La ruta de las especias en Malasaña: Spicy Yuli

logo_syAl hilo de mi anterior post y las especias para hacer Tandoori, me puse a buscar por internet tiendas de especias en Madrid. Y buscando y buscando me encontré una breve reseña en el blog Boca de fresa de una tienda de especias y de té nada más y nada menos que situada a diez minutos escasos andando desde mi casa. ¡No me lo podía creer! ¡Cuántas veces habré pasado por esa calle y no me he fijado en la tienda!

Así que me propuse ir un día de estos y al final fui el sábado pasado por la mañana. La tienda en cuestión se llama Spicy Yuli: especias, té & Yuli y está en pleno barrio de Malasaña, en la calle Valverde 42. Iba un poco desconfiada: ” ¡A ver qué me encuentro!, ¿Será caro?, ¿Estará vacío o tendrá gente?”

Llegué al lugar en cuestión; lo primero que me fijé fue en el escaparate: estaba casi vacío a excepción de un par de teteras. Pensé: “empezamos bien…”

spicy

Me dirigí a la puerta y desde fuera se veía a unas cuantas personas haciendo cola. Decidí entrar. Uff, nada más abrir la puerta, el local olía a especias exóticas que no os podéis imaginar. ¡Qué pasada! Las paredes pintadas de color azul, llenas de botes por todos los lados. Había dos mostradores; en el de la izquierda estaba atendiendo un chico a una clienta que estaba buscando especias varias y no lograba encontrar la que quería exactamente. En el mostrador que me quedaba en frente estaba una chica atendiendo a una pareja. El ambiente que se respiraba era de absoluta tranquilidad, como si estuvieras en un lugar que conocieras de toda la vida. De fondo sonaba la banda sonora de la película Memorias de África. Mientras esperaba mi turno (delante de mí había dos chicos), me dediqué a curiosear por la minitienda (es una tienda pequeñita): a parte de especias tenían tés, mermeladas de sabores raros, sales especiales, teteras, azúcar, galletas… un sinfín de productos de esos que te gustaría tener en casa.

Uno de los chicos que tenía delante sólo quería saber qué teteras tenía que traer para poner en el escaparate; ahí se resolvió el misterio del escaparate vacío: es que lo estaban cambiando.

Por fín me tocó el turno y me atendió una mujer, Yuli, la dueña del local. Le pregunté directamente si tenían las especias de Tandoori y me dijo que sí; se fue a buscar el tarro. Entre tanto vinieron un par de clientes que debían ser habituales. Yuli les indicó (es que ella no paraba de hablar, pero en el buen sentido, estaba al tanto de todo) que habían llegado unas nuevas mermeladas de sabores exóticos. De repente se fue para la trastienda y nos sacó unas tostas de mermelada de mango, plátano, naranja y no sé qué más ingredientes. ¡Qué buena estaba la mermelada! Me siguió atendiendo y me preguntó si también quería especias de Garam Massala para complementar al Tandoori. Me explicó que hay que hacer una mezcla de Garam Massala y de Tandoori para que el pollo quede más jugoso. Yo no tenía ni idea. Al final lo que hizo fue regalarme un poco de Garam Massala para que apreciara la diferencia. Y también me dijo que el mejor yogurt para hacer la pasta es el yogurt griego del Lidl; el de Danone tiene mucho líquido y las pasta no sale bien.

Como comprenderéis yo estaba alucinando con Yuli; me dieron ganas de sacar un cuaderno y preguntarla más cosas…. Para rematar me enteré que daba cursos de cocina y no me quedó más remedio que preguntar. Da cursos de especias, de cómo utilizarlas… etc. Os dejo las páginas web de los lugares dónde imparte los cursos. A lo mejor estáis interesados:

Compré 30 g de Tandoori y me hubiera comprado media tienda más. Puso las especias en una bolsita de papel con una etiqueta en la que apuntó el nombre y la fecha de caducidad. Por cierto no fue tan cara la cosa; a parte del Tandoori compré una sal especial y todo me costó 5 euros.

Sólo puedo decir que pasé un rato divertido, agradable, entre amigos (y sin conocer a nadie), con una atención al cliente exquisita y con ganas de volver a ir a comprar lo que sea.

