La cocacola sirve también para cocinar: cinta de lomo con cocacola y salsa barbacoa

Lomo de cerdo con salsa barbacoa y cocacola

Lomo de cerdo con salsa barbacoa y cocacola

Todos hemos oído alguna vez los usos alternativos del refresco de cola. Aquí os dejo unos ejemplos:

  • quitar un chicle del pelo.
  • quitar óxido de los tornillos.
  • aflojatornillos.
  • quitar manchas de grasa de la ropa.
  • limpiar manchas sucias y persistentes del inodoro.
  • ablandar la carne.
  • desatasca tuberías.
  • para hacer compostaje. Sólo hay que verter una lata de cocacola; el ácido hace que se produzca una descomposición más rápida y el azúcar atraerá a los bichitos que aceleran este proceso.
  • para limpiar la corrosión de los bornes de la batería del coche.
  • etc…

No sé si serán verdad o simplemente mitos/leyendas… pero bueno, todo es hacer la prueba y ver el resultado en directo.

Yo, el único uso alternativo que le he dado es utilizarlo para cocinar. Y básicamente para dos recetas: costillas de cerdo asadas con salsa barbacoa y cocacola y la receta que os presento hoy: cinta de lomo fresca hecha en olla express. Por lo menos los platos quedan ricos (a mi parecer). Sé que hay muchas personas que se oponen al consumo de los refrescos de cola porque tienen un montón de ingredientes perjudiciales para la salud. Es una bebida carbonatada, con mucho azúcar y componentes químicos que desconocemos… Sólo puedo decir que no soy una forofa, pero de vez en cuando me tomo alguna.

Personalmente para cocinar siempre escojo la cocacola normal, la original, la que tiene todo su azúcar. Quiero dejar claro que yo utilizo habitualmente el refreso de cola de la marca Cocacola, pero quien quiera puede utilizar Pepsicola o similar.

Qué necesitamos (para cuatro personas):

Ingredientes

Ingredientes

  • 1 kg de cinta de lomo fresca sin adobar
  • 1 bote de salsa barbacoa de 250 g.  (Yo compré la de la marca Hellmanns -estaba en oferta-)
  • 1 cebolla grande
  • vaso y medio de cocacola normal (la roja)
  • 2 dientes de ajo
  • 3 zanahorias grandes
  • 1 nabo
  • 5/6 ciruelas pasas
  • aceite, sal, pimienta
  • 1 ramita de hierbabuena
  • puré de patatas (opcional)

Consejillo:

Cómo he comentado, yo he utilizado la salsa barbacoa de la marca Hellmanns (en el Carrefour la vendían 2 x 1 y como no tenían la que suelo comprar…).

Salsa barbacoa Hellmanns

Salsa barbacoa Hellmanns

Está buena, pero si he de recomendar una marca en concreto, yo prefiero la de la marca Hunts; normalmente se venden dos versiones: una con miel y mostaza, y otra sabor original. La que a mí me gusta es esta última. Son un poco caras, pero están para chuparse los dedos y merece invertir en una buena salsa. Las podéis encontrar en la mayoría de supermercados. Por otro lado tengo ganas de probar la de la marca Jack Daniels; se elabora con el whiskey de la misma marca.

Salsa barbacoa Hunts

Salsa barbacoa Hunts

Si os interesa el mundo de las salsas os recomiendo esta página web: www.salsasdelamama.com. Es una tienda online de salsas de todo el mundo. Impresionante descubrimiento…

Cómo lo hacemos:

En primer lugar vamos a hacer la marinada de salsa barbacoa con cocacola. Para ello cogemos una ensaladera y echamos todo el bote de salsa barbacoa.

Vaciamos bote de salsa barbacoa

Vaciamos bote de salsa barbacoa

Incorporamos medio vaso de cocacola y removemos hasta que se haya mezclado bien y tengamos una pasta líquida homogénea.

Incorporamos medio vaso de cocacola

Incorporamos medio vaso de cocacola

Salsa terminada

Salsa terminada

Disponemos la cinta de lomo en una fuente rectangular. La pinchamos varias veces con un tenedor y cubrimos con la salsa barbacoa. La carne ha de estar suficientemente cubierta. Con un pincel de silicona podemos ir embadurnando el trozo poquito a poco. No hay que echar toda la salsa; tiene que quedar un poquito para utilizarla después.

