Edamame, el aperitivo de moda japonés

Hoy vamos a hablar de un plato exótico que se llama Edamame. Un descubrimiento gracias a mis padres. Digo que es exótico porque proviene de Japón.

Edadame

Edadame

Hace unos días mi madre me trajo unas tarrinas de vainas frescas de soja. Me comentó que un amigo que trabaja en un restaurante japonés de sushi se las había llevado y que como a mí me gustaba la soja pues que me las daba. Por lo que observé eran como las vainas frescas de guisantes. Y ahí las dejé en la nevera hasta hoy. Ayer me decidí a cocinarlas para que no se me estropearan (aunque ya estaban cadudacas…). Llamé a mi madre para preguntar y bueno había decidido a hacerlas como hago las habas frescas: rehogadas con cebollita, jamoncito, aceite, sal y un poco de pimentón picante. Pero bueno, curiosa de mí me puse a buscar recetas alternativas en la web…. Y me encontré que lo que tenía entre mis manos no eran simples vainas frescas de soja, sino una especialidad de la cocina japonesa llamada Edamame, un “top ten” dentro de los entrantes -snacks- más típicos del país nipón. Así que me he decidido a contaros un poquito lo que es y compartirlo con vosotros.

Básicamente el Edamame es un plato que consiste en vainas de soja hervidas en agua con sal. Algunos cocineros en vez de hervirlas las cocinan al vapor. Se sirven tal cual. Otra versión del mismo plato consiste en extraer la soja ya cocida y triturarla. De esta manera obtenemos una pasta similar a un paté para untar.

Leí en unos cuantos blogs que el Edamame son como las pipas, en cuantos los pruebas no paras de comerlos. Son adictivos. Con esta premisa, me decidí a abrir una bandeja, coger una vaina y probar… Y la verdad es que me llevé una sorpresa muy agradable; la soja estaba muy buena así en crudo. Empecé con una vaina y casi me como la tarrina entera.

Como se trata de soja, estamos ante un ingrediente con un alto contenido en proteinas vegetales, hidratos de carbono, fibra…  Tiene calcio, hierro, fósforo, sodio, vitaminas B y C. Ayuda a reducir el colesterol malo… Incluso es un alimento recomendado para deportistas de alto nivel.

¿Dónde puedo conseguir Edadame?

Tenemos dos formas de conseguirlo:

A) en restaurantes japoneses. En mi caso, la marca de la tarrina es Sushikiso, perteneciente a Telesushi.

B) comprarlas precococinadas o para hacerlas en casa. En este caso os propongo una lista de tiendas online y de Madrid a dónde podéis acudir en búsqueda de estas vainas. En un blog incluso leí que se podían encontrar en las neveras que tienen algunas tiendas de “chinos”.

Tiendas on line:

Tiendas en Madrid capital:

  • La tienda de Miya. Una pequeña tienda dentro del Mercado de Chamartín, en la calle Bolivia, 9.
  • “Supermercado Oriental” al lado del centro comercial de Príncipe Pío. C/ Mozart, 2.
  • Extremo Oriente, tienda situada en los bajos de Plaza España, al lado de la entrada al aparcamiento.
  • Yoka Kamada, situada en la calle de Santa Isabel 5.
  • Supermercado Oriental Hua Lian Food, en la calle Leganitos, 33.

 Ahora solo espero que si tenéis la oportunidad de probarlas lo hagáis. Están buenas y si las ponéis de picoteo en algún evento va a ser algo novedoso. Podemos sustituir las típicas patatas fritas de bolsa por algo más saludable…

De cenar… una sopa de tomate facilísima de hacer

Sopa de tomate para cenar

Sopa de tomate para cenar

Uno de los libros que me trajeron sus majestades los Reyes Magos de Oriente fue el libro de cocina Ahorra con Jamie, escrito por el famoso cocinero inglés Jamie Oliver. La verdad es que es un cocinero que me encanta; tengo ya bastantes libros de él. También tiene programas de cocina muy interesantes. Su cocina es fácil de hacer y no implica grandes elaboraciones.