Os dejo la foto de los horarios de apertura tal y como aparece en su web:

direccion

Los metros más cercanos son Gran Vïa (L1 y L5) y Tribunal (L1 y L10).

Facebook: https://www.facebook.com/pages/Spicy-Yuli/143529135702086?ref=ts&fref=ts

Twitter: https://twitter.com/SpicyYuli

Y si queréis leer otras reseñas y ver fotitos de la tienda pinchad en estos enlaces:

Por cierto, Alex, MJosé ya tenéis el Tandoori comprado. 😉 Solo falta que deje de llover un finde para montar una barbacoa.

Una receta hindú: muslitos de pollo con especias tandoori

Muslitos de pollo tandoori

Muslitos de pollo tandoori

Hace un par de semanas no sé por qué me vino a la mente una receta que preparaba mucho cuando vivía en mi piso de alquiler: Pollo tandoori. Saqué mi caja de especies y allí estaba mi bote de tandoori traído directamente de Inglaterra hace ¿ocho años? (madre mía, ¡como pasa el tiempo!). Dudé de si tirarlo o no porque según la etiqueta estaba caducado. El bote es de plástico y estaba herméticamente cerrado; y seguía oliendo bien… asi que quise arriesgarme y decidí hacer una prueba.

Salí de casa con la idea de comprar muslitos de pollo en el supermercado y acabé comprándolos al lado de casa, en una carnicería-pollería de las de toda la vida. Fue un poco extraña la situación; me decidí a comprarlos en un pequeño comercio porque iba hasta arriba de bolsas y si me metía en el super me iban a decir que no podía pasar. Y me planté en una tienda en la calle Espíritu Santo. Sábado por la mañana; hasta arriba de gente. Entré, pedí mi turno (¡qué sensación!: hacía siglos que no “pedía la vez” en ninguna tienda). Mientras esperaba, observé todo el género que tenían expuesto, lo que las personas pedían y cómo era la relación cliente-carnicero. Y me sorprendió muchísimo. Me encantó. Recordé cuando iba con mi madre de pequeña a la galería de alimentación Galymer en la calle Fuencarral y al Mercado de la calle Barceló y los tenderos te atendían amablemente y te daban consejos. Comprábamos embutido fresco, verduras y frutas. Siempre volvíamos con el carro hasta arriba. Al llegar a casa yo siempre le pedía a mi madre envolver el embutido en papel de aluminio. Tenía una razón: me encantaba comerme una loncha de cada cosa que comprábamos. El embutido recién cortado para mí era un placer.

Antiguo mercado de Barceló

Antiguo mercado de Barceló

Pero bueno, volviendo a la carnicería… Cuando me tocó el turno pedí mis muslitos de pollo que elegí personalmente y me los prepararon en una bandejita de poliestireno. Ya de paso compré unas chuletitas de Sajonia (me encantan) cortadas con el grosor que quería. Salí de allí más satisfecha que nada… Y me pregunté a mí misma que por qué siempre compraba la carne y los embutidos en el super. Me vino la vena reivindicadora del pequeño comercio. Supongo -y esto es una reflexión personal- que la vida “moderna” te lleva a comprar todo en bandejitas en el super por comodidad. Creo que a partir de ahora iré más a las tiendas de barrio. Elijo lo que quiero y estoy apoyando a los pequeños comercios.

Y después de la charleta de “abuela” os cuento algo más del “tandoori”.

Especias tandoori

Especias tandoori

El tandoori es una mezcla de varias especias (cilantro, comino, canela, chile, pimienta de Cayena, jenjibre, cardamomo, pimienta negra, pimentón, guindilla en polvo…etc) típica de la India y Pakistán. Dependiendo de la zona geográfica en la que se elabore puede llevar más o menos ingredientes. Se utiliza para adobar carne y deja un sabor un poquito picante y un color rojo anaranjado.  El nombre proviene de la palabra tandoor (que significa horno de barro). Según he leído el horno tandoor tradicional era de arcilla, con forma cilíndrica, era rotatorio y utilizaba carbón vegetal para cocer los alimentos. Tradicionalmente la carne se cocinaba en este tipo de horno. Actualmente existen hornos tandoor eléctricos, aunque se puede utilizar parrilla u horno convencional. Si queréis saber algo más de este tipo de horno pinchad aquí.