Cubrimos el trozo de lomo con la salsa

Cubrimos el trozo de lomo con la salsa

Cuando la carne esté totalmente cubierta, la tapamos con un film de plástico y la dejamos macerar en la nevera mínimo una hora.

A macerar una hora

A macerar una hora

Durante esta hora podemos ir haciendo las verduritas. Cortamos las zanahorias en rodajas finas, pelamos y cortamos el nabo en daditos, la cebolla la tenemos que cortar en juliana (es decir, en aros), pelamos y picamos los ajos. Todo esto lo lavamos bien. Cogemos la olla express y echamos un poquito de aceite. Cuando esté caliente echamos la verdura y la rehogamos durante diez minutos a fuego suave. Incorporamos las ciruelas. Cuando esté hecha, la sacamos y la ponemos en un colador para que suelte toda la grasa posible.

Rehogamos verduras

Rehogamos verduras

Sacamos la carne de la nevera y en la misma olla en la que hemos cocinado las verduras ponemos un poquito más de aceite y procedemos a sellar la carne.

Sellamos la carne

Sellamos la carne

Para los no muy cocineros explico lo que es esto de “sellar la carne”. Es un proceso que se hace antes de cocinar la carne. Consiste en dorarla una temperatura muy alta durante varios minutos para que se cree una capa tostada. Esta práctica está muy extendida en el mundo de la gastronomía y se hace desde el siglo XIX. Se dice que sirve para evitar que los jugos naturales de ésta se salgan durante la cocción. Hoy en día, muchos críticos dicen que lo único que se consigue con el sellado es que el sabor de la carne se exalte gracias a un proceso químico complejo llamado “Reacción de Maillard o Browning”. Yo no me voy a meter en disputas intelectuales. Yo simplemente lo hago porque lo he visto hacer siempre así. Se supone que lo que conseguimos en resumidas cuentas es que la carne sepa mejor.

Prosigamos con la receta…

Cuando hemos sellado la carne, incorporamos las verduras, removemos y dejamos que se haga un poquito más.

Carne sellada

Carne sellada

Incorporamos verdura

Incorporamos verdura

Rehogamos un poquito más

Rehogamos un poquito más

12-hierbabuena

La ramita de hierbabuena que no falte

Echamos el resto de salsa que nos ha sobrado y un vaso de cocacola. Cerramos la olla. Yo tengo una olla de las de toda la vida, con pitorrito. Calculo unos veinte minutos desde que el pitorrito suena. Luego apago el fuego y dejo que se enfríe.

Y este es el resultado:

Carne terminada

Carne terminada

Quitamos la carne de la olla para proceder a cortarla. Normalmente el trozo de carne merma un poco en la olla. Hay que tenerlo en cuenta para que luego no nos llevemos disgustos y no tengamos suficiente carne.

Carne terminada

Carne terminada

Ponemos la verdura en un colador para que escurra la salsa.

Escurrimos la salsa

Escurrimos la salsa

Cortamos la carne con un cuchillo eléctrico o manualmente en lonchas lo más finas posibles. Me quedó con un color precioso.

Loncheamos la carne

Loncheamos la carne

Vamos poniendo las lonchas en una bandeja. Y a los lados la guarnición de verduras. Por encima, un poquito de salsa sobrante…Esta es una idea de presentación.

Sugerencia de presentación

Sugerencia de presentación

Otra vista

Otra vista

La carne quedó jugosa, jugosa...

La carne quedó jugosa, jugosa…

Y emplatada finalmente. Yo hice un puré de patatas (de sobre) para acompañar.

Con puré de patatas está muy buena

Con puré de patatas está muy buena

Más de cerca... se ve hasta el humo

Más de cerca… se ve hasta el humo

Me sobró mucha carne (cocinar para una sola es lo que tiene). Lo bueno del lomo asado o hecho en la olla es que se puede conservar muy bien. Yo lo congelé ya cortadito con su guarnición y todo.

Espero que os haya gustado.

A propósito de los tipos de azúcar: hoy, unas bolitas de coco.

