Sí, compro en el LIDL ¿y qué?

Muchas personas piensan que comprar en supermercados tipo DIA, LIDL o ALDI es sinónimo de mediocridad y de estar “sin un duro” en el bolsillo. Nada más lejos de la realidad, en estos centros te puedes encontrar a una variada fauna humana comprando todo tipo de productos: desde los que van porque realmente buscan productos baratos hasta los que buscan algo en concreto que han visto anunciado.

Yo hoy quiero hablaros de mi querido LIDL, ese supermercado alemán que hace que me gaste el dinero en los alimentos más extravagantes, exóticos y por qué no decirlo, en oferta. Yo no me considero una persona caprichosa, pero el LIDL hace que me convierta en una compradora compulsiva de cualquier “chorrada” alimenticia.

Esta mañana he ido a comprar y de repente me he dado cuenta que tenía la cesta llena de cosas y que todavía no había abierto la lista de la compra. Resulta que a partir del lunes empieza una promoción de productos de China, Japón, India y de Tailandia. Y hoy ya lo tenían todo puestecito… ¡¡Y he caido como una chiquilla y he “arramplado” con un montón de productos!! Y más que me hubiera llevado pero, o me llevo dos carritos o lo llevo claro.

Productillos asiáticos

Productillos asiáticos

Si te gusta cocinar a veces puedes encontrar productos a muy buen precio con una buena calidad mucho más baratos que en los super tipo El Corte Inglés o similar. Y este ha sido el caso. Así que si os gusta la comida oriental os aconsejo que vayáis a echar un vistacillo. Tenéis de todo.

Aprovechando mi nueva cámara de fotos… he hecho unas fotitos de lo que he comprado…

 Cerveza china Tiger; a 0.49€ la unidad

Cerveza Tiger

Cerveza china Tiger

Leche de coco a 1.19€

Leche de coco

Leche de coco

Había cuatro tipos de currys: yo he cogido el Karma Curry  y el Madras Curry; cada latita a 1.69€

Currys varios

Currys varios

Pimienta de Sichuan, a 0.99€

Pimienta de Sichuan

Pimienta de Sichuan

Guindilla entera, a 0.99€

Guindilla entera

Guindilla entera

Preparados para hacer fideos estilo Bami Goreng y Szechuan cada paquete a 0.99€.

Preparado para hacer pasta

Preparado para hacer pasta

Fideos Chow Mein a 0.69€ y Fideos para Wok a 0.79€

Fideos varios

Pasta para prepara en cinco minutos Yum Yum sabor pollo cada paquete a 0.39€

Pasta ráida

Pasta rápida

Aceites de sésamo y para wok. Cada uno a 1.49€. Sin duda lo más caro, pero fundamental para este tipo de comida.

Aceite de sésamo y para wok

Preparados para hacer Chop Suey, Thai Curry y Asian Style, cada uno a 0.49€

Mixes para comida

Mixes para comida

En el anterior post os comenté que en el LIDL vendían arroz basmati. El kilo de envase normal te sale a 1.99€.

Esta bolsa de dos kilos sale a 2,99€.

Arroz basmati

Por último unas galletitas de la suerte; la cajita a 1.69€

Galletitas de la suerte

Galletitas de la suerte

 Hay muchos más productos en venta: salsa de ostras, algas nori, arroz para sushi, wasabi, salsa de soja, cervezas… Pero yo ya me planté y no compré más que lo que ponía en mi lista de la compra, usease esto:

Lista de la compra

Llegué a casa así de cargada:

Carrito a reventar

Es gracioso, porque en el transcurso de mi compra, vinieron dos señoras a hablar con el encargado preguntando por “la máquina de coser”. Resulta que hoy vendían máquinas de la marca Singer a 90€. La respuesta en ambas ocasiones fue la siguiente: “se han agotado. Esta mañana había treinta personas haciendo cola y se las han llevado todas. Si quiere una máquina tendrá que ir al LIDL en Carabanchel; allí queda alguna todavía”. Y no eran ni las once y media de la mañana…