La pregunta que os haréis es dónde adquirir esta especie. Yo me la traje de Inglaterra. He echado un vistazo en internet y hay muchas tiendas de venta de especias on line y ahí la podéis encontrar. Investigaré en Madrid a ver qué encuentro. Supongo que en la zona de la Latina habrá tiendas de productos hindúes en la que lo vendan.
Horno tandoor tradicional

Horno tandoor tradicional

Esta es una receta que se puede hacer con cualquier tipo de carne o incluso con pescado. Ya es echarle imaginación e ir probando.  Y también se puede hacer tanto en horno convencional de casa como en la barbacoa. Una única advertencia: se os puede quedar un olor a restaurante indio en toda la casa que tarda en desaparecer (pero a mí me encanta); así que aconsejo abrir ventanas.

Ingredientes

Ingredientes

Qué necesitamos (para seis muslitos de pollo):

  • 2 cucharadas de mezcla de especias tandoori
  • 6 muslitos de pollo
  • 1 yogurt natural
  • el zumo de medio limón

Cómo lo preparamos:

Lo primero que tenemos que hacer es la marinada. Echamos en un bol dos cucharadas colmadas de especias tandoori, el yogurt natural y el zumo de medio limón. Las especias tandoori pican un poco, así que no hay que pasarse mucho.

Especias tandoori, yogurt natural y limón

Especias tandoori, yogurt natural y limón

Removemos con una cuchara hasta que todos los ingredientes se hayan mezclado y tengamos una pasta de color rojo fuerte.

Adobo listo

Adobo listo

Cogemos los muslitos de pollo y los pinchamos con un tenedor. Otra opción es hacer unos pequeños cortes en la carne. Con esto lo que se pretende es que el sabor de las especias penetre lo más posible.

Pinchamos los muslitos con un tenedor

Pinchamos los muslitos con un tenedor

Con una brocha de cocina vamos untando la pasta de tandoori por todo el muslito y los vamos dejando en una bandeja de horno.

Embadurnando el pollo

Embadurnando el pollo

Tiene que quedar bien cubierto por todos los lados.

En la bandejita listos para reposar

En la bandejita listos para reposar

Después tapamos la fuente con un papel de plástico y lo dejamos reposar una media hora. Lo mejor es preparar esta receta por la noche y dejar marinar el pollo toda la noche para hacerlo al día siguiente. Pero yo he sido siempre un poco impaciente y como mucho lo he dejado una hora para comérmelos en el mismo día.

Una imagen más de cerca

Una imagen más de cerca

Después de dejar macerar el pollo, encendemos el horno a 180º y lo horneamos unos cuarenta minutos. Cada cierto tiempo (unos quince minutos)  hay que dar la vuelta a los muslitos para que se hagan bien por todos los lados. Hay quien va echando más salsa cada cierto tiempo. Yo no les eché nada más. Cuando veamos que el pollo está crujientito y la salsa se ha secado, lo sacamos del horno y estará listo para comer.

Resultado final

Resultado final

Muslito en primer plano

Muslito en primer plano

Otra vista

Otra vista

Y una tercera ampliación

Y una tercera ampliación

Si os apetece se puede hacer como guarnición un arroz thai salvaje o un arroz basmati.

Dedico esta receta a mis amigos Alex y MJ porque al hacerla me he acordado mucho de las barbacoas que hacían en su casa y porque estoy segura de que el pollo tandoori les gustaría un montón (bueno, a lo mejor me equivoco, pero me da que no). El marinado tandoori da un toque exótico y picante a la carne. Me estaba imaginado hacer esta receta en su barbacoa y se me caía la baba. No os preocupéis que os voy a conseguir la mezcla de especias para la próxima quedada que hagamos.

Pastelitos de queso rellenos de compota de manzana y pasas

Pastelitos de queso con manzana y pasas

Pastelitos de queso con manzana y pasas

Hace tiempo me compré un libro titulado Tartas y pasteles de queso, de Anne Wilson (editorial H. Kliczkowski) y de todas las recetas que contiene hubo una que me llamó la atención desde un principio: “pastelitos de tarta de queso con manzana y pasas”. Pensé: “¡qué combinación más rara!”, pero luego veía la foto y se me caía la baba.