Coquitos

Coquitos

Ya he contado en alguna ocasión que en mi oficina hay grandes cocineros en potencia (entre los que me encuentro yo naturalmente). Lo bueno, es que no nos hacemos la competencia. Todo lo contrario, nos intercambiamos las recetas, hablamos de los diferentes productos que hay en el mercado para hacer repostería o cualquier otro plato salado… etc.

Una de las últimas conversaciones que hemos tenido ha sido a cerca de las diferencias entre el azúcar glas, el azúcar molido y el azúcar en polvo. Parecerán lo mismo, pero no lo son. Y saber la diferencia influye un montón a la hora de elaborar una receta.

Hoy os hablo del azúcar glas. Un bote de azúcar glas de la marca Azucarera Española cuesta unos 1.50€. Y claro, uno se plantea si moliendo azúcar normal y corriente conseguimos el mismo efecto. Todos podemos pensar que sí, pues he de decir que no. Esa es la conclusión a la que llegamos uno de mis compis cocinillas y yo.

El azúcar glas que venden en los supermercados lleva un componente antihumedad para que ésta no absorba la humedad del bizcocho. Si sois un poco cocinillas seguro que os ha pasado esta situación… moler azúcar normal, dejarla casi como polvitos, decorar cualquier bollo o tarta, dejarla totalmente nevada y luego al rato observar que el bollo se ha chupado todo el azúcar. Pues esto es porque nos falta el componente antihumedad. Según he leído en internet esto se puede solucionar de forma casera añadiendo maizena (harina de maíz). Si pincháis aquí, podéis leer un post de otra blogera en la que nos propone una recetilla. Personalmente no lo he comprobado, pero si lo hago y el resultado es positivo ya lo diré.

Como veo que el tema es bastante interesante, he decidido escribir un post más adelante exclusivamente para esto y así no desviarme mucho de la receta que os quiero proponer esta semana.

Bolitas de coco…

Hace unos días, el compi con el que hablaba de los tipos de azúcar llevó unos mantecaditos de almendras y unas bolitas de coco al trabajo. Estaban buenísimos. Cuando probé las bolitas pensé para mí: “esto se lo tengo que hacer a mi madre, que le encanta el coco”. Le pregunté la receta y ya solo me faltaba decidir un día para hacerla. Y llegó; ¡qué mejor día que el de la Madre!. Así que manos a la obra.

Ingredientes

Ingredientes

Qué necesitamos:

  • cuatro claras de huevo
  • una pizca de sal
  • 150 g de azúcar molido (yo molí azúcar normal)
  • 150 g coco rallado
  • 30 g harina
  • papel de hornear
  • moldes de papel pequeños (opcional)
  • servilletas de colores (opcional)
  • caja metálica (opcional)

Cómo lo hacemos:

Lo primero que tenemos que hacer es separar las claras de las yemas con mucho cuidado. Las yemas las podemos reservar para hacer un bizcocho o para una tortilla.

Separamos las claras de las yemas

Separamos las claras de las yemas

Vertemos la mitad de las claras en un vaso alto. Ponemos las varillas especiales para batir en la batidora. Echamos un poco de sal y batimos hasta que estén a punto de nieve. Las echamos en una ensaladera y repetimos operación con las claras que nos quedan. Dos apuntes: si no tenéis el accesorio de las varillas, hacedlo con el de toda la vida. Un truco para saber si las claras ya ha subido es volcar el bol y si éstas no se escurren ya están listas.

Montamos las claras con las varillas especiales

Montamos las claras con las varillas especiales

Cogemos el azúcar, lo ponemos en un vaso alto para batir y lo molemos hasta obtener un grano más fino. No hace falta que esté como polvitos, pero por lo menos que esté finito.

Molemos el azúcar

Molemos el azúcar

Añadimos poco a poco este azúcar a la mezcla de claras y removemos con mucho cuidado.

Mezclámos las claras con el azúcar molido

Mezclámos las claras con el azúcar molido

Cuando esté mezclado echamos todo el coco y seguimos removiendo.

Incorporamos el coco rallado

Incorporamos el coco rallado

Por último incorporamos el harina, removemos y ya tenemos lista la masa.

Pasta finalizada

Pasta finalizada

Engrasamos la placa del horno y la cubrimos con papel de hornear. Con una cucharita pequeña vamos cogiendo pequeñas porciones de masa y las ponemos en la bandeja. Horneamos a 180º unos diez minutos o hasta que veamos que han cogido un poco de color.