Otra anécdota que me ha sucedido fue en la cola: la señora que llevaba delante llevaba un cesto entero de bandejas de carne. Todas ellas con una pegatina de 30% de descuento. Me explicó que ella compra habitualmente todo lo que está 30% más barato y lo congela…

En resumen, el LIDL es un mundo. ¿Por qué me gusta? No solo por los precios, sino también porque tiene muchos productos que en otros comercios no existen o valen una pasta, la calidad y la oferta es buena…. Desde el punto de vista cultural es un lugar de encuentro de muchas nacionalidades, razas, religiones… Es muy curioso observar a cada uno de los compradores que deambulan por el supermercado. Me estoy acordando de una señora mayor que se ha llevado lo menos tres kilos de calabacines porque estaban en oferta. Para mis adentros me pregunto que qué va a cocinar con tanto calabacín. Seguramente la respuesta sea que la señora simplemnte ha visto la oferta y ha comprado compulsivamente. Es la cara oculta de las ofertas, que todos caemos y compramos de más… Pero bueno si no se engañara al consumidor de alguna manera, otros no podrían ni comer. Es la cadena de la sociedad del bienestar.

Para finalizar el post, voy a abrir una galletita de la suerte y ahora mismo os pongo lo que me ha salido:

“You are very ambitious; yo will achieve great things”

“Eres muy ambicioso; alcanzarás grandes cosas”

 

Ya se verá…

Curry de pollo con leche de coco

Curry de pollo y arroz basmati

Curry de pollo y arroz basmati

Si, ya sé que hace un montón que no escribo en el blog. Empecé poniendo una receta a la semana y ahora esto se ha convertido en una receta al mes. Y no es que no cocine y no “fotodocumente” las recetas; es que luego hay que pasar las fotos al ordenador, seleccionar las mejores, ponerles un marquito, una firma y luego ponerte a redactar el “cómo se hizo”. Parece chupado y no lo es. Encima mi amiga Inés me dejó su cámara reflex Nikon D5000 y he estado experimentando a hacer fotos con su cámara y con la mía Lumix de toda la vida… Conclusión: de una misma receta tengo un montón de fotos dobles hechas con dos cámaras (así compruebo colores, luz, exposición…). Pero bueno, que por mucho que os cuente el trabajo que conlleva tener un blog culinario, no tengo excusa para no escribir más asiduamente.  Si algo te gusta, a por ello y a disfrutarlo. Por lo menos es lo que te diría cualquiera.

Esta versión de curry de pollo es muy elaborada, con muchas especias, con ingredientes que para algunos se pueden ir de presupuesto, pero que sale exquisita. Si eso para un próximo post hago una versión “bbb” (buena, bonita y barata) que se adapte a cualquier bolsillo.

Ingredientes

Ingredientes

Qué necesitamos:

  • 2 pechugas de pollo troceadas
  • 1/2 cebolla
  • 1 pimiento rojo
  • zumo de un limón o de una lima
  • 1 lata de leche de coco
  • 1 cucharada rasa de pimentón
  • 1 cucharada rasa de curry en polvo
  • 50 g de jenjibre fresco o 1 cucharadita de jenjibre seco
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cucharadita cúrcuma molida
  • 1 cucharadita colmada de cominos molidos
  • 1 trocito pequeño de canela en rama o una cucharadita escasa de canela en polvo
  • unos granos de pimienta
  • 1/2 cucharadita de cardamomo en polvo
  • una punta de cuchillo de pimienta
  • aceite de girasol o de sésamo (es lo ideal, pero si no se tiene pues el de oliva)
  • cilantro o perejíl para decorar

Para guarnición arroz basmati

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que tenemos que hacer es dejar marinando el pollo. Cogemos las pechugas de pollo, las limpiamos bien y las cortamos en trocitos más o menos regulares.