Jamie no solo es conocido por sus libros de cocina, tiene varios restaurantes en Inglaterra, se ha preocupado por la alimentación en los colegios ingleses (muy, pero que muy interesante), ha creado una fundación para ayudar a jóvenes desempleados enseñandoles un oficio y lo más reciente es que ha ganado una demanda contra la cadena de hamburgueserías McDonalds en cuanto a la elaboración de la carne…. Tiene una web oficial; si queréis echar un vistazo podéis pinchar aquí.

Ahorra con Jamie

Ahorra con Jamie

Ahorra con Jamie es un libro compuesto de 120 recetas elaboradas con ingredientes baratos que podemos encontrar en cualquier cocina de una casa. Como pone en el libro “Compra mejor; cocina con inteligencia; gasta menos; 120 recetas deliciosas, económicas y sanas”. Os dejo aquí un enlace para que podáis leer una crítica sobre el libro.

En la página 262, nos da dos recetas que él subtitula “a precios de derribo”. Una de ellas tiene nombre italiano, Pappa al pomodoro. La primera vez que la leí me encantó por su sencillez. Llevaba tiempo buscando una receta de sopa de tomate. Tenía casi todos los ingredientes en casa; me faltaba la albahaca fresca que la cambié por perejil. A pesar de este pequeñísimo inconveniente la hice. Buah, estaba deliciosa. Me abrí una botellita de vino blanco para acompañar y disfruté de mi cenita de lo lindo.

Os la recomiendo para cenar porque no es nada pesada.

Qué necesitamos (para dos raciones de sopa):

  • 3 tomates maduros o una lata pequeña de tomate natural pelado
  • 1 ramillete (cinco o seis tallos) de perejil
  • aceite de oliva virgen
  • 1 vaso de agua
  • 2 dientes de ajo
  • 3 o 4 rebanadas de pan duro o pan tostado
  • guindilla seca molida
  • sal
  • queso parmesano rallado o cualquier otro queso curado

Consejos: si no queréis utilizar perejil, podéis utilizar albahaca fresca.

Cómo lo hacemos:

En primer lugar tenemos que pelar los dientes de ajo, quitar el corazón y filetearlos. Los reservamos en un plato.

Fileteamos los ajitos

Fileteamos los ajitos

Cogemos el ramillete de perejil, lo lavamos bien y separamos los tallos de las hojas. Cortamos los tallos en trocitos pequeños y reservamos las hojas para más tarde.

Cortamos los tallos del perejil

Cortamos los tallos del perejil

Ponemos a calentar a fuego medio una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva virgen. Añadimos los ajitos, los tallos del perejil y una punta de cuchillo de guindilla seca. Bueno, si os gusta mucho el picante siempre podéis echar un poquito más. Esto depende ya del gusto de cada uno. Dejamos que los ajos se doren lentamente para que el aceite absorba todo el sabor. No se tienen que quemar porque si no el sabor que conseguiríamos tendría un gusto amargo.

Lavamos los tomates y los cortamos en daditos. Los añadimos a la cazuela, removiendo bien. Si no tenemos tomates naturales, podemos echar tomate pelado de lata (una lata pequeña). En este caso tendríamos que sacar los tomates y cortarlos también en daditos. El líquido que queda en la lata nos va a servir para después, así que no tirarlo. Cortamos las hojas de perejil y las incorporamos también. Dejamos que se haga unos diez minutos a fuego lento.

Mientras, podemos ir rallando el queso si no lo habéis comprado así ya. Si no hay parmesano, cualquier queso curado manchego nos sirve.

Rallamos el queso

Rallamos el queso

Después de los diez minutos, añadimos un vaso de agua y aplastamos los tomates con una cuchara para extraer toda la carne. Si hemos utilizado tomates de lata podemos rellenar la lata con agua y aprovechar los restos de tomate que en ella hubiera. En este caso también habría que aplastarlos.

Dejamos que la sopa hierva unos diez minutos más. La podemos probar ahora y rectificar de sal.

