Jugando a hacer queso en casa (I): tartaletas de crema de requesón con mermelada

Hace unos cuantos años leí en internet una receta para hacer requesón casero. No parecía nada complicado; lo probé a hacer y me encantó. Eso sí, lié una en casa con los cacharros. Se me ocurrió ir un poquito más allá y probar a hacer un minipostre con el susodicho requesón… Se me ocurrió hacer  una base de galletas mezcladas con mantequilla (la típica de las tartas de queso), le puse el requesón, un poquito de mermelada de fresas casera y una hoja de hierbabuena… El primer resultado fue este:

Tartaleta de crema de requesón con hierbabuena y mermelada casera

Tartaleta de crema de requesón con hierbabuena y mermelada casera

La verdad es que estaba superbueno; hice un segundo intento para llevar a casa de una amiga y me quedó más mono aún.

Tartaleta de crema de requesón con mermelada de fresa

Tartaleta de crema de requesón con mermelada de fresa

Hoy os traigo la receta para compartirla con vosotros. Ya empieza el calorcito y un postrecito fresquito y ligero no le viene mal a nadie. Siento deciros que no tengo fotos de la receta más que las que os he puesto arriba. Son de principios del 2012 y en aquella época no tenía ni siquiera en mente hacer un blog de cocina… La receta es fácil de hacer; no tiene complicaciones. Así que no tengáis miedo a hacerla. Me siento un poco rara sin poner fotos del “cómo se hace”.  Me da la sensación de explicar una receta incompleta. Pero en el siguiente post que quiero escribir por lo menos podréis ver fotos de parte de la elaboración del requesón. Así que os recomiendo que antes de hacer este postre le echéis un vistazo al siguiente post. La semana que viene lo pongo. Estoy en proceso de selección de fotos…:)

Qué necesitamos (sale como para cuatro minipostres):

Para la crema de requesón:

  • un litro de leche de cabra
  • zumo de medio limón
  • 60 gr de azúcar moreno o azúcar normal
  • 250 ml de nata líquida de montar
  • un sobrecito de azúcar avainillada

Para la base de galletas:

  • seis galletas tipo Digestive o María (yo prefiero las Digestive)
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 1/2 cucharada de canela
  • 25/30 gr de mantequilla derretida

Para decorar:

  • mermelada de frambuesa/fresa comprada
  • o si queréis hacer la mermelada en casa
    • 250gr. de fresas/ frambuesas
    • 100gr de azúcar
    • 50 ml de agua
  • hojas de menta o de hierbabuena

Vasitos de cristal o moldes de papel aluminio

Cómo lo hacemos:

Lo primero que hay que tener claro es que la receta se tiene que hacer mínimo de un día para otro. Para el mismo día no nos daría tiempo.

Primera parte de la receta: elaborando el requesón

Yo utilicé leche de cabra de la marca Puleva; el precio ronda el euro y pico (barata no es). Como tengo un Mercadona cerca, hace unos días comprobé si tenían de marca blanca (Hacendado) y os tengo que decir que sí. Así que algo nos podemos ahorrar. No obstante cuanto más fresca sea la leche, mejor. A veces los supermercados venden leche fresca en el apartado de refrigerados. Otra opción es ir a las tiendas de alimentos ecológicos. Ahí fijo que hay.

Pero bueno, no os preocupéis; el requesón se puede hacer de leche de vaca. También existe la posibilidad de hacer mitad de leche de vaca y mitad de cabra… Ya a gusto de cada uno. Incluso ya hay bricks de leche de oveja (que también son caros). Las proporciones según lo que vayamos a utilizar son las siguientes:

  • 1 litro de leche de cabra nos da para unos 275 gr de requesón.
  • 1 litro de leche de vaca nos da para unos 175 gr.

Lo primero que hacemos es poner a calentar la leche en una olla grande. Mientras se calienta, vamos exprimiendo el limón. Cuando rompa a hervir, retiramos la olla del fuego y lo apagamos. Añadimos el zumo de limón, removemos un poquito para que se mezcle bien y dejamos enfriar por completo.

Una vez frío podemos observar cómo la leche se ha cortado; en la superficie vemos el suero y en el fondo, el requesón. Cogemos un colador grande y le ponemos un pañuelo de algodón (yo utilicé un pañuelo antiguo de caballero). Para no perder el suero, el colador lo puse dentro de otra cazuela. Poco a poco comenzamos a colar la leche cuajada y vemos cómo en el pañuelo se van quedando los gránulos de queso. De vez en cuando podemos coger las puntas del pañuelo y estrujarlo para que escurra bien el suero. Incluso poner un peso encima para que escurra mejor. Yo lo dejé una noche así.

A cerca del suero que nos ha sobrado, hay personas que lo utilizan para hacer bollos. Se dice que los bizcochos salen más jugosos. En repostería se suele utilizar el término “Buttermilk” para referirse al suero. Para más información y curioseo tenéis internet…

Segunda parte de la receta: elaborando la mermelada/salsa de fresas

Esta parte es opcinal.

  1. Si no queréis complicaros, compráis un bote de mermelada de frambuesa, fresa o grosella, echáis en un cazito unas dos o tres cucharadas de la mermelada y añadis un poquito de agua para que se disuelva; lo dejáis hervir un poquito hasta que tome consistencia de salsita.
  2. Si queréis ya “rizar el rizo” a la receta y hacer vosotros mismos la salsa tipo mermelada, ponemos en una cazuela la fruta que hayáis elegido (lavada y cortada). Añadimos el azúcar y el agua y dejamos hervir a fuego muy suave durante unos quince minutos. Removemos de vez en cuando y dejamos que se enfríe.

Tercera parte de la receta: elaborando la base de galletas

Como ya os he comentado en la lista de ingredientes yo prefiero las galletas tipo Digestive. Hay muchas marcas, incluso también de marca blanca. Las que tienen algo de avena también están bien. Pero vamos que las galletas María de toda la vida también valen.

Desmenuzamos las galletas.

  • si tenemos batidora con vaso para triturar/picar genial; las trituramos hasta dejarlas como una textura de harina (bueno si os gusta la base más granulosa no hace falta picarlas tanto).
  • si no hay batidora, cogemos una bolsa de plástico, metemos los trocitos de galleta y con un rodillo de cocina las vamos aplastando hasta que se hagan polvo. Si no tenemos rodillo, podemos coger una botella.