Troceamos la pechuga en trocitos más o menos iguales

Troceamos la pechuga en trocitos más o menos iguales

El marinado se preparara mezclando el zumo de limón, el pimentón, el curry y un poquito de sal.

Removemos el marinado, echamos el pollo troceado, mezclamos y lo dejamos macerar en la nevera unos veinte minutos (tiempo en el que haremos la salsa de curry).

Para hacer la salsa: ponemos en una sarten una cucharada de aceite de girasol y otra de sésamo a calentar. Si no tenéis estos aceites, podemos poner aceite de oliva. Un apunte: el aceite de sésamo tiene un sabor muy fuerte (a parte de que es muy caro…). Yo os recomiendo que si utilizáis este aceite, siempre lo combinéis con otro. En este caso lo mejor es aceite de girasol -que tiene un sabor neutro- con el de sésamo. Si combináis el de sésamo con el de oliva, tened en cuenta que el sabor del de oliva será más fuerte. Pero vamos, que en cuestión de aceites para hacer esta receta, utilicéis el que teneis en casa si no queréis comprar el de sésamo. Tampoco pasa nada; es cuestión de sabores.

Pelamos el jenjibre y lo troceamos. Con los dientes de ajos hacemos lo mismo, pero los cortamos en láminas.

Echamos el ajo y el jenjibre a la sarten. Salteamos un poquito y añadimos la ramita de canela, los granos de pimienta, el cardamomo y los cominos. Si tenéis jenjibre en polvo, pues es lo mismo. Pochamos primeramente el ajo con el jenjibre seco y luego el resto de  especias

Jenjibre y ajo

Jenjibre y ajo

Cuando el ajo está más o menos hecho, incorporamos la cúrcuma y el comino. Sofreimos todo y lo retiramos del fuego.

 

Abrimos la lata de leche de coco y añadimos más o menos la mitad del contenido. Dejamos que reduzca un poquito y que los sabores se mezclen.

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Traspasamos la salsa a un vaso alto de batidora y lo trituramos con el resto del bote de leche de coco. Reservamos.

Cortamos en juliana la media cebolla, lavamos y cortamos el pimiento rojo también en juliana (cortar en tiras alargadas). Ponemos una sarten ancha y grande a calentar con un poquito de aceite. Puede ser de girasol, sésamo o de oliva, como ya he dicho anteriormente.

Pochamos pimiento rojo y cebolla

Pochamos pimiento rojo y cebolla

Pochamos lentamente las verduras y luego incorporamos el pollo.

Cuando se haya hecho bien añadimos la salsa.

Añadimos la salsa

Añadimos la salsa

 

Y dejamos reducir unos diez minutos.

Por último habría que hacer el arroz basmati u otro arroz que tengáis. A mí, para esta receta y cualquiera que tenga una salsa de curry me gusta el basmati, que es un arroz de grano largo que tiene un sabor muy suave y muy rico. Este tipo de arroz es un poco más caro de lo normal, aunque ya se está popularizando mucho en los supermercados. Yo os recomiendo que lo compréis en el LIDL, que está muy bien de precio. Mi receta para hacer el arroz blanco es muy simple: cojo un diente de ajo, lo pelo, le quito la raiz y lo pongo a dorar un poquito en un cazuela con aceite de oliva. Cuando esté dorado, echo la medida de arroz que haya calculado, por ejemplo un vaso. Lo remuevo hasta que veo que el grano está transparente. Vierto en la cazuela dos vasos de agua (siempre hay que calcular dos medidas de agua por una de arroz). Remuevo. Yo suelo añadir un trocito de cáscara de limón, un poquito de perejíl o de hierbabuena, sal y una puntita de cuchillo de cominos. Dejo que se haga a fuego medio hasta que el agua se ha consumido. Si veo que no se ha hecho del todo, le añado un chorrito de agua para que se termine de hacer.

