartén honda y grande. Pelamos y partimos los ajos. Doramos los ajos en el aceite bien caliente. Una vez dorados, los sacamos y los dejamos en un colador para que escurran bien. En la misma sartén freímos la panceta cortada en trozos pequeños. Cuando esté bien frita, la sacamos y la dejamos escurrir junto con los ajos. Por último hay que freír el chorizo, cortadito en daditos. Repetimos la misma operación que con los ajos y la panceta. Y por último pochamos la cebollita bien cortadita que dejamos escurrir junto con el resto de ingredientes.

Las migas de Nìque, con ñoras y sardinas

Migas con ñoras y sardinas de Níque

Ya fritos todos los ingredientes, en ese aceite vamos a cocinar las migas. El fuego ha de ser muy bajo para que no se quemen. Movemos con cuchara de madera constantemente, para que no se peguen. Poco a poco van tomando color; el proceso es lento y requiere paciencia. Cuando vemos que ya están (puede ser dos horas, depende de la cantidad) echamos por encima los ingredientes que teníamos reservados, mezclamos y movemos un ratito más. Se pueden comer acompañadas de huevos fritos y uvas.

Una foto de las migas de cerca

Una foto de las migas de cerca

Este ha sido un post muy largo y con pocas fotos -lo reconozco-. Pero no quiero olvidar estos manjares que probé durante las vacaciones y que, a mi parecer, son muy fáciles de hacer.

La próxima semana más.

Mis vacaciones en Quintos de Mora

Anochecer en Quintos de Mora

Anochecer en Quintos de Mora

Como tengo costumbre desde 2009, intento pasar parte de mis vacaciones en voluntariados medioambientales. Una decisión acertada si te gusta conocer espacios naturales de España. Los voluntariados los organizan varios organismos (SEO, Adena, Asociación GAIA … etc). Yo los hago con SEO (Sociedad Española de Ornitología); no sé mucho de aves, pero poquito a poco voy aprendiendo. Conoces a personas muy interesantes con algo en común: el amor a la naturaleza, a las aves… al medioambiente. Da igual lo que hayas estudiado, en estos voluntariados todos aprendemos de todos. Y eso enriquece mucho. No solo es trabajar, es aprender a compartir, a escuchar, a apreciar cosas en las que nunca te habías fijado…

Vista general de Quintos de Mora

Vista general de Quintos de Mora

Este año he pasado diez días en la Finca de Quintos de Mora. Está situada en el término municipal de los Yébenes (Toledo). Perteneció al pueblo de Mora de Toledo y fue adquirida por el Patrimonio Forestal del Estado en 1942. Por tanto en estos momentos la titularidad de los terrenos es pública. Tiene una extensión de 6.864 ha., con una forma de cuadrilátero. Si la vemos desde el cielo, se trata de una gran llanura –llamada raña- flanqueada por dos cadenas montañosas. Actualmente está incluida dentro del Organismo Autónomo de Parques Nacionales (O.A.P.N.), pero depende directamente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Medioambiente. La finca, al ser de titularidad pública, se puede atravesar en coche a través de tres caminos existentes. Uno de ellos está asfaltado, los otros dos son de tierra, con lo que no son aptos para cualquier coche.

Historia de Quintos de Mora

Historia de Quintos de Mora

Hay un edificio enorme dentro de la finca de uso exclusivo para personalidades del estado e incluye un pequeño helipuerto. Fue famosa la reunión que mantuvo José Mª Aznar con el presidente de EE.UU, George Bush, cuyo gabinete se atrevió a afirmar que “Quintos de Mora era el rancho de Aznar”. Otras personalidades con las que se reunió fue Jacques Chirac (presidente de Francia), Vicente Fox (presidente de México).

Os dejo una fotografía que hice en los Yébenes que cuenta en dos palabras la historia de Quintos de Mora y el tratamiento recibido por los sucesivos gobiernos de España.

La vegetación predominante son los encinares, alcornoques, madroños, mostajos, arces, quejigos, jaras, romero, cornicabra…etc. A lo largo de toda la raña hay grandes extensiones de pinares de repoblación que se emprendió a mediados del siglo XX en la época de Franco. En su día se pretendió sacar rendimiento “comercial” a las tierras plantando pinos piñoneros.  Actualmente se están cortando muchos de estos árboles para favorecer la recuperación de la vegetación autóctona del entorno. En los diez días que estuve pude comprobar los trabajos de aclarado de bosques de pinares.

Sobre fauna podemos encontrar ciervos, gamos, corzos, jabalíes, zorros, garduñas… Aves como: buitre negro, milano real, arrendajo, rabilargo, mochuelos… Siento no tener fotos, pero con mi supercámara apenas pude hacer alguna a lo lejos de corzos/ciervos.

Grupo de  ciervos

Grupo de ciervos

Después de este rollo ecologista, pero que considero interesante, comento brevemente el trabajo que hicimos. Estuvimos cinco voluntarios y un monitor.