Dejamos hervir la sopa

Dejamos hervir la sopa

Añadimos las rodajas de pan. Con tres es suficiente. Podéis utilizar pan duro o pan del día tostado. Dejamos que el tomate absorba el líquido y se ponga blandito. Hay que vigilar esta operación porque a veces la sopa nos puede espesar mucho con el pan y convertirse en una “plasta” de sopa y eso no lo queremos. Un truqui si pasa esto es echarle un chorrito de vino blanco por ejemplo.

Añadimos las rodajas de pan

Añadimos las rodajas de pan

Solo falta ya emplatarla. Cogemos un plato sopero o un cuenco de sopa. Lo llenamos; espolvoreamos el queso rallado y añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen. El resultado es este:

Sopa lista

Sopa lista

Un detalle más de cerca…

En detalle

En detalle

Es una receta fácil de hacer, barata y que para cenar acompañado de una copita de vino blanco está buenísima.

¡Buen provecho!

Muslos de pollo a la naranja

Pollo a la naranja con patatas cocidas

Pollo a la naranja con patatas cocidas

Esta es una receta muy socorrida que se puede hacer hasta en el microondas si uno quiere. La conozco desde hace años; no me acuerdo ni siquiera en dónde la leí, pero lo importante es que está rica y no cuesta mucho. Yo como siempre, hago en cantidad y luego congelo en tuppers para porder llevármelo al trabajo.

El saborcito a naranja es muy rico, con un punto acidito. Además no tiene nada de grasa puesto que el pollo se hace en su propio jugo, apenas con unas gostas de aceite.

Lo podéis acompañar de patatas cocidas, arroz, quinoa, cuscus, guisantes… etc.

Qué necesitamos:

Ingredientes

Ingredientes

  • 3 muslos de pollo
  • zumo de dos naranjas con pulpa incluida
  • zumo de un limón con pulpa incluida
  • 3 dientes de ajo
  • un chorrito de aceite
  • una cucharada de tomillo seco
  • una cucharada de romero seco (opcional)
  • una copita de Oporto
  • 2 cucharadas de mostaza
  • 1/2 cucharadita de jenjibre en polvo
  • un vaso de agua
  • un pimiento italiano (opcional)
  • un par de zanahorias de tamaño medio (opcional)
  • cuatro cebollitas francesas (son muy pequeñitas, como de guarnición, también opcional)
  • cuatro patatas de guarnición

Cómo lo hacemos:

Para que el pollo sepa a naranja lo vamos a tener que dejar macerando en una salsita hecha básicamente de zumo de naranja y limón. Por tanto, lo primero que vamos a hacer es esta marinaje…

Pelamos los tres dientes de ajo, los cortamos por la mitad y los machacamos en el mortero junto con un chorrito de aceite y la cucharada de tomillo. Si queréis un poquito más de sabor a hierbas podéis añadir una cucharada de romero seco.

Machacamos los ajos con aceite y las hierbas

Machacamos los ajos con aceite y las hierbas

Por otro lado echamos en un bol dos cucharadas de mostaza y el jenjibre. La mostaza que utilicé fue la de toda la vida, la que echamos en los perritos calientes, la amarilla. Si tenéis alguna especial tipo de Dijon también quedaría muy bien. Removemos bien. Agregamos el zumo de limón, el de las naranjas, el vino de Oporto, los ajitos machacados, las hierbas y el vasito de agua.

Cogemos una bandeja de horno y la pintamos con un poquito de aceite. Ponemos los muslitos y los bañamos generosamente con la salsa que hemos hecho. Incluso podemos pelar una naranja extra, cortar rodajitas y ponerlas encima de los muslitos. Tapamos la bandeja con papel transparente y la metemos en la nevera como mínimo una media hora para que los muslitos cojan todo el saborcito de los cítricos.

Vamos precalentando el horno a unos 160º.

Tenemos dos opciones de continuar la receta:

  1. dejar que se hagan los muslitos sin ningún acompañamiento en el horno.
  2. hacer una guarnición a los muslitos.

Yo he probado las dos opciones; de hecho las fotos que os presento son de la primera opción. Pero después de haber probado la segunda, me quedo con ésta. Así que os explico un poco cómo seguir. El pollo sale más jugosito.