Echamos las galletas molidas en un bol, añadimos la cucharada de azúcar moreno, la canela y la mantequilla derretida. Removemos todo hasta que se haga una pasta bien ligada que podamos trabajar y se despegue de las manos. Si véis que no liga, hay que echarle un poquito más de mantequilla.

La galleta va a ser la base del postre. Así que tenemos varias opciones para hacerla:

  • Comprar moldes individuales de aluminio (opción que yo hice). Rellenamos el molde con la pasta de galleta y esperamos a que se enfríe en la nevera.
  • Si tenéis vasos pequeños anchos podemos hacer dos cosas:
    1. Hacer el postre dentro del vaso; para ello ponemos un poquito de masa de galleta en el fondo del vaso y dejamos enfriar en nevera.
    2. Hacer tartaletas. Para ello le damos la vuelta al vaso. Cogemos un poco de papel/film de plástico y envolvemos con él el “culo” del vaso. Ponemos masa de galleta en la base del vaso y en la parte exterior para crear un poquito de borde. Lo dejamos enfriar en la nevera.  Pasado un ratito, hay que desmoldarlo con sumo cuidado ayudándonos del papel de plástico. Os pongo una foto que he sacado de otro blog de cocina: Mamá, ¿qué hay para comer? para que os hagáis una idea.

      Montaje de moldes; foto del blog "Mamá, ¿Qué hay para comer?"

      Montaje de moldes; foto del blog “Mamá, ¿Qué hay para comer?”

  • Si no hay moldes ni tampoco vasos podemos hacer con nuestras manos una base redondita de galleta en un plato al tamaño que nos guste. Y dejamos enfriar.
  • Otra opción que se me ha ocurrido mientras escribía la receta y que puede quedar chula es presentar el postre como hice en mi versión de vasitos de tarta de queso.

Lo importante en cualquier caso es que enfríe para que la masa endurezca. La mantequilla, al estar fría, hace que la masa de galleta sea consistente.

Cuarta parte de la receta: elaborando la crema de requesón

El requesón ha debido escurrir ya lo suficiente y tendremos una bolita muy chula. Cogemos  un vaso de batidora, añadimos nata, el azúcar avainillado y el requesón. Si tenemos el accesorio de la batidora para montar nata lo ponemos; si no, pues con el accesorio de toda la vida. Montamos la crema como si fuéramos a hacer nata montada. Cuando esté hecha, la guardamos en la nevera.

Quinta parte: montando el plato

  •  Si tenemos la opción de los moldes comprados (mi opción), consiste en desmoldar la base de galleta, ponerla en un platito, añadir unas cucharadas de crema de requesón, “pintamos” un poquito con la salsa de frutos rojos y decoramos con unas hojas de hierbabuena. Los moldes de papel de aluminio los podemos reciclar para otra vez.
  • Si hemos hecho los moldes con los vasos, separamos la base de galletas del vaso cuidadosamente, quitamos el plástico y rellenamos.
  • Si hemos dejado la base de galleta dentro del vaso, pues sacamos el vaso de la nevera, rellenamos y decoramos.
  • Si hemos hecho moldes redonditos directamente en el plato solo nos faltaría rellenar y decorar, teniendo en cuenta que como no tenemos bordecitos que contengan la crema, hay que echar poquito.

Si queremos seguir la presentación que hice para los vasitos de tarta de queso, habría que hacer lo siguiente:

  1. La galleta no la vamos a triturar tanto; vamos a dejarla con trocitos a propósito. Mezclamos con todos los ingredientes y extra le añadimos medio vasito de copos de avena. Mezclamos y reservamos. En este caso no se no nos tiene que quedar una masa compacta, sino como una especie de crunchy para esparcir.
  2. Con todos los demás ingredientes ya listos cogemos el vaso y lo primero que hacemos es rellenarlo con la salsa de frutos rojos, luego añadimos el requesón, esparcimos la galleta y decoramos con una hoja de hierbabuena.
  3. Dejamos en la nevera hasta el momento de servir.

 

Espero que la receta os salga a pesar de las pocas fotos que he podido incluir.

En Semana Santa… Bacalao campestre con tomate y cebolla

Bacalao con tomate fresco y cebolla

Bacalao con tomate fresco y cebolla

La Semana Santa está a la vuelta de la esquina como quien dice. Y, para la cultura cristiana (y en ella incluyo a más de una religión), estamos en época de Cuaresma. Un período de cuarenta días (desde el miércoles de Ceniza hasta el jueves Santo) que está reservado para la reflexión, meditación, arrepentimiento, purificación y para la conversión espiritual. Un tiempo en el que los feligreses han de confesar sus pecados, renunciar a lo supérfluo, hacer buenas obras…etc. En cierto sentido es una época para renunciar a los placeres de la vida terrenal.

¿Y a qué es lo que se renuncia nos podremos preguntar los que no somos religiosos? Normalmente se centra en dos cosas:

  • ayunar (hay que intentar hacer solo una comida fuerte al día).
  • no comer carne.

No son grandes renuncias desde mi punto de vista, pero para un país como España, tan rico desde el punto de vista gastronómico, si que puede “doler” eso de comer menos… Pero bueno, qué no cunda el pánico. Si no podemos comer fuerte más de una vez al día y no podemos comer carne, siempre hay una alternativa. Y nosotros, los españoles, de eso sabemos mucho si nos encontramos entre fogones (por lo menos es mi opinión).

Hoy en día no estoy segura de que se respeten al cien por cien estas dos prohibiciones; dependerá de si eres religioso o no; con el tiempo, las costumbres se van diluyendo. Pero en la cocina española quedan huellas de ese pasado religioso y se siguen elaborando platos especiales para este tiempo de meditación. Y es a mí lo que más me interesa…

¿Y si no puedo comer carne, qué como? Bueno, tenemos como ingredientes “estrellas” los garbanzos, el bacalao, las patatas, las espinacas… todos ellos usados para hacer excelentes platos de cuchara muy contundentes. Y de postre, dulces como torrijas, buñuelos, rosquillas… No se nos da nada mal esto de ingeniarnos platos para poder comer bien. Además -y como a mí me gusta- con ingredientes básicos y nada complicados de conseguir.

