Bollitos de Josefina o Pestiños de azúcar y canela

Pestiños de canela y azúcar

Pestiños de canela y azúcar

El fin de semana pasado había quedado en ir a visitar a mis amigos Alex y Mª José a su parcela. Y a mí siempre me gusta llevarles un detallito de los míos, algo que haya hecho yo. Me puse a pensar en algo que pudiera hacer; las dos condiciones esta vez eran: algo que se pudiera hacer sin horno y se pudiera transportar en la moto. ¡Cada vez me complico más la vida! Pero siempre encuentro algo…

Hacía unos días que me había puesto a ordenar mi cuaderno de recetas. Me lo regaló mi excompañera Ruth hace un montón de años. En vez de un cuaderno parecía una carpeta; toda receta que me gusta, la recorto y la meto entre las hojas.

MI cuaderno de recetas

MI cuaderno de recetas

Así que estuve de limpieza y me topé con un papel escrito por mí a bolígrafo que ponía: “bollitos que hace Josefina”, con fecha del diez de noviembre de 2003.

Receta

Receta

Estos bollitos -que hasta hoy no sabía ni cómo se llamaban- los había probado en casa de mi abuelo Mariano. Josefina, su compañera, mi “abuelastra” como a veces la presento a mis amigos, los solía hacer y a mí me encantaban. Así que supongo que algún día le pregunté cómo se hacían los famosos bollitos y lo apunté en aquel papel.

Dando vueltas sobré qué llevar a mis amigos, se me ocurrió volver a hacer los pestiños. Recordaba que salían muchos con la receta original. Y decidí reducir las cantidades a la mitad… ¡Y menos mal! ¡Cómo cunde la masa…!

Yo lo que conocía por pestiños eran unos bollitos de masa frita rebozados en miel. Pero he investigado y la opción que yo he hecho también es posible y se llama igual.

Qué es lo que necesitamos:

Ingredientes

Ingredientes

  • 1/2 taza de zumo de naranja recién hecho
  • 1/2 taza de vino blanco
  • 1 taza de aceite de oliva virgen frito
  • harina de trigo (la que absorba)
  • azúcar
  • canela
  • papel de cocina absorbente
  • rodillo

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que tenemos que hacer es freir el aceite de oliva. Hay personas que aromatizan este aceite friendo en él cáscara de naranja o de limón, una ramita de canela e incluso semillas de anís. Yo la verdad es que no eché nada. Hay que estar atentos a que nos se nos queme el aceite. Dejamos enfriar.

Vaso de aceite

Vaso de aceite

Mientras se enfría podemos hacer la mezcla de azúcar y canela. Ponemos azúcar en un cuenco y echamos canela a gusto de cada uno. Mezclamos bien.

Mezclamos azúcar y canela

Mezclamos azúcar y canela

Hacemos el zumo de naranja.

Hacemos el zumo de naranja

Hacemos el zumo de naranja

Cogemos una ensaladera grande. Ponemos el zumo e incorporamos el vaso de vino blanco. La verdad es que yo utilicé una botella de vino que tenía de la boda de mi prima Arancha. Lo siento prima, era el que tenía más a mano para la receta.

Añadimos el vaso de vino

Añadimos el vaso de vino

Y por último el aceite.

Añadimos el aceite frito

Removemos todos los ingredientes líquidos.

Removemos

Removemos

Por último vamos añadiendo harina poco a poco y vamos amasando hasta obtener una pasta homogénea que se despegue de nuestras manos.

Incorporamos harina

Incorporamos harina

Cogemos una tabla, la enharinamos. Tomamos una porción de masa y estiramos hasta conseguir el grosor que queramos. Unos dos mm. Cortamos en tiras.

Estiramos masa

Estiramos masa

Ponemos a calentar una sartén con aceite de oliva limpio en cantidad. Yo eché unas cáscaras de naranja para saber cuándo estaba el aceite caliente.

Vamos friendo la masa por tandas. Veréis que en cuanto ponéis la masa en la sartén, ésta sube para arriba. Dejamos freir un par de minutos por cada lado.