Formamos bolitas

Formamos bolitas

Y este es el resultado.

Después de 10 minutos

Después de 10 minutos

Una visión más de cerca… Tostaditos, crujientes por fuera, jugosos por dentro…

Cómo queda de bonitos

Cómo queda de bonitos

Otra foto más de cerca…

Vista más cercana

Vista más cercana

Una sugerencia de presentación: con moldes de papel pequeñitos en color marrón para que haya contraste de colores.

Una sugerencia de presentación

Una sugerencia de presentación

O la que elegí yo para el regalo de mi madre. Cogí una lata de galletas. La limpié bien y la forré de servilletas de color morado.

Otra sugerencia

Otra sugerencia

Por dentro están jugositos los coquitos…

Una vista supermacro

Una vista supermacro

Buenos, buenos…

¡Qué buenos!

¡Qué buenos!

A mi madre le encantaron y me dijo que mi abuela los preparaba muy parecidos… Os animo a hacerlos pues están chupados de hacer y con una bonita presentación os puede quedar muy bien como regalo de cumple, para llevar a una cena/comida/merienda…

Por tierras manchegas: un plato de tiznao…

Hace dos fines de semana me fui con unos amigos a Ciudad Real: nuestro objetivo era visitar el Parque Nacional de Tablas de Daimiel y reencontrarnos con parte del equipo del voluntariado medioambiental que hicimos allí en 2009. Fueron dos días de lluvia, frio, viento… pero que se compensaron con la calidez, el cariño, la amistad y la muy buena compañía de nuestros anfitriones: José Manuel, Prado, Charo, Eladia, Paco y Carmen. Siempre es un placer compartir el tiempo con ellos.

Nos alojamos en el Centro Ornitológico “El Primillar”, situado en Cañada de Calatrava. Es una casa muy bonita, que sirve tanto como alojamiento rural como para realizar actividades relacionadas con el medioambiente. Hace años que conozco este lugar, y cuando lo visité por primera vez, allá en agosto del 2009, me impresionó. Según palabras de José Manuel, su dueño, “hay personas que deciden tener hijos; yo he decidido tener el Primillar”. Con esto os quiero decir que es un sitio cuidado al detalle en todos los aspectos. Os invito a que echéis un vistazo a la página web.

Centro Ornitológico el Primillar

Centro Ornitológico el Primillar

Nuestro viaje nos dejó imágenes preciosas de unas Tablas de Daimiel rebosantes de agua. Y por qué no decirlo de visitantes “domingueros” a los que les importaba un bledo la fauna y flora que había allí. Se dedicaban a pasear por las pasarelas sin apreciar el espectáculo que se veía gracias al agua. Es una pena, pero bueno. Queda muy bien eso de decir “he estado en Tablas de Daimiel”. Y para colmo un señor repartiendo propaganda para comer en un restaurante de la zona… lamentable…

Unas imágenes de la visita:

Si algún días os decidís a visitar esta zona de Castilla La Mancha, no dudéis en ir al Primillar; estarán encantados de recibiros y seguro que os tratarán de maravilla. Lo recomiendo al 100 %. José Manuel, a parte de ser el dueño, es ornitólogo y se conoce la zona como la palma de su mano. Le podéis preguntar, proponer… seguro que os aconseja estupendamente.

Después de tanta naturaleza, ecología, aves y demás… no se me olvida la parte que nos atañe en este blog: la gastronomía. El finde en cuestión fue muy corto como para degustar los manjares que hay en tierras de Ciudad Real. Más allá del vino de la zona de Valdepeñas o el queso manchego hay otros platos que merecen la pena degustar. En este caso os quiero hablar de uno en concreto: el “tiznao”.  Tuve ocasión de probarlo en el Primillar; Eladia, la cocinera -madre de José Manuel-, nos lo hizo para comer el domingo. ¡Qué manos tiene esta señora para la cocina!. Me hubiera encantado preguntarla cien mil cosas a cerca de la comida manchega. Pero me dio un poco de vergüenza… ¡Para la próxima seguro!

Sobre la cocina manchega.

