Espinacas con crema de queso y nueces

Espinacas con crema de queso y nueces

Espinacas con crema de queso y nueces

Soy fan de las espinacas… y no es porque tengan hierro y las coma Popeye el Marino; es que me encantan. Crudas, fritas, hervidas… hay mil maneras de hacerlas. Yo las suelo tomar con cremita de queso, bechamel, arroz, regohadas con bacon, cebollita y pasas… En ensalada quedan muy bien las hojas enteras con tomate seco y queso Mozarella o con bacon y cebolla frita… o también se me está ocurriendo ahora mismo una tarta salada con relleno de espinacas… O empanadillas (uy qué receta se me acaba de ocurrir, haces un simple rehogadito de espinacas, cebollita y pasas; dejas que se enfríe, le añades trocitos de queso de cabra, compras obleas de la Cocinera, las rellenas y las metes en el horno… )

Es una verdura que encontramos en el supermercado tanto fresca (en bolsas o en manojos) o congeladas en porciones. Tiene importantes cualidades nutritivas y tiene un precio bastante asequible. Están compuestas en su mayor parte por agua y fibra. Y no tienen un aporte calórico apreciable. Son fuente de minerales (calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, sodio, yodo, zinc… etc)  y vitaminas C y E y provitamina A. O sea que es un alimento de los buenos, buenos y muy saludables.

Qué se necesita (para una persona):

Ingredientes

Ingredientes

  • 1 paquete de espinacas congeladas  de 200 g. o una bolsa de las frescas.
  • 2 quesitos en porciones
  • un chorrito de aceite
  • 1 cebolla mediana
  • 1 diente de ajo pequeño
  • un trozo de queso fresco de cabra
  • 1 brick de nata líquida para cocinar
  • una pizca de nuez moscada
  • sal
  • pimienta
  • nueces (la cantidad va en gusto; pero con ocho / diez nueces troceadas vale)

Cómo se hace:

En primer lugar debemos cocer las espinacas. Yo para esta receta utilicé espinacas congeladas y otras frescas que ya tenía hervidas. Las que venden congeladas son muy prácticas. Habitualmente compro en la tienda de congelados La Sirena; allí la bolsa de espinacas congeladas basic está muy bien de precio y además te vienen en porciones pequeñitas. Así puedes coger las que necesites y ya está. Yo para esta receta cogí unas diez porciones más las que tenía frescas (fijaros que hay diferencia entre las frescas -color más oscuro- y las congeladas -color más verde).

Mientras se cuecen las espinacas, ponemos a calentar una sartén grandecita con un chorro de aceite; picamos el ajo y la cebolla y lo ponemos a pochar a fuego lento. La cebollita ha de estar transparente.

Pochando la cebollita y el ajo

Pochando la cebollita y el ajo

Cuando las espinacas estén hervidas las pasamos a un colador y las escurrimos bien. Esto es importante. No deben quedarse con nada de agua. Podemos aplastarlas contra la pared del colador con una cuchara de madera. Ya bien escurridas las incorporamos a la sartén y removemos.

Incorporamos las espinacas

Incorporamos las espinacas

Troceamos las nueces y las echamos. Nos reservamos unas cuantas para decorar el plato al final.

Añadimos las nueces

Añadimos las nueces

Abrimos el brick de nata, salpimentamos a gusto y echamos un poquito de nuez moscada (cuidado que si nos pasamos, las espinacas sólo sabrán a esta especia). Dejamos que la nata vaya reduciendo un poquito a fuego medio.

Abrimos el brick de nata

Abrimos el brick de nata

Removemos la nata

Removemos la nata

Por último cortamos los dos tipos de quesito, los echamos a la sartén y  dejamos que se deshagan un poquito. Seguimos rehogando unos cinco minutos más.

Cortamos el quesito de cabra

Cortamos el quesito de cabra

Echamos los dos tipos de queso

Echamos los dos tipos de queso

Removemos con el quesito

Removemos con el quesito

Emplatamos, decoramos con una o varias nueces y a comer

Plato listo para cenar

Plato listo para cenar

Una cena sana y rápida: Calabacines con nata

Calabacines con nata

Calabacines con nata

Esta es una receta que aprendí en Alemania; creo que no tenía ni doce años cuando la vi hacer por primera vez en Kleve, el pueblecito alemán al que estuve yendo tres veranos seguidos. Mis padres me enviaban en avión a finales de junio y luego en agosto me recogían. Allí estuve viviendo con una familia alemana que lo único que sabían de España y del idioma español era “Mallorca y Butragueño”. Bueno, también tenían un disco (de los de vinilo claro), con la canción de Jeanette Por qué te vas, canción muy popular por la película Cria Cuervos, de Carlos Saura. Y me la ponían a todas horas… acabé aprendiédomela y todo. Ahora cuando la oigo ufff, a veces la quito y otras me pongo a canturrearla. Pero bueno, a lo que iba. De la estancia con la familia Ex (así se apellidaban) aprendí muchas cosas. Yo una niña de ciudad en un pueblo perdido del norte de Alemania…