Emplatado final:

Al arroz le podéis poner un poquito de perejíl picado por encima…

Emplatado final

Emplatado final

 

Otra visión

Otra visión

 

Espero que os haya gustado.

Apfel Streuselkuchen o mi versión crunchy de tarta de manzana

Apfel Streuselkuchen

Apfel Streuselkuchen

Hace tres semanas fue mi cumpleaños y para celebrarlo en la oficina se me vino a la cabeza hacer una de mis tartas favoritas: Apfel Streuselkuchen o en cristiano “Tarta de compota de manzanza crunchy” (la verdad es que no sé muy bien cómo traducirlo pero así queda bien).

Mi primer reto fue encontrar el libro en el que estaba la receta: un libro de cocina alemana que me compré hace casi veinte años en uno de mis viajes a Berlín. Sabía que lo tenía guardado en alguna caja de cartón que todavía no he desembalado de mi mudanza… Al final no me hizo falta rebuscar entre las cajas; recordé que esta misma receta se la había enviado por mail a mis amigos Alex y MJ hace ejem, ejem unos trece años (los buenos correos y las buenas amistades no desaparecen a pesar de los años). Así que adapté cantidades a ese pedazo molde que me regaló mi madre el año pasado y asunto arreglado.

Me encanta el sabor de la manzana con la canela y la masa crunchy de por encima… Para merendar con un buen té o un buen cafecito está deliciosa. Mi recomendación es hacerla de un día para otro. Así los sabores y la masa reposarán y estará más buena…

Qué necesitamos:

Los ingredientes están pensados para un molde rectangular de 38 x 25 x 7 cm (L x A x P). Si queréis hacer una versión más pequeña tipo molde circular tamaño normal (20-25 cm) os pongo en letrita roja las medidas.

Para la masa base:

  • 450 gr. de harina de trigo                             (150 g)

    Ingredientes masa base

    Ingredientes masa base

  • 300 gr. azúcar                                                 (100 g)
  • 2 sobre de azúcar avainillada                      (1 sobre)
  • 3 huevos                                                          (1 huevo)
  • 300 gr de mantequilla o margarina          (100 g)
  • un sobre de levadura química                     (1 cucharadita rasa)
  • una pizca de sal                                             (una pizca de sal)

Para el relleno:

  • 2 kg y 1/2 de manzanas por ejemplo reineta       (1 kg y 1/2 manzanas)
  • 150 gr de azúcar                                                         (75 g)

    Ingredientes de la compota

    Ingredientes de la compota

  • 125 gr. de mantequilla o margarina                       (75 g)
  • una cucharada y media de canela molida             (dos cucharaditas)
  • el zumo de un limón y medio                                  (zumo de medio limón)
  • un chorrito de brandy o vermú                                (un chorrito escaso)
  • agua (opcional)

Para el Streusel o la masa crunchy:

  • 450 gr harina                                                      (150 g)
  • 30 gr. azúcar                                                        (10 g)
  • 1 sobre y medio de azúcar avainillada            (1 sobre)
  • 300 de mantequilla o margarina                     (100 g)
  • una cucharadita de canela (opcional)             (1/2 cucharadita)

Para decorar un poquito de azúcar glas

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer es la compota de manzana. La receta la tenéis ya en otro post que publiqué. La podéis recuperar pinchando aquí. De todas maneras hago un breve repaso en fotos.

Lo primero que vamos a hacer es exprimir los limones para tener el zumito ya preparado. Lavamos las manzanas, las pelamos y hacemos daditos. Os aviso que pelar dos kilos de manzanas lleva su tiempo. A la par que hacemos esto, cogemos una olla grande, ponemos la mantequilla a calentar lentamente a fuego bajo. A medida que vamos cortando las manzanas vamos echándolas a la olla. Si vemos que se nos empiezan a poner un poco negritas (se empiezan a oxidar) las rociamos con un poquito de zumo de limón.