La receta que os presento me vino de sorpresa con esta frase: “Ana, tengo unos trozos de bacalao desalado que habría que cocinar ya, que llevan muchos días en agua… A lo mejor se te ocurre algo para hacer con ellos”. Si os digo la verdad era la primera vez que me enfrentaba a tantos trozos de bacalao juntos… Algún lomito suelto congelado he comprado para hacérmelo en la sartén para cenar. Y otra vez me hice buñuelos de bacalao, pero me salieron un poco mal. Y yo, que no me rindo ante un reto culinario, pues a ello me puse. Como siempre digo, si se cocina con amor, el plato nunca saldrá mal.

Empecé a mirar recetas en internet: bacalao a la riojana, a la vizcaina, con cebolla, en potaje con espinacas, con tomate, etc… Uff, es que hay un buen muestrario de platos… Llegaron a la final dos recetas: bacalao con tomate o bacalao con cebolla. Y al final hice una mezcla de los dos.

Para mí, lo más bonito y emocionante de esta receta -a parte del reto de cocinar un plato nuevo – es que la hice en el campo. Si, en el campo, en una cocina exterior. No sabéis la experiencia tan  maravillosa que es cocinar dándote el sol en la cara, oyendo los pajaritos de fondo (y no el ruido de la ciudad), rodeada de árboles. Una auténtica gozada para todos los sentidos.

Qué necesitamos:

Ingredientes

Ingredientes

 

  • 11 trozos de bacalao desalado (o fresco)
  • 3 cebollas medianas
  • 5 tomates frescos de rama (si no tenéis se puede utilizar una lata  grande de tomate entero natural)
  • 2 dientes de ajo
  • sal
  • aceite de oliva virgen
  • 2 ñoras
  • harina de trigo para rebozar (alternativa harina de garbanzo)
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • perejil fresco (o seco)
  • pimienta negra
  • azúcar
  • agua

Cómo lo hacemos:

La receta tiene como base bacalao desalado. Para quitarle la sal, se ha dejado varios días en agua cambiándola periódicamente. Pero se puede comprar fresco. Eso como queráis.

Lo primero que vamos a hacer es freír el bacalao. Ponemos aceite de oliva a calentar en una sartén honda a fuego alto. Mientras se calienta el aceite, tenemos que preparar los trozos de bacalao. Los sacamos de la fuente de agua en la que los tengamos y los secamos bien con papel de cocina. Cogemos un poco de harina y la ponemos en un plato. Enharinamos los trocitos. Si no podéis tomar harina de trigo, la otra alternativa que podéis usar es la harina de garbanzos. Cuando el aceite esté caliente, freimos el pescado y lo vamos reservando en un platito. Podemos saber si el aceite está caliente, echando un trocito de pan. Si se empieza a tostar, el aceite está a puntito para el pescado.

Confitamos el bacalao

Freímos el bacalao.

Cortamos las cebollas en juliana (aritos finos) y laminamos el ajo, quitándole el corazón. Lo ponemos a pochar todo en una cazuela de paredes altas. El aceite que utilizaremos es el que nos haya sobrado de freír el bacalao. El fuego ha de ser bajito.

Pochamos la cebollita

Pochamos la cebollita y el ajo.

Mientras se pocha, lavamos y cortamos los tomates en daditos pequeñitos.

Cortando tomates al sol

Cortando tomates al sol.

Cuando vemos que la cebolla está transparente, añadimos el tomate a la cazuela y  y lo dejamos a fuego medio como unos diez minutos removiendo de vez en cuando. La cazuela la tapamos.El tomate se empezará también a cocinar y a reducir.

Partimos dos ñoras en trocitos y lo añadimos al guiso.

Cortamos las dos ñoras en trovitos

Cortamos las dos ñoras en trocitos.

Añadimos las ñoras

Añadimos las ñoras.

Salpimentamos a gusto (probadlo siempre porque como el bacalao ya venía con sal a lo mejor no hay que echar mucha sal), añadimos una cucharadita de pimentón dulce, otra de azúcar (para corregir la acidez del tomate) y medio vaso de agua. Dejamos que reduzca un poquito. Podemos echar más agua; esto va en función de si la salsa se queda muy espesa o no. Hay que ir vigilando y viendo el guiso. En este punto, si os gusta el picante podéis cambiar el la cucharadita de pimentón dulce por el picante o echar un poquito de chile seco picado, unas gotas de salsa Tabasco… lo que queráis.

asada

Añadimos sal, pimienta negra, pimentón y azúcar.

Cuando veamos que la salsa tiene consistencia, añadimos los trozos de bacalao y tapamos la olla un poquito a fuego lento.

Añadimos el bacalao

Añadimos el bacalao.

Para finalizar nos falta el perejil a gusto. Con dos – tres cucharadas basta.

Añadimos perejil y pimienta negra

Dos – cucharadas de perejil.

 

adsad

Una imagen ampliada de cómo está quedando…

El guiso sale mejor de un día para otro, pero es como veáis. Como complemento podemos hacer un arroz blanco.

Bacalao con tomate fresco y cebollita

Bacalao con tomate fresco y cebollita

¡El bacalao salió exquisito!

Y después de una buena comida, una siesta en hamaca dándote el sol en la carita…

Sal de hierbas… una alternativa sana (que no tiene por qué ser cara)

Sal de hierbas

Sal de hierbas

Pues sí, la sal de hierbas me parece supercara… De hecho siempre que he podido la he comprado en Alemania porque allí es más barata. Este diciembre pasado estuve día y medio en Berlín por motivos laborales y no pude comprar… Así que tuve que hacer una visita a la tienda de Ecocentro. Actualmente no hace falta irse a un comercio “alternativo” para encontrarla. Mismamente en El Corte Inglés, en la sección de alimentos ecológicos (por llamarla de alguna manera), la podéis encontrar. De hecho os comento que a veces he encontrado cosas más baratas en “El Corte” que en las tiendas tipo Ecocentro, El Vergel o Naturasi. De hecho yo tomo levadura de cerveza y la suelo comprar allí. Aunque me han hablado de un herbolario cerca de la estación de Atocha, llamado Salud Mediterránea, que dicen que tiene unos precios muy competitivos. Todos estos supermercados de productos ecológicos están en Madrid Capital, pero tienen tienda on-line por si queréis echar un vistazo.

 

Mi relación con la sal de hierbas viene desde un día que fui al médico y me recomendó que tomara más alimentos con sal. Tengo la tensión baja y me comentó que para merendar tomara ese tipo de alimentos que a muchos les prohíben: aceitunas, patatas fritas, saladitos… Merendar siempre salado y no dulce, alguna bebida isotónica… Ahí empezó mi preocupación. ¡Si siempre he oído que la sal es mala y que hay que bajar el consumo… ! Por miedo, decidí pasarme a la sal de hierbas, que se supone que tiene menos contenido en sal y más en hierbas aromáticas. Muchas veces un plato, para hacerlo sabroso, podemos condimentarlo con hierbas y ya está.  Desde entonces llevo unos años que utilizo muy poquita sal común en mis platos.