Tengo más de una anécdota en cuanto a hacer la compra. A veces me decían: “Nos vamos a comprar fresar” y yo, la urbanita madrileña, me pensaba que íbamos a ir a un supermercado y qué va, cogíamos el coche, nos íbamos a un prado lleno de plantas de fresas, me daban una cesta de mimbre y me decían “a la a coger fresas hasta que la cesta esté llena”. Luego la cesta se pesaba y para casa… Y, yo una niña de once años, alucinaba.

Así me pasó cuando había que comprar leche, que íbamos a la vaquería, o cuando íbamos a comprar verdura, que también íbamos al huerto del vecino a recoger verdura fresca… Para mí todo esto era una novedad.

Otra cosa que hacíamos era mermeladas… Y para eso cogíamos las bicicletas y nos íbamos a dar una vuelta al bosque; recolectábamos arándanos rojos y morados, frambuesas, moras… Luego comprábamos un azúcar especial para hacer mermeladas y las hacíamos en la cocina…

La verdad es que la familia Ex era muy hippie. Regentaban una especie de casa de vacaciones o de reposo, o lo que ahora entendemos por Casa Rural y daban alojamiento a particulares y a grupos. Y hoy la siguen teniendo. Si pincháis aquí, os llevará a su web. Era una casa preciosa, con un laguito pequeño artificial que tenía una trucha gigante. Y el entorno era maravilloso: bosques, verde…. vamos que de esta experiencia me viene que yo quiera vivir en el campo… Y también tener una casa de reposo o vacacional.

A veces había grupos; otras familias o parejas. Normalmente contrataban media pensión y había que cocinar el desayuno y la cena. Y esto se hacía de forma totalmente artesanal; y yo ahí estaba ayudando en la cocina a Sabine, la madre, que era quien cocinaba. Me acuerdo de alguna vez haber tenido que cocinar Pfannekuchen (tortitas) para treinta personas. La cocina era inmensa; pero no era de tipo restaurante, sino que era una cocina como la que cualquier persona puede tener en su casa. La única diferencia con una normal era el tamaño, el que tuviera más de una placa de cocina,  una mesa inmensa (para ocho personas)… incluso tenía un pozo de agua dentro de ella pero que estaba tapado. En una mesa tenían un molinillo de granos de trigo y cuando necesitaban harina, cogían los granos de un paquete y los molían en el momento. Luego también recuerdo que todo el techo estaba lleno de flores secas puestas al revés. Me enamoré de esa cocina. Algún día tendré una así.

Gastronómicamente hablando me volví a España con más de una receta, con muchos nombres de frutas del bosque aprendidos en alemán y que algunos ni existen aquí… Hoy quiero contaros la receta de los calabacines con nata, que es facilísima de hacer y está muy rica.

Qué se necesita (para una persona):

  • 1 calabacín mediano
  • 1 cuacharada de mantequilla
  • 1 cucharadita de aceite de oliva
  • sal
  • pimienta
  • 1 brick de nata líquida para cocinar de 200 ml.
  • pan (para mojar la salsa)

Cómo lo hacemos:

Lavamos muy bien el calabacín y cortamos rodajitas de unos dos centímetros.

Calabacines cortados

Calabacines cortados

Cogemos una sartén grandecita y echamos una cucharada de mantequilla y la cucharadita de aceite de oliva. Esto hará que no se nos queme la mantequilla. Calentamos la sarten a fuego medio y cuando la mantequilla esté derretida, echamos las rodajas de calabacín. Ahora hay que dejarlas que se hagan lentamente hasta que tengan un aspecto transparente. Ojo, cuidado que si el fuego está muy alto se pueden quemar.

Calabacines con mantequilla

Calabacines con mantequilla

Hechos los calabacines, abrimos el brick de nata y lo vertemos por encima. Se puede echar todo el brick o la mitad (depende de si queramos más salsa o no). Salpimentamos a nuestro gusto y dejamos que se haga un poquito más para que la nata reduzca. Los calabacines estarán hechos cuando la salsa haya espesado un poquito.