Cuando ya tengamos todas las manzanas en la olla incorporamos el resto del zumo de limón, el chorrito de vermú blanco (yo es lo que tenía en ese momento) y el azúcar previamente mezclada con la canela. Y dejamos que se vaya haciendo lentamente la compota unos veinte minutos a fuego medio bajo. Removemos de vez en cuando. Las manzanas tienen que reducir mucho; incluso se desharán quedando como una pastita. Bueno también podéis ayudaros de una cuchara de madera para machacar los trozos grandes que hayan quedado. Dejamos que se enfríe.

Compota terminada

Compota terminada

Otra foto más de cerquita

Otra foto más de cerquita

Para la masa molde.

Cogemos un bol grande y mezclamos la harina y la levadura.

Mezclamos harina y levadura

Mezclamos harina y levadura

Hacemos un hueco en medio y echamos el azúcar, la mantequilla (tiene que estar del tiempo), los huevos y la sal.

Amasamos con las manos hasta que quede una masa pegajosa, pero que no se deshaga.

Amasamos con las manos

Amasamos con las manos

Si vemos que se nos pega demasiado a las manos podemos arreglarlo incorporando un poquito más de harina. Formamos una bola, la envolvemos en papel de plástico y la dejamos reposar en la nevera unos diez – quince minutos. Más que una bola, yo hice un churro gigante.

Mientras esperamos a que se enfríe la masa, seguimos con nuestra compota. Yo lo que hago es que cuando está ya hecha, la cuelo para quitar todo el jugo que sueltan las manzanas y así no empapuzar la masa. Si nosotros ponemos un relleno muy líquido encima de una masa, ésta no subirá nada y nos quedará chiclosa.

Escurrimos la compota

Escurrimos la compota

Seguimos con la masa. La sacamos de la nevera y cortamos dos tercios de la masa. El tercio que queda lo metemos otra vez en la nevera. Cogemos un rodillo de cocina y estiramos la masa entre dos folios de papel de cocina y la vamos dando formita rectangular. Esto es superpráctico. Si véis que la masa se adhiere mucho al papel y que no se despega bien podéis echar un poquito más de harina. Vamos encendiendo el horno a unos 180º.

Cogemos dos tercios de la masa

Cogemos dos tercios de la masa

El molde que utilicé fue uno que me regalaron mis padres que es de un tamaño de 38 x 25 x 7 cm. La base sobresale un poquito y se puede utilizar como bandeja de horno…. Sencillamente me encanta porque es superpráctico. El molde lo unté con un poquito de aceite y lo forré con papel de cocina.

Ponemos la masa en el molde sin hacer los bordes todavía. La pinchamos y la vamos a hornear unos 15 minutillos. Este es para mi un paso fundamental… Antes, las bases de tartas rellenas me quedaban crudas porque directamente metía todo en el horno a hacerse a la vez. Pero desde que horneo previamente la base, la verdad es que las tartas me quedan muy buenas.

Cuando ya se ha hecho la base, vamos a dejarla que se enfríe y en este tiempo aprovechamos para hacer el Streusel o Crunchy.

Mezclamos la harina, el azúcar y la mantequilla con las manos. Si os gusta la canelita, le podéis añadir una cucharadita extra.

En este caso la masa no tiene que quedar compacta sino suelta como si fuera miga de pan. Si vemos que se nos queda muy apelmazada podemos añadir más harina para poder lograr ese efecto de miga.

Ya vamos terminando la tarta. El horno sigue encendido ¿vale?

Sacamos la masa que nos quedaba en la nevera. Con ella tenemos que hacer un borde a la masa base. Podemos hacer cordeles con la masa, aplastarlos y colocarlos en el molde. Cuando lo hemos terminado, rellenamos la tarta con la compota. La distribuimos bien; incluso podemos aplastar algún trocito que nos quede grande.

Por último espolvoreamos con el Streusel o Crunchy hasta tapar todo el relleno.

Bueno, pues solo queda meter la tarta en el horno unos treinta minutos a 200º o hasta que veáis que la parte de arriba se ha hecho (está oscurita y tostadita)…. La casa olerá estupendamente.