No obstante no os penséis que la sal de hierbas son hierbas molidas y ya está (que es lo que pensaba yo). Es simplemente una combinación de sal de mesa (normalmente de mar), vegetales deshidratados y hierbas comunes como la albahaca, el tomillo, orégano… etc.

Como siempre me pasa, investigando por internet vi que había muchas recetas para hacer este tipo de sal. Unas llevaban sal común y hierbas, otras llevaban vegetales deshidratados… La receta que os propongo es una mezcla de todo lo que he leído por ahí.

Qué necesitamos (para unos 250 gr. de sal, como unos dos botecitos).

  • 9 cucharadas de sal marina

    Ingredientes

    Ingredientes

  • 4 cucharadas de ajo en polvo
  • 4 cucharadas de tomillo
  • 3 cucharadas de romero
  • 4 cucharadas de albahaca
  • 4 cucharadas de orégano
  • 500 gr sopa de Juliana deshidratada (la compré en el Carrefour de la marca Trevijano)

 

Cómo lo hacemos.

Pues es lo más fácil del mundo… Como mi batidora picadora es pequeñita dividí los ingredientes para hacerlo en dos tandas.

Ponemos la sal en un bol grande.

Ponemos la sal en un cuenco

Ponemos la sal en un cuenco

En el vaso picador de la batidora ponemos las hierbas. Primero el ajito.

Ponemos el ajo granulado o en polvo

Ponemos el ajo granulado o en polvo

Y luego el tomillo, romero, albahaca y orégano.

Añadimos el resto de hierbas

Añadimos el resto de hierbas

Ya lo tenemos todo en el vaso picador.

Ampliación de las hierbas

Ampliación de las hierbas

Por último la sopa. La sopa que compré yo tiene como ingredientes zanahoria, patata, chirivía, puerro, cebolla, col, apio y perejil.

Sopa Juliana

Sopa Juliana

Añadimos la sopa.

asda

Ya tenemos todos los ingredientes en el vaso picador

Picamos hasta que esté todo más o menos fino.

Picamos

Picamos

Picamos

Picamos

El resultado es este. Todavía parece muy granulado. Pero no pasa nada.

Resultado

Resultado

Cogemos el bol que habíamos preparado con la sal. Echamos el polvo de las hierbas y hortalizas; mezclamos bien.

Mezclamos con la sal

Mezclamos con la sal

 

Mazclamos con la sal

Mazclamos con la sal

Si el grano nos parece muy grueso podemos volver a picar todo en el vaso picador. Yo lo hice así y el resultado fue el siguiente:

Resultado

Resultado

Resultado

Resultado

Me dio para dos botecitos de 125 gr.  Aproveché los botes de las anteriores sales que había comprado y los rellené con la mezcla.

Te da para dos botes de unos 125 gramos

Te da para dos botes de unos 125 gramos

Espero que os haya gustado.

Una tarta para estos días: mi versión del tronco de Navidad.

25-detalleLa semana pasada estuve recordando con un amigo los dulces que me gustaban cuando era pequeña. El que más me gustaba era la bamba de nata… uno de los bollos más simples que había en las pastelerías de entonces. Una especie de bollo hecho con pasta brioche partido por la mitad y relleno de nata. ¡Siempre me he conformado con cosas simples!

El caso es que una tarde se me antojó tomarme una bamba cuando salí de trabajar. El primer problema que me planteé fue en qué pastelería podría encontrar este manjar. Es un hecho, pero las pastelerías de toda la vida, las clásicas, las familiares, están desapareciendo por otras que son franquicias de grandes cadenas en las que la mayoría de productos que venden son congelados.  Yo, trabajando en el centro de Madrid, cerquita de la Gran Vía, empecé a echar cuentas y las únicas que se me ocurrían era el Horno de San Onofre, La Duquesita y la archifamosa La Mallorquina de Puerta del Sol.

La pastelería Horno de San Onofre la descarté por ser supercara, no por otra cosa. Tienen unas cosas superricas, de muy alta calidad, pero los precios son un poco altos. He visto en la web que la bamba la venden a 1.95€ y tiene una pintaza… No sé quizás cuando cobre en enero…

Mi querida Duquesita estaba en la calle Fernando VI y no me venía de paso a mi casa. Hoy me he enterado que cerró este mes de mayo. ¡Qué pena! Porque siempre se me caía la baba viendo los escaparates con los bollos, tartas, turrones… Pero por otro lado, parece que el pastelero Oriol Balaguer se ha hecho cargo del local y lo ha reabierto.  No os puedo confirmar a día de hoy si está funcionando ya. Pero me ha picado la curiosidad y un día me arcercaré.

Qué os puedo contar de La Mallorquina: pastelería en plena Puerta del Sol… Yo creo que me habré tomado allí un par de bollos en toda mi vida. Tiene dos plantas; en la inferior está la tienda -que siempre está abarrotada de personas- y en la planta superior tiene un salón de té. La verdad es que tiene una variedad increíble, pero es que siempre está repleta…

Como comprobaréis mis tres opciones no es que fueran las mejores, pero bueno, son las que me vinieron a la mente. Se me ocurrió asomarme a La Mallorquina y la cola para entrar llegaba a la calle, así que seguí mi camino hacia casa. Y en la calle Duque de Alba esquina a calle de los Estudios me topé con una pastelería -cafetería de las modernas, de estas franquiciadas, Panishop. Y entré muy desconfiada a ver si tenían. En una primera inspección a los mostradores no ví nada, pero finalmente si tenían. No eran tan grandes como las recuerdo de pequeña, pero para un caprichito me valían. Me costó 1, 40€.  Inciso, en esa calle hay otra pastelería muy moderna, la Pastelería del Duque, pero ahí no tenían bambas…

Bamba de nata

Bamba de nata

Bueno, el caso es que cuando estaba esperando mi turno, después de que me atendieran, la señora que iba detrás de mí le preguntó a la dependienta si podía encargar un tronco de Navidad. La dependienta le dijo que sí. Y ahí empezó mi curiosidad por este dulce que parece que es “típico” para Nochebuena. Mientras degustaba mi bamba, que me hizo recordar mi niñez, me planteé la posibilidad de hacerlo yo para mi familia. Y así hice.

