Es tiempo de adviento…

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Corona de adviento

El domingo pasado fue el primer domingo de Adviento. Seguro que alguno de vosotros no sabéis a lo que me refiero. El término “Adviento” proviene del latín adventus, que significa venida, llegada. Es un período de tiempo que comienza cuatro domingos antes de la fiesta de Navidad. Este año comienza el dos de diciembre, siendo el veintitrés el último día. Por otro lado, coincide con el comienzo del Año Litúrgico Católico y consiste en un tiempo para preparar el nacimiento de Cristo. Es un tiempo de reflexión y de perdón.

No es una costumbre muy arraigada en España, pero si en otros países como Alemania. Lo tradicional es hacer una corona hecha de ramas de pino o abeto en las que se colocan cuatro velas, una por cada domingo. Se puede colgar del techo o de la puerta de entrada a la casa, ponerla encima de una mesa… Hay muchas teorías sobre el origen de la corona de adviento. La más conocida es la que cuenta que un teólogo y educador alemán, Johann Hinrich Wichern, encargado de un albergue de huérfanos en la ciudad de Hamburgo, allá por 1839, decidió coger una rueda de una carreta y decorarla con hojas pequeñas, diecinueve velas pequeñas rojas y cuatro velas más grandes. Muchos niños le preguntaban con frecuencia los días que quedaban para la Navidad. Las velas pequeñas se encendían los días laborables y las velas grandes los domingos. Desde 1860 la corona se revistió de color verde y solo con cuatro grandes velas que se encendían una a una cuatro domingos antes de Navidad.

Hay una gran simbología en torno a la corona; empezando por la forma circular (símbolo de la eternidad), el color verde de las ramas (esperanzaWeihnachtsdekoration-Weihnachtsbaum y vida), las velas (símbolo de la luz), el color rojo de las cintas (generosidad)… A cada vela se le asigna una virtud a mejorar cada semana: el amor, la tolerancia, la paz y la fe. Lo más bonito es hacerla con ramas de pino, piñas y lazos de tela de raso de color rojo. Y luego decorarla con galletas, chocolates, caramelos… etc. La tradición dice que hasta el día veinticinco no se puede comer nada de la corona. Recuerdo que una vez, nuestra profesora particular de alemán, Bini, nos hizo una. La colgamos en el techo del salón y nos pasamos todo el Adviento mi hermano y yo deseando que llegara el veinticinco para “zamparnos” todos los dulces. El olor a pino es muy reconfortante y me encanta. Siempre que puedo, intento coger alguna ramita que esté rota en el suelo y la traigo a casa.

Actualmente, se venden hechas de plástico, de madera… etc. Hay múltiples variedades. En internet hay tutoriales para aburrir. Si estáis en Madrid os propongo que vayáis un día al Instituto Alemán y veáis la gran corona que ponen en el Hall.

Una de las cosas que más me gusta de esta tradición es la que tiene que ver con la gastronomía. En Alemania este período es muy importante. La familia se reúne para hacer la corona, para cocinar recetas, sobre todo galletas y pasteles.

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Calendario de Adviento de la marca Milka

Aquí en España, no hay cultura de dulces “prenavideños”, pero en el país teutón si. Y ahí es a dónde quería llegar. Hay una repostería exquisita, con unos sabores exóticos (mezcla de clavos molidos, cardamomo, canela, ralladura de naranja… etc) que a cualquier español se le hacen extraños, pero que son deliciosos. Desgraciadamente, la repostería española navideña se reduce básicamente a los turrones y al Roscón de Reyes (cada año se inventan un sabor nuevo; hoy he visto en la tele un turrón sabor a mojito). Y ahí va mi crítica; no hacemos dulces en nuestras casas; si acaso nos atrevemos con el roscón, pero a nada más. Desde hace unos años estamos importando dulces de otros países; el panettone italiano, los calendarios de adviento de chocolate, galletas Spekulatius y Stollen alemanes, los mince pies ingleses… En cualquier super váis a encontrar alguno de estos productos. Me acuerdo cuando era pequeña y mi abuelo Papadolfo nos traía desde Alemania los calendarios de adviento de chocolate; ahora los encuentras en cualquier sitio. Eso sí, casi nadie sabe cuál es su significado (yo los he visto en venta en España hasta en fin de Año).

Panettone italiano

Panettone italiano

Como os he comentado la canela, los clavos molidos, el cardamomo, ralladura de naranja, chocolate, jengibre… son los ingredientes que nos transportan a la Navidad alemana. Tengo un montón de revistas y libros en alemán con recetas de galletas, tartas, bizcochos…. Y me gustaría compartir con vosotros las que a mí más me gustan y más he hecho. La cocina es cierta manera compartir. Recetas que se pueden hacer con niños o con amigos y pasar un buen rato. Es una pena que se pierdan estas costumbres y compremos todo hecho, prefabricado…

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Mince Pies, dulce navideño típico de Inglaterra

Por cierto, los calendarios de adviento se pueden hacer en casa y no hace falta comprarlos. Yo un año compré bolsitas de papel individuales. Por cada calendario cogí veinticuatro bolsitas, las decoré y pinté como quise y las rellené con lo que me pareció (chocolate, caramelos, gominolas… etc). Os dejo un enlace a un calendario de adviento “virtual”. Es especial, porque hay un cuento de los Hermanos Grimm para cada día. Para los que no lo sepáis, este año se celebra el 200 Aniversario de la publicación de los cuentos de estos dos grandes famosos escritores.

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