Cuando estén, los pasamos a una bandeja con papel de cocina absorbente para quitar el exceso de aceite. Antes de que se enfríen los rebozamos con la mezcla de azúcar y canela, y los ponemos en otra bandeja. Así hasta terminar toda la masa…

Pasamos por la mezcla de azúcar y canela

Pasamos por la mezcla de azúcar y canela

Bandeja con los pestiños listos

Bandeja con los pestiños listos

20-resultado.

¡Salieron espectaculares! Eso sí, son una bomba calórica.

Plato terminado... ¡Vaya montaña!

Plato terminado… ¡Vaya montaña!

Mi crema veraniega preferida (y que el samorejo/gazpacho me perdone): Vichyssoise

Vichyssoise o crema de puerros

Vichyssoise o crema de puerros

Pues sí, que me perdone nuestro salmorejo o nuestro gazpacho, pero es que me encanta la crema fría de puerros, también conocida como Vichyssoise. Es tan fácil de hacer como nuestras cremitas nacionales. Vale, hay que cocinar un poquito más, pero está buenísima. Aquí os dejo mi versión.

Hay que tener en cuenta que se trata de una crema fría, por tanto yo os recomiendo que la hagáis de un día para otro.

Qué necesitamos (para dos – tres personas):

  • 4 puerros

    Ingredientes

    Ingredientes

  • 1 cebolla grande
  • 4 patatas medianas
  • 3 vasos de caldo de verduras/leche (*leer la receta)
  • 1 brick de nata de cocinar (200 ml)
  • perejil
  • pimienta negra
  • nuez moscada
  • sal de hierbas o sal normal
  • mantequilla
  • aceite

Cómo lo hacemos:

Lo primero que tenemos que hacer es pelar las patatas, lavarlas y cortarlas en láminas. Las reservamos.

Lavamos las patatas, las pelamos y las cortamos en láminas

Lavamos las patatas, las pelamos y las cortamos en láminas

Ponemos a calentar una cazuela con un buen trozo de mantequilla. Cortamos la cebollita finamente y la sofreímos lentamente en la mantequilla.

Ponemos a derretir la mantequilla

Ponemos a derretir la mantequilla

Pochamos la cebolla

Pochamos la cebolla

Cogemos los puerros, los cortamos en rodajas finas y los lavamos bien con agua. Los echamos a la cazuela con la cebolla y lo dejamos pochar lentamente unos quince minutos.

Lavamos los puerros y los cortamos en rodajas

Lavamos los puerros y los cortamos en rodajas

Incorporamos el puerro a la cazuela con la cebollita

Incorporamos el puerro a la cazuela con la cebollita

Añadimos las patatas en láminas y seguimos rehogando un poquito más hasta que la patata se deshaga.

Añadimos la patata cortada en láminas

Añadimos la patata cortada en láminas

Pocedemos a echar el caldo. Aquí hay varias opciones; depende un poco de vuestra elección:

A) si queréis echar solo caldo.

Una de tres, o tenéis el caldo de cocer otras verduras, lo compráis hecho (yo nunca lo he comprado) o calentáis agua y disolvéis un tercio de pastilla de caldo de verduras).

B) si queréis echar caldo y leche.

Esta opción consiste en utilizar mitad de caldo y mitad de leche. Yo es la que prefiero. En este caso os recomiendo que echéis primero el caldo, dejéis que hierva un poco todo, lo quitéis del fuego, dejéis que enfríe y luego echar la leche.

C) si queréis echar solo leche.

Para tener una crema muy suave.

Yo siempre echo leche de vaca, pero si queréis probar con alguna leche vegetal… Se me ocurre leche de almendras… Podéis experimentar…

Como os he comentado yo me quedo con la opción B. Dejamos hervir todo unos diez minutitos.

Añadimos caldo

Añadimos caldo

Lo quitamos del fuego. Dejamos reposar un poquito. Incorporamos la leche y procedemos a triturar con la batidora. Nos quedará una crema espesita que aligeraremos con la nata. Seguimos reomiviendo.

Trituramos

Trituramos

Añadimos nata

Añadimos nata

Salpimentamos y añadimos un toque de nuez moscada.

Salpimentamos y añadimos nuez moscada

Salpimentamos y añadimos nuez moscada

Ahora lo podemos dejar en la nevera unas horas antes de servir para que así esté muy fresquita la crema. Para emplatar lo servimos en un plato hondo o en un bol, decorándolo con perejil picado y un chorrito de aceite de oliva virgen.