Lavamos el pimiento italiano, le quitamos las pepitas y lo troceamos en cuadraditos pequeños. Por otro lado, lavamos las zanahorias, las pelamos y las cortamos en rodajitas muy finas. Mezclamos el pimiento con las zanahorias en un bol y las reservamos. Con las cebollitas francesas sólo tenemos que pelarlas.

Después de media hora sacamos los muslitos de la nevera y repartimos la mezcla de pimiento y zanahoria por la bandeja. Disponemos las cebollitas donde quede un poquito de hueco.

Subimos el horno a unos 190º y dejamos que el pollo se vaya haciendo durante unos 45 minutos. Yo lo que voy haciendo durante la cocción es dar la vuelta a los muslitos para que se hagan bien por todos los lados. Y los voy bañanado con el mismo jugo de la bandeja.

Por último tenemos que cocer las patatitas de guarnición. Yo las hago en el microondas. Cogéis una fuente con paredes altas apta para microondas, la llenáis de agua y echáis las patatas. Ponéis el microondas a máxima potencia y lo programáis para cinco minutos. Tendréis que ir viendo si se han cocido o no. Cada microondas tiene una potencia diferente y es difícil dar con el tiempo exacto. Si no queréis cocer las patatas en microondas siempre podéis hacerlas como siempre, en cazuela y en la cocina.

El resultado es este recién sacado del horno. La verdad es que parece un poco triste sin el pimiento, la cebolla y la zanahoria. Pero de sabor, estupendo.

Resultado

Resultado

Unas fotitos más de cerca…

Y aquí emplatado con sus patatas cocidas de guarnición.

Existe una opción para hacer íntegramente la receta en el microondas… Tendríamos que utilizar una bandeja con bordes altos apta para microondas. La receta sería la misma hasta el paso de la maceración. Despúes de haber dejado el pollo que macerara, incorporaríamos las verduritas, taparíamos la bandeja con papel transparente, la agujereamos con un tenedor (para que salga el vapor) y dejamos que los muslitos se hagan en el microondas durante quince minutos a máxima potencia. Como os he comentado anteriormente el tiempo de cocción en el microondas depende de la potencia de éste.

¡Espero que os haya gustado!

Costillas de cerdo con salsita en olla express.

Costilla de cerdo en olla express

Costilla de cerdo en olla express

Hacía mucho tiempo que no comía costillas de cerdo; pero no las típicas que se hacen ahora en salsa barbacoa o a la brasa tipo restaurante americano, sino las típicas guisadas con patatas, guisantes. zanahorias… Siempre me acuerdo de las costillas que tomábamos en los campamentos de verano. La cocinera nos decía que eran “costillas con patatas guisadas”, pero los monitores pensábamos que lo correcto era decir “patatas con una costilla” (claro está si teníamos suerte de que nos cayera el trozo de carne).

La receta que propongo es muy básica. No lleva patata porque la hice pensando directamente en congelarla. Entre semana no me apetece cocinar mucho y hay que planificar menús para comer en el trabajo. La patata guisada o hervida se estropea si la congelas, así que os recomiendo que nunca hagáis platos que lleven patata si pensáis en congelar. Os dejo un enlace muy interesante si pincháis aquí con unos consejitos para congelar guisos. Recomiendo su lectura.

Qué necesitamos (para unas tres-cuatro personas):

Ingredientes

Ingredientes

  • 600 g de costillas de cerdo troceadas
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla de tamñao medio
  • 1 cucharada de tomillo
  • 1 cucharada de romero
  • sal
  • pimienta negra
  • 1 pimiento verde italiano (alargado)
  • una hoja de laurel
  • 1 zanahoria grande
  • 3 cucharadas de salsa barbacoa
  • 1/2 vaso de vino blanco/brandy/coca cola o whisky (a elegir)
  • 500 ml de agua
  • 1/2 pastilla de caldo de verduras
  • aceite de oliva

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer es coger la olla express (yo tengo la de toda la vida, jejeje) y la ponemos a calentar con un chorrito de aceite. Cortamos la cebolla en trocitos pequeños y la ponemos a pochar a fuego medio (que se vaya haciento lentamente).