  • Comprobación de perímetro de vallas de varias fincas. ¿Sabíais que hay mallas metálicas especiales cinegéticas? Yo no tenía ni idea. Para los que no lo sepáis son mallas que se emplean en cerramientos de cotos de caza, hechas de alambre que forman rectángulos. La parte de abajo son rectángulos pequeñitos y la de arriba son más amplios para que las aves no se puedan enganchar y puedan pasar tranquilamente. Os dejo una foto en la que estamos un compañero y yo empezando a arreglar una de las vallas.
Comprobando el perímetro de valla

Comprobando el perímetro de valla

  • Poda de formación sobre frondosas repobladas. En varios terrenos se han plantado especies autóctonas de la zona. Nosotros nos dedicamos a podar las plantitas para que desde un principio el desarrollo de la planta fuera el correcto y el crecimiento de las ramas fuera equilibrado. De esta manera se establece un único tronco fuerte que será el esqueleto del árbol adulto. Se pueden eliminar hasta un 20% del follaje de la planta en este acto.
  • Reposición de marras en repoblaciones de otros años. Teníamos que coger la azada, hacer un alcorque (agujerito que se hace alrededor del tronco de un árbol), poner arbolitos pequeñitos (plantitas todavía tamaño bonsai), tapar, poner el tutor y un protector de plástico.
  • Colocación de protectores en repoblación, cava, escarda y eliminación de pasto.
    En una de las parcelas tuvimos que revisar todas las frondosas plantadas. Algunas tenían protector; otras no. En cualquier caso estaban llenas de maleza, había que limpiar la zona, eliminar todo el pasto, revisar protectores y quitarlos si procedía, podar la planta si tenía varias ramas… etc.
Encina en protector

Encina en protector

  • Cerramiento de arbolitos. Uno de los problemas que hay en Quintos es que los animales se comen los brotes de los arbolitos pequeños. Es comida tierna y muy apetitosa. Y así no hay manera de que un árbol “tire para arriba”. La solución es hacer cerramientos con malla metálica para que haya un crecimiento óptimo. Lo que hicimos nosotros fue primeramente localizar posibles frondosas, hacer una poda de formación si procedía, poner unos tutores de hierro gordo, cortar mallazo y cerrarlo asegurándolo con alicates y alambre.
Ejemplo de cerramientos

Ejemplo de cerramientos

Así que he aprendido muchas cosas, a parte de hincharme a ver ciervos, corzos, jabalíes, madroños,… etc. Pero no todo fue trabajar, trabajar y trabajar. También hubo tiempo para visitar la finca…

Nos alojábamos muy cerquita de Quintos, más concretamente en un complejo llamado El Rincón del Cerrillo, en Los Cortijos. Una finca de unos 70.000 m2. Tiene una parte con siete cabañitas de madera, cada una diferente, un laguito, piscina, barbacoa, una zona exclusiva con pequeñas parcelitas para hacer camping, un restaurante terraza, un parque infantil, un pequeño campo de fútbol… es decir un espacio ideal para perderte unos días.

Mi cabañita

Mi cabañita

Dormíamos en dos cabañitas totalmente equipadas, con su cocina salón, dos habitaciones y un baño… y muy calentitas(menos mal). En la mía todas las mañanas a las ocho nos reuníamos para preparar el desayunoentre todos y desayunar tranquilamente. Una gozada abrir la puerta y ver todos los días amanecer… La comida y la cena la hacíamos en el restaurante. Durante los diez días toda la familia que gestiona este lugar (Níque, Pamela, Guillermo, Domingo, etc…) nos trató fenomenal. El restaurante ahora en invierno solo abre los findes al público en general, así que entre semana estábamos solos. Solo tengo palabras de agradecimiento a la hospitalidad con la que nos acogieron. Y encima la comida, excelente.  No sé cómo no he engordado con todo lo que he comido. El último día hubo intercambio de recetas de cocina entre Níque, la cocinera, su hija Pamela, la encargada de la repostería y yo. Voy a dedicar otra entrada en el blog a contar las recetas aprendidas… Resumiendo: es un lugar que os recomiendo como alojamiento o simplemente para comer. También disponen de una casa rural en el propio pueblo. Así que podéis elegir. ¿Qué se puede visitar alrdededor además de Quintos de Mora? Se puede ir al Parque Nacional de Cabañeros, al Parque Nacional de Tablas de Daimiel, Ciudad Real… etc. Os dejo los datos  y un video de Youtube por si os animáis.

Complejo turístico El Rincón del Cerrillo
Ctra. Fuente El Fresno-Los Cortijos
13427 Cortijos de Abajo (Ciudad Real)
Tel.: 652 935 233 – 625 692 616

Y poco más que contaros. Sé que este post no es muy gastronómico, pero es parte de mi vida y de mi mundo. Como colofón una foto que me hice en la montaña más alta de Quintos de Mora… ¡Más abrigada no podía ir! ¡Qué frio y qué viento!

Yo misma

Yo misma