¡Qué deciros de esta cocina! Sabrosa, variada, con ingredientes naturales de la zona, ha sabido adaptarse a la climatología: en invierno mucho frío y en verano todo lo contrario. Recetas nutritivas, energéticas, económicas (algo importante)… muy relacionadas con las labores de pastores y de trabajo en el campo. Ya en el libro de El Quijote de Miguel de Cervantes se recogen muchos platos que hoy en día se siguen elaborando.

Pisto Manchego, gazpacho, migas, morteruelo, sopas de ajo, atascaburras, olla podrida, duelos y quebrantos, gachas. Postres como las flores manchegas, las hojuelas con miel, mantecadas, bizcochá manchega…

Os dejo tres recomendaciones bibliográficas:

  1. Gastronomía del Quijote: un paseo culinario por los siglos de oro. Si pincháis aquí podéis consultarlo online a través de internet. La investigación y textos están a cargo de Mª Inés Chamorro y las ilustraciones pertenecen a Jaime Nieto.
  2. La cocina del Quijote: Recetario gastronómico de Castilla La Mancha, de Lorenzo Díaz. Toledo, 1993. Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha.
  3. Recetas manchegas de la Universidad de Mayores “José de Saramago”. Pinchad aquí para consultarlo on line.

Sobre el tiznao.

El tiznao es un plato típico de la provincia de Ciudad Real. El ingrediente básico es el bacalao, y se acompaña de diferentes verduritas: pimientos rojos secos, ajos, pimentón dulce y cebollas. Incluso se le puede echar patata. Básicamente se trata de una receta en la que todos los ingredientes se asan. He intentado buscar información sobre el origen de esta comida, pero no he encontrado mucho. Lo único es que antiguamente el plato se hacía en la lumbre de leña. Hoy en día se hace en el horno.

Por primera vez en el blog, la receta que propongo no la he probado a hacer todavía. Aunque está en la lista de las próximas a hacer. Si alguno/a se atreve a hacerla, que me envíe la foto y la publico. Voy a seguir la receta que han publicado otros compañeros de cocina en sus blogs Mis trucos caseros y Ancha Castilla  Allí podéis ver fotos paso a paso de cómo se hace. Si esta vez no os apetece leer, os propongo ver el plato que se hizo en el programa en España Directo, programa de RTVE. Podéis pinchar aquí.

Qué necesitamos:

  • 1.1/2 kilo de patatas
  • 400 gramos de bacalao desalado
  • 20 dientes de ajos con la cáscara
  • una cebolla grande
  • 5 pimientos rojos secos
  • ¼ de agua caliente
  • 80 gramos de aceite de oliva virgen
  • 1 toque de picante (guindilla o similar)
  • 1 pellizco de sal
  • papel de aluminio/de hornear
  • cazuela de barro o similar

Cómo lo hacemos:

Si compramos bacalao en salazón lo primero que tendremos que hacer es desalarlo. Ponemos el trozo en remojo veinticuatro horas y lo vamos cambiando de agua tres o cuatro veces según lo gordo que sea. Hay recetas en las que directamente lo asan sin desalarlo, pero yo si lo hiciera lo desalaría primero… Eso si, si lo hacéis directamente cuidado con la sal.

Cogemos una bandeja de horno y la forramos con papel de aluminio o papel de hornear. Lavamos las patatas y las colocamos en la bandeja junto con las cebollas peladas y cortadas en juliana, los pimientos secos y los ajos enteros.

Horneamos unos 50 minutos a unos 150º; los pimientos quizás haya que sacarlos antes.

Cuando estén asados, los sacamos y dejamos que se enfríen. Las patatas hay que cortarlas en trozos no muy grandes. Desmigamos el bacalao. Picamos los pimientos; a los ajos solo hay que quitarles la piel.

En una cazuela de barro se echa un chorrito de aceite y cuando esté caliente se echan las verduritas y se saltean durante tres minutos. Se añade pimentón picante o guindilla (a quién le guste) y medio vaso de agua caliente. Dejamos cocer cinco minutos más e incorporamos el bacalao. Volvemos a dejar cocer cinco minutos. Si no tenemos cazuela de barro podemos utilizar una cazuela de aluminio.

Y el plato ya está listo. Queda mejor de un día para otro. Se puede comer del tiempo y es un buen acompañamiento de tostas.

Tiznao manchego

Tiznao manchego