01-sofreimos cebollita

Sofreimos la cebolla

Lavamos la zanahoria, la pelamos y la cortamos en rodajas muy finas. Después hacemos lo mismo con el pimiento: lo lavamos, le quitamos las pepitas y lo cortamos en daditos pequeños. Los echamos en la olla y dejamos que los ingredientes se vayan haciendo poco a poco.

Añadimos la zanahoria y el pimiento

Añadimos la zanahoria y el pimiento.

Añadimos la carne, salpimentamos a gusto de cada uno. No se nos tiene que olvidar la cucharada de tomillo y de romero. Mezclamos todo con ayuda de una cuchara de madera.

Para la salsita yo mezclé un vasito de salsa barbacoa (que me sobró de unos aros de cebolla) y media lata de cocacola (que también me sobró del día anterior). Pero se puede echar lo que se quiera: medio vaso de vino blanco, brandy, whisky, Oporto… lo que tengáis más a mano.

Salsa

Salsa de barbacoa y  coca cola

Vertemos la salsa y dejamos que hierva todo unos cinco minutos.

salsa

Añadimos la salsa al guiso.

Es hora de echar el caldo.

Para el caldo (500 ml de agua y media pastilla de caldo de verduras), yo lo que hice fue hervir agua en el hervidor de agua, ponerla en una jarra, echar media pastilla de caldo de verduras y remover hasta que ésta se disolviera. Si no lo queréis hacer así, se puede echar al guiso la media pastillas de caldo y el agua directamente.

Añadimos la hoja de laurel y dejamos hervir unos diez minutos.

Añadimos caldo

Añadimos caldo

Cerramos la olla y dejamos que se hagan unos veinte minutos. Dejamos enfriar.

Cerramos la olla

Cerramos la olla

Y así quedó el plato… No tengo una foto mejor porque en cuando las hice las dejé enfriar, las puse en tuppers y las congelé.

Plato listo

Plato listo

Este año toca Panettone

Panettone casero

Panettone casero

Pues sí señor. Si el año pasado me atreví con el roscón de Reyes, este año ha sido el del Panettone. Siempre me ha intrigado este megabizcocho que desde hace unos cuantos años inunda los supermercados en época navideña.

El panettone es un dulce típico de Italia. Es un bollo con una masa parecida a la del roscón, rellena de frutitas confitadas, pasas o pepitas de chocolate. Tiene forma cilíndrica. Podemos acompañarlo de chocolate caliente o con un vino dulce. Con un poquito de nata tampoco está mal. Yo lo suelo tomar para desayunar o para merendar.

La elaboración es un poco complicada porque se tiene que hacer como mínimo en dos días. La masa tiene que subir para poder tener una textura esponjosa. Mi experiencia es de empezar la noche anterior al día en el que se quiere consumir.

Qué necesitamos (para dos moldes de 800 g):

Ingredientes

Ingredientes

Para la masa madre:

  • 280 g harina de fuerza de trigo
  • 200 ml agua templada
  • 2 cucharaditas de azúcar moreno o normal
  • 25 g levadura fresca  o un sobre de levadura seca de panadería

Para la masa central:

  • 500 g harina de fuerza de trigo
  • 25 g levadura fresca o un sobre de levadura seca de panadería
  • 150 g azúcar moreno o normal
  • 200 g mantequilla o margarina
  • 2 huevos
  • 100 ml leche
  • 1 cucharada de ralladura de naranja
  • 2 cucharadas de agua de azahar
  • 1 cucharadita de jenjibre molido
  • media cucharadita de cardamomo molido
  • 4 cucharadas de coco rallado
  • 350 g de frutas confitadas
  • pepitas de chocolate (opcional)
  • pasas (opcional)
  • una pizca de sal

Para decorar:

  • azúcar moreno
  • 1 huevo batido
  • almendras laminadas

Dudas, aclaraciones previas antes de ponernos a cocinar.