Tarta lista para entrar en el horno

Tarta lista para entrar en el horno

El remate final cuando está hecha es cubrirla con un poco de azúcar glacé. ¡Y listo!

Para desayunar o merendar es perfecta…

Porción emplatada

Porción emplatada

Otra porción...

Otra porción…

A las dos de la tarde casi no quedaba nada…

 

Raviolis de manzana y cebolla caramelizada con salsa de queso y pasas

Raviolis de manzana con cebolla caramelizada y salsa de queso

Raviolis de manzana con cebolla caramelizada y salsa de queso

El otro día cuando fui al supermercado vi la gama de productos de pasta fresca de la marca Buitoni y se me antojó probar los “Ravioli de manzana y cebolla caramelizada”. Esta marca tiene pasta con rellenos muy dispares: Gorgonzola y ciruelas, verduritas asadas, Gorgonzola y jamón… Luego tiene una línea de sabores clásicos: queso Ricotta y espinacas, carne, jamón, quesos variados…

Hay otras marcas de pasta fresca que tienen combinaciones vamos a llamarlas curiosas… Por ejemplo, la italiana Rana tiene rellenos de crema de calabaza y cebolla caramelizada, crema de queso con pera, trufa blanca, setas y queso, crema de pesto… Una marca tan española como Gallo también tiene una línea de productos frescos con sabores nuestros (morcilla de Burgos con cebolla confitada, queso de cabra con tomate confitado, ternera asada gallega, queso manchego, jamón ibérico, setas del bosque, sobrasada y queso…), sabores del mundo (con asado argentino, carpaccio y Parmesano, crema al Roquefort, fondue de quesos suizos ). Como véis hay gustos para todos… La inventiva es infinita.

Me parece fenomenal que haya variedad, pero a mí el problema que se me plantea es con qué salsa combinar estas pastas…. Imaginaros comprar los ravioli con morcilla de Burgos y cebolla confitada… ¿Qué salsa le pega? ¿Tomate, queso, una salsita simple de salsa?

Volviendo a mi paquete de raviolis de manzana… A mí me encanta la manzana y la cebolla caramelizada, y sentía curiosidad de saber cómo sabían estos ingredientes en formato pasta… Así que me compré el paquete -por cierto no es nada barato- y me puse manos a la obra… Como ya he comentado antes, el tema de combinar una salsa u otra es algo peliagudo. Yo, en este caso me decidí a hacer una salsa de queso y pasas. Los quesos que elegí son los que tenía en ese momento en la nevera. Pero se puede hacer de cualquier queso que tengáis.

Ingredientes

Ingredientes

Qué necesitamos (da para dos raciones):

  • 1 paquete de raviolis
  • 1 brick de nata para cocinar de  200 ml
  • medio vaso de leche
  • 2 cebollitas francesas pequeñitas (son minicebollitas)
  • 1 diente de ajo
  • una loncha gruesa de queso manchego curado
  • una loncha gruesa de queso Brie
  • un trozo pequeñito de queso Azul o queso Roquefort
  • 2 cucharadas de pasas
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • sal
  • una ramita de perejil

 

Cómo lo hacemos:

Lo primero que vamos a hacer es cocer la pasta. Cogemos una olla, ponemos a calentar agua y cocemos la pasta siguiendo las instrucciones del paquete.  Yo normalmente cuezo la pasta con un chorrito de aceite de oliva y una hoja de laurel. A veces también echo media pastilla de caldo de verduras, pero esto es rara vez. Cuando la pasta esté al dente la reservamos.

Cocemos la pasta

Cocemos la pasta

Mientras cuece la pasta podemos hacer la salsa de queso. Lo primero que tenemos que hacer es pelar las cebollitas y cortarlas en juliana, es decir en tiras. Cortamos el diente de ajo, le quitamos la raíz y lo cortamos en trocitos. Ponemos las pasas en un vaso con agua para que se hidraten.