Plato finalizado

Plato finalizado

Espero que os guste tanto como a mí.

Un aperitivo veraniego: pinchos de tomate cherry, queso fresco, anchoas y pepinillos

Brochetas de tomatito, pepinillo, queso fresco y anchoa

Brochetas de tomatito, pepinillo, queso fresco y anchoa

La verdad es que este pinchito se me ocurrió para la cena de Nochebuena… Si, ya hace tiempo, pero es que salieron tan buenos y la foto tan bonita… Sólo hice la foto final. Del “cómo se hizo” no hay nada.

Hoy me he acordado de este entrante. Entre el calor que hace, la temporada de terracitas, el que por la noche no apetece hacer mucho de cenar… me ha parecido interesante “sacar a la luz” estos pinchos..

Qué es lo que necesitamos.

  • tomatitos cherry
  • anchoas en lata o botecito de cristal
  • pepinillos agridulces
  • queso fresco (aquí podéis decantaros por comprar tarrinas de queso o blister de porciones individuales, bolitas de mozzarella, queso feta… etc)
  • sal de hierbas o sal común
  • aceite
  • hojas de albahaca
  • palillos grandes

Cómo lo hacemos.

Pues es muy fácil.

Cogemos los tomatitos, los lavamos y los partimos los tomatitos en dos partes. Nos van a servir para empezar la minibrocheta y acabarla.

Por otro lado los pepinillos también los partimos en trocitos.

Si compramos queso fresco hay que hacer cuadraditos más o menos grandecitos para que al clavar el palillo no se rompan. A mí se me rompieron unos cuantos. Hay que tener un poquito de maña. Así que recomiendo bolitas de mozzarella o de queso feta.

Las anchoas las podemos partir por la mitad para que nos cundan un poquito más.

Ya tenemos todo cortadito así que podemos comenzar a montar la brochetita. Primero una mitad de tomate, luego un trocito de pepinillo, el queso, la anchoa y cerramos con la otra mitad de tomate. Los pinchitos los vamos disponiendo en un platito grande.

Como aderezo, un aceite rápido de albahaca: ponemos en un vaso alto de batir las hojas de albahaca y el aceite. Mezclamos con la batidora un par de minutos. Cogemos una cucharita pequeña y vamos echando este aceite sobre las brochetas. Salamos a gusto ¡y ya listo!

No es una gran receta, pero para un aperitivito es algo práctico…  Tengo en mente próximamente explicar mi versión de la crema de puerro o Vichissoy y una crema de melón fresquita. Y entre mis próximos experimentos hacer mantequilla casera y el gazpacho de remolacha.

Mermelada de temporada: fresa, limón, manzana, canela y jengibre.

Mermelada de fresas

Mermelada de fresas

Desde niña he querido hacer mermelada y confituras caseras. Pero hasta ahora nunca me había atrevido. Cuando era pequeña, la familia alemana con la que pasaba parte de mis veranos hacía siempre mermelada casera. Cogíamos las bicicletas y nos íbamos al campo a coger fresas o si no al bosque a coger lo que conocemos por “frutos rojos” (grosellas, arándanos…etc). Sí, frutos rojos del bosque… Aprendí cómo se llamaban multitud de frutos de arbustos en alemán antes que en español. Miraba y remiraba el diccionario que tenía, pero aquellas palabras que aprendí no tenían correspondencia en mi idioma (o por lo menos no las encontraba)… Himbeeren, Erdbereen, Stachelbeeren, Brombeeren, Johannisbeeren, Heidelbeeren, Preiselbeeren... A día de hoy muchas de ellas no sé si siquiera existen en España, pero bueno, las fundamentales si: fresas, frambuesas, grosellas negras y rojas, arándanos, moras…etc

Lo que hacían era comprar un azúcar especial en el supermercado -que nunca encontré en España- y ponerse manos a la obra. Este azúcar, llamada Gelierzucker lo único que tenía de distinto es que tenía un ingrediente extra: pecticina. La pecticina es un gelificante natural presente en muchas frutas como por ejemplo las manzanas, las naranjas… etc. Este azúcar ya se vende en cualquier sitio; si buscáis en internet salen muchas entradas al respecto.