Echamos nata, pimienta negra y sa

Echamos nata, pimienta negra y sal

Como veis en la foto de abajo yo combiné mi cena con un trozo de pan de centeno (es que la salsita está de vicio) y una ensalada de lechuga y tomate…

Una cena veraniega

Una cena veraniega

Próximas recetas…

Para vuestra información, os quiero adelantar mis próximas recetas que quiero publicar a lo largo del mes de enero y febrero en el blog. Todas las recetas que aparecen aquí las hago primeramente en casa y claro, esto requiere trabajo. No sólo es cocinar, sino hacer las fotos, maquetarlas, escribir… ¡parece que es fácil, pero hay que dedicarle tiempo!

He aquí la lista y una foto sugerente:

  • Pudin de manzana y canela
Pudin de manzana y canela

Pudin de manzana y canela

  • Espinacas con crema de queso y nueces
Espinacas con crema de queso y nueces

Espinacas con crema de queso y nueces

  • Chile con carne acompañado de arroz
El chile con carne en su última cocción

El chile con carne en su última cocción

  • Empanadillas saladas rellenas
Empanadillas con relleno casero

Empanadillas con relleno casero

  • Trufas de chocolate con nueces

Trufas de chocolate y nueces

Sobre las trufas, esta foto fue un experimento que hice fundiendo varios chocolates y luego echándole nata líquida. Quería haber hecho bombones rellenos de nueces, pero la textura me quedó un poco líquida y como yo no tiro absolutamente nada, reciclé la masa e hice unas trufitas.

  • Rollos de canela
  • Pisto a mi estilo
  • Pizza casera

Por ahora, de las primera cuatro entradas solo me tengo que poner a maquetar fotos y escribir las entradas; del resto, espero próximamente irlas haciendo. Si alguno/a se apunta a colaborar y quiere quedar conmigo para aprender a hacerlas, pues ya me puede ir localizando. Tambiéna cepto sugerencias del orden de publicación…

¡Buen provecho!

Paté de aceitunas negras

Paté de aceitunas negras

Paté de aceitunas negras

Esta es una receta que descubrí en el año 2007 en internet. Estaba buscando algo fácil de hacer para llevar a mi comida anual navideña de familia. Y di en el clavo; un paté que te sirve como entrante para cualquier comida o cena. Y se conserva muy bien.

Con el tiempo la he ido perfeccionando; jugando con unas hierbas u otras; con echarle un diente de ajo o dos, tipos de aceite… Recuerdo que el primer año compré tres botes de aceitunas negras con hueso y me tiré tres horas deshuesando las olivas. De esa vez aprendí a fijarme más en lo que compro… (jajajaja).

Qué necesitamos:

  • Tres botes de aceitunas negras sin hueso

    Ingredientes

    Ingredientes

  • 1 vaso de aceite de oliva virgen extra variedad arbequina
  • 1 diente de ajo (también se le puede echar dos si os gusta un sabor más fuerte)
  • 2 cucharadas de romero seco
  • 2 cucharadas de tomillo seco
  • 1 cucharada de perejil
  • 1 bote de cristal vacío

Recomendaciones:

  • Es mejor hacer el paté por la noche (luego veréis por qué).
  • Merece la pena escoger un buen aceite.

Cómo lo hacemos:

Abrimos los botes de aceitunas negras, las escurrimos con ayuda de un colador y las partimos por la mitad. Las echamos en una ensaladera. Por otro lado, picamos el diente de ajo.

Aceitunas partidas y el ajito

Aceitunas partidas y el ajito

En un bote de cristal echamos el ajito con las hierbas (romero, tomillo y perejil) y el vaso de aceite. Lo cerramos y lo agitamos para que se mezclen los ingredientes.

Bote con el aceite, el ajito y las hierbas

Bote con el aceite, el ajito y las hierbas

Lo echamos en la ensaladera. Con una cuchara de palo removemos las aceitunas para que se impregnen del aceite. Tapamos la ensaladera con un papel de plástico y dejamos reposar toda la noche. Si se quiere se puede guardar en la nevera.

Aceitunas mezcladas con las hierbas, el ajo y el aceite

Aceitunas mezcladas con las hierbas, el ajo y el aceite

 Al día siguiente, si hemos guardado la mezcla en la nevera, la sacamos y la dejamos que coja temperatura ambiente. Vamos echando de poco en poco la mezcla de aceitunas (incluido el jugo que suelta) en un vaso de batidora y lo vamos batiendo.