Forma de tronco, lo que se dice tronco de árbol, no me salió, pero bueno mi adaptación también estuvo bien. Me explico, la base de esta tarta es hacer un bizcocho muy fino en la placa del horno y luego enrrollarlo tipo brazo de gitano. Mira que he hecho dulces en mi vida, pero cuando voy a enrrollar el bizcocho siempre se me rompe. Esta vez fui astuta y antes de arriesgarme, lo que hice fue cortar el bizcocho en tiras más o menos del mismo tamaño e ir poniendo capas de masa y crema en plan lasaña… El resultado: parece una tarta de galletas como las de toda la vida, pero no, es de bizcocho.

Estuve mirando ayer varias recetas en internet y vi una que me gustó. Luego, pues como hago siempre, añado y quito ingredientes a mi gusto. Hay recetas que rellenan el tronco con chocolate; el mío es de turrón de almendras.

Qué necesitamos:

Para el bizcocho

Ingredientes

Ingredientes

  • 70 gr. harina de trigo
  • 40 gr. harina de maíz
  • 80 gr. azúcar
  • 1 cucharada de canela molida
  • 1 cucharadita de cardamomo molido
  • 1 cucharadita de levadura en polvo tipo Royal
  • 5 huevos
  • papel de hornear o papel Albal

Para el relleno:

  • una pastilla de turrón de Jijona o de almendra blandita ( +/- 200 gr)
  • 250 ml. nata líquida de montar

Para la cobertura:

  • 50 ml. nata líquida de montar
  • 70 gr. chocolate de corbertura (70 % cacao)
  • agua, azúcar (para hacer un almíbar ligero)

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer es la crema del relleno de almendra. Cortamos el turrón en daditos y lo ponemos en un bol grande o ensaladera y lo aplastamos con un tenedor. Cogemos el vaso de la batidora o una ensaladera o un bol grande y ponemos el turrón aplastado y 100 ml de nata. Lo batimos todo hasta obtener una cremita.  Yo lo hice con la batidora amasadora de mi madre; directamente eché el turrón y la nata y me costó un montón que ligara todo. Por eso os recomiendo que cortéis el turrón en trocitos y lo aplastéis un poquito previamente.

Mezclamos el turrón con la nata

Mezclamos el turrón con la nata

 

Resultado de la mezcla

Resultado de la mezcla

La crema obtenida la tenemos que dividir en dos partes: una, para la crema de relleno y la otra, para la cobertura de la tarta. Las ponemos en cuencos diferentes. La que nos servirá para la cobertura la ponemos en la nevera a que enfríe.

Continuamos con la parte del relleno. Echamos la nata restante (150 ml) y batimos hasta obtener una cremita consistente. Reservamos en la nevera.

Añadimos el resto de la nata

Añadimos el resto de la nata

Y vamos a por el bizcocho. La verdad es que siempre me sale mal el bizcocho para hacer un tronco; ya os lo he comentado. La masa me sale bien, pero luego darle formita se me reompe… Pero todo es práctica. Separamos las yemas de las claras. Montamos las claras con un poquito de sal a punto de nieve.

Montamos las claras a punto de nieve.

Montamos las claras a punto de nieve.

Por otro lado mezclamos el azúcar con las yemas. Añadimos la canela y el cardamomo.

Batimos yemas y azúcar

Batimos yemas y azúcar

 

Añadimos canela y cardamomo

Añadimos canela y cardamomo

Añadimos la harina de maíz, la harina de trigo y la levadura.

 

Ahora es el momento de poner el horno a precalentar a 180º. Que no se os olvide sacar la bandeja porque esta va a ser nuestro molde.

Cuando esté todo bien mezclado lo incorporamos al cuenco con las claras y con una espátula o cuchara plana vamos mezclando lentamente hasta que todo se integre en una misma masa. Esta operación hay que hacerla despacito, para que las burbujas de aire no se vayan.

Cogemos la bandeja del horno, la untamos un poquito con aceite y la forramos con papel de hornear o papel  de aluminio. Si utilizamos este papel tendremos que poner un poquito de mantequilla para que no se nos pegue el bizcocho.

Engrasamos bandeja

Engrasamos bandeja

Con ayuda de una espátula la distribuímos por toda la placa. Horneamos el bizcocho unos quince minutos. Sacamos y dejamos enfriar.

Masa distribuida

Masa distribuida

Por último nos queda hacer la cobertura. Troceamos el chocolate y lo ponemos en un vaso. Añadimos los 50 ml de nata y lo ponemos 40 segundos a máxima potencia en el microondas. Lo sacamos y removemos hasta que se mezcle todo bien. Por último añadimos la crema de turrón que teníamos en la nevera reservada. Mezclamos de nuevo. Otra opción es deshacer el chocolate al baño maría. Cuando lo tengamos deshecho, añadimos crema de turrón, removemos y dejamos enfriar.

 

Partimos el chocolate

Partimos el chocolate

 

Cobertura hecha

Cobertura hecha

Cortamos el bizcocho en cuatro trozos iguales. Buscamos una fuente bonita rectangular a ser posible. Elaboramos un almíbar ligero con agua y azúcar para emborrachar un poquito el bizcocho. Por ejemplo un vasito de agua y cuatro cucharadas de azúcar. Lo ponemos a hervir hasta que espese un poquito. Otra opción es diluir un poquito de vino oloroso, brandy o algo así en un medio vasito de agua.

 

Cortamos el bizcocho en cuatro

Cortamos el bizcocho en cuatro

Ponemos la primera placa de bizcocho, emborrachamos un poquito con un pincel y rellenamos con crema… Así todas las capas. La última la tenemos que cubrir con la cobertura. Si queréis podemos añadir como decoración cristales de azúcar o un poquito de coco rallado.

 

 

Recubrimos con el fondant

Recubrimos con el Fondant

 

Resultado final:

Tarta terminada

Tarta terminada

 

Detalle de la decoración

Detalle de la decoración

 

 

Detalle de las capas

Detalle de las capas

¡La tarta está muy buena y mejor si se hace de un día para otro!

Os deseo a todos una feliz entrada en 2016 y un buen año “gastronómico”…

 

Webs que te llevan cestas de comida: mi experiencia en Yocomobien.