Esto de la harina de fuerza… ¿qué es?

En casi todas las recetas que he visto por internet se emplea harina de fuerza, que es una harina de trigo que tiene más gluten de lo normal. El gluten es una proteína que hace que las masas sean más elásticas y consistentes, además de acelerar el proceso de leudado. La levadura “ataca” a esta proteína y hace que se generen las típicas burbujitas de aire que hacen que las masa se hinche o suba rápidamente.

¿Dónde encuentro esta harina?

Yo la he visto en el Lidl, pero supongo que en cualquier supermercado está disponible. Yo para la receta, utilicé harina de trigo normal porque no tenía de la de fuerza. Lo único que hice fue tamizarla varias veces con un colador para que cogiera un poco de aire.

Esto de leudo, levar, leudar… ¿qué es?

En muchas recetas de masas de pan o de bollo tipo brioche, donuts… váis a encontrar palabras como levar, leudado, leudar… etc.  ¿No os pasa a veces que leéis una receta y no sabéis ni lo que significan ciertas palabras? A mí me pasa y me da tanta rabia… Paarece que son recetas escritas exclusivamente para cocineros profesionales y no para cocineros aficionados.  La verdad es que me ha picado la curiosidad de estas palabras y las he buscado en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: leudo, leudar y levar. La primera de ellas es un adjetivo y significa ” Dicho de una masa o de un pan: Fermentado con levadura”. Leudar es “Dar fermento a la masa con la levadura”. Levar tiene varias acepciones; nosotros nos tenemos que quedar con la segunda que significa levantar. Si, efectivamente, cuando utilizamos el verbo levar en ámbitos culinarios, nos referimos a levantar, en este caso levantar una masa, o lo que es lo mismo subir o fermentar.

Levadura fresca… ¿eso qué es? ¿dónde la compro?

Primeramente explicar que la levadura es un fermento que reacciona químicamente con los azúcares de la harina, produciendo un gas, que es el que hace subir la masa. En el mercado encontramos dos tipos de levadura: la química y la natural. ¿Cómo las diferenciamos? Es fácil; nada complicado.

La levadura química es la típica que siempre tenemos en casa. Se vende en sobres individuales; es un polvo blanco basado en bicarbonatos y otros ingredientes. Dentro de la cocina a veces se la menciona directamente como levadura Royal. Royal es una marca muy popular en España, la de los sobres rojos. Se puede comprar en cualquier supermercado en la sección de productos de repostería. Antiguamente nuestras madres o abuelas usaban directamente bicarbonato sódico o sobres de gaseosa (si, aunque no os lo creáis vendían sobres con polvos para hacer esta bebida en casa). Si pincháis aquí, veréis que todavía se siguen vendiendo estos sobres.

La levadura natural puede ser de dos tipos: fresca o llamada de panadería o seca.

- La fresca suele venir en forma de bloque rectangular. Se tiene que conservar en frío y caduda rápidamente porque es una materia viva o natural. En el supermercado la puedes encontrar en la sección de refrigerados en cubos de unos 25 g. Yo la suelo comprar en la panadería de mi barrio; allí me la venden al por mayor. Y lo que hago es congelarla en bloques pequeñitos. Esta levadura hay que diluirla en agua o leche tibia antes de incorporarla a la harina.

- la levadura seca viene en sobres; es la misma que la fresca pero está deshidratada y convertida en granitos, es decir, granulada. Se puede añadir a la harina sin tener que diluirla previamente y su caducidad es larga.

¿Dónde compro moldes para hacer panettones?

La gran pregunta del millón para los que nos gusta la repostería. Vemos una receta muy chula, la queremos hacer y no tenemos moldes… Yo, respecto a los panettones he leído de todo, desde comprar los moldes hasta hacerlos en casa con papel de hornear y una lata de galletas gigante.