Y como no hay tiempo para aburrirse, hace un par de semanas me dispuse a probar a hacerla y como en mi trabajo les encanta que lleve mis experimentos pues ahí que me puse. Como siempre, adapté la receta original a mis propios gustos.

Qué necesitamos (para una bandeja normal de horno):

A) para la masa quebrada:

Ingredientes

Ingredientes

  • 4 tazas de harina
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 2 yemas de huevo
  • 4 cucharadas de agua
  • 370 g de mantequilla o margarina

B) para el relleno de manzana:

  • 6 manzanas
  • 1/2 taza de azúcar
  • 1/2 taza de zumo de naranja
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 3/4 taza de pasas sultanas
  • 2 cucharadas de canela

C) para la crema de queso:

  • 1 kg de queso ricotta o queso fresco
  • 1/2 taza de azúcar
  • 2 cucharadas de harina
  • 8 huevos (separando clara de las yemas)
  • 2 cucharaditas de esencia de vainilla
  • 1/2 taza de nata líquida
  • 2 cucharadas de ralladura de naranja

D) para decorar:

  • azúcar glas

Cómo se prepara:

Lo primero que vamos a hacer es la masa quebrada. Para ello, lo fundamental es que la mantequilla o margarina esté templada, del tiempo. Cogemos una ensaladera grande y en ella echamos la harina, el azúcar y la mantequilla. Y con las manos bien limpias vamos mezclando los ingredientes hasta que la masa quede como si fuera miga de pan. Yo no tengo termomix ni nada que se lo parezca. Y ni la quiero… creo que ese aparato quita mucho encanto a la cocina y es un trasto enorme y carísimo.

Hacemos la masa

Hacemos la masa

Cuando hayamos conseguido la textura de miga de pan deshecha, agregamos las dos yemas de huevo y las cuatro cucharadas de agua. Ahora removemos con una pala de madera. Después traabajamos la mezcla en una tabla lisa enharinada y formamos una bola que dejamos reposar en la nevera una media hora.

Añadimos huevo

Añadimos huevo

Formamos una boja

Formamos una boja

Ahora hacemos la compota. Lavamos las manzanas, las cortamos y las ponemos en una cazuela junto con el azúcar, la canela, el zumo de naranja y de limón. Dejamos que se vayan cociendo a fuego moderado. Cuando están más o menos blanditas incorporamos las pasas, removemos y dejamos un poquito más que reduzca el líquido.

Hacemos la compota

Hacemos la compota

Después, las ponemos en un colador y dejamos que escurran. No tiréis el líquido que sueltan, que luego se utiliza para la crema de queso. Las manzanas que escogí fueron las “Royal gala”, que quedan más enteritas al cocer que las de tipo reineta. Como me quedaron unos gajos enormes yo los corté con unas tijeras.

Cortamos la manzana en daditos mientras escurre

Cortamos la manzana en daditos mientras escurre

Es momento de estirar la masa quebrada. La sacamos de la nevera. Preparamos la bandeja del horno forrándola con papel de hornear. Yo, como no tengo espacio en la cocina para estirar la masa entera, lo que hago es coger porciones pequeñas, estirarlas y con ellas voy cubriendo el molde poco a poco. Tenemos que hacer una buena base con su correspondiente bordecito. Pinchamos la superficie de la masa con un tenedor y la metemos en el horno unos 15 minutos a unos 180º.

Cubrimos el molde con la masa y pinchamos

Cubrimos el molde con la masa y pinchamos

Si no la horneáramos antes y echáramos el relleno directamente, la base no se cocería por el peso del éste y la masa quedaría cruda. Esto es un error muy frecuente cuando trabajamos con este tipo de masa.

Os recuerdo que la masa quebrada se utiliza para muchas recetas: por ejemplo las quichés francesas, tartas saladas, empanadas… etc. A mí me encanta hacer la masa quebrada. Si no os atrevéis, siempre podéis recurrir a la que venden hecha en cualquier supermercado; pero recordad, antes de rellenarla es recomendable cocerla previamente en el horno.