Yo como bien

Yo como bien

Hoy no voy a elaborar ninguna receta como siempre hago, sino que voy a hablaros de una de las tantas webs que hay en internet que te llevan determinados ingredientes a casa para que elabores menús. Me explico: webs que semanalmente proponen diferentes recetas de cocina, uno elige, ellos te envían los ingredientes y tú te lo haces en casa. Tienes menús light, menús normales para una, dos, tres personas… eso como uno quiera. Parece que hay personas que prefieren esta forma de hacer la compra para no romperse la cabeza. Desde mi punto de vista yo prefiero ir al supermercado o al mercado tradicional y comprar lo que me parece. ¿Es que ya vamos a permitir que unos extraños decidan lo que vamos a comer?. Bueno, pero para gustos, los colores…

Yo estoy apuntada a las ofertas de descuentos de la página de Groupon y un día me enviaron propaganda de la página Yocomobien, con un descuento bastante tentador. Como se aproximaba el cumpleaños de mi madre, decidí hacer una compra para probrarlo: una de regalo para ella y otra para mí. El menú sería para dos personas. El cupón de descuento incluía cinco menús para dos personas por 19.90€. La dinámica de la página de Groupon es que haces la compra, luego visitas la web del comercio en cuestión y con el código que te proporcionan pues te hacen el descuento.

Yocomobien es una empresa afincada en Valencia y desde allí tramitan todos los pedidos. La página web es bastante normalita, atractiva en diseño. La verdad es que antes de comprar el cupón de descuento, me ví la página por si acaso. Como me pareció bien, seguí con mi pedido adelante.

Pasos para pedir en la web…

Como en cualquier sitio de venta on line te tienes que registrar si quieres hacer un pedido. Y como no, dar un correo electrónico al que luego recibirás infinidad de propaganda… Yo ya tengo un correo exclusivo para este tipo de cosas.

Nada más entrar en el sitio, arriba a la derecha tienes todas las pestaña para curiosear. En la primera que tienes que pinchar para enterarte de qué va el tema es la que pone “Así funciona”.  Ahí gráficamente te explican cómo hacer para pedir la cesta. Dentro de esa página, a la derecha te aparece un círculo que pone “Menús y precios”. Si se pincha se te abre una nueva hoja en la que tienes que elegir “cesta menú a tu gusto” o “cesta menú dieta”. Yo por el cupón tenía que elegir la primera opción. Los precios varían según si eliges “menú dieta” o “menú a gusto” y si es para una o más personas.  El abanico de precios es muy amplio.

Menú dieta.

Son cinco recetas para comer y cinco para cenar. No hay posibilidad de elección de platos ni puedes ver los ingredientes. Solo te aparece el nombre del plato y ya está. Creo que esto es un grave error. Si escoges un menú de dieta te interesa saber los ingredientes. Pero no hay más información: te arriesgas o nada… Lo único es que si quieres conocer los alérgenos que pueden tener los platos puedes pedir información por si acaso. Creo que esto ya es obligatorio en todos los sitios de restauración.

  • Para una persona cinco recetas para comer y cinco recetas para cenar 49,00€
  • Para dos personas cinco recetas para comer y cinco recetas para cenar 98,00€
  • No se permite más de dos personas para este menú.

Menú a gusto.

Aquí la cosa cambia respecto al otro menú. Te aparecen hasta diez recetas para elegir las que quieras. Te vienen fotos de cada plato; los que son vegetarianos tienes un símbolo especial para que se reconozcan. Si quieres saber los ingredientes en la propia foto hay una palabra “info”. Si la pinchas te dice todo lo que se necesita. También puedes preguntar los alérgenos que pueden tener los platos.

  • Para una persona te obligan a elegir mínimo cinco platos y te sale por 34.95€.
  • Para dos personas te obligan a elegir mínimo tres platos y te sale a 34.95€.
  • Para cuatro personas te obligan a elegir mínimo tres platos y te sale a 50.95€.

Como esta es la oferta que había cogido, pues nada a ello me puse.

Para mi madre elegí los siguientes platos:

  • Lubina con salsa putanesca.
  • Solomillo a la mostaza con patatas.
  • Arroz con berenjena, tomate y albahaca.
  • Crema de lentejas con huevo de codorniz, setas y jamón.
  • Setas empanadas con alioli.

Y para mi los mismos excepto el de la crema de lentejas que lo cambié por Pasta con coliflor y nata al curry.

Desde un mismo perfíl no puedes hacer dos pedidos; así que tuve que crearme dos cuentas distintas para poder pedir las cestas. Esto me parece un poco lata. Además se quedan con tus datos para futuros envíos de cestas. Incluso con el calendario de días de entrega… etc. Es sencillo hacer el trámite del pedido. Está todo claro. Luego recibes un mensaje de confirmación. Días más tarde otro con lo que tienes que aportar tú de ingredientes que tengas por casa. De todo esto no me quejo. Todo bien.

Los días de entrega son el lunes por la tarde o el martes por la mañana. Esto depende básicamente del lugar en el que vivas. Os preguntaréis si hay gastos de entrega; pues eso también depende de dónde vivas. En el pedido para mi madre el día de entrega era un martes entre las 09:00 y las 13:30 y me cobraron casi cinco euros. Mis padres viven en un pueblo de Toledo, pero vamos que no es el fin del mundo. A mí me lo iban a traer un lunes por la tarde entre las  18:00 y las 21:30 y por vivir en Madrid no me cobraron nada…

La entrega…

Bueno pues sobre la entrega os comento que a mí me enviaron un mail diciéndome que no me lo podían entregar el día acordado por ser fiesta local en Madrid. Y me dieron la oportunidad de recibirlo al día siguiente por la mañana o por la tarde. Así que tuve que elegir por la tarde porque trabajaba. El horario de entrega era de 18:00 a 21:30. Salí del trabajo corriendo para llegar a tiempo a casa. Primera impresión mala: estuve toda la tarde en casa esperando y esperando y la cesta me la entregaron casi a las 21:15 de la noche. El repartidor me dijo que se lo había dejado para el final de la tarde porque vivía muy cerca de mi domicilio. El pedido me vino en una bolsa de papel.

Mi bolsa

Mi bolsa

La entrega a mis padres fue el mismo día por la mañana, a eso casi de la 13:00 de la tarde. Y en vez de bolsa, se lo enviaron en una caja. Creo que los cinco euros sirvieron para eso.