Yo personalmente fui a comprarlos a una tienda de artículos de repostería que hay cerquita de mi casa. Habré pasado un montón de veces por la puerta y siempre he tenido la curiosidad de entrar para ver lo que se vendía. Así que esta vez me decidí y bueno, la verdad es que dieron ganas de comprarme “una de cada” que se dice en español. Tenéis de todo y en cuestión de moldes de papel hay una oferta bastante buena. Lo malo, que hay que comprar al por mayor. Yo me tuve que comprar veinticinco moldes de panettone de 800 g a 9,20€ el paquete de veinticinco. Si alguno/a quiere adentrarse y probar a hacer este bollo yo tengo moldes de sobra…. El contacto de la tienda es Comercial Mínguez, calle Valverde, 28. 28004 Madrid. El horario es de lunes a viernes de 10:00 a 19:00 y el sábado de 10:00 a 14:00. Tienen tienda on-line en internet.

 Ahora vamos ya a la receta.

Cómo lo hacemos:

Antes ya he comentado que no es una receta para hacer con prisas; hay que tomarse su tiempo e ir despacito. Cuando trabajamos con masas que tienen levadura fresca y que tienen que subir hay que respetar los tiempos de reposo a rajatabla. Si no la masa, en vez de quedar esponjosa, quedará dura.

Tamizamos la harina y la disponemos en una fuente honda y grande.

Tamizamos la harina

Tamizamos la harina

Por otro lado ponemos en un vaso el agua templada y diluimos la levadura fresca. Añadimos las cucharaditas de azúcar.

Diluímos la levadura en el agua

Diluimos la levadura en el agua

Mezclamos la harina con la levadura diluída hasta formar una bola. Tapamos el bol con un film plástico y un trapo y dejamos reposar mínimo doce horas. Os recomiendo que la masa madre la hagáis por la noche. Así estaría lista para el día siguiente.

Ahora pasamos a hacer la siguiente masa.

Lo primero que hacemos es rallar la cáscara de naranja. La mezclamos con el azúcar. Yo utilicé azúcar moreno; en el Lidl ya la venden, la verdad es que está muy bien. Si no tenéis azúcar moreno, pues la blanquilla de toda la vida. Removemos para que se mezcle todo bien.

Rallamos la cáscara de naranja y la mezclamos con el azúcar

Rallamos la cáscara de naranja y la mezclamos con el azúcar

En una fuente echamos la harina previamente tamizada, la mantequilla tibia, el jenjibre, el cardamomo, la sal, las dos cucharadas de coco y dos huevos ligeramente batidos. Lo mezclamos bien y lo amasamos primeramente con una cucharada de madera y luego con las manos.

Diluimos la levadura en la leche tibia; añadimos dos cucharadas de agua de azahar. Removemos bien. Lo incorporamos a la masa junto con el azúcar y la ralladura de naranja. Amasamos para que todos los nuevos ingredientes se mezclen por partes iguales.

Cuando todos los ingredientes estén bien mezclados es hora de incorporar la masa madre. Vamos haciéndolo despacito. Esta nueva masa la tendremos que dejar reposar entre una hora y hora y media tapada con un film y con un trapo de cocina.

Pasado el tiempo, la masa ha tenido que subir el doble. Es momento de echar las frutitas confitadas. Yo lo que hice fue cortar en cachitos pequeñitos las frutitas y después las enhariné un poquito. Se supone que así no se te van al fondo del bollo. Esparcimos un poquito de harina sobre la masa, echamos las frutitas y amasamos ligeramente. Si no os gustan las frutas, podéis poner pasas o perlitas de chocolate.

La masa resultante la tenemos que poner en los moldes de panettone. La masa tiene que cubrir 1/2 o 1/3 del molde.  Tenemos que dejar reposar como otra hora hasta que la masa haya subido hasta cubrir 1/3 del molde.

Ahora solo falta decorarlo. Encendemos el horno y lo precalentamos a 180º. Batimos un huevo y pintamos los panettones. Espolvoreamos azúcar moreno y almendras laminadas. Tiene que estar en el horno unos 40-50 minutos a 180º. Puede que se haga antes… la casa empezará a oler a bollo…

Este es el resultado:

33-resultadoUnas cuantas más fotos…:

Por dentro quedó esponjoso.

38-vista del interior

¡En el trabajo se pensaron que era comprado!