Cuando la masa quebrada está más o menos fría extendemos uniformemente sobre ella el relleno de manzana y pasas.

Distribuimos el relleno

Distribuimos el relleno

Por último nos queda hacer la crema de queso.

En una ensaladera echamos el queso ricotta, el azúcar y el líquido sobrante de cocer las manzanas. Y mezclamos bien ayudándonos de una cuchara de madera.

Mezclamos el queso con el azúcar y el líquido de manzanas

Mezclamos el queso con el azúcar y el líquido de manzanas

Así tiene que quedar la mezcla

Así tiene que quedar la mezcla

Luego agregamos la harina, el aroma de vainilla, la ralladura de naranja, la nata y las ocho yemas. Removemos con cuidado para que se vayan mezclando los ingredientes.

Echamos las yemas, la harina, la nata...

Echamos las yemas, la harina, la nata…

Por último la ralladura de naranja

Por último la ralladura de naranja

Ya solo nos falta montar las claras a punto de nieve. Para ello cogemos la batidora, le ponemos las varillas y en tres tandas vamos batiendo las claras. Nos olvidéis de echar un poquito de sal para que las claras suban más y se queden más “duras”. Yo tuve que hacer esta operación cuatro veces. Poco a poco vamos incorporando con cuidado las claras a punto de nieve a la crema de queso.

Incorporamos las claras suavemente

Incorporamos las claras suavemente

Cuando ya tengamos la crema acabada, la echamos por encima del relleno de manzana.

Cubrimos el molde con la crema de queso

Cubrimos el molde con la crema de queso

Metemos la tarta en el horno unos cuarenta y cinco minutos a 180º hasta que cuaje. Cuando esté hechita la dejamos enfriar y la cortamos en el mismo molde. Como decoración espolvoreamos con azúcar glas.

Recién sacada del horno

Recién sacada del horno

Cubrimos con azúcar glas

Cubrimos con azúcar glas

Resusltado final

Resusltado final

Otra panorámica

Otra panorámica

¡Estaba buenísima!

Siete modos de guisar las berenjenas

Berenjenas

Berenjenas

Esta mañana me he levantado con ganas de escuchar a María Salgado y buscándola en el Spotify (cachis qué moderna soy), me he encontrado con una hermosa “canción receta” de cómo elaborar las berenjenas de siete formas diferentes. Si uno escucha la melodía, ésta te traslada a una época diferente. Y me he puesto a investigar y he dado en el clavo…  Se trata de una composición popular de la música tradicional sefardí recogida de la tradición oral de Rodas (Grecia) por Susana Weich-Shahak, especialista en la materia. En ella se nos cuenta las distintas formas, en concreto siete, de preparar las berenjenas, comida muy apreciada por los judíos serfardies.

Si queréis saber un poquito más sobre el legado sefardí os invito a que leáis en el Centro Virtual Cervantes la página web titulada El legado de Sefarad.

A mi me produce curiosidad que sean exactamente siete recetas, ni una más, ni una menos. Hace muchos años, cuando estudiaba Filología Hispánica, tuve que hacer un trabajo sobre la numerología en la literatura y es curioso: el número siete es considerado un número mágico, un número sagrado, el número de la totalidad, indica que se ha superado una etapa especial en un momento dado. Siete son los planetas descubiertos por los antiguos astrónomos, siete son los días de la semana, siete son las notas musicales, siete son los colores de arco iris, siete son los pecados capitales y siete son los sacramentos para los católicos, siete son las maravillas del mundo, siete son los chacras o puntos de energía corporal, siete vidas tienen los gatos… ¿¿¿Nunca os habéis preguntado por qué en el cuento de Blancanieves aparecen exactamente siete enanitos???

El siete es para el judaismo el número que domina el ciclo del año. Cada séptimo día es el día santo o sabbat, y el séptimo mes es sagrado. Siete son los brazos del candelabro hebreo. Todas las culturas antiguas tienen muy en cuenta este número en sus rituales. Es un número que trata de completar una serie, el siete como número de conjunto de cosas. Podéis encontrar en internet y en cualquier diccionario de simbología y numerología información a cerca de este número.