La caha de mis padres

La caja de mis padres

El pedido…

Mi madre recibió una enorme caja con ingredientes y un cuaderno con las recetas de cocina impresas individualmente. Yo le expliqué un poquito por encima cómo iba todo. En principio me dijo que le habían llegado cosas repetidas… Un poco de lío. Pero bueno, como la iba a ver al día siguiente lo dejamos así hasta que llegara.

Cuando recibí lo mío, saqué todos los ingredientes y todo me concordaba con lo descrito en las recetas. Se lo comenté a mi madre y al día siguiente, que era su cumple hicimos recuento de lo que ellos recibieron. Y no es que tuviera ingredientes repetidos. Es que había recetas que usaban los mismos ingredientes. Pero, y muy a mi pesar, a mi madre le faltaron ingredientes: cuscus, berenjena, mostaza y alcaparras. ¡Menudo chasco por su cumple! La verdad es que me jorobó un poco. No sabía si reclamar o no. Finalmente lo hice al correo electrónico que tenía (info@yocomobien.es) y tardaron en contestarme cinco días, después de otra reclamación más que hice. Se disculparon por la tardanza en contestar aduciendo que tuvieron fallos con el correo electrónico (pero yo si recibí correos de propaganda esos días) y la solución que me dieron fue que me descontarían 10€ en la próxima compra. Según ellos a lo mejor había habido un “fallo en la cadena de montaje”.  Esta solución -para captar un nuevo pedido por supuesto a precio real sin descuento- no me pareció correcta. No quise seguir reclamando. Pero tampoco creo que vuelva a pedir nada a esta empresa. Los precios son altos en general; sin el descuento no hubiera comprado nunca nada.

Parte de mi cesta

Parte de mi cesta

Los ingredientes…

Los ingredientes que te vienen son de buena calidad y todo en perfecto estado; la carne y el pescado envasados al vacío; en ese aspecto no tengo ninguna queja. El perejil, la alhabaca, el cuscus y el curry en bolsas transparentes en su justa medida. Las patatas, la berenjena, la coliflor y las cebollas venían sueltas. La pasta, las alcaparras, el arroz y las almendras eran de marca. Las setas venían en una bandejita. La bolsa de lechuga estaba bien… Nada que decir, como he comentado.

Mis ingredientes

Mis ingredientes

 

Los ingredientes de mi madre

Los ingredientes de mi madre

Las recetas…

Te vienen en una carpetilla; son hojas impresas individualmente en papel con un gramaje superior al normal. Las recetas son muy sencillas de hacer. No son nada del otro mundo (mejor que mejor). Son recetas para hacer con ingredientes al alcance de cualquiera. Te indican los minutos que tardas en prepararlo, los ingredientes que tienes que aportar tú, la composición nutricional… Me gustaron mucho la lubina con salsa putanesca, la pasta con coliflor y nata al curry, arroz con berenjena, tomate y albahaca y las setas empanadas.

Las recetas de mi madre

Las recetas de mi madre

No quiero terminar el post sin compartir las recetas en el blog. No son exactamente fieles a las que me enviaron. La verdad es que pocas veces sigo una receta al pie de la letra. Siempre me gusta incluir alguna cosilla o simplemente cambiarla. Las cantidades se suponen que son para dos personas.

Pasta con coliflor y nata al curry

Qué necesitamos:

  • 160 gr pasta (por ejemplo macarrones)
  • media coliflor
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 brick de nata de cocinar (200 ml)
  • un poquito de cilantro (un par de ramitas)
  • 1 cucharadita de curry en polvo
  • aceite de oliva, sal, pimienta negra
  • una cucharadita de cominos
  • Manteca de coco (opcional)

Cómo lo hacemos:

Lavamos la coliflor y la cortamos en ramilletes. La hervimos en agua con una cucharadita de cominos y un puñadito de sal hasta que esté tierna. Escurrimos y reservamos.

Hacemos la pasta según ponga en el paquete. Escurrimos y también reservamos.

Cogemos una sartén y la ponemos a calentar a fuego medio con una cucharada generosa de manteca de coco y aceite de oliva. Si no tenéis manteca de coco no preocuparse, que con aceite de oliva es lo mismo. Lo que pasa es que el sabor del coco le da un toque especial.

Pelamos la cebolla y la picamos finamente; la ponemos a pochar en la sartén. Cuando esté transparente incorporamos los ramilletes de coliflor y salteamos unos minutos. Salpimentamos a gusto. Añadimos el curry y removemos.  Abrimos el brick de nata y lo echamos a la sartén. Removemos y dejamos reducir la salsa unos cinco minutos.

Por último picamos el cilantro y lo añadimos a la salsa.  Servimos la pasta acompañada de la salsa de curry.

Solomillo de cerdo a la mostaza con patatas

Qué necesitamos:

  • un trozo de solomillo de cerdo (más o menos calcular que habrá que partirlo en seis filetitos)
  • 2 patatas medianas
  • 1 diente de ajo
  • 1 chorrito de vinagre
  • 2 cucharadas de mostaza de Dijon (o mostaza vulgar si no tenéis otra)
  • 1 cebolla mediana
  • un par de ramitas de perejil
  • 1 cucharada de harina de trigo
  • aceite de oliva
  • 200 ml de leche
  • sal y pimienta negra

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer son las patatas fritas. Esto es fácil. Lavamos, pelamos y cortamos las patatas en bastoncitos. Ponemos a calentar en una sartén aceite de oliva con un diente de ajo. Cuando el ajo esté dorado lo quitamos y añadimos las patatas. Incorporamos un chorrito de vinagre. Freímos las patatas hasta que estén doraditas.

Por otro lado cortamos el solomillo en rodajas de un dedo de tamaño más o menos, salpimentamos y los hacemos en la sartén con un poquito de aceite. Reservamos.

En la misma sartén echamos un poquito de aceite y pochamos a fuego medio la cebolla que previamente hemos cortado. Cuando esté transparente añadimos la cucharada de harina. Vamos a hacer una bechamel ligera. Dejamos que la harina se haga un poquito. Añadimos la leche y removemos para que no se nos formen grumos. Añadimos la mostaza y sal a gusto. Seguimos removiendo hasta que espese la salsa a nuestro gusto.

Incorporamos los solomillos a la sartén con la salsa y dejamos unos minutos para que la carne tome sabor.

Finalmente servimos el solomillo en un plato acompañado de las patatas con un poquito de perejil fresco picado.