Dejamos que las pasas se hidraten

Dejamos que las pasas se hidraten

Ponemos a calentar una sarten honda con un poquito de aceite y dejamos que la cebolla y el ajo se hagan lentamente.

Pochamos la cebolla

Pochamos la cebolla y el ajito

Cuando esté la cebolla blandita incorporamos las pasas.

Añadimos las pasas

Añadimos las pasas

Cortamos una loncha gruesa de queso curado, otra de queso brie y más o menos un tercio de un paquete de queso Roquefort/queso Azul. Los hacemos daditos y reservamos.

 Cuando veamos que la cebollita y las pasas tienen un aspecto blandito y apetecible, añadimos medio vaso de leche y el brick de nata. Removemos bien y dejamos que hierva. Incorporamos los quesos. Removemos bien a fuego medio hasta que se deshaga el queso. Más o menos unos diez minutos.

Ahora solo falta emplatar. Cogemos un plato hondo, ponemos la pasta -que habrá doblado de tamaño-, echamos un poquito de salsa por encima, decoramos con una hojita de perejil y a comer. Lo importante es no bañar la pasta en salsa, me explico… Tenemos la costumbre de que cuando hacemos pasta, cuanta más salsa pongamos, mejor… Yo últimamente intento que sea la justa. La pasta tiene que impregnarse de la salsa, no nadar en ella. Y la verdad es que sabe incluso mejor. ¿No os ha pasado alguna vez cuando habéis ido a un restaurante y os ponen un plato de spaguetti a la carbonara que parece más bien una sopa de pasta? A mí si. A parte que la salsa carbonara es otro mundo digno de un post de blog…

Plato terminado

Plato terminado

Si os digo la verdad, el sabor de estos ravioli no me entusiasmó mucho y como la ración era para dos pues estuve dos días comiendo pasta. No creo que vuelva a comprarla…

 

Hoy para cenar unas hamburguesas vegetales caseras…

Hamburguesa de garbanzos

Hamburguesa de garbanzos

Cuando pensamos en hamburguesas vegetales,  se nos viene a la cabeza un plato insulso, sin sabor… Es un pensamiento clásico de una persona carnívora… ¿quién no se resiste a una buena hamburguesa de carne? Y no me refiero a las del Burger King o McDonalds…Si sois carnívoros en Madrid hay muy buenos restaurantes; si pincháis aquí podéis ver un mapa de las hamburgueserías que hay en la capital. Y en este otro un ránking con quince hamburgueserías a destacar.

A mí me gusta ir al Home Burger Bar; en Madrid tienen varios locales; la que más he probado es la hamburguesa “cabrita”, con carne ecológica de vacuno, queso de cabra, salsa de arándanos y mezcla de lechugas.

Por otro lado, de toda la vida he oído que el Don Oso, en la calle Donosos Cortés, 90, de Madrid, también hacen hamburguesas muy buenas. Un sitio pequeño y barato, de esos tradicionales, a los que hay que ir alguna vez en la vida. No hay mesas; si hay sillas altas… Os dejo un enlace para que podáis leer una crítica. No es un restaurante cinco estrellas, pero la comida es buena. Yo creo que alguna vez he entrado cuando estudiaba en la universidad, pero ahora mismo no estoy segura. En resumen: un local humilde a precios asequibles.

Volviendo al temas de las hamburguesas vegetales, podemos encontrar una gran variedad en los supermercados ecológicos. Suele ser un producto caro a mi parecer, pero bueno. Hay de muchos tipos según los ingredientes: por ejemplo las que tienen como base proteínas vegetales como el tofu o el seitán, o, en cambio, las que se hacen íntegramente con cereales (avena, trigo, arroz, quinoa…etc), legumbres (soja, garbanzos, lentejas…), hortalizas y verduras (pimientos rojos y verdes, brócoli, borraja, berenjena, calabacín, setas…), algas, frutos secos. Las hamburguesas vegetales tienen un alto contenido en fibra, vitaminas, sales minerales, son bajas en calorías y en colesterol. Es una buena alternativa y muy sana; y si las aprendemos a hacer en casa mejor que mejor.