Algo más sobre esta hortaliza:

Tipos de berenjenas

Tipos de berenjenas

La berenjena es una hortaliza redonda, de piel lisa de color morado generalmente, pero puede ser blanco o mezclado según la variedad. La pulpa es blanca y tiene semillas. El cultivo vino a Europa gracias a los árabes, pero fueron los judíos quienes la popularizaron en el sur de Europa.

Desde el punto de vista energético, la berenjena tiene escaso valor. Contiene hidratos de carbono y fibra, aporta sales minerales como el potasio, fósforo, magnesio y hierro. Es rica en antioxidantes, con lo cual es muy recomendable su consumo.

Un poco de historia de la palabra berenjena…

Según he leído, el nombre proviene del persa bādinyān; término que pasó al árabe y de ahí al español. En catalán se llama albergínia, en gallego y portugués: berinjela. En el resto de idiomas europeos varía un poco: en francés: aubergine; en alemán: Aubergine; en inglés: eggplant (se refiere a la forma oval de las berenjenas, en forma de huevo), y en italiano: melanzane. El nombre “melanzane”, tan diferente a los demás, proviene de Mela Insana (“manzana nociva”), ya que al extenderse por el Mediterráneo se creyó que causaba problemas digestivos.

La música y la letra de la canción:

Espero que lo disfrutéis y si os atrevéis, hagáis las recetas que nos cuentan…


Siete modos de guisados 
se guisa la merenjena.
La primera de las guisá es la vava de Elena
Ya la hace bocaditos 
y la mete’n una cena
Esta comida la llaman comida de merenjena.

A mi tio, Cerasi, que le agrada beber vino:
Kun el vino, vino, vino,
Mucho y bien a él vino.

La segunda que le guisa 
es la mujer del Shamas,
La cavaca por ariento y la hinchi d’aromat
Esta comida la llaman 
la comida la dolmá.

La tracerá que la guisa 
es mi prima Ester de Chiote.
La cavaca por arientro y la hinchi d’arroz moti.
Esta comida la llaman 
la comida la alomondrote.
La alburnia es saborida 
en color y en golor.
Ven haremos una cena mos gozaremos los dos
Antes que venga el gosano 
y le quite la sabor.

En las mesas de la fiestas 
siempre brilla el jandrajo.
Ya l’hacemos pastelicos, 
ellos brillan en los platos,
Asperando a ser servidos 
con los güevos jaminados.

La salata maljasina es pastosa y saborida.
Mi vecina la prepara con mucho aceite de oliva,
Estos platos acompañan 
a los rostros de gallinas.

La setena que la guise 
es mejor y mas janina.
La prepara Filisti, la hija de la vecina.
Ya la mete en el forno 
de cabeza a la cocina con aceite y pimienta 
ya la llama una meyina.

A petición de mi madre: paella de quinoa

Paella de quinoa

Paella de quinoa

La semana pasada propuse elegir qué receta de las que tengo pendientes de escribir queríais que hiciera en primer lugar. Hasta el día de hoy sólo una persona se ha pronunciado: mi madre. Y como lo que quería era la paella de quinoa pues ahí va.

Pero antes de nada… ¿Qué es la quinoa?

La quinoa es una semilla (aunque algunos afirman que se trata de un “pseudocereal”) originaria de Sudamérica, en concreto de la región de los Andes. Algunos la consideran como uno de los alimentos más completos por sus altos valores nutritivos. Rica en vitaminas, calcio, hierro, fósforo y proteínas, bajo en gluten, sin colesterol…etc  Es un buen alimento para los celiacos.

La ONU ha declarado este año 2013 como “Año Internacional de la Quinoa” en reconocimiento a los pueblos andinos que han mantenido y preservado este alimento hasta el día de hoy. Por este motivo, se ha puesto de moda hacer platos con este ingrediente. Aunque en la gastronomía vegetariana es normal su uso desde hace mucho tiempo. Yo la primera vez que la probé fue hace un par de años y fue justamente en un restaurante vegetariano.

Granos de quinoa

Granos de quinoa

La preparación de la quinoa es similar a la del arroz blanco hervido, es decir, dos medidas de agua por una de quinoa. No hay que olvidar lavarla bien con agua. Se puede comer sola, o acompañando a carnes, verduras, para la preparación desopas, en ensalada, en postres… etc.

Se vende en paquetitos en cualquier herbolario o supermercado ecológico. Aunque yo ya la he visto hasta en el Carrefour.

Enlaces interesantes:

Ahora vamos con la receta de la paella de quinoa. Me he basado en la que leí en la página web Haztevegetariano.com.  Pinchad aquí para echarla un vistazo. Pero advierto que mi versión no es apta para vegetarianos porque he echado chorizo y bacon (para dar un poco de color al guiso…)

Qué es lo que necesitamos (cuatro raciones):

Ingredientes

Ingredientes

  • 1 pimiento verde italiano
  • 1 calabacín mediano
  • 1 cebolla mediana
  • 1/2 berenjena
  • 1 diente de ajo
  • un chorro de aceite de oliva
  • sal
  • tres lonchas de bacon ahumado (o lo que uno quiera)
  • un poquito de chorizo dulce (lo que uno quiera)
  • 2 vasos de agua
  • 1 vaso de quinoa
  • un sobrecito de Paellero de la “Carmencita”

Cómo lo preparamos:

Lo primero que debemos hacer es cortar  la media berenjena en rodajas, salarlas y ponerlas en un escurridor durante 15 minutos para que se le quite el amargor.

Berenjenas escurriendo

Berenjenas escurriendo

Entretanto ponemos una cazuela ancha en el fuego con un chorrito de aceite y lo ponemos a calentar. Pelamos la cebolla y la cortamos en daditos. Cuando el aceite esté caliente echamos la cebollita, tapamos y dejamos que se vaya haciendo a fuego lento.

Pochamos la cebolla en primer lugar

Pochamos la cebolla en primer lugar

Lavamos bien el pimiento, le quitamos las semillas y lo troceamos en daditos. Hacemos lo mismo con el calabacín. Incorporamos estos ingredientes a la cazuela. Removemos.

Incorporamos calabacín y pimiento

Incorporamos calabacín y pimiento

Dejamos que se vaya haciendo poquito a poco y aprovechamos para lavar bien las rodajas de las berenjenas. Le quitamos la sal, las secamos con papel de cocina y las cortamos en daditos. Y a la cazuela que van.

Berenjena cortada

Berenjena cortada

Removemos todos los ingredientes y dejamos que se vayan haciendo unos diez minutos a fuego lento. Cogemos una tabla y partimos cuatro rodajas de chorizo dulce. Las hacemos taquitos. Hacemos lo mismo con el bacon. Cuando ya vemos que las verduras están hechitas, cogemos el bacon y el chorizo y dejamos que se rehogue todo juntito. Si alguien es vegetariano puede saltarse este paso. Un complemento ideal es la zanahoria (que, por cierto, vaya fallo, se me olvidó por completo echar zanahoria). Si se le quiere echar zanahoria, ésta habría que cortarla en daditos y echarla lo primero junto con la cebolla. Al ser un vegetal duro, echándola con la cebolla hacemos que cueza más y esté más blandita al paladar.

Bacon y chorizo

Bacon y chorizo

El siguiente paso sería lavar la quinoa. Para ello disponemos las semillas en un colador, abrimos el grifo del agua fria y las lavamos con cuidado. Después de lavarlas, las echamos en la cazuela y removemos unos minutos.

Quinoa

Quinoa

Llenamos dos vaso de agua y los incorporamos al guiso. Yo suelo echar siempre medio vaso más de lo que dicen las recetas para estar segura de no quedarme corta. Antes de que empiece a hervir añadimos sal a gusto y el sobrecito de paellero.

Agua y paellero

Agua y paellero

Dejamos que se vaya haciendo a fuego lento hasta que el agua se haya absorbido por completo. Cuidado que hay que vigilar la cazuela a ver si el agua se evapora rápidamente y tenemos que echar más líquido entonces.

Chof, chof

Chof, chof

Resultado: este pedazo plato nutritivo y con tan buen color.

Resultado

Resultado

Ampliación detallada… ¡estaba impresionante! Me salió bastante y tuve que congelar un poco y todo.

Ampliación

Ampliación

Y finalmente os dejo otras recetas que se pueden hacer con la quinoa y pintan muy bien (podéis pinchar en cada receta para visualizarla):