Setas empanadas con alioli y ensalada

Qué necesitamos:

  • 1 bandeja de setas
  • alioli (lo podéis comprar o hacerlo en casa)
  • 1 bolsa de lechuga/cogollos de lechuga/ lechuga fresca
  • un puñado de pasas sultanas
  • 1 manzana
  • aceite de oliva, vinagre
  • sal, pimienta negra
  • 1 huevo
  • harina de trigo
  • pan rallado

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer es limpiar las setas con mucho cuidado (hay personas que dicen que las setas no hay que limpiarlas, que pierden su aroma…) y las secamos.

Cascamos el huevo y lo batimos. Ponemos en un platito el huevo batido, en otro la harina y en un tercero el pan rallado. Nos toca empanar las setas en este orden: primero la harina; luego el huevo y por último el pan.  Freímos en aceite muy caliente. Una vez hechas las ponemos sobre papel de cocina para que éste absorba el aceite sobrante.

La ensalada es fácil de hacer. Lavamos y pelamos la manzana. La cortamos en trocitos pequeños. En una ensaladera mezclamos la lechuga, la manzana y las pasas. Aliñamos a gusto de cada uno. Si tenemos lechuga fresca o cogollos pues nada la cortamos en trocitos, la lavamos bien y la secamos lo máximo posible.

Para el alioli a mi me enviaron un sobre, pero lo podéis comprar hecho o hacerlo en casa. Cómo lo haría yo, pues como una mayonesa simple echándole un diente de ajo partido en trocitos minúsculos, una cucharadita de perejil y un chorrito de vinagre o de limón. Para los no expertos la mayonesa -como yo la hago- lleva huevo, un buen chorro de aceite, sal y limón/vinagre.  En el vaso de la batidora echamos el huevo y un poquito de aceite; empezamos a batir lentamente incorporando el aceite poquito a poco. Poquito a poco se va emulsionando el aceite con el huevo. Cuando esté un poquito espesa yo le echo un chorro vinagre o limón y la sal. Para hacer el alioli yo echo el huevo, el diente de ajo, el perejil y un poquito de aceite. Comienzo a batir y sigo echando aceite. Que me perdonen las personas que les gusta el alioli y piensan que lo que hago es un sacrilegio…

Ponemos las setas en un plato acompañadas de la salsa y la ensalada.

Arroz con berenjena, almendras, tomate y albahaca

Qué necesitamos:

  • 160 gr arroz
  • 1 diente de ajo
  • un trocito de limón
  • una punta de cuchillo de cominos molidos
  • 1 berenjena mediana
  • un par de ramitas de albahaca
  • 1 lata de tomate entero/triturado
  • 1 cebolla pequeña
  • almendras
  • aceite de oliva
  • sal y pimienta negra

Cómo lo hacemos:

Lavamos la berenjena, la cortamos en daditos pequeños. No hace falta quitar la piel. Los ponemos en un escurridor y los salamos. Los dejamos reposar unos diez minutos para que se les quite el amargor.

Calentamos en una sartén un poquito de aceite. Picamos la cebolla bien fina y la ponemos a hacerse. Cuando está hechita, lavamos los daditos de berenjena y los echamos a la sartén. Dejamos que se hagan a fuego medio unos diez minutillos. Añadimos la lata de tomate y dejamos que se haga todo otros diez minutos. Salpimentamos a gusto. Yo suelo utilizar latas de tomate entero; me gusta encontrarme trocitos de tomate en las salsas. También suelo echar un poquito de jenjibre seco y un poquito de guindilla molida… Por darle un pequeño toque exótico.

Picamos las almendras y la albahaca. Incorporamos a la salsa. Removemos y reservamos.

El arroz blanco lo hago de esta manera (como siempre se ha hecho en mi casa). A la receta original yo le añado cominos. Pelamos un diente de ajo, le quitamos el corazón y lo ponemos en una cazuela con un chorrito de aceite. Dejamos que el ajito tome color y lo retiramos antes de que se queme. Incorporamos el arroz y removemos hasta que el grano se quede transparente. Después echamos el agua (siempre el doble de agua que de arroz, aunque a veces hay que echar un poquito más), los ajitos, el trocito de limón, los cominos y un poquito de sal. En vez de limón también podemos echar una ramita de perejil, una hoja de laurel u otra hierba que tengamos. Dejamos que el arroz se cueza hasta que se absorba todo el agua.

Para la presentación una de dos, mezclamos el arroz con la salsa o ponemos en el plato un poquito de arroz y al lado la salsa… Eso como os guste.

Lubina con salsa putanesca

Qué necesitamos:

  • 100 g cuscus
  • un poquito de ralladura de limón
  • 2 filetes de lubina
  • 2 tomates de pera
  • alcaparras
  • media cebolla pequeña
  • perejil
  • aceite de oliva
  • sal/pimienta negra
  • guindilla seca

Cómo lo hacemos:

El modo de hacer el cuscus ya os lo puse en la anterior receta con el cordero. Pero bueno, lo repito un poquito. Ponemos a hervir la misma cantidad de agua que de cuscus. Cuando hierva, apagamos el fuego, añadimos el cuscus, un poco de sal, un chorrito de aceite y un poco de ralladura de limón. Dejamos que la sémola absorba el agua y después removemos con un tenedor para que el grano no se apelmace. Reservamos.

Picamos la cebolla y la ponemos a hacerse en una sartén con un chorrito de aceite. Por otro lado, picamos un puñadito de alcaparras. Lavamos los tomates y los troceamos. Cuando la cebolla esté transparente, añadimos los ingredientes anteriores. Cocinamos unos diez minutos a fuego lento. Salpimentamos. Picamos el perejil y un poquito de guindilla e incorporamos. Si vemos que la salsa está muy espesa podemos añadir un poquito de agua.

Por último salpimentamos la lubina y la hacemos en una plancha o sartén con un chorrito de aceite. Con unos minutillos por cada lado sirve. Hay que tener cuidado porque se nos puede romper el filetito.

Servimos la lubina en un plato con la salsa por encima y al lado un poquito de cuscus.

En resumen…

Ha sido una experiencia el pedir una cesta de la compra en este sitio. Pero no creo -como ya he dicho- que repita. Mis razones pues que se hace un poco caro, que me gusta cocinar lo que quiero y sobre todo comprarlo yo. Pero si que animo a visitar la web para ver las recetas que ponen. Suelen ser muy sencillas y podemos aprovechar para hacerlas en nuestra casa. Son ideas buenas y equilibradas.