Batiendo las aceitunas

Batiendo las aceitunas

Se puede batir hasta que quede una mezcla muy fina para que se asemeje a un paté o también se puede dejar más granulosa. Esto ya depende de cada uno y del tiempo de batido.

Paté de aceitunas

Paté de aceitunas

Por último se echa el paté en el mismo bote de cristal en donde hemos mezclado las hierbas y el aceite y terminado, listo para comer. El paté dura bastante y está muy bueno con cualquier pan, pan tostado, cruasanes…. Se conserva perfectamente en la nevera.

Paté untado en minicruasanes

Paté untado en minicruasanes

Aquí una sugerencia de presentación: con un trozo de queso fresco de cabra de la Vera.

Minicruasán con paté de aceitunas negras y queso de cabra de la Vera

Minicruasán con paté de aceitunas negras y queso de cabra de la Vera

 

Empanadillas de compota de manzana

Empanadillas de manzana

Empanadillas de manzana

A mí me gusta tomarme por la tarde un te o un café acompañado de algún tipo de dulce, pero no un dulce cualquiera. Ha de ser “poco dulce”. ¡Qué contradición! Algo que tenga poco azúcar y esté rico, rico. Y esta receta que hoy escribo cumple los requisitos de no ser nada empalagosa. Es muy fácil y rápida de hacer. No recuerdo exactamente si la leí en algún sitio o directamente se me ocurrió probar a hacer. Pero me encanta.

Estas empanadillas en vez de ser saladas son dulcecitas. El relleno es de compota de manzana. Y para que sean más ligeras en vez de freirlas (que se puede hacer), las hago en el horno. Lo único malo es que es mejor comerlas en el mismo día; si se dejan para el día siguiente se quedan un poco blandas y no crujen al morderse.

Hace unos días, como me sobró un poquito de compota de manzana de la que le hice a mi primo David, decidí aprovecharla para hacer estas sencillas empanadillas dulces rellenas. Las hice en un abrir y cerrar de ojos, mientras mi madre se tomaba su yogurt diario.

Qué necesitamos:compota8

  • compota de manzana (ver receta)
  • obleas para hacer empanadillas (las de La Cocinera de toda la vida, pero las de tamaño pequeño)
  • azúcar glas
  • una cucharada de canela en polvo
  • un huevo batido (opcional)
  • papel de horno

Cómo lo hacemos:

Abrimos el paquete de obleas y las disponemos en una tabla. Por cada empanadilla se echa cucharadita y media de relleno de compota. Es mejor rellenar con poca compota que con mucha. Si nos pasamos, la empanadilla no cerrará y se nos saldrá el relleno.

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Rellenando las empanadillas

El relleno hay que ponerlo en una de las mitades de la oblea.

Vista ampliada del relleno

Vista ampliada del relleno

Después procedemos a cerrarlas. Se coge el extremo de la oblea que no tiene relleno y lo doblamos de forma que se tape todo.

Cerramos las empanadillas

Cerramos las empanadillas

Para sellarlas y cerrar el borde, cogemos un tenedor y aplastamos la masa como en la foto.

Sellando las empanadillas

Sellando las empanadillas

Una vez selladas, las pasamos a papel de horno. Si queréis que estén doraditas las podéis pintar con huevo batido; yo, al ser empanadillas dulces, no las pinto. Pero todo va en gustos. Las metemos en el horno como unos diez minutos (se hacen en seguida) a unos 170º.

Listas para el horno

Listas para el horno

Y este es el resultado. Como veis a mí se me ha salido un poco el relleno. Eso es porque las cargué demasiado. Pero no pasa nada de nada.

Recién sacadas del horno

Recién sacadas del horno

Para finalizar la receta, coloco las empanadillas en un plato. Por otro lado, pongo en un cuenco un poco de azúcar glas y canela, y los mezclo con una cuchara. El resultado lo echo en un colador de rejilla. Con ligeros golpes espolvoreo las empanadillas.

Con la canela y el azúcar glas

Con la canela y el azúcar glas

¡Y esta es mi sugerencia de presentación! Empandillas de compota de manzana y un chupito de aguardiente gallego.  Lo mejor para terminar una cena.

empanadillas con un chupito de orujo

empanadillas con un chupito de orujo

Y si queréis seguir investigando las posibilidades que dan las obleas de la Cocinera, pinchad este enlace. ¡Hay un montón de recetas con muy buena pinta!