Pecticina natural vs. azúcar gelificante.

Normalmente la pecticina se encuentra en las cáscaras, en las semillas o en la misma pulpa de la fruta. Os dejo una relacion de frutas con mayor cantidad de pecticina:

Frutas del bosque alemanas

Frutas del bosque alemanas

  • Manzana
  • Limón (también puede servirnos la lima y el pomelo)
  • Naranja (mejor la amarga)
  • Fresas, arándanos, frambuesas, moras, grosellas
  • Membrillo
  • Ciruela
  • Cereza

El azúcar gelificante contiene pecticina natural y su función se reduce a dos cosas: primero, aportar la consistencia propia de una mermelada sin cocer en exceso la fruta (y, por tanto, mantener las propiedades, sabor y color casi intactos) y segundo, permitir reducir la cantidad de azúcar necesaria para crear la conserva. La podemos utilizar con cualquier tipo de fruta.

Yo he preferido ser tradicional y emplear azúcar moreno y añadir alguna fruta con contenido alto en pecticina. Por eso en mi mermelada he incluido la manzana.

 Breve calendario de fruta de temporada:

  • Primavera: fresas.
  • Primavera- Verano: albaricoques, cerezas, ciruelas, frambuesas, melocotón
  • Verano: higo, moras, sandía.
  • Verano – Otoño: arándanos.
  • Otoño – Invierno: peras, uvas
  • Invierno: kiwi, mandarinas

Frutas que podemos encontrarnos a lo largo de todo el año: manzana, naranja y plátano.

¡Vamos allá con la receta!

Qué necesitamos (salen como dos tarros de mermelada)

Ingredientes

Ingredientes

  • 800 gr fresas maduras
  • 500 gr azúcar moreno
  • zumo de un limón
  • 60 gr de jengibre rallado
  • 1 manzana cortada en daditos y su cáscara
  • 1 cucharada de canela en polvo

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que hacemos es limpiar las fresas. Yo lo que hago es quitar el tallo, cortar en trocitos más o menos del mismo tamaño y pasarlas bien por el chorro de agua.

Lavamos y cortamos las fresas

Lavamos y cortamos las fresas

Para asegurar que no tienen nada de agua, yo suelo ponerlas encima de un papel de cocina para que se queden bien sequitas.

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Escurrimos bien

Ponemos la fruta en una ensaladera grande y añadimos unos 200 gr de azúcar.

azúcar

Añadimos azúcar

Removemos bien para que toda la fruta se empape del azúcar.

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Mezclamos bien

Tapamos la ensaladera con un papel de plástico y dejamos reposar la fruta en la nevera mínimo dos horas para que macere. Si os soy sincera yo las dejé un día entero.

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Maceramos la fruta en la nevera

Pasado el tiempo veremos que la fruta ha soltado mucha agua.

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Fruta macerada

Aquí una vista más de cerca. La verdad es que el líquido que sueltan está buenísimo. Y es una tentación no comerte las fresas así.

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Imagen de las fresas con su almíbar

Ahora tenemos que rallar el jengibre. Aquí os dejo una foto. El jengibre es un rizoma -una planta subterránea- muy apreciado por su aroma y por su sabor picante. Por tanto, hay que utilizarlo con precaución.

Raíz de jengibre

Raíz de jengibre

Cortamos un trocito de jengibre, lo pelamos con un cuchillo y lo rallamos. Al rallar el jengibre podemos comprobar que tiene muchos filamentos que nos harán difícil manipular la raíz.

Rallamos el jengibre

Rallamos el jengibre

Ahora le toca el turno a la manzana. La lavamos bien, le quitamos la piel (por favor no tirar) y el corazón.  La cortamos en daditos más o menos igual.

Lavamos y cortamos las manzanas en daditos

Lavamos y cortamos las manzanas en daditos

Como os he dicho, la cáscara o monda no la tiréis. Nos va a servir para espesar la mermelada.

Conservamos las mondas

Conservamos las mondas

Cogemos una olla de tamaño mediano y echamos las fresas, el jengibre, las manzanas, el limón y la cucharada de canela.

Añadimos la manzana y la canela

Añadimos la manzana , el limón y la canela

Incorporamos finalmente el azúcar que nos quedaba.

Añadimos el resto de azúcar

Añadimos el resto de azúcar

Por último añadimos las cáscaras de la manzana. Removemos bien y dejamos que se cueza todo a fuego lento mínimo unos veinte minutos. Tendréis que ir comprobando la consistencia que queréis que tenga la mermelada. Esto depende del gusto de cada uno. Pero hay que tener en cuenta que siempre cuando la mermelada se enfría, espesa más. Yo personalmente la dejé hacerse una media hora.

Añadimos las mondas de manzana

Añadimos las cáscaras de manzana

Aquí ya está cogiendo consistencia.

Hervimos

Hervimos

Una foto más de cerca.

detalle

detalle

Cuando ya tenemos la consistencia deseada procedemos a su envasado sin dejar enfriar. Podéis quitar las mondas y ponerlas en un cuenco para comerlas después o tirarlas a la basura. Eso a vuestro gusto. Yo la verdad es que me dio pena tirarlas y las conservé. Las corté en trocitos y me las comí con yogurt griego. Como ya expliqué en la receta de la compota de manzana, llenamos el bote de mermelada hasta arriba del todo, ponemos la tapa y lo damos la vuelta. De esta manera se conservará la mermelada por más tiempo. Por mi experiencia no os durará mucho. Está tan rica que os desaparecerá en seguida.

Rellenamos botes y damos la vuelta

Rellenamos botes y damos la vuelta

Aqui un detalle de un botecito que regalé a mi madre. Me quedó bien mono y el sabor es totalmente diferente a la mermelada que compramos. Manzana, fresa, ese toque del jengibre… Os la recomiendo.

Para regalar es perfecto

Para regalar es perfecto

La temporada de fresas ya ha acabado. Y creo que voy a probar a hacer mermelada de cerezas. Sé que me voy a hartar de quitar huesecitos, pero lo va a merecer. Nunca he conseguido encontrar una mermelada que me guste: las de la Vieja Fábrica o las de Bonne Maman están muy buenas, pero son un poco caras. Las de la marca Maribel del LIDL están bien y las de Ligeresa están pasables. De una mermelada lo que busco es que sepa a fruta y no a azúcar. Y la mejor mermelada por ahora es la que he hecho en mi propia casa… ¡qué queréis que os diga! Os animo a probar a hacer en casa vuestra propia mermelada a vuestro gusto. Es un poco rollo hacerla, os lo tengo que confesar: limpiar fruta, cortarla, secarla… pero el sabor lo compensa todo.

Hildegard von Bingen o una nueva forma de entender la alimentación…

Como en anteriores entradas, lo primero que tengo que pedir es perdón por tardar tanto en escribir. Ideas tengo muchas, pero eso de sentarme delante de un ordenador en mi tiempo libre últimamente me está costando horrores. De hecho este post lo empecé en febrero. Y por fin, hoy lo he terminado de redactar…

Hildegard von Bingen

Hildegard von Bingen

Hoy nos trasladamos a la Edad Media alemana para hablaros de una mujer, Hildegard von Bingen. Poeta, naturalista, teóloga, compositora, poeta, predicadora…; fue una de las mujeres mejor consideradas de su época. Y es una de las primeras mujeres que habla de la igualdad entre hombres y mujeres. Admirada y venerada en ámbitos tan dispares como la literatura, la medicina, la botánica, la música… etc. Nacida en Bermersheim en 1098, hija de un matrimonio de nobles. Al ser la última hija de diez hijos, sus padres optaron porque se dedicara al clero. Siendo una niña fue entregada a una beguina llamada Jutta para que la instruyera en su educación. A los quince años tomó los hábitos y en 1136 se convirtió en abadesa del convento de Rupertsberg, primer monasterio de monjas autónomo. Hasta entonces todos los conventos dependían de abadías masculinas. Murió el 17 de septiembre de 1179 y fue enterrada en la iglesia de su convento de Rupertsberg del que fue abadesa hasta su muerte. Sus reliquias permanecieron allí hasta que el convento fue destruido por los suecos en 1632. Actuamente sus restos se encuentran en Eibingen.

Si a alguien le interesa las obras de Hildegard recomiendo visitar esta página: www.hildegardiana.es. Os recomiendo sobre todo el libro de Causas y Remedios y Phsysica.

¿A qué viene dedicar una entrada a esta mujer? Todo empezó cuando mi madre me dio una caja de galletas que le habían traído sus primos José Mari y Concha para mí. La caja de galletas era del Monasterio de Nuestra Señora de Vico (Arnedo, La Rioja).

Alegrías

Alegrías

En ella, al abrirla me encontré una nota titulada “Alegrías”, en la que se comenta el año y muerte de Hildegard y un poquito más de información. Pero lo que más me intrigó para investigar un poco fue un comentario sobre las galletas, que parece había ya escrito la monja:

“Cómalas seguido y le calmarán cualquier amargura del corazón y de la mente, y sus sentidos se abrirán y purificarán, su mente estará alegre y los humores dañinos disminuirán entre éstos el colesterol.”

Alegrías

Alegrías

Los ingredientes que ponen en la caja son harina integral, azúcar moreno, huevos, almendras, canela, clavo y nuez moscada. Es como si el universo hubiera puesto estas galletas en un momento en que de verdad necesitaba un poquito de alegría.

Ingredientes

Ingredientes de la caja

Me puse a buscar información en internet y me ha parecido apasionante el pensamiento de esta mujer respecto de la alimentación y su relación con la naturaleza y la salud. Hoy en día, esto no es nada nuevo. Podéis encontrar multitud de libros, de páginas web en las que se relacionan incluso enfermedades con el tipo de alimentación que llevamos. Lo que más me sorprende es que ya, desde la Edad Media, encontremos teorías así. Bueno, si miramos la historia de la medicina, ya podemos encontrar información en los griegos sobre la fuerza sanadora de la naturaleza.

Alegrías

Alegrías

Hildegard von Bingen basa su teoría en aceptar que los alimentos se pueden utilizar también como remedios naturales para las enfermedades. Sus enseñanzas se pueden resumir en seis reglas:

  1. extraer la energía vital de los cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire) a través de vivencias naturales, sobre todo de la alegría del corazón y de los remedios naturales.
  2. desintoxicación regular del cuerpo.
  3. dormir y cuidar la regeneración del organismo.
  4. la calma y el ejercicio tienen que estar en equilibrio de manera igualitaria.
  5. al comer y al beber uno tiene que prestar atención a la fuerza medicinal natural de los alimentos.
  6. el estado de las defensas del cuerpo se puede activar con autoconocimiento.

Nuestra querida monja también dedicó su tiempo a la cocina y escribió muchas recetas de cocina que merecen un hueco en mi blog. En esta web alemana tenéis un montón (pincha aquí).  He escogido algunas y las he traducido.

Las primeras recetas que os pongo son las de las famosas galletas.  En internet he visto varias variantes además de la de la página alemana. Yo os pongo dos versiones para que podáis elegir. En una pone que son galletas contra las depresiones y otra para los nervios. Respecto de la harina, pues podéis cambiar la harina de espelta por la de trigo o mezclar, también azúcar moreno por miel…

Alegrías

Alegrías

Según la Santa, estas galletas son un remedio para las personas que creen que se han metido en un callejón sin salida. No tiene porque ser así en la realidad pero, si es su vivencia, igualmente necesitan ayuda para salir de esa situación. Hildegard asegura que en tales situaciones límite se embotan los sentidos, se siente uno amargado y no se ve salida por ninguna parte. Como solución propone estos cuatro remedios o líneas de actuación:

  1. hacer un análisis objetivo de la situación (muchas veces nos olvidamos de que somos hijos de Dios y de que Dios provee).
  2. tener el valor de asumir un riesgo en sentido positivo (“el que algo quiere algo le cuesta”).
  3. orar como manera de estar “conectados” a la fuente del Amor y de la Vida.

Estas galletas prestan una ayuda adicional para salir de un aprieto puesto que agudizan los sentidos, alegran, alejan la amargura del corazón y disminuyen todos los humores nocivos para el bienestar corporal. Con este remedio “casero”, el ser humano se vuelve previsor, ensancha su horizonte y ya fortalecido, puede encontrar una solución para sus problemas.

Galletas de nuez moscada contra las depresiones

  • 315 g harina de espelta
  • 125 g almendras molidas
  • 315 g mantequilla
  • 200 g azúcar moreno
  • 4 huevos
  • 3 yemas de huevo
  • 1 pellizco de sal
  • 1/2 sobre de levadura química (bueno, esto es actual…)
  • 50 g nuez moscada
  • 45 g canela
  • 5 g clavos molidos

Mezclar todos los ingredientes en una fuente grande. Coger de la masa pequeñas porciones y darlas forma de galletas. Ponerlas en una bandeja de horno forrada de papel. Cocer a 200º unos 25 minutos.

Galletas para los nervios

  • 400 gr. harina de espelta integral
  • 250 g matenquilla
  • 150 g azúcar de caña
  • 200 g almendras crudas molidas
  • 20 g canela
  • 10 g nuez moscada
  • 10 g clavo en polvo
  • 2 huevos
  • Un poquito de sal
  • Algo de agua

Disponemos la harina en una mesa de trabajo y echamos en el medio la mantequilla cortada en daditos. Incorporamos el azúcar, almendras, huevos y la canela, nuez moscada y clavo. Amasamos todo bien añadiendo un poquito de agua tibia si fuera necesario. Lo dejamos reposar en un lugar frio unos 30 minutos. Pasados esos minutos extendemos la masa con un rodillo unos 2-3 cm y cortamos formas de pastas. Las ponemos en una bandeja de horno con papel. Metemos en horno previamente calentado unos 15 minutos entre 180º -200.

Si uno quiere darle un toque, se podrían glasear las galletas con chocolate una vez frías.

Alegrías

Alegrías

Pan de Espelta (para mejorar la energía vital):

  • 1 kg de harina de espelta
  • 17 gr. sal
  • 3/4 litro de agua
  • 40 gr levadura fresca de panadería

Mezclamos la harina con la sal en una fuente. Diluimos la levadura con un poquito de leche tibia e la incorporamos incorporar lentamente a la harina. Vamos echando el agua poco a poco y amasamos. La masa tiene que reposar una hora y media en un lugar cálido con un poquito de harina y un trapo por encima. Yo os recomiendo que el trapo esté un poquito húmedo para evitar que la masa se reseque y cree costra. Pasada la hora, volvemos a amasar y lo ponemos en un molde de pan o en la bandeja de horno. Dejamos reposar otra media hora en un lugar caliente. El pan lo pintamos con un poquito de leche y le hacemos unas rajas con un cuchillo. Horneamos unos cincuenta minutos a 200-220 grados.

Para Hildegard, la espelta o escanda es el cereal por excelencia que no puede faltar en la alimentación del ser humano. Contiene muchos nutrientes  y es fácil de digerir.

Granos de espelta

Granos de espelta

Salsas que nos dan energía

Salsa de yogurt con hierbas varias

  • 1 kg de yogurt semidesnatado
  • ½ manojo Eneldo
  • ½ manojo Cebollino
  • 1 trozo de jengibre de tamaño de dedo pulgar
  • un puñado raso Salvia
  • ½ puñado Tomillo
  • Sal a gusto

 Laminamos todas las hierbas, pelamos el jengibre y lo cortamos en daditos mínusculos. Lo mezclamos con el yogurt y lo dejamos una noche en la nevera. Salamos a gusto.

 Salsa de yogurt verde con nata

  • 1 kg yogurt semidesnatado
  • 1 cebolla
  • ½ manojo de perejil
  • ½ manojo Cebollino
  • 12 cucharadas de eneldo
  • 2 dientes de ajo
  • pimienta negra
  • 2 puñados de albahaca
  • Sal a gusto
  • 100 gr miel

Molemos finamente todas las hierbas junto con la cebolla y los dientes de ajo. Mezclamos con el yogurt. Salpimentamos.y mezclamos con el yogurt.

Salsas que vigorizan el cuerpo y el ánimo

Salsa blanca de nata (para pescados, aves y  pastas de espelta)

  •  ½ l de vino blanco
  • 1 cebolla
  • ¼ l nata
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • ¼ l nata agria
  • Sal y pimienta

Cortamos la cebolla en trocitos pequeños y la pochamos con un poquito de mantequilla hasta que esté transparente. Añadimos el vino blanco y la nata. Dejamos a fuego medio que reduzca. Añadimos el resto de mantequilla, la nata agria y salpimentamos.

Salsa blanca de nata  con hierbas

Partiendo de la anterior salsa, incorporamos cuatro cucharadas colmadas de hierbas (por ejemplo, tomillo, albahaca, perejil, salvia, cilantro o cebollino), mezclamos y dejamos reposar una noche en la nevera.

Salsas que nos dan fuerza vital contra los nervios

Salsa de almendras

  • 200 gr almendras crudas
  • 3 dientes de ajo
  • el zumo de tres limones
  • 200 ml de caldo recien hecho
  • sal y pimienta a gusto

Pelamos los dientes de ajos, les quitamos el corazón y lo ponemos en un vaso de batidora junto con las almendras y el zumo de los limones. Picamos con la batidora. Vamos añadiendo poco a poco el caldo. Nos tiene que quedar una textura como la de un puré.

Salsa de manzanas (especial para aves de corral)

  • 500 gr manzanas
  • 1 litro de vino blanco
  • 4 cucharadas de zumo de limón o de naranja
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de canela

Lavamos, pelamos y cortamos las manzanas en daditos pequeños. Cogemos una olla grande y ponemos las manzanas con el resto de ingredientes a cocer hasta que cojan una textura de compota. Si queremos obtener una salsa más fina podemos pasar la compota por un pasapurés.

Salsa de almendras, miel y castañas (para untar en pan)

  • 200 gr almendras crudas
  • 10 gr miel
  • 200 gr castañas cocidas y peladas
  • 1/8 litro zumo natural de naranja

Ponemos todos los ingredientes en la batidora y picamos hasta obtener una textura cremosa untable. Se puede añadir más almendras o más miel según el gusto de cada uno.

Para cuidar el cuerpo por dentro…

La cura del ajenjo depura el organismo

  • 40 ml de zumo de ajenjo
  • 1 litro de vino blanco
  • 150 gr de miel de castañas

Mezclar el zumo de ajenjo con un litro de vino blanco y 150 gr. de miel de castañas. Hay que tomarlo antes del del desayuno entre los meses de mayo a octubre cada tres días.

Sopa de verduras de ayuno

  • Una taza de granos de espelta
  • tres tazas de agua
  • zanahorias
  • judías verdes
  • hierbas (las que uno quiera)
  • apio
  • hinojo
  • galgán
  • serpol

Poner a cocer una taza de granos de espelta en tres tazas de agua. Añadir zanahorias, judías verdes, apio, hinojo y hierbas varias (a gusto de cada uno).  Tras 20-30 minutos colamos y sazonamos con galgán y serpol. Respecto a estas hierbas, he encontrado su traducción en el diccionario y así lo he puesto en la receta. Aunque a mí con esos nombres no me dicen nada. He investigado un poco y el galgán es un rizoma similar al jengibre. Su nombre científico es Alpinia galanga/officinarum. Pero desconozco si en España existe. El serpol es también conocido como hierbaluna o tomillo de monte. Como creo que estos dos ingredientes son difíciles de encontrar, yo los sutituiría por tomillo corriente y un poquito de jengibre rallado.

Vino de salvia (para el aliento fresco)

  • una cucharada de hojas de salvia
  • 1/4 litro de vino blanco

Hervir las hojas de salvia dos minutos largos en un cuarto de litro de vino blanco. Filtrar el líquido y dejar enfriar. Dos veces al día hacer gárgaras con la mezcla y beber.

Sopa de tomillo de monte (contra las irritaciones de piel)

  •  2 manojos de tomillo de monte o de tomillo vulgar
  • 1 taza de granos de espelta
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 1 1/2 de caldo de carne
  • 3/ 4 hojas de hisopo y perejíl silvestre
  • 2 cucharadas de nata dulce
  • 1 punta de cuchillo de nuez moscada, sal y pimienta

Partimos el tomillo en trocitos pequeños (si utilizamos tomillo seco basta con una cucharadita de te) y lo rehogamos en una olla con un poco de mantequilla. Poco a poco vamos incorporando los granos de espelta. Cuando todo tenga un color amarillito echamos el caldo de carne. Dejamos que se haga a fuego lento unos quince minutos. Por último incorporamos las hierbas cortaditas y la nata. Salpimentamos y listo.

 

Espero que probéis a hacer alguna receta, por lo menos la de las galletas y la del pan…