Pero bueno, a lo que iba… hace ya muchos años se me ocurrió hacer una prueba; encontré una receta para hacer Falafel casero. Los falafels es una especialidad turca que no son más que albóndigas hechas con garbanzos, agua, cebolla picada, cilantro, perejíl y comino. Fue una época en la que apenas tenía ganas de comer y bueno intentaba alimentarme de comida casera rápida. Me compraba panes de pita y me los rellenaba de cualquier cosa y eso era lo que cenaba. Me dio por probar a hacer falafels; muchas noches me cenaba un bocadillo de falafel con lechuga, queso, tomate… pero viendo que era muy incómodo comerme un bocadillo de albóndigas, se me ocurrió en vez de hacer bolitas redondas, hacer la masa con forma de hamburguesa… y fue todo un invento.

Hoy quiero compartir mi receta. La verdad es que con poca cantidad os salen unas seis hamburguesas. Éstas se pueden congelar y posteriormente freírlas en aceite sin descongelación previa. Y si no os gustan las hamburguesas, podéis hacer albóndigas y ya tenéis unos falafels estupendos por ejemplo como entrante para una cena.

Qué necesitamos:

Ingredientes

Ingredientes

  • 250 g. garbanzos
  • 1 taza y 1/2 de agua
  • 1/2 cebolla picada finamente
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de perejil fresco
  • 1/2 cucharada de cilantro fresco (poquito, que da mucho sabor)
  • 1/2 cucharada de comino molido
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • aceite
  • un par de cucharadas de harina
  • una pizca de sal

Cómo se hace:

Lo primero que tenemos que hacer es poner los garbanzos a remojo. Los podemos poner una noche entera; mínimo tienen que estar unas cuatro horas.

Después del tiempo de espera, escurrimos los garbanzos y los picamos en la batidora alrededor de medio minuto.

Picamos los garbanzos

Picamos los garbanzos

Ponemos la masa en un colador y aplastamos con una cuchara para que suelte todo el agua.

Añadimos la cebolla picadita finamente, el perejil, el cilantro, el comino, la sal y el agua. Picamos con la batidora hasta que esté todo muy fino y quede como una pasta. Añadimos la levadura y una cucharada de harina.  Dejamos reposar mínimo media hora en la nevera.

Sacamos la masa y si vemos que nos ha quedado muy líquida o muy húmeda y no logramos hacer albóndigas volvemos a echar una cucharada de harina.

Masa recién sacada de la nevera

Masa recién sacada de la nevera

Hacemos albóndigas y las aplastamos con las manos para darles forma de hamburguesas. Si no vamos a hacer todas en el momento, las podemos envolver en film plástico y congelarlas.

En una sarten honda ponemos aceite de oliva a calentar; cuando esté caliente podemos freir las hamburguesas en tandas de dos en dos (depende del tamaño de la sarten); tres o cuatro minutos por cada lado. Si véis que la masa sigue estando muy húmeda y se rompe, una solución es enharinar las hamburguesas antes de freirlas. Yo al final tuve que hacerlo así.

Las sacamos y las ponemos a escurrir en papel de cocina absorbente.

Ahora toca una de dos; o montar la hamburguesa con pan, tomate, lechuga y queso o tomarlas con alguna guarnición. Yo preferí hacerme una mega hamburguesa con todos sus complementos: tomate fresco, lechuguita, loncha de queso, mayonesa y kétchup.

Hamburguesa emplatada

Hamburguesa emplatada

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Un detalle más de cerca

Solo os digo que hasta a mi hermano le gustaron las hamburguesas.

Mi próximo experimento es hacer hamburguesas de quinoa y zanahoria rallada… Ya contaré la experiencia.

